Arucas. Historia en Piedra

Iglesia San Juan Bautista de Arucas

1.- Introducción

La cantería fue una profesión de hombres. Las mujeres aunque no participaban directamente en el trabajo, iban todos los días a la cantera a llevar la comida al marido. El oficio era familiar, pasaba de padres a hijos, no se elegía, porque las posibilidades de trabajo eran escasas. El oficio se aprendía en la propia cantera, comenzando de recadero, que era el encargado de llevar las herramientas a arreglar a la fragua. En los ratos libres los recaderos empezaban a trabajar la piedra y así iban formándose.

Los canteros comenzaban a trabajar con edad temprana, habitualmente con 14 o 15 años o incluso antes. La jornada laboral era larga y dura, de sol a sol. En verano con 35º la herramienta se ponía al rojo y no se podía agarrar. Todo el trabajo en la cantera se hacía de forma manual, ayudados por rudimentarias herramientas y animales para el transporte, la yunta de bueyes, las carretas y posteriormente, con la mecanización, los camiones. Las herramientas grandes de la cantería eran propiedad del patrón, pero las pequeñas eran particulares, cada uno tenía las suyas.

2.- Correspondencia del Doctor Déniz Grek sobre la industria de la piedra de Arucas en el Siglo XIX

Las canteras son de toba volcánica y desde tiempo inmemorial se estableció la costumbre de sacar piezas de cantería labrada para varias obras, tanto públicas como particulares, en terrenos incultos del mayorazgo. Mi difunto tío, don Pedro Alcántara Déniz, cuando designó el sitio de la casa, a corta distancia de las canteras, en un solar enteramente improductivo, llevado de una de tantas ideas, hasta cierto punto filantrópicas, que causaron la ruina de su fortuna, teniendo a la vista las canteras, discurrió allá por el año de 1833 de crear un ramo nuevo de industria en el país. Y costeando un cierto número de herramientas para los que quisiesen aplicar al arte de canteros y ofreció tomar exclusivamente al precio corriente todas las losas que sacasen, adelantando para ello varias cantidades de su propio peculio. Porque toda cantera, según los filones que saque al tiempo de irla rompiendo, van saliendo cantos que unos sirven para losas y otros para piezas de mayor importancia como huecos de puerta, sócalos, escalones, cornisas, etc. El referido, mi tío, creyó, seguramente, que asegurándoles las ventas de las losas, comprometiéndose los canteros a no dárselas sino a él solo, para entonces el mismo poder entrar en compromisos de ventas, dejándoles el poder vender por su cuenta las otras varias piezas de construcción que son de más importancia, aseguraba el buen éxito de la empresa. El enunciado mi tío viéndose con muchas existencias y habiéndosele inculcado la idea de que exportada a América podrían un día dar un grande ensanche a esta industria, constituyendo un ramo importante de exportación se decidió a hacer remesas a la isla de Cuba, Montevideo y Buenos-Aires, siendo de notar como una de las cualidades de su carácter que, a pesar de las pocas utilidades que le ofrecieron algunas remesas y otras pérdidas, arrastrado por la idea de que con la perseverancia un día podría llegarse a establecer un buen ramo de exportación comercial, muy útil, especialmente a esta isla, continuó las especulaciones que a su fallecimiento en 1841 ya se habían amparado, generalmente, de él varias personas particulares, abriendo canteras en otros puntos de esta misma isla. Mi padre, su sucesor en la administración del mayorazgo, siguió por algún tiempo el mismo pensamiento, pero ya los arrifes estaban muy agotados y en los últimos años de su administración, viéndose en la necesidad de ir aliviándose de toda clase de trabajo, cedió a su yerno la cantera para que, además, cuidase su explotación en términos que no se pasase de lo que estaba cercado como terreno incultivable. Y en todo aquel espacio que fueron dejando las canteras explotadas, en donde en lugar de la roca no había más que residuos muy menudos y polvo de la misma cantera, mezclándose con tierra vegetal, allanando y disponiendo convenientemente el terreno que se hallaba en una ladera para el cultivo, han quedado por fin tres propiedades: la una ha sido trabajada por el presbítero don Pedro Regalado Hernández, ex-capellán del mayorazgo; otra por el maestro cantero Manuel Guerra; y otra por el maestro, igualmente cantero, Santiago Medina, a quienes se les dio facultad para que pudiesen formar terreno de cultivo a su propia costa mediante la susceptibilidad que había para ello, por haber desaparecido las rocas que constituían las canteras.

Homenaje a los labrantes en la Goleta 1975

3.- El Labrante Maestro Bruno Medina Guerra

Desde que tenía siete años acompañaba a su hermano mayor al trabajo en la cantera de la cual llevaba la dirección de la misma. Cuando contaba con diez años ya elaboraba molduras; a manera de juego, en 1909 cuando contaba con dieciséis años, comenzaron las obras de la nueva iglesia de Arucas. Tras varias alternativas en su vida comenzó a trabajar en Las Palmas, de ajustador de cantería, y en los ratos que no hacía nada practicaba la albañilería, la que, pasados algunos años llegó a ejercer. Entonces, por aquellos años sería llamado para trabajar en Montaña Cardones para hacer la preciosa fachada, el trazado y la dirección de las obras de su iglesia.

Este fue su primer gran trabajo pasando luego a relazar los trabajos de construcción de la Ermita del barrio aruquense de Llano Blanco, la iglesia de San Pablo en el Puerto de La Luz, y en la ermita de Las Goteras, propiedad de la familia Naranjo.

En la nueva iglesia de Arucas trabajaría en la cuarta torre cuando ésta tenía altura de capiteles; realizando el trazado de bóveda y enrasar la obra hasta dejar el primer techo cubierto que hoy sirve de archivo y la escalinata de entrada a dicho archivo.

Cuando se paralizaron durante varios años las obras de la iglesia de Arucas se trasladaría a Fuerteventura concretamente a Puerto del Rosario, trazando y labrando en piedra encarnada la Plaza Militar, que se extraía de la loma de la Vega de Tetir. Terminado su trabajo en Fuerteventura, trabajó durante siete años en las obras de reforma del Hotel Santa Catalina como jefe de equipo de labrantes. Por motivos de salud don Bruno se retira a los sesenta años. Cuando contaba con setenta lo llamaría el párroco de Arucas y el presidente de la Junta de Reconstrucción del templo de San Juan Bautista para ayudarles solicitándole el arquitecto José Sánchez Murcia que llevara el trazado y dirección aceptando generosamente. Por su colaboración altruista el Ayuntamiento de Arucas le realizó un homenaje junto con el resto de labrantes aruquenses en la Goleta en 1975.

Fallecería don Bruno el 4 de abril de 1978 a los 85 años. Una de las calles de la Hoya de San Juan donde vivió lleva hoy día rotulado su nombre.

José Luis Marrero Cabrera4.- José Luis Marrero Cabrera y la obra escultórica “Homenaje al Labrante”. Entrevista realizada en 2010.

¿Dónde nació su pasión por el arte?

Mi pasión por el arte fue algo que nunca pude entender sí, puesto que en mi familia nunca vi nada de eso y recuerdo que en el Colegio de La Salle me gustaba mucho coger las tizas y un alfiler y es algo que los compañeros todavía me recuerdan y me dicen: mira donde llegó tu alfiler y tu tiza y me ponía a hacer figuritas y un día recuerdo al Hermano Esteban Alonso, recordaré siempre su nombre por una razón, porque no sé qué había hecho que me hizo escribir su nombre cien veces y por eso no se me olvidará nunca, y después, más tarde, conocí a un hermano interesantísimo para mí que fue el Hermano Serafín. Este hombre fue quien después me dijo que cómo era posible que yo, que dibujaba más o menos bien, no me dedicaba al arte. Yo no sabía qué era eso. Yo sé que una vez sobre el pupitre del hermano había un bautizo de San Juan que había sido hecho por Manolo Ramos pero yo nunca había conocido a Manolo Ramos puesto que él nunca estuvo en Arucas mucho tiempo, estaba más bien fuera. Entonces fue ahí cuando él empezó a inculcarme un poco todo esto del arte. Entonces comencé a verme en ese llamado arte.

¿Qué materiales utiliza en sus obras?

Todos los materiales desde el mármol, granito, madera, la piedra. Hombre, la piedra es primordial puesto que gracias a los labrantes empecé a salir adelante y aprendí a tallar la piedra. La facultad nunca me la enseñaron y todos los materiales: bronce, escayola, cualquier material de ellos, todos.

¿Cuál es la obra de la que está usted más satisfecho?

Eso es una pregunta un montón de rara y te lo digo por una razón: Pregúntale a tu madre a qué hijo quiere más. Imposible, entonces para mí todos son partos a los cuales he dado a luz y todos me han dolido para poderlos crear. Entonces, de todos tengo algo. Hombre, tengo un gran orgullo que se me haya dado el Monumento del Labrante, aquel al que tenía ganas de hacer un homenaje y tuve esa gran satisfacción de hacer un homenaje a mi gente, a los labrantes, con este monumento. Éste me hizo poner los pelos de punta porque cuando lo estaba modelando y vi al labrante tallando recordé aquel momento y sentí un escalofrío impresionante y esto nunca me había pasado con el resto de mis obras.

¿Cómo ve la escultura urbana en Arucas?

Hombre, hay cosas interesantes y otras no tanto. Es que ya hoy día es un poco comprometido como artista meterme en estas cosas porque enseguida me tacharán de retrógrado y hombre que no progresa. Yo entiendo que el progreso es una cosa y el arte es otra. El arte tiene una cosa para mí que es sentimiento y sensibilidad, el arte tiene que llegar a todo el mundo. Si tú vas a ver una exposición y aquello no lo entiendes y tú dices que aquello no te gusta no tengas miedo a decirlo. Aquello para ti no es nada puesto que si no transmites el arte no tiene valor. El arte es transmisión de unos sentimientos hacia los demás.

¿Carecemos de cultura artística en Arucas?

Yo no diría tanto. Veo que ahora mismo se está moviendo un poco el arte. La prueba está y soy el menos indicado para decirlo puesto que yo he tenido la satisfacción de ser uno de los que en Arucas montó la primera Escuela de Arte y allí iba la gente gratuitamente y enseñé a mucha gente que ahora tiene la carrera de Bellas Artes pero siempre llevaré en mi recuerdo a Juan Francisco Martín, un niño que una vez se iba a ir de freganchín y tuvimos la suerte de entrarle por medio Rafael Álvarez y José Luis Marrero pidiéndoselo a él, inscribiéndolo en la Escuela de Arte y así pudo realizar sus estudios de Bellas Artes. También influyó su madre, madre increíble y trabajadora que me apoyó y las notas de este niño eran de notable y sobresaliente en Artes Aplicadas y todo esto es una satisfacción que yo también tengo. En mi taller entraba todo el mundo. Aquello era como un club juvenil donde se hablaba de arte. Yo he tenido la satisfacción de haber visto pasar por allí a escritores, poetas, entre ellos a mi gran maestro Felo Monzón. Era un ambiente, no sé, como la Escuela Luján Pérez.

Homenaje al Labrante 1999

¿Cómo ha sido su experiencia en Arucas como artista?

Gratísima, porque me he visto muy acogido no así por los políticos pero sí puedo decirlo del pueblo llano y normal. Mis exposiciones siempre han sido muy visitadas. Yo me asombro cuando lo del libro mismo del labrante, un Cine Rosales lleno por un libro que lo hizo un pobre diablo como yo, y es un libro que yo hice como homenaje a ellos. A este pueblo no le puedo decir más. Es un pueblo increíble, me ha ayudado bastante y yo seguiré arrimando el hombro hasta que ellos quieran y estaré con ellos.

Algunos escultores son, a la vez, pintores ¿Es éste su caso?

Bueno, pinto algo y también dibujo. Es que es normal, la escultura, si no hay una buena base de dibujo, es imposible que se pueda realizar porque es algo que tú te imaginas en un volumen pero tienes primero que plasmarlo en un dibujo y hacer varios, entonces aquel que llega a lo que tú quieres, haces el boceto y, previo a los bocetos, la obra final.

¿Cómo definiría su estilo?

Yo empecé con el estilo indigenista ¿por qué? porque salí de la Escuela Luján Pérez. De allí salió Juan Ismael, Felo Monzón, Santiago Santana. Tengo algo modernista y ahora estoy haciendo un estudio sobre algo, no me gusta decirlo todavía, pero creo que es algo que va a llegar mucho a la gente.

¿Qué es lo que le inspira? ¿Podría involucrarnos con su proceso creativo?

Sí, hombre. A mí me inspira haber nacido en Arucas, honestamente lo digo, porque cada vez que paso por esos riscos donde veo esas tallas hechas por los labrantes o esos huecos que se quedan, me hacen hasta sentir ganas de hacer algo modernista, totalmente, porque ahí se encuentra arte. En Arucas se encuentra arte por toda ella. Tú miras los calados que existen en las casas, te miras la impresionante iglesia de Arucas, no sé, tengo esa suerte. Eso es lo que me inspira y luego tengo una familia que me ayuda mucho y también me sugiere muchas cosas.

A nivel personal ¿a qué escultor de todos los tiempos ha admirado más?

A Miguel Ángel que es para mí un gran maestro porque en él he visto que aun teniendo esa sensibilidad que él tenía y su obra la representa como es siempre casi todo ser, un hombre ser mujer, eso es grande, y en su obra todo lo encontrarás de esa manera porque estaba muy enamorado de un chico y de ahí sacaba todos sus modelos. Por eso coger y hacer una Piedad, un Moisés, un David impresionante, aquellas solas manos, que ya una sola mano significa y te dice mucho porque tiene fuerza y dureza en ella. Pues sí, para mí, Miguel Ángel.

Si pudiera enviar un mensaje a los artistas que están comenzando su carrera ¿Cuál debería ser?

Primero, si están empezando, les diría que no se enamoren de las primeras obras, que no, que todo lo que están haciendo son unos primeros pasos para alcanzar una gran escalera que es bastante grande porque en el arte siempre se está aprendiendo. Entonces, olvídense que eso les quedó bonito porque la palabra bonito en el arte no es bueno; o es bueno o es malo, nada más, pero que no se enamoren nunca de la obra que hizo, enamórate de la que va a venir y así, poco a poco, vas progresando. Ésta es mi manera de pensar. Hasta ahora nunca me he enamorado de una obra en concreto, por eso te digo, quizás sea porque soy madre – padre y eso hay que tenerlo siempre presente. La próxima obra tiene que ser mejor.

Por último ¿desea añadir algún comentario?

Yo, en principio, agradecer que se haya acordado de mí. Saber que todavía sigo siendo en Arucas alguien al que se le puede decir adiós y verle y decir a la juventud, que son buenos elementos, que se paren un poco a pensar y ya, de una vez por todas, equilibren su personalidad. Hay una cosa que se llama droga pero la droga más grande debería ser el arte. Yo para mí soy un drogadicto, sí, pero de arte y me gustaría emborracharme siempre de él porque es la mejor manera, ya puede ser la música, escultura, pintura, baile cualquier cosa. Lo importante es emborracharte de algo que te haga hacer ver cosas diferentes pero reales, no cosas diferentes porque las ves irreales.

Armando Pérez y Tejera

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