El Carnaval tradicional de Arucas

Carnaval Montaña Cardones

Introducción

El Carnaval es una celebración pública que tiene lugar inmediatamente antes de la Cuaresma cristiana, con fecha variable (entre febrero y marzo según el año), y que combina algunos elementos como disfraces, desfiles y fiestas en la calle. Por extensión se llaman así algunas fiestas similares en cualquier época del año. A pesar de las grandes diferencias que su celebración presenta en el mundo, su característica común es la de ser un período de permisividad y cierto descontrol. En la noche del Carnaval todo vale y dice la leyenda que por eso se ponen máscaras.

Carnaval Tradicional

El Carnaval surgió en Gran Canaria en el siglo XVI de la mano de familias italianas afincadas en la isla. Era un carnaval familiar ya que se celebraba en la intimidad del hogar, evolucionando hasta convertirse en la “fiesta de pueblo”.

Cabe destacar, como pueblo pionero del Carnaval de Arucas, a Montaña Cardones, que a partir de 1929 y gracias a sus dos sociedades, Círculo de Labradores y Nueva Aurora, que organizaron los primeros grandes bailes de máscaras, sería conocido en toda Gran Canaria.

Incluso a partir de 1939, cuando en muchos lugares estaba perseguido, Montaña Cardones seguía celebrando su fiesta de la carne, pero siempre, bajo la mirada de la censura eclesiástica, más severa años más tarde, decretada por el Obispo Antonio Pildaín en su Carta Pastoral de 27 de enero de 1954 “Ciegos al borde del abismo”.

Exagerado título pero no extraño para la época ni para tan insigne Obispo defensor de la Iglesia y la moralidad.

Claro está que en Montaña Cardones, mientras viviera el cura José Déniz, esta pastoral nunca se llevaría a cabo.

Cosa curiosa en los bailes organizados por el Círculo de Labradores era que había que tener permiso para utilizar disfraz. En caso de autorizarse un simple antifaz, solamente lo podía utilizar las señoras y señoritas, pero los caballeros en ningún caso. Advirtiendo así al género masculino que la persona que llevara antifaz, dentro del local, es una señora o señorita y por lo tanto se les debía casto respeto.

Murgas

Las murgas, que se dieron a conocer durante los años setenta y ochenta del Siglo XX, ganaron una enorme popularidad con la implantación de las Fiestas de Invierno. Su evolución las llevó de la cara pintada y los instrumentos confeccionados con caña y cartón, a una indumentaria más cuidada. Surgió entonces una nueva forma de entender la murga. Las letras de sus canciones se caracterizan por la crítica, la ironía y la sátira, a través de las que transmiten al pueblo canario su particular visión acerca de la realidad política y social del momento.

Después de la Dictadura y en abril de 1975 en la Ciudad de Arucas y vencidos los miedos entre los que analizaron la expectación del pueblo ante aquellos acontecimientos de libertad, se encontraba Tomás Pérez González, de Arucas, que sería luego director desde sus inicios y hasta su fallecimiento, de la hoy Afilarmónica "Los Nietos de Kika", quien concibió la idea de formar un grupo afín, y participar con él, en el engrandecimiento del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, así como de crear un ambiente propicio para ello, en su ciudad Arucas. Consecuente con esta idea realizó los contactos pertinentes con una serie de amigos, unos veinticinco, que dieron por fruto el lograr una completa cohesión y el ya embarcarse todos en una misma aventura. Solicitan del Ayuntamiento, y les son concedidas, parte de las dependencias de la antigua Jefatura del Movimiento en Arucas, donde comenzaron a efectuar sus ensayos, al tiempo que confeccionaban sus instrumentos. Al mes de iniciarse en estas tareas se percataron de que aún no se habían bautizado como nuevo conjunto. Tras varias sugerencias de nombres, que no cuajaron, la casualidad quiso que dos de los integrantes del grupo, nietos de doña Francisca Suárez del Rosario, se interpelasen manifestando uno al otro que era "Nieto de Kika". Ante esta expresión surgió el resplandor, siendo cogida al vuelo la idea y propuesta al resto de la agrupación, que inmediatamente la aceptó, convirtiéndose todos en "Los Nietos de Kika", quedando como fecha de esta denominación, la del mes de abril de dicho 1976.

bisnietos de Kika. Foto

La Afilarmónica “Los Nietos de Kika” alumbraría años más tarde a la murga infantil “Los Bisnietos de Kika” que actuarían en diversos actos del Carnaval de Arucas y de Gran Canaria. Esta murga estuvo integrada en sus inicios por 38 niños del municipio de Arucas, de entre 10 y 13 años, y promovida por los propios padres que, con mucha creatividad y entusiasmo, habían realizado para constituir esta murga que tan buen ejemplo da y, por supuesto, la ilusión que tienen todos y cada uno de esos niños en cada día de ensayo.

Las “Kikirinietas” creada en el 2014, siendo la primera murga femenina de Arucas, asignatura que estaba pendiente en un municipio pionero de los carnavales con Los “Nietos de Kika” y Los “Bisnietos de Kika”.

Los “Jallaos Roniaos” se dieron a conocer en los carnavales de 1999, en concreto en el Concurso de Murgas de Las Palmas de Gran Canaria, siendo apadrinados por la Agrupación Musical “Granjeros de Montaña Cardones”. Fue su primer director el recordado y buen amigo, pionero del carnaval aruquense, Próspero Medina Sosa.

Carnaval es cultura

Hablar del Carnaval, querido lector, significa adentrarse en la conciencia colectiva de muchos siglos.

El hecho fundamental de poder enmascararse le ha permitido al hombre o mujer cambiar de carácter durante unos días o unas horas, a veces hasta cambiar de sexo. Pero, el Carnaval ha muerto desde el momento que se ha reglamentado hasta la diversión siguiendo criterios políticos y concejiles, atendiendo a ideas de “orden social” y “buen gusto”.

El Carnaval no puede ser más que una mezquina diversión de recinto ferial, merece que se le estudie no sólo como fuente de grandes creaciones plásticas sino también literarias. No nos olvidemos de las obras clásicas: “Las máscaras” primera escena del “Tenorio” de (Zorrilla), la lucha de don Carnal y doña Cuaresma en “El Arcipreste de Hita”, etc.

La “cura” psíquica y social que supone el Carnaval es mucho más placentera que la cura cuaresmal.

El cancionero de Juan de la Encina nos dice:

Gran pesar me pone
con su venida la
Cuaresma dolorida

Cuaresma: cuarenta días de necesario entrenamiento, durante el cual las faltas cometidas en otros tiempos puedan ser rescatadas por las “buenas obras” y borradas por “santos ayunos”.

Y es que los cristianos, engolfados durante todo el año en los placeres y los negocios, están obligados por la ley, establecida por los mandatarios de la Iglesia, a dedicar al Señor los días de Cuaresma para así “alcanzar por la pureza del corazón, la caridad”.

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