De cuando Las Palmas de Gran Canaria fue declarada plaza de salvas

BATERÍA DE SAN FERNANDO

Introducción

En la actualidad, en representación de la Nación y en nombre de los poderes del Estado, las Fuerzas Armadas rinden honores militares como homenaje y manifestación de respeto a la Bandera, al Rey y a determinadas personalidades, autoridades y mandos militares, todo ello regulado en el Real Decreto 684/2010, de 20 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento de Honores Militares.

Mediante la disposición adicional primera del mismo texto legal, se da cobertura a la rendición de honores en determinados actos institucionales de carácter civil para poner de manifiesto la identificación de las Fuerzas Armadas con la sociedad española, de la que forman parte y a la que sirven.

De modo genérico, al titular de la Corona le corresponden los honores militares de arma presentada e himno nacional en versión completa y, en su caso, salva de hasta veintiún cañonazos y siete voces de “¡Viva España!”, todo ello según el caso concreto.

Militares finales del Siglo XIX

Real orden de Su Majestad el Rey para armonizar y resumir todo lo legislado sobre las mismas con las modificaciones pertinentes tras dictamen de la Junta superior consultiva de Guerra a finales del año 1881

Reales órdenes

Ministerio de la Guerra. Núm. 14.- Circular. Madrid 2 de Noviembre de 1881

“Excmo. Sr: Prevenido en las Reales ordenanzas y disposiciones posteriores las plazas que por distintitos conceptos han de efectuar salvas y el número de disparos que tenían que hacer según las causas que las motivan; S.M. el Rey (que Dios guarde), con el fin de resumir y armonizar lo legislado sobre este servicio en la parte que hoy es practicable y con las modificaciones que se han creído convenientes, ha tenido a bien disponer, de conformidad con el dictamen de la Junta superior consultiva de Guerra, lo siguiente:

1º. Solo deberán verificarse salvas en las plazas y fortalezas siguientes: Badajoz, Cádiz, Ciudad-Rodrigo, Cartagena, Ceuta, Figueras, Jaca, Melilla, Peñíscola, Palma, Pamplona y Santoña, Fortalezas de Monjuich en Barcelona y de la Mola de Mahón.

2º. Dichas plazas y fortalezas harán salvas de quince disparos en los casos siguientes:

El día del Corpus, tres; una, al salir el Santísimo Sacramento de la iglesia; otra, cuando la procesión haya llegado a la mitad de su carrera; y otra, al entrar a la iglesia. El Sábado Santo; una, al tiempo del aleluya. El día de la Concepción (8 de Diciembre); el de Santiago (25 de Julio) y los que se celebren los días y cumpleaños de Sus Majestades y Príncipe o Princesa de Austrias; salva triple, o sea, a la salida y puesta del sol, y al medio día.

3º. Dichas salvas se harán también en el punto donde residan ordinaria o accidentalmente SS.MM., siempre que haya en él artillería suficiente.

4º. Además se harán salvas en la ciudad de Las Palmas (Gran Canaria); una, de veintiún cañonazos al medio día del 23 de Abril, en recuerdo de la conquista; en la Coruña, una, de quince al medio día en la octava de San Jorge, San Nicolás y Santa Lucía. En Ceuta se dispararán tres cañonazos diariamente; uno, al salir el sol; otro, al ponerse; y otro, al cerrar las puertas.

5º.  Aunque haya fuertes o castillos que dependan de las plazas, solo te tirarán salvas en la batería del recinto que esté destinada para el efecto.

6º. Las plazas o ciudades marítimas donde hubiere la artillería suficiente harán a los buques de guerra extranjeros o cambiarán con ellos los saludos que previenen las disposiciones vigentes pero no efectuarán ninguna otra salva.

7º. Cuando los Reyes o Príncipe de Asturias entren en una plaza de guerra de las antes citadas o en cualquier población donde hubiese la artillería necesaria, se tirará una salva de veintiún cañonazos, y otra de igual número de disparos a la salida, los cuales empezarán al pasar SS.MM. o AA. por las puertas o extremos de la población.

8º. Cuando SS. MM. o Príncipe de Asturias pasen a la vista de una de las citadas plazas o poblaciones, aunque no entren en ellas, se les saludará con una salva de veintiún cañonazos que empezará cuando las Reales personas se hallen al frente de la plaza.

9º. Siempre que un Capitán general de ejército se presente en cualquiera de las plazas que se relacionan, no residiendo en ellas los Reyes y Príncipes de Asturias, será saludado con una salva de quince disparos. De igual honor disfrutarán los Almirantes de la Armada.

10º. Al General Jefe de un ejército y Capitán General de distrito, que no le sean de ejército, se les saludará por una vez con trece disparos de cañón a la entrada en cualquier plaza de guerra de la jurisdicción de su mando, siempre que éste sea en propiedad.

11º. Las salvas con motivo de honores fúnebres se seguirán tirando con arreglo a las disposiciones vigentes.

12º. Quedan suprimidos todos los demás honores y saludos que se venían haciendo con el cañón.

Honores Militares Fallecimiento Familia Real

Para completar el presente artículo, se inserta el artículo 42 del RD 684/2010, de 20 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento de Honores Militares en honras fúnebres, como al Titular de la Corona y su consorte.

Artículo 42. Honores fúnebres al titular de la Corona y a su consorte.

1. La naturaleza y extensión del luto oficial como consecuencia del fallecimiento del titular de la Corona se regularán por las normas que dicte el Gobierno. A su fallecimiento se observarán las disposiciones siguientes:

a) Al conocerse la noticia oficial, se dispondrá que a las Banderas y Estandartes de las unidades se les ponga una corbata negra y que sea izada a media asta la Bandera en las unidades de las Fuerzas Armadas.

b) Se ordenará que por una batería de cada plaza en que exista artillería y por uno de los buques de la Armada fondeados en cada puerto nacional se efectúe una salva de cinco cañonazos.

c) Mientras el cadáver esté de cuerpo presente, las baterías en tierra y a flote, citadas en el párrafo anterior, harán cada día una salva de cinco cañonazos a las ocho horas y otra al ocaso.

d) El día del entierro, por una de las baterías de la plaza donde haya de verificarse éste y por un buque si se trata de plaza marítima, se hará una salva de veintiún cañonazos en el momento de la salida del cortejo.

e) El Ministerio de Defensa coordinará la participación de las fuerzas que cubran la carrera. Designará, además, la fuerza de escolta, que estará constituida por unidades del Ejército de Tierra, de la Armada y del Ejército del Aire.

f) Las fuerzas pertenecientes a la Guardia Real, con Bandera, escuadra de gastadores, banda y música, constituirán la guardia de honor y serán las encargadas de rendir honores militares a los restos mortales. De estas fuerzas se designará un piquete de ocho guardias reales, que se colocarán a ambos lados del féretro.

g) Los restos mortales serán conducidos en un armón de artillería, acompañados por dos oficiales generales de cada Ejército designados por el Ministro de Defensa entre los de mayor antigüedad.

h) La fuerza de escolta formará a la cabeza del cortejo; la guardia de honor lo hará a retaguardia.

i) En el momento de la inhumación se hará otra salva de veintiún cañonazos y la guardia de honor efectuará una descarga de fusilería.

2. Al fallecer la Reina consorte o el consorte de la Reina se le aplicarán las mismas normas en la rendición de honores fúnebres previstos para el titular de la Corona.

PUERTO DE LA LUZ Y LAS PALLMAS BATERIA DE SALVAS

Las Palmas de Gran Canaria declarada Plaza de Salvas en 1892

El 5 de enero de 1892 recibía el Alcalde de Las Palmas de Gran Canaria una carta del Jefe del Cuarto Militar de Su Majestad la Reina Regente en los siguientes términos:

Muy Señor mío y de mi distinguida consideración, con gran complacencia he recibido la noticia del acuerdo tomado por esa Excelentísima Corporación municipal que tan dignamente presides, y que con tan halagüeñas frases para mí se digna participarme en su atenta del 23 pasado a que contesto.

Nada que no sea muy merecido por esa noble ciudad he hecho por mi parte para satisfacer los legítimos deseos que respecto al asunto manifesté en diferentes ocasiones; y la estimación que sus honrados habitantes me merecen, ha de hacer que no olvide sus intereses y que no sea obstáculo la distancia a que hoy me encuentro, para que me ocupe de cuanto pueda serles beneficioso.

Dígnese usted Señor Alcalde, ser intérprete cerca de esos señores Concejales, de lo mucho que me ofreció sus sentimientos de gratitud a mi persona; y a su vez, reciba el testimonio de la mía por sus afectuosos conceptos y la expresión de la sincera amistad que con este motivo tiene el gusto de ofrecerle su afecto y cariño. Firma: Pedro de Cuenca y Díaz de Rábago.

En sesión ordinaria del Ayuntamiento de Las Palmas de 15 de enero de 1892 el Alcalde quiso dejar constancia lo siguiente: que, a raíz de haber tenido noticia en esta ciudad de que en virtud de informes y gestiones del Excmo. Señor don Pedro de Cuenca, Capitán General que fue de esta Provincia, hoy Jefe del Cuarto Militar de Su Majestad la Reina Regente, se había declarado plaza de salvas a la de esta Ciudad; disponiéndose en consecuencia se construya la batería de saludos correspondiente, le dirigió en nombre del Excelentísimo Ayuntamiento expresiva comunicación de gratitud a que ha contestado en los términos más corteses y afectuosos. Se aprobó por mayoría el acto realizado por el Señor Alcalde Presidente.

JEFE DEL CUARTO MILITAR

El General Pedro Cuenca y Díaz de Rábago

Fue Capitán General de Canarias entre 1890-1891. Nombrado el 27 de septiembre del año 1890, había llegado a Tenerife el 2 de noviembre y realizó la obligada visita a las islas, inexcusable en las circunstancias por las que atravesaba la provincia. A la vista de la situación de los acuartelamientos, defendió la construcción de nuevas instalaciones, en vez de realizar reformas en las existentes, por su estado, escasa capacidad de alojamiento y alto coste. La precariedad del sistema de defensa seguía siendo asunto de actualidad y la prensa grancanaria se lo recordaba en una carta abierta, en la que resaltaba la excepcional importancia estratégica del archipiélago “que podría excitar la codicia extranjera”, denunciaba la falta de medidas para su protección y se quejaba de la absoluta indefensión en que se hallaban sobre todo Gran Canaria y su puerto de la Luz. El Periódico El Liberal de Las Palmas, 26 de noviembre de 1890. “Carta al General Cuenca”. Exponía que su residencia en Tenerife bien artillada y receptora de la mayoría de los fondos de guerra podría llevarle a pensar que las restantes islas estaban en situación parecida. La falta de medios llegaba al extremo de no disponer siquiera de una batería de salvas para responder a los saludos de cortesía. Expresaba su confianza en que el General haría lo posible para remediar o mejorar tan calamitosa situación.

La guardia provincial también debió ser motivo de preocupación, pues hay documentos que dejan constancia de que el General Cuenca envió un proyecto de reglamento con algunas innovaciones en agosto de 1891, según hará constar su sucesor López Pinto en una nueva propuesta de reorganización elevada al Ministro de la Guerra. En el orden interno, la celebración del primero de mayo de 1891, por vez primera en las Islas, suscitaba inquietud y el Ministro de la Guerra había emitido una circular el 22 de abril sobre medidas preventivas ante posibles alteraciones del orden. La preocupación gubernamental justificada por los antecedentes en Barcelona y Valencia en 1890, que causaron la intervención de la fuerza militar y pusieron de relieve el interés de los huelguistas en atraer al ejército fue disipada por el General, que envió un telegrama a su Ministro en que notificaba que el distrito disfrutaba de tranquilidad. Ésta debía reinar porque esa autoridad, que debía enviar parte diario de novedades, solicitó permiso para dejar de remitirlo, ya que “la tranquilidad es inalterable”. Días después (diez de junio), ratificaba ese sosiego y respondía de la “lealtad de la guarnición y del orden que es perfecto en este distrito, del que doy a V.E. seguridades adquiridas antes y robustecidas hoy mismo”. Lo hacía en un mensaje que contestaba a otro de Guerra, en el que se le pedía información de ciertos rumores sobre la región que el General desconocía. Esa calma sería corroborada por el informe del Cónsul británico en 1892, según el cual las huelgas eran casi desconocidas en la provincia canaria. Paradójicamente, el General tuvo que intervenir en el ámbito militar para restablecer la disciplina en el batallón de cazadores Tenerife nº 21.

En noviembre del año siguiente sería nombrado Jefe del Cuarto Militar de S.M. el Rey. Posteriormente, pasaría a formar parte del Cuarto Militar de la Reina Regente, cesando en este cargo en diciembre de 1894. En enero del año siguiente pasó a ser Presidente de la 3ª Sección de la Junta Consultiva de Guerra.

La Guerra contra EE.UU. en 1898 obligó a reparar las ruinosas instalaciones de la batería de San Fernando. Era tal su estado que se decidió levantar una nueva batería. Las obras comienzan en 1898 y duran un año y medio, en 1900 se efectuaron las primeras pruebas de tiro. Permaneció artillada con sus 4 piezas durante la Segunda Guerra mundial.

Salvas de Honor

Artillero de Arucas herido

El 24 de octubre de 1915 el soldado de artillería, y vecino de Arucas, José Ortega González, había formado desde primera hora de la mañana en el cuartel de artillería de la Isleta y junto a sus compañeros. Se dispuso a preparar el cañón de salvas. Cuando pensaba que estaba todo preparado, José comienza haciendo las salvas en la batería de San Fernando del Puerto de La Luz cuando de pronto, al tratar de cerrar la recámara del cañón por inflamación del combustible, éste estalló sufriendo el aruquense heridas de gravedad en manos, cara y brazo izquierdo. Después de pasar varios meses en el Hospital Militar fue dado por inútil en acto de servicio.

Conclusión

Fue en los años 40 del siglo XX cuando se procedió al desartillado de las baterías y se cedió a la Junta de Obras y Servicios del Puerto de La Luz los terrenos colindantes al Puerto necesarios para el crecimiento de las infraestructuras portuarias en los que se incluían acuartelamientos. Comenzaba así la imparable expansión del Puerto hacia el Sebadal. En los siguientes 50 años el Puerto sería capaz de absorber toda la costa de La Isleta hasta el Roque Ceniciento.

Actualizado el Martes, 06 Julio 2021 10:21 horas.

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