La Cofradía de los Escribanos Públicos del Número de Gran Canaria en el Siglo XVIII

SELLO CABILDO CATEDRALFundación de la Confraternidad de Escribanos del Número de Gran Canaria

Creada el 18 de abril de 1777 para asistir a sus miembros a la hora de la muerte y en momentos de precariedad económica, celebraban Juntas de forma periódica en que se planteaban problemas y tomaban acuerdos para solucionarlos, siempre según las reglas instituidas en la fundación de la cofradía, permitiendo el trato personal y respeto entre sus miembros, lo que conllevaría un menor número de problemas de competencias. Por supuesto, ejercían cierta potestad y control respecto al nombramiento de nuevos Escribanos, acentuando aún más su carácter cerrado.

Además, cuando las escribanías no eran perpetuas, el acceso a la cofradía del hijo varón mayor de un Escribano cofrade difunto, fuese el hijo o no Escribano, podía resultar como plataforma para acceder, no sólo a la cofradía, sino también a la escribanía.

Los Escribanos estaban presentes en las instituciones, cofradías, gremios y sociedades. Pero, además, sería imposible el funcionamiento diario de la sociedad sin su presencia.

Por sus pupitres pasaban arrendamientos, compra-ventas, testamentos, particiones, obligaciones y contratos de todo tipo.

Se expedían poderes a procuradores o a terceros. En definitiva, la figura del Escribano era uno de los pilares fundamentales de la sociedad al que todo el mundo acudía para solventar sus negocios y sus necesidades.

EL NAZARENO DE SANTO DOMIINGOLa Capilla del Nazareno del Convento de San Pedro Mártir de Las Palmas

En los Siglos XVI y XVII esta capilla ubicada en la hoy Parroquia de Santo Domingo estuvo vinculada a los poseedores del Mayorazgo de Arucas. Fue fundada por Sofía de Santa Gadea, esposa de Pedro Cerón, la que instituyó un tributo de cuatro fanegadas de trigo para la dotación anual de la misma según escritura pública otorgada el 17 de septiembre de 1590 estableciendo un determinado número de misas en dicha capilla del Nazareno que fue incendiada junto con el convento e iglesia por las tropas holandesas en 1599. El Miserere de Jesús Nazareno, lo fundó el 8 de marzo de 1793 el canónigo de la Catedral Juan González Bosa y la misa, cantada todos los Miércoles de Cuaresma, tiene su origen en la pensión dejada en 1736 por Mariana Nieto.

El retablo en el que recibe culto el Nazareno se talló hacia el año 1752 por voluntad testamentaria de Nicolás Leal del Castillo, aunque en nota marginal se desprende que el mencionado retablo se hizo en 1770.

En 1803 es sustituida la antigua talla de Jesús el Nazareno por el grupo escultórico de “Jesús con la Cruz a Cuestas y el Cirineo”, “La Virgen de los Dolores”, “San Juan Evangelista y la Verónica”. Imágenes encargadas al imaginero Gran Canario José Luján Pérez salidas de su taller de la Calle Santa Bárbara de Las Palmas y encargadas por expreso deseo del Cuerpo de Escribanos que fue quien las pago, estrenándose en la Magna Procesión del referido año de 1803 menos la Dolorosa que lo fue en 1797 con el sobrenombre de los Escribanos.

VIRGEN DE LOS DOLORES DE VEGUETAEl Cuerpo de Escribanos y la Procesión del Miércoles Santo

Dicha procesión estuvo vinculada al Cuerpo de Escribanos al fallecer en 1793 el Licenciado José Hidalgo Cigala, Abogado de los Reales Consejos y Consultor del Santo Oficio, que era quien la tuvo bajo su patronato sin dejarle de prestar atención. El citado José Hidalgo dejó en su testamentaría para atender los gastos de la procesión del Nazareno la suma de doce pesos catorce cuartos y tres maravedís corrientes. El mismo señor cedió al Cuerpo de Escribanos no sólo el cargo y cuidado de dicha procesión sino todas las alhajas propias de aquella devoción de la que habían sido patronos sus antepasados.

Desaparecido el patronato que sobre la procesión del “Paso” o del “Encuentro” que ejerció durante muchos años el Cuerpo de Escribanos, aquel pasó de manera muy especial al Notario de Las Palmas don José Benítez Larena y por fallecimiento de éste a varios miembros de la familia Benítez, entre ellos don Eduardo Benítez Inglott y don José Benítez y Bravo de Laguna. En 1969 la Virgen de los Dolores estrenaba un artístico trono de madera tallado y sobredorado confeccionado en Málaga. Éste fue donado por los Condes de la Vega Grande de Guadalupe patrocinadores del “Paso” de la Virgen de los Dolores.

Acuerdo de los Escribanos del Número de Gran Canaria sobre dotación de entierros

Sepan como nosotros los Escribanos Públicos Numerarios de esta Ciudad e isla de Gran Canaria; a saber, Don José Agustín de Alvarado, Don Cristóbal de Quintana, Don Carlos Vázquez de Figueroa, Don Juan Agustín de Herrera, Don Manuel Román Falcón, Don Antonio Miguel del Castillo, Don Andrés Cabrera de León y Don Dámaso de Hermosilla Manrique, por nosotros, y en nombre de los demás Escribanos Públicos de este propio número que de presente son, y en adelante fueren, por quienes prestamos nosotros garantía de suspensión en forma que estarán, y pasarán por lo que aquí se contendrá bajo expresa obligación que para ello hacemos de nuestros bienes, hallándonos reunidos en las casas del primero, como más antiguo y juntos de mancomún ambos de uno, y cada uno de por sí, y por el todo in solidum. Renunciando, como expresamente renunciamos las leyes de la mancomunidad división auténtica y demás del caso, decimos:

Que por cuanto tenemos fundada una piadosa confraternidad perpetua entre nosotros, y los en los ejercicios de nosotros nos sucedan para Dotación de los entierros, que se nos han de hacer a nosotros, a nuestras mujeres, como a los demás que nos sucedan el modo, y forma, que prescriben las Constituciones que formamos el 18 de abril de 1777, día en que se fundó la expresada Confraternidad, y para Dotación de ella destinamos el ramo de disposiciones, con el de 1 Real de Plata de a 10 y 6 que de cada ejecución que se decrete, lo que se recauda en una caja de depósito particular que existe en la Sala de despacho del señor Escribano José Agustín Alvarado, mayor de esta isla, de la cual saca lo que se recauda siempre que hay proporción, se conduce a la caja de Depósito General, que contiene tres llaves las que convendrán los tres Escribanos más antiguos y la enunciada caja de tres llaves en poder del más antiguo, pero siendo literal de la segunda constitución que el Escribano en cuyo poder se halle la expresada caja haya de afianzar con hipoteca de bienes bajo instrumento público, la responsabilidad del caudal que contenga, por cualquier acontecimiento abónesele el dos y medio por ciento del depósito aún sin manejo, ni uso del caudal, y que en el caso de que a la razón o en lo suscrito, no se quisiera hacer cargo algún compañero con esta cualidad, acordará la Junta tomar entre ellas las providencias oportunas, y en la constitución 17 se dispuso que llegado dicho caso, y pasándose la caja a alguno para seguridad y custodia, entrara, lo que se fuese recogiendo del depósito diario en un Tesorero que nombraría que tuviese bienes raíces, para responder por su importe, entrándose al fin de cada año en la del Depósito General sin dilatarlo un día; y sin embargo, el tiempo que ha intermediado no ha tenido efecto la otorgación de la fecha, antes por el contrario en Junta celebrada el día 12 de junio del año pasado manifestó dicho compañero Don José Agustín Alvarado serle imposible conservar en su poder dicha caja, ni constituirse responsable a las resultas que sobre extracción o consumo de su caudal pueda haber, protestando que en ningún tiempo se le hiciera cargo de cualquier pérdida no esperada que hubiera, a lo que se acordó que yo el referido Don Andrés Cabrera junto con el presente Escribano que hace de Secretario en forma de Junta se la pasáramos a la Venerable Confraternidad de Mareantes de esta Ciudad, y le suplicamos dejaran poner nuestra caja de tres llaves dentro de la suya que tienen en la Ermita del Señor San Pedro Telmo, bajo la cualidades, y prevenciones, que menos gravosas fueren, lo que evacuado, manifestó dicha confraternidad hallarse pronta a condescender con nuestra pretensión bajo la precisa condición de que ha de constar instrumentalmente que aquella condescendencia voluntaria, había de ser únicamente por tiempo que fuese de su agrado, sin que, por nosotros se adquiriese derecho, por cualquier espacio de tiempo a la conservación de la referida caja dentro de la suya, sino en su libre voluntad la subsistencia y permanencia de ella, y asimismo que en ningún modo habían de quedar responsables a cuales quiera pensando, o no pensando, quebranto, que pudiera experimentar el caudal que contuviera la expresada nuestra caja; y visto por nosotros el tenor de dichas condiciones hemos conocido lo conforme y arreglado que es, y para que tenga efecto la condición y entrada de dicha nuestra caja en la de la expresada confraternidad, seguros y sabedores de nuestro derecho y de lo que en este caso no conviene hacer bajo la expresada mancomunidad, y por nuestros sucesores, confesamos que el recibir dicha confraternidad la expresada nuestra caja es puramente voluntaria, y por lo mismo el enunciado hecho no sea justo obrar a nuestro favor derecho alguno de posesión, ni propiedad, obligándonos como nos obligamos a rescindirla siempre, y cuando fuese voluntad de la Confraternidad, separarse de ésta sin que sobre ello formar artículo, ni oposición alguna, y también confesamos quedar dicha confraternidad libre y exenta de toda responsabilidad de los caudales que contuviere dicha nuestra caja en cualesquiera quebranto que pueda experimentar, sea el motivo que fuese, pensando o no pensando, y si sobre lo aquí contenido se intensase por nosotros o nuestros sucesores alguna contienda judicial, queremos no ser oídos en juicio antes ser repelidos de él, como quien intenta acción que no le toca, y pagaremos las costas que sobre ello hiciéramos ocasionar. A cuyo cumplimento obligamos todos nuestros bienes, rentas y los de dicha nuestra piadosa Confraternidad, raíces, muebles habidos. Y por hacer, damos poder a los señores Jueces y Justicias de Su Majestad para que nos la hagan mandar y cumplir como si fuese sentencia definitiva, consentida y no apelada, y pasada en autoridad de cosa juzgada.

En testimonio de lo cual otorgamos la presente en esta Ciudad de Canaria a 12 de marzo de 1780. Rubrica. José Agustín Alvarado, Carlos Vázquez de Figueroa, Juan Agustín de Herrera, Manuel Román Falcón, Antonio Miguel del Castillo, Andrés Cabrera de León, Dámaso de Hermosilla Manrique y Juan Reyes de Cabrera. Escribanos del Número.

FIRMAS ESCRIBANOS

Conclusión:

Las primeras asociaciones de Notarios datan en España, en la Corona de Aragón concretamente, del siglo XIII y tenían simplemente el carácter de cofradías o hermandades gremiales, con finalidad de asistencia mutualista en caso de enfermedad o muerte de algún asociado, y de celebración en común de solemnidades religiosas. Estaban bajo la advocación o patrocinio de un santo y se integraban por los Escribanos del Número.

Los Escribanos del Número desaparecen como tales con la promulgación de la Ley del Notariado de 28 de mayo de 1862, a raíz de la cual fueron sustituidos por los actuales Notarios en la función escrituraria o extrajudicial, y por los funcionarios competentes en la función actuaria (administración municipal y de justicia).

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