Los graneros del Mayorazgo de Arucas y el trigo de Cantillana


El trigo ha sido uno de los principales motores en la agricultura de subsistencia de las islas, asociado a una enorme riqueza cultural y patrimonial. Del tueste y molienda de sus granos se obtiene el gofio, alimento que ha tenido una gran relevancia a lo largo de la historia de las islas hasta llegar a la actualidad. El aprovechamiento de la paja para los animales es otro de los usos importantes, lo que hace que este cereal sea un elemento indispensable en la estabilidad de determinados agro-sistemas insulares. En épocas pasadas podíamos encontrar trigo desde la costa hasta la cumbre. Hoy en día se encuentra relegado a determinadas zonas.


GRANERO DEL MAYORAZGO SIGLO XIX

En el siglo XVIII el Mayorazgo carecía de granero, por lo cual anualmente arrendaban depósitos para guardar el trigo. En los inicios del siglo XIX los administradores acudieron a Mateo de Matos, propietario de cuatro casas situadas en la calle de San Juan, administradas desde 1803 por su hermano Ignacio de Matos, para alquilar una de ellas como granero del Mayorazgo. El alquiler anual se tasó en 25 pesos.

El 26 de marzo de 1816 Ignacio de Matos decide vender al vecino de Las Palmas de Gran Canaria, Francisco de las Llagas Santana, la casa granero de la calle San Juan por 930 pesos y una suerte de tierra situada en el lugar conocido como de Granjerías, que obtuvo Ignacio por herencia de sus padres, y una parcela de tierra labradía bajo riego en el pago de Santidad.

El segundo granero del Mayorazgo fue construido por decisión de Pedro de Alcántara Déniz con el fin de evitar las constantes mermas de grano que se experimentaban en el antiguo depósito alquilado, que ya prácticamente estaba en ruinas. Él mismo nos lo cuenta en la siguiente carta.

Al principio de encargarme de la administración del Mayorazgo propuse a vuesa merced, como este no tenía casa en el pueblo de Arucas, ni tampoco granero para recoger el trigo, teniendo que pagar anualmente alquiler de todo, y que un sujeto ofreció hacer una permuta de casas por tierras, si a vuesa merced le parecía conveniente, a lo cual me contestó usted que a mi señora marquesa no le acomodaba aquella propuesta. En cuya virtud se ha continuado pagando el alquiler de la casa y granero, que son diversas piezas y de distintos dueños. La 1ª en 40 pesos anuales y la 2ª en 25. Por lo que hace al granero, me veo en la precisión de decir a usted que esta es una pieza que la fabricó por su cuenta y para el mismo destino uno que fue administrador o arrendatario del Mayorazgo desde pocos años después de su fundación y, posteriormente, ha estado siempre alquilado para el propio fin, por no haber en el pueblo otra particular pieza proporcionada que sirve para ello. Su misma antigüedad lo tiene ya tan deteriorado que no admite otra composición que la de hacerlo nuevo, porque el techo está ya todo lleno de puntales y amenazando una ruina; y el tablado del piso está tan malo que, a pesar de tener que estar continuamente tapando todas sus juntas con estopa para que el trigo no se vaya sobre la paja que está debajo, es imposible evitarlo porque los ratones al instante tiran de la estopa. Y se está experimentando un perjuicio de mucha consideración que no lo puede remediar ningún cuidado que se tenga. Ya dejo dicho que no hay en el pueblo otra pieza que pueda servir para granero del Mayorazgo, ni hay esperanzas de que los dueños del viejo lo compongan. Y, así, es indispensable hacerlo nuevo si se quiere evitar el gran perjuicio y atraso que el trigo experimenta. Paréceme que podrá costar toda su fábrica cosa de mil pesos, porque la madera vale aquí muy caro. Usted reflexionará sobre ello y resolverá lo que le parezca más útil.

El tercer y último granero del Mayorazgo fue la remodelación de la antigua ermita de San Pedro, ubicada en el lugar conocido como la Era de San Pedro, que deshaciéndola de todo vestigio religioso, cerrándole la puerta principal y abriendo una pequeña en un lateral, se destinó a ayuda de granero porque el granero cercano a la casa del Mayorazgo se había quedado corto para la recogida del trigo y paja. Éste, como se puede seguir por las cartas, fue el primer y único granero propiedad del Mayorazgo.

Durante los veranos, la época de recogida del cereal, se necesitaba mucha mano de obra, por lo que los arrendatarios de las fincas del Mayorazgo convocaban en peonada a todos los trabajadores, y en caso necesario se contrataban numerosos jornaleros algunos provenientes de Las Palmas de Gran Canaria.

CAMPO DE TRIGO

Respecto a las variedades tradicionalmente cultivadas, la mayoría del trigo en las islas procede de variedades locales. Dado el uso de estos cereales en el Archipiélago, los agricultores han preferido variedades de porte alto y moderada producción de grano en comparación con variedades más modernas.

Históricamente, el cultivo del trigo se encuentra recogido en diversos documentos. Entre el Siglo XVIII y mediados del XIX, se mencionan en distintos textos los cultivares Morisco (en la costa); el Barbilla (en las costas y medianías bajas, predomina quizás por su mayor capacidad de adaptación y resistencia, así como por una producción equilibrada de grano y paja); y el Arisnegro y Castellano (en las medianías altas y la cumbre). El más usado por el Mayorazgo de Arucas era el Arinesco y Mistura.

El 20 de diciembre de 1849 el Mayorazgo de Arucas de la mano de uno de sus administradores Miguel Déniz y Miranda introdujo en el municipio de Arucas la variedad de trigo conocida como de Cantillana (Municipio de la Provincia de Sevilla).

Esta variedad de trigo fue a mediados del siglo XIX un gran descubrimiento por sus caracteres botánicos, y particularmente los económicos. Era conocido como trigo racimal, de San Isidro, de Esmirna, Filipino y por último en Sevilla, de Cantillana.

Es una planta anual, de un crecimiento lento, en la primera época de su vegetación, y muy rápido a la entrada de la primavera. Sus espigas contienen desde cuatro hasta doce granos, dándole un aspecto a manera de racimo con espigas de hasta cien y ciento treinta granos.

Ya en aquella época se prefería comer este tipo de trigo en grano como equivalente del arroz. Los panes fabricados con el trigo de Cantillana son muy blancos y delicados en su sabor. Los últimos administradores del Mayorazgo de Arucas siempre demostraron una gran formación sobre los últimos avances en la agricultura, no sólo en el continente europeo sino también en el americano para obtener grandes beneficios en la administración del Mayorazgo de Arucas que fue durante la Guerra de la Independencia Española el granero que suministraba alimentos a las tropas de las islas y más tarde a los prisioneros franceses deportados en Canarias.


Notas:

1.- “El Cultivador” (Barcelona) 1850, número 3. Página.123.

2.- Quintana Andrés Pedro. Pérez Tejera, Armando: La Administración y Evolución del Mayorazgo de Arucas a través de su correspondencia en el siglo XIX (1804-1865). BEGINBOOK. 2020.


 

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