Restauración de la fachada de la iglesia de san Isidro de Montaña Cardones


Corría el año 1994. Montaña Cardones vivía con preocupación el estado de ruina de la fachada del Templo Parroquial. Durante varios años su párroco José Sánchez y Sánchez había tocado en la puerta de varias Instituciones públicas sin ser escuchado.


FotoFachada Iglesia San Isidro de CardonesColección del Autor

El templo parroquial se empezó a construir en agosto de 1928 y se terminó en noviembre de 1931, según plano de los arquitectos Fernando Navarro y Sebastián Quesada.

El frontis de las tres naves forma dos planos, el más sobresaliente que alberga la entrada principal está cubierto de cantería gris de Arucas, con un arco ojival, terminando en torre con reloj y campanario estilo neogótico.

Don José Sánchez, años más tarde, dejaría constancia de las penalidades por las que pasó declarando: “Los organismos oficiales contestaban a mis escritos, pero sólo eran buenas palabras y promesas. ...la Asociación de Vecinos involucró al Ayuntamiento apoyando éste, desde un principio, el proyecto y gestionando lo necesario ante el Cabildo y Gobierno de Canarias.En 1990 recibí la visita de tres Técnicos del Gobierno de Canarias declarando que venían para interesarse y conocer, in situ, el problema del frontis del templo parroquial. Lo observaron de cerca y me pidieron que redactara yo mismo, con todo detalle, la obra a realizar. Lo redacté, lo remití enseguida al Gobierno de Canarias y esperé una respuesta, más la respuesta brilló por su ausencia”.

Sin embargo el párroco no tiraría la toalla. En mayo de 1990 escribiría a la Asociación de Vecinos “Párroco Déniz” de Montaña Cardones, dirigida por aquel entonces por Jaime Falcón Rodríguez, rogándole su apoyo a la solución del problema.

Efectivamente, la Asociación de Vecinos involucró al Ayuntamiento apoyando éste, desde un principio, el proyecto y gestionando lo necesario ante el Cabildo y Gobierno de Canarias.

Iglesia de Cardones. Foto Colección del AutorSe constituiría, para gestionar los fondos y los trabajos, una “Comisión pro Reparación del Templo Parroquial” estando ésta constituida por el Párroco, Señor Alcalde de Arucas, Concejal de Urbanismo, Arquitecto Municipal, tres miembros de la Asociación de Vecinos y otros tres del Concejo Pastoral Parroquial de Cardones.

Fueron unos años muy activos, ya que se tenía que conseguir ocho millones de las antigüas pesetas en tiempo récord por la gravedad de la situación.

El 1 de marzo de 1995 llegó a la Comisión el esperado informe técnico (encargado por el Ayuntamiento aruquense) del arquitecto don Juan Andrés Guerra. Dicho informe no podía ser más demoledor. Según el mencionado proyecto, redactado desde hacía un mes por dicho arquitecto municipal, los elementos decorativos de la fachada y de la cubierta de la iglesia, elaborados con la piedra azul aruquense, se encontraban en un lamentable estado de deterioro debido al paso de los años y a los elementos meteorológicos, en especial a la lluvia, que había oxidado el hierro utilizado en su día para el ensamblaje de las distintas piezas, hasta terminar resquebrajándolas. A raíz de ello, muchas de las mismas habían caído al vacío y otras corrían igual peligro pues, aunque aún se mantenían en su sitio, se encontraban ya bastante agrietadas, lo que había obligado a limitar el acceso al templo sólo a través de las naves laterales, al haberse cerrado al público la entrada principal por razones de seguridad.

Las piezas ornamentales más afectadas eran rosetones, cruces y pináculos que el arquitecto Guerra Martínez recomienda retirar de inmediato para evitar daños personales....dirigiría los trabajos el maestro Feluco Rodríguez, pero éste fue sustituido por el maestro Fernando Rodríguez. Junto con él estuvieron, José Manuel y Manuel Granados, dos jóvenes muy recordados en Cardones por su pericia trabajando en las alturas y por su nobleza. Una vez restauradas por las hábiles manos de los canteros aruquenses, todas ellas volverían a ser colocadas nuevamente en su sitio, pero en esta ocasión se empleó acero inoxidable para el ensamblaje de las mismas en lugar del corrosivo hierro.

Las obras durarían casi un año. El Ayuntamiento había prometido tres operarios y  durante varios meses sólo trabajó uno en la labranza de la piedra. Ante las quejas de los vecinos y de la propia Comisión se integraron dos más. En un principio dirigiría los trabajos el maestro Feluco Rodríguez, pero éste fue sustituido por el maestro Fernando Rodríguez. Junto con él estuvieron, José Manuel y Manuel Granados, dos jóvenes muy recordados en Cardones por su pericia trabajando en las alturas y por su nobleza.

La instalación de la grúa costó más de un disgusto, por despiste, por no decir negligencia de los técnicos, y una vez instalada tuvo que ser desmontada porque su cimentación cedía, con el consiguiente peligro de caída sobre las viviendas vecinas. Una vez solucionado éste, un temporal azotaría el municipio haciendo que la grúa se balanceara de forma peligrosa haciendo que algunos vecinos tuvieran que ser desalojados de sus casas por seguridad. El 18 de abril de 1996 se colocaría la cruz central, que remata la torre de la iglesia de treinta y ocho metros de alto. Este acontecimiento fue celebrado en el pueblo con un fuerte repique de campanas. Pero fue el 11 de mayo de aquel 1996 cuando se colocaría la última pieza siendo testigo del acto el Señor Alcalde de la Ciudad y como notario un pueblo emocionado y agradecido.Pero cuando creían todos los vecinos que salían de Guatemala entraron en “Guatepeor” ya que por esa fecha Jaime Falcón recibiría un fax que desesperó al vecindario: “Muy señor nuestro, por medio de la presente le comunicamos que procederemos al desmonte de la grúa instalada en la Iglesia de Cardones por falta de pago”.

Enseguida, la Comisión puso en marcha una serie de actos con el fin de recaudar fondos. Para asombro de todos, Montaña Cardones participó prontamente recaudándose entre los vecinos unos dos millones de pesetas, pero esté no se destinó, en un principio, a pagar la grúa ya que el Cabildo de Gran Canaria se haría cargo de dicho pago.

El 18 de abril de 1996 se colocaría la cruz central, que remata la torre de la iglesia de treinta y ocho metros de alto. Este acontecimiento fue celebrado en el pueblo con un fuerte repique de campanas. Pero fue el 11 de mayo de aquel 1996 cuando se colocaría la última pieza siendo testigo del acto el Señor Alcalde de la Ciudad y como notario un pueblo emocionado y agradecido.

No cabe duda, visto veinticuatro años más tarde, que la solución al problema se debió, entre otras muchas cosas, al trabajo, compromiso y humildad, valores que quedaron vinculados, ya por siempre, en el pueblo de Montaña Cardones.   

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