Muerte y religiosidad en los testamentos canarios siglos XVIII y XIX


Durante los siglos XVIII y XIX la muerte era un elemento presente en todos los órdenes de la vida. La relación con ella era distinta, así como su forma de percibirla, sus ritos y por supuesto, la forma de redactar los testamentos, los cuales se nos muestran como un gran banco de datos con información sobre las mentalidades de finales del siglo XVIII y XIX.


Memento Moris

En el siglo XVIII adquiere un sentido más trágico: el hombre busca refugio en la religión, se prepara para el “buen morir” y alcanzar la gloria eterna, donde los sacramentos y el testamento irrumpen con fuerza. La Iglesia ayudaba a la preparación de la muerte, monopolizando todo el ritual y haciéndose imprescindible para el cristiano.

Por el testamento, con un componente religioso muy fuerte, el testador manifestaba su fe, reconocía sus pecados y reparaba las faltas cometidas; se entregaba el cuerpo a la tierra, los bienes a los herederos, la limosna a los pobres y el alma a Dios. En los testamentos aparecían cláusulas de dos tipos: declaratorias (introducción, confesión de la fe, encomendar el alma, ceremonia de sepultura, invocación a distintos intercesores y sufragios) y decisorias (elección de sepultura, albaceas, testigos y declaración de herederos). En la introducción aparece el nombre del testador, vecindad y estado físico en el que se encontraba. En la confesión de fe se repetían una serie de fórmulas a lo largo del tiempo como la invocación a Dios, Santísima Trinidad, Virgen y la Santa Madre Iglesia. Posteriormente, se aceptaba el misterio de la Santísima Trinidad, la seguridad de la muerte, la salvación del alma y la intercesión de los santos. El fiel manifestaba cómo quería ser enterrado y elegía tanto la elección de la sepultura como el lugar de enterramiento, convirtiéndose este en un elemento diferenciador de la clase social a la que se pertenecía.

En cuanto a las misas solicitadas por el difunto para garantizar su salvación, destacaban las misas de una vez (para que se digan cuanto antes, como las misas por penitencias mal cumplidas, por familiares, devocionales o votivas a Cristo, Vírgenes o santos) y las perpetuas o postmortem (que se celebraban después de la muerte, durante el tiempo que dispusiera el difunto y su capacidad económica). También se elegía el número de sacerdotes o diáconos, si deseaba enterrarse con algún hábito religioso, así como la presencia de pobres como intercesores ante Dios, dándoles limosnas o solicitando su presencia en el cortejo fúnebre.

Por último, el testador elegía los albaceas o personas encargadas de cumplir sus últimas voluntades y custodiar sus bienes, que normalmente eran su cónyuge, hijos, familiares o amigos íntimos; y los testigos, que solían ser personas de confianza o familiares que validaban la autenticidad del testamento. Se hacía la declaración de herederos donde se establecía el total del patrimonio y su distribución entre los sucesores.

El testamento evoluciona desde finales del siglo XVIII hasta mediados del XIX, donde el apartado religioso va teniendo cada vez menos peso, se reducen o simplifican las cláusulas piadosas que responden más a fórmulas notariales que a sentimientos religiosos y va ganando mayor importancia el apartado económico. Algunos autores concluyen que en el siglo XVIII se produce una laicización del testamento, otros consideran que este declive se debe a una delegación de las decisiones en la familia o albaceas más que al abandono real en la práctica del boato fúnebre.

Finalmente destacar que existen diversos tipos de testamentos: nuncupativo o abierto; el cerrado u hológrafo (que debía ser cerrado, doblado y sellado); testamento por comisario o por poderes (única excepción para poder realizar testamento por un tercero a través de un poder) y el conjunto o mancomunado (otorgado por dos personas en un mismo acto, únicamente se permitía este tipo de testamento entre cónyuges). También hay numerosos documentos relacionados con las últimas voluntades como el nombramiento de curadores para hijos menores del difunto, nombramientos o renuncias de albaceas. A destacar los inventarios post-mortem de cuenta y partición donde realmente se distribuyen los bienes, detallando y tasando las posesiones. Finalmente, un testamento puede completarse con un codicilo, con el fin de añadir, rectificar o modificar algún dato no incluido en la escritura de últimas voluntades.

Memento Moris

Testamento de Andrés Russell 1809

En la Ciudad de Canaria a 16 de marzo de 1809 ante mi el Escribano Público y testigos firmantes pareció presente hallándose enfermo en cama Don Andrés Russell Teniente Coronel del Regimiento de Las Palmas de esta isla y familiar del Santo Oficio de la Inquisición de esta Provincia y vecino de esta Ciudad, hijo legítimo de Don José Russell natural de la Ciudad de la Laguna y de Doña Catalina Déniz que lo fue de Dublín en Irlanda y vecinos que fueron de esta ciudad de canaria.

Creyendo y confesando como fiel y verdaderamente cree en el uno y soberano Misterio de la Santísima Trinidad Padre, Hijo y Espíritu Santo tres Personas Realmente distintas y un solo Dios verdadero una misma esencia y una propia sustancia, sin principio ni fin y principio y fin de todas las cosas y en los demás artículos y misterios que cree y confiesa Nuestra Santa Madre Iglesia Católica Apostólica Romana bajo de cuya fe y creencia ha vivido y protesta vivir y morir como Católico fiel Cristiano, tomando por su intercesora a la Serenísima Santa Reina de los Ángeles María Santísima Madre de Dios y Señora Nuestra al Santo Ángel de su Guarda, al de su venerable y devoción para que intercedan de su Magnificencia que por los infinitos méritos en la preciosísima vida, pasión y muerte de Nuestro Señor y Redentor Jesucristo lleve su Alma a gozar de su beatífica presencia dijo que hallándose gravemente accidentado, que le imposibilita a poder disponer con la claridad, madurez y reflexión que desea y se requiere, las cosas concernientes a su última voluntad y teniendo como tiene suma satisfacción y confianza de que el Capitán Don Pedro Russell su hermano vecino también de esta ciudad las desempeñará con el acierto, prontitud y eficacia correspondiente por habérselas comunicado hállanse impuesto en todos los asuntos de su casa y estar bien cerciorados de ellos. Por tanto, estando como por la infinita misericordia de Dios está en su entero y cabal juicio, memoria y entendimiento natural, aquel que su sabiduría infinita ha sido servida comunicarle temeroso de la muerte, deuda tan precisa a todo viviente humano, como incierta su hora, para que cuando llegue no se halle desprevenido de disposición testamentaria que contraríe pedir a Dios de todas veras la redención de sus pecados. Otorga y confiere a su citado Don Pedro Russell su hermano, tan amplio, firme y eficaz Poder como es necesario para que en su nombre y representando su persona formalice y ordene dentro o fuera del término legal su testamento y última voluntad haciendo en él los legajos propios y donosos que le pareciere, como realmente el del remanente del quinto de todos sus haberes y a favor de su hija Doña María Remedios por vía de mejora señalando el importe a ella en los bienes raíces que dejare y haciendo las declaraciones, remisiones de deudas y demás cosas que el otorgante le tiene comunicado y comunicará en lo sucesivo, pues aprueba todo lo que con arreglo a las referidas facultades practicare, y quiere tenga la misma validación y sostenimiento que si aquí fuera literalmente expresado, para lo cual y cada cosa le da el más absoluto poder con todas las firmezas y amplitudes convenientes, libre franca y general administración que igualmente para que declare los dos matrimonios que el otorgante ha contraído el uno con Doña María Josefa Russell con quien tuvo algunos hijos y solo vive actualmente Doña María Raquela, porque los demás fallecieron sin haber tenido sucesión legítima, y el otro con Doña María Ramos y Palencia con quien ha tenido, fuera de otros que fallecieron en la edad pupilar cinco hijos que los son Don José, Don Patricio, Don Pedro, Doña María Remedios y Doña Agustina, y los bienes correspondientes a uno y otro matrimonio, que deberán declarar y para ello otorgan su testamento y evacuar enteramente todo lo que en éste disponga, ordene y declare en virtud de aquel, le prorroga el termino que el derecho señala por el que necesite sin limitación y solo reserva en sí lo siguiente:

Que su cuerpo sea sepultado en la Capilla de San José que se venera en el Convento de San Pedro Mártir Orden de Predicadores de esta ciudad en la sepultura que está debajo del cuadro de la efigie de San Francisco Javier, de modo que su cuerpo quede perpendicular con dicha efigie.

Que en cuanto en dicho funeral y bien de su Alma lo deja a disposición del dicho su hermano de quien tiene entera confianza de que le hará todo aquello que sea necesario, a quien nombra por su Albacea en unión con el Capitán Don Pedro Ramos su cuñado a ambos juntos y a cada uno in solidum. Que en atención a que el otorgante en unión con el dicho su hermano tenían y tienen establecido comercio en dicha ciudad muchos años desde que falleció su padre y su tío Don Pedro que fueron los que lo radicaron; y que el otorgante por sus achaques y enfermedades e igualmente por haberse disminuido este ramo por las guerras tan continuas con la Gran Bretaña y la Francia, se ha quitado el peso de dicho comercio dejándolo solo al cargo y cuidado del dicho su hermano, quien por sí mismo lo ha estado manejando, bien que sin separarse al otorgante de sus utilidades y pérdidas como socio, contribuyéndole con muchas cantidades para la manutención de su casa y familia que hasta ahora han liquidado por las razones apuntadas al quebranto de su persona; desde luego manda que sus hijos y herederos estén y pasen por la cuenta que el dicho Don Pedro su hermano formalizare y les diese sin que de ningún modo puedan los dichos sus hijos preocupar, sumar ni incomodarle en lo más ligero, pues según su cristiandad, buena conducta y legalidad no hará otra cosa que lo que justa y legítimamente corresponda, pues no es justo ni asociado a justicia que después de haberse sacrificado el dicho su hermano por sí solo sin concurrencia ni alivio del otorgante, a una tarea de tanto peso pretendan los dichos sus hijos darle que sentir, lo que no espera, y muere con el consuelo como si el otorgante sustituyera en su persona la Patria potestad que le asiste: y ruega y encarga al dicho su hermano continúe en sus buenos servicios para con ellos, y que le encomiende a Dios en sus oraciones.

Y en el remanente de todos sus bienes muebles, raíces, derechos y acciones instituye por sus universales herederos a los ante dichos sus hijos a saber: Doña María Raquela, Don José, Don Patricio, Don Pedro, Doña María Remedios y Doña Agustina Russell, a quienes declara por sus hijos legítimos, a la primera procreada en el primer matrimonio con Doña María Josefa Russell, su prima y los otros cinco habidos en el segundo matrimonio con Doña María Ramos y Palencia, quienes deberán heredarle por su orden y grado con arreglo a lo que mandan las leyes del Reino según sus respectivas representaciones, con la bendición de Dios y la suya, después de rebajado el quinto en que mejora a la dicha su hija Doña María Remedios a todos los cuales encarga le encomienden a Dios Nuestro Señor y atención a que el dicho Don Pedro se halla en la menor edad, usando de las facultades que el derecho le permite, nombra y elije por su tutora y curadora de su persona a la referida Doña María Ramos, su madre con relación de fianzas, atento a su notoria y loable conducta.

Y por el presente revoca y anula todos los testamentos, poderes para testar y demás disposiciones testamentarias que antes de ahora ha otorgado por escrito, de palabra o en otra forma para que ninguna valga.

Siendo testigos el Señor Licenciado don Andrés Arbelos, Dignidad en la Santa Iglesia Catedral de estas islas Provincial y Vicario General de este Obispado; el Capitán Don Juan Antonio Sall; Don Simón Ascanio, Capitán de los Reales Ejércitos; Don Fernando del Castillo, Conde de la Vega Grande; y Don Pedro del Castillo, Prebendado en dicha Santa Iglesia Catedral.

Actualizado el Martes, 03 Noviembre 2020 09:34 horas.

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