Comprobación de nobleza e hidalguía: parecer noble o aparentar serlo en la Arucas del siglo XIX

CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ 1812

1.- INTRODUCCIÓN.

Desde la Edad Media hasta la Constitución de Cádiz de 1812, la sociedad era una sociedad estamental. Los tres estados que la formaban eran el estado noble, el clero y el estado llano.

Según la definición contenida en Las Partidas del rey Alfonso X el Sabio, “Hidalguía es nobleza que le viene a los hombres por linaje…” y “por eso les llamamos hijosdalgo que quiere decir tanto como hijos de bien…”. Así, la hidalguía es la nobleza de sangre, la que se tiene por ser hijo, nieto, bisnieto, descendiente en fin de quienes fueron hidalgos desde tiempo inmemorial.

Cuando un hidalgo necesitaba probar su condición de tal debía presentar su demanda ante los tribunales que en cada reino tenían competencia sobre cuestiones de hidalguía. En Castilla, la Sala de los Hijosdalgo de la Reales Chancillerías de Valladolid y Granada; en Navarra, el Consejo Real y la Real Corte; en Aragón, el Justicia y la Real Audiencia. Si la sentencia le era favorable obtenía la Real Ejecutoria de Hidalguía, con lo que ya nadie, en ningún lugar, podía poner en cuestión su hidalguía.

                               2.- LA REACCIÓN ANTINOBILIARIA EN EL SIGLO XIX.

Las Cortes de Cádiz de 1812 aprobó el ideal igualitario estableciendo que: Todos los españoles son iguales ante la ley y estarán obligados sin distinción alguna a contribuir con sus haberes a los gastos del Estado, lo que supuso la abolición de todos los privilegios y exenciones de que gozaba la nobleza. Si bien esto no supuso la derogación de la Nobleza, la Alta Nobleza perderá sus derechos jurisdiccionales, desaparecidos los Señoríos y los Mayorazgos que los beneficiaban, aunque seguirá conservando sus propiedades, riquezas, títulos y gran prestigio social, lo que les permitirá el acceso a la Corte y a los centros de gobierno.

Mientras que los simples Hidalgos, la capa más amplia de la nobleza, serían los más afectados, pues dejaron de constituir una clase social; perdieron el privilegio de acceder a cargos militares o civiles, que les habían permitido sobrevivir y se disolverán entre el resto de la sociedad. Los Juicios de Probanzas de Nobleza desaparecen, siendo suplantados por las fantasías de los Reyes de Armas, a los que recurrirán las nuevas familias enriquecidas en su afán de ascender socialmente. Si bien ello no será tan fácil pues ya no se podía ratificar su nobleza mediante la obtención de una Real Ejecutoria, por la supresión de las Reales Chancillerías, el ideal igualitario no afectaría a las Corporaciones Nobiliarias, constituidas por las Reales Órdenes del Estado (Carlos III, Isabel la Católica, Damas de María Luisa..), Órdenes de Caballería españolas (Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa) y Reales Maestranzas de Caballería (Granada, Ronda, Sevilla, Valencia y Zaragoza), así como una serie de Otras Corporaciones Nobiliarias que bajo diferentes denominaciones se fueron creando. En todas, para ingresar había que superar un riguroso examen fiscalizador de su pretendida nobleza, lo que se encontraba lejos del alcance de muchos que se decían hidalgos.

3.- LA VERIFICACIÓN DE NOBLEZA DE JUAN BAUTISTA CATELLANO MARRERO EN 1834.

Don Juan Bautista Castellano y Marrero, fuerista vecino del Pueblo de Arucas ante usted como más haya lugar en derecho, y sin perjuicio del que en todo caso me competa juzgo y digo: Que para los efectos que convengan necesito, el que con citación del Síndico Personero General de esta isla, se me reciba justificación por los particulares siguientes:

Primero: como yo soy hijo legítimo de legítimo matrimonio de Don Pedro Castellano González y de Doña María Marrero de Matos vecinos de dicho Pueblo, y que como tal me criaron, alimentaron y educaron, digan ustedes.

Al segundo particular como es cierto que el dicho Don Pedro Castellano González, mi padre, es hijo legítimo de Don José Castellano Henríquez y Doña María González, difuntos, vecinos del mismo Pueblo de Arucas, que como a tal lo criaron, alimentaron y educaron.

Al tercero particular, como también es cierto que la Doña María Marrero de Matos, mi madre, fue hija legítima de Don Domingo Marrero y Doña Ana de Matos, difuntos, naturales y vecinos del dicho pueblo, y que como a tal la criaron y educaron sin cosa en contrario.

Al cuarto, como del mismo modo es cierto, que los referidos mis padres y abuelos, con sus ascendientes todos, han sido cristianos viejos, limpios de toda mala raza de mulatos, judíos, esclavos y moros, ni penitenciados por el extinguido tribunal de la Inquisición; antes, por el contrario han sido siempre tenidos y reputados por personas de Sangre limpia, siendo constante, que el dicho mi padre y sus ascendientes han gozado el privilegio de nobles, y como tales se les han conferido los primeros empleos que se ejercen en aquel indicado Pueblo de Arucas, lo mismo que a los de su expresada madre, de cuyas familias ha habido muchos que se han empleado en el servicio de Su Majestad en esta Provincia y América, y sacerdotes que por sus conocimientos se han distinguido; y por tanto y para verificar mi NOBLEZA E HIDALGUÍA, presentando en debida forma la partida de mi bautismo.

A usted pido y suplico que habiéndola por presentada le sirva mandar el que con citación del Síndico Personero General se me reciba la justificación que prometo hacer, y fecha se fije y protocole en el registro corriente del presente Escribano, proveyéndome de la certificaciones o testimonios informa probando que solicite, interponiendo usted en todo su autoridad y decreto judicial, sobre que pido justa juro lo necesario y para ello ustedes. Firma. Juan Bautista Castellano.

A esta solicitud se adjuntan las testificales de Miguel Barbosa, José Díaz Ponce, Rafael Martel (Contador de la Santa Iglesia Catedral), Patricio Russel (Regidor del Ayuntamiento de Las Palmas) y Antonio Agustín Barbosa Sánchez (Sacerdote nacido en Arucas en 1791).

Testificación literal de los cuatro:

Que la familia de Juan Bautista Castellano y Marrero son de sangre limpia siendo verídico que el Pedro Castellano González y sus ascendientes han gozado el privilegio de nobles y como tales se les han conferido los primeros empleos que se ejercen en aquel expresado Pueblo de Arucas lo mismo que a los de su referida madre Doña María Marrero de Matos de cuyas familias ha habido muchos que han empleado en el servicio de Su Majestad en esta Provincia y América y sacerdotes que por sus conocimientos se han distinguido, siéndolo entre ellos el Pedro Castellano González, Alcalde Real de aquel Pueblo por varios años y de varios regidores y síndicos de aquel Ayuntamiento. Don Gregorio Henríquez, Capellán Real que fue en esta Santa Iglesia, primo hermano de Don José Castellano; Fray José Marrero, Prior que fue del Convento de San Agustín de esta Ciudad, hermano carnal de don domingo Marrero, Abuelo del que lo presenta, del Don Simón Ascanio, Gobernador Militar que fue de esta Isla, pariente del propio que parte de la abuela Doña Ana de Matos como que la de Don José Castellano quien también ejerció por varios años los empleos de Síndico Personero y Diputado lo mismo que su Abuelo don Gregorio Marrero cumpliendo religiosamente con estos deberes a satisfacción de sus vecinos, haciéndose de que todos los amaren; mereciendo igual aprobación el que lo presenta quien se ha portado con toda honradez y disposición, distinguiéndose entre sus naturales, y amante del Gobierno y demás sabias disposiciones. Queda dicho en la verdad so cargo de juramento, hecho, en el que y está su declaración que le fue leída, se afirmó y ratificó, expreso sea de edad de cuarenta y más y firma con la verdad que certifico.

4.- CONCLUSIÓN.

El vacío que deja en la sociedad la nobleza tiende a ser llenado desde el siglo pasado por la clase dirigente actual, compuesta por políticos, financieros, funcionarios y periodistas. Hoy el proceso se ha completado prácticamente, se da también incluso el carácter hereditario, las “dinastías”. Es una consecuencia natural: las relaciones sociales, el conocimiento directo de ciertos registros y tramas favorece la dedicación de los descendientes y allegados a las tareas que ocupan preferentemente a la familia. Clase dirigente siempre ha existido y siempre existirá. Es una consecuencia necesaria de la sociabilidad humana: de la horda surgen los dirigentes. El siguiente paso consiste en perpetuarse las jefaturas en las mismas familias y hacerse poco a poco hereditarias; es, también, una consecuencia natural.


NOTAS:
1.- Archivo Histórico Provincial de Las Palmas. Fondo Protocolos Notariales. Legajo. 2.256.
2.- MARTÍN POSTIGO, Mª Soterraña y DOMÍNGUEZ RODRÍGUEZ, Cilia, La Sala de Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid, Valladolid, 1990.
3.- MENÉNDEZ PIDAL, Faustino. La Nobleza en España: ideas, estructuras, historia. Real Academia de la Historia. Madrid, 2015.
Actualizado el Martes, 28 Julio 2020 10:24 horas.

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