El desterrado marqués de Cortina en Arucas

JOSÉ GÓMEZ ACEBO Y CORTINA

Introducción

José Gómez Acebo y Cortina había nacido en el seno de una conocida familia de comerciantes y juristas, se licenció en Derecho y fue diputado a Cortes por el Partido Liberal en cinco ocasiones. En 1917 fue nombrado senador vitalicio. En 1908 recibió el título de marqués de Cortina. Entre 1915 y 1918 desempeñó la Dirección General de Comercio, y desde el 5 de diciembre de 1918 hasta el 15 de abril del año siguiente fue ministro de Fomento, en el Gobierno presidido por el conde de Romanones, ocupando de forma interina la cartera de Hacienda en el mismo gabinete, desde finales de enero hasta abril de 1919. Entre el 14 de agosto de 1921 y el 8 de marzo de 1922 fue ministro de Marina en el Gobierno de concentración que, bajo la presidencia de Antonio Maura, se formó a raíz del desastre de Annual, en la Guerra de Marruecos. Así, ideó por primera vez en España la aeronáutica naval, con buques especialmente destinados a dicho fin y estaciones aéreas de la Armada.

MARQUÉS DE CORTINA1.- Gómez Acebo y Cortina y el Banco Español de Crédito

Por encima de político, José Gómez Acebo y Cortina era un empresario y el Banco Español de Crédito, su mayor proyecto. En este Banco, primero fue interventor; después administrador; más tarde vicepresidente; y, por último, presidente, a la cabeza de una de las mayores entidades bancarias de España. El marqués de Cortina fue el verdadero impulsor del emblemático Banco Banesto y uno de los artífices de su llamada nacionalización en 1916. Para explicar la nacionalización hay que explicar el origen del banco.

El Banco Español de Crédito había sido fundado en 1902 en Madrid y la mayor parte de su capital, 50 millones de pesetas, era francés.

El nacimiento de Banesto también coincidió con un movimiento de intensa creación de sociedades bancarias con capital enteramente español, fruto principalmente de la repatriación operada tras la crisis colonial. Entre 1898 y 1914 surgieron medio centenar de entidades por toda la geografía española. Algunas de estas entidades fueron tan señeras como el Banco Hispano Americano, en Madrid, o el Banco de Vizcaya, con el que tan bien se entendieron los directivos españoles de Banesto. En 1918 ya se estaba en condiciones de crear la primera patronal bancaria. Todos estos cambios, junto a la prosperidad española desatada por la neutralidad durante la Primera Guerra Mundial y la favorable evolución de la cotización de la peseta, condujeron a que los accionistas y directivos españoles terminaran por imponerse sobre los franceses en los años 20.

2.- El destierro a Fuerteventura por un artículo en la prensa

Aunque después de 1923 no volvió a tener implicación directa con la política, el marqués de Cortina fue desterrado a Fuerteventura por orden del Directorio Militar que presidía el general Primo de Rivera desde septiembre de aquel año. Aunque la pena que se le impuso, con duración indefinida, realmente apenas duró un mes, del 7 de enero al 5 de febrero de 1924, y aunque le fue permitido permanecer durante el tiempo de su confinamiento en un confortable alojamiento de Las Palmas de Gran Canaria, no deja de sorprender la dureza de trato que tuvo la dictadura con un exsenador, exministro y presidente del Banco Español de Crédito, a la vez que figura sobresaliente de la vida financiera, política y cultural del reino. Un mes después (el 10 de marzo), Unamuno llegó desterrado al mismo lugar.

La causa de la sanción de Cortina no está aún clara. La justificación oficial fue la publicación en La Actualidad Financiera, revista editada bajo la influencia del propio Cortina, de un artículo en que se criticaba un Real Decreto sobre la derrama de impuestos sobre los navieros, lo cual evidentemente constituía un motivo superficial para pena tan inesperada y severa. El propio marqués de Cortina diría más adelante que la razón verdadera de su confinamiento fue la forma, más que el fondo, del discurso pronunciado en el Senado, el 22 de junio de 1923, con motivo del suplicatorio que se pedía para el general Dámaso Berenguer, para ser juzgado por su intervención en la guerra de Marruecos.

Y es que el mismo día del nombramiento del Directorio Militar, el 15 de septiembre de 1923, se estableció la más estricta censura de prensa. Quedaba prohibida casi cualquier crítica al gobierno, sus hombres o sus instituciones; la alusión a toda medida persecutoria desencadenada por la Dictadura contra sus presuntos enemigos; la apología de cualquier tendencia regionalista; la noticia de la declaración de huelgas y de su desarrollo, de alteraciones de orden público, atracos, crímenes, escándalos, pornografía o chantajes; el comentario de los problemas de subsistencias, combustibles o comunicaciones; la información detallada de los consejos de guerra o de temas militares referentes a Marruecos o Tánger; los ataques, bromas, ironías o caricaturas sobre personas o gobiernos extranjeros; la inserción de artículos sobre la situación en Rusia o el comentario de noticias sobre la Sociedad de Naciones contrarias a los intereses españoles. Las sanciones a los que infringieran estas normas podían ir desde una multa de 250 pesetas a la suspensión de la publicación. Fueron numerosos los diarios sujetos a multas o suspensiones. De esta forma los periódicos dejaron de ser órganos de opinión. Una prueba del impacto que tuvo la censura es el hecho de que los 41 diarios que se publicaban en Madrid en 1920 pasaran a 16 el último año de la Dictadura.

SALÓN CASA GOURIÉ. FOTO. AUTOR

3.- Llegada a Gran Canaria y su visita a la ciudad de Arucas

Llegaría en compañía de su esposa a bordo el buque Manuel Arnús el 7 de enero de 1924 acudiendo al muelle de Las Palmas dos docenas de amigos y medios parientes. Antes de bajar un policía subiría a bordo para notificarle que nada de manifestaciones ni recibimientos, ni caravana automovilística; advirtiéndole que cada mochuelo a su olivo, so pena de ir a Prisión Militar.

El 8 de enero se presentaría ante el General Gobernador de la isla Federico Monteverde preguntándole éste si ya tenía casa en Fuerteventura contestándole el Marqués que ni tenía casa ni la menor idea de cómo procurársela.

Éste se alojaría en el Hotel Metropol siendo invitado a los salones del cercano Club Británico donde no rige la ley seca siendo tradicional las rondas de copas de buen Oporto.

Acostumbrado a la vida de lujo y grandeza de la villa y corte de Madrid, Gran Canaria le parecía un lugar atrasado, una especie de ciudad del Norte de Marruecos.

Pero el día que más le gustó y calificó “como único en este tranquilo y aburrido destierro” fue cuando Francisco Gourié Marrero lo convidó a ir a pasar el día en su casa ubicada en el antiguo Mayorazgo de Arucas.

De Francisco Gourié dice que “no es un hombre vulgar, es tal vez, a mi juicio, la primera figura de Canarias; por su propio esfuerzo conquistó una fortuna de primer orden y por su moralidad intachable es merecedor del respeto y consideración de todos.

Para nuestro asombro nos había agasajado con un banquete monumental, de cuarenta platos en su encantadora casa de estilo inglés, de cómodos sillones, de rincones confortables, de ventanas con luz tamizada por plantas trepadoras olorosas, sin nadie más que el señor de la casa, su sobrino (Laureano de Armas Gourié), casado con una señorita inglesa (suiza), modelo de distinción y que hizo los honores como una Lady.

En Canarias, los pollos, y en general las aves, deben ser algo que está solo al alcance de las grandes fortunas, pues en el tiempo que llevamos no ha habido manera de probarlo.

En casa de Gourié han constituido la base del almuerzo y nos han parecido ambrosía.

Después de visitar la propiedad y su famosa presa de sillería, hemos regresado a Las Palmas, es verdad que con un día más echado a la espalda, pero con un día de esos de que se conservan siempre indescriptibles recuerdos”.

Lo que no sabía el exquisito Marqués de Cortina, es que antes de su llegada a Gran Canaria el abogado y político grancanario Leopoldo Matos Massieu escribiría a Francisco Gourié varias cartas sobre la estancia José Gómez.

Madrid 26 de enero de 1924.
Sr. D. Francisco Gourié.
Mi querido amigo: Ya está ahí el Marqués de Cortina y me figuro que habrá usted ido a visitarle en mi nombre y que tal vez a estas horas anden ustedes camino de Arucas. Si acaso le lleva, procure usted que el aperitivo no lo arregle su sobrino.
Reciba un cariñoso abrazo de su siempre buen amigo, Leopoldo.
 
Las Palmas de Gran Canaria, febrero 5 de 1924.
Sr. Don Leopoldo Matos
Mi querido amigo: recibí primero su tarjeta avisándome la venida del Marqués de Cortina, recomendándome el visitarle.
Efectivamente allí fui con nuestro amigo “mártir”, Don José Mesa.
En esta visita invité al Marqués a darle un paseo por Arucas, y como usted me recomendaba, invitación que aceptó agradecido.
Y mire usted lo que son las coincidencias, el día primero en el momento en que iba a salir, con dicho amigo Mesa, a quien también invité, para ir a buscar al Marqués para ir a Arucas donde almorzaríamos y pasaríamos el día, recibido su carta del 26, haciéndome reír el recuerdo del célebre aperitivo, igual pasó el Marqués y señora, a quienes por el camino conté ese sabroso episodio, y al llegar a Arucas el mismo Marqués se lo recordó a Laureano.
Tuvimos un día que ni encargado, espléndido y templado, lo que contribuyó a que la expedición fuera completa.
Por las palabras de dichos señores, y mejor, por los signos exteriores, vi que habían quedado muy satisfechos, y yo también lo estoy por ellos y por usted, como iniciador. Firma. Francisco Gourié.

El habitual tono irónico de los comentarios y escritos de Gómez Acebo estaba presente en los discursos que pronunciaba anualmente ante la junta de accionistas del Banco Español de Crédito y continuaría hasta el final mostrando su posición disconforme con la política económica de Primo de Rivera.

Todo lo anterior no representó obstáculo para que José Gómez Acebo fuese nombrado por el Gobierno de la dictadura, en 1927, vicepresidente de la recién creada Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos, S.A. (CAMPSA), una de las obras económicas más emblemáticas del régimen primorriverista.

A raíz de la imprevista muerte del marqués de Cortina en 1932, el consejo de administración del Español de Crédito le rindió homenaje como si se tratara del verdadero creador del Banco.


NOTAS:
1.- Archivo Histórico Provincial de Las Palmas. Fondo. Leopoldo Matos.
2.- Los 100 empresarios españoles del siglo XX, Madrid, LID, 2000, págs. 106-109.
3.- Andanzas y remembranzas, Madrid, Librería de Francisco Beltrán, 1929.
Actualizado el Martes, 04 Agosto 2020 08:54 horas.

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