LA BRISA DE LA BAHÍA (89). “El teatro en medio del océano”, de Francisco Juan Quevedo


Acabo de leer una novela (Francisco Juan Quevedo, El teatro en medio del océano, Destino, Barcelona, 2022) que me ha dejado sin respiración literaria; jadeando, vamos. Fue empezar a leer y ya no poder parar en los tres días siguientes. ¡Qué aventura!


89. FJQa

La prosa de Francisco Juan Quevedo, al que desconocía totalmente, me ha atrapado desde el principio y no me ha soltado en ningún momento: su capacidad expresiva, la perfecta armonía de una estructura larga y compleja y unos personajes creíbles han servido para que estuviese agradablemente embebido en un argumento novelesco y sólido que, días después de leída la novela, bulle en mi cabeza. Este “run-rún” de Francisco Juan Quevedo, entrañable descubrimiento, no me suelta ni me deja tranquilo e imposibilitado estoy de afrontar una nueva lectura. Ya lo dijo Tobias Wolf: “hay algo en la esencia del relato que hace que, cuando es bueno de verdad, continúe resonando en nuestra conciencia mucho tiempo después de que hayamos terminado de leerlo”. Pues eso, tal cual.

Evidentemente, nos encontramos ante un autor de raza, que sabe combinar los distintos elementos que componen una vida y, además, es capaz de llevarnos de paseo en el tiempo: desde el siglo XIX hasta principios del XX. Digamos que para los que solemos emplear la expresión “el siglo pasado” nos referimos, siempre, al siglo XIX, tan vertiginoso y tan lleno de intereses ciudadanos nacidos al calor del crecimiento de una capital, Las Palmas de Gran Canaria, y de la vida que fluye en ella, en su más amplio y extenso sentido. Es esta obra tan posible como pudo haber sido la misma existencia de sus variados personajes. Y, en ella, en la novela, hay guiños literarios, en especial, a Carmen Laforet y a su obra “La isla y los demonios”, donde Francisco Juan Quevedo parece centrase más en “los demonios”, junto a otros escritores canarios y al siempre controvertido Miguel de Unamuno: todo ello aparece claramente integrado en el conjunto. Y hay muchísimos más detalles que tienen que ver con otros aspectos y espacios de la ciudad capitalina; ya los irá descubriendo, estimado lector. Que “El teatro en medio del océano” haya sido finalista del Premio Nadal 2022, dice mucho de la novela: Francisco Juan Quevedo ha ideado una trama que, acompañada de una prosa exquisita, sonora y vertiginosa, tiene en cuenta diversos aspectos históricos sucedidos en la capital y tales hechos vienen a conformar un panorama de vanidades inciertas e intereses personales. De fondo, una España que se debilita en Cuba y una Gran Guerra Europea que señala los intereses de las potencias: alemanes e ingleses peleando por unas islas mucho más allá de sus fronteras.

El autor, perfecto conocedor de diversos avatares históricos, ha sabido engarzarlos en el conjunto para situarlos correctamente en un espacio ciudadano que crece al mismo tiempo que el protagonista deja caer claramente sus aviesas intenciones. Y todo ello contado con maestría de escritor experimentado, que conoce el oficio con palabras limpias y claras, y que dichas palabras corren tan rápidas como nuestro pensamiento; y, a medida que avanzamos, tenemos el temor de llegar al final: la ficción novelesca queda suspendida en nuestra memoria y los personajes, una vez cerrado el libro, parecen reclamar su presencia y su salida de las páginas antes de que los empecemos a echar de menos: después de más de 350 páginas, que se han desvanecido como un azucarillo en el café, deseamos más y más. Incluso nos preguntamos si el escritor continuará el relato.

El descubrir a este profesor de Literatura de la ULPGC ha sido más que una agradable sorpresa: viene a significar un entrañable encuentro que se materializará en futuras lecturas de sus obras anteriores. Estimado lector: si quiere dar una vuelta por nuestra capital, no se pierda esta novela, equilibrada y única, que ha venido para ser señalada continuamente y que, estructurada en tres partes que abarcan los años entre 1867 y 1921, además de contar con aspectos que definen los siglos y su tránsito, posee una virtud manifiesta: Francisco Juan Quevedo es un escritor completo: dice lo que quiere decir; insinúa y sugiere y, cuando desea cerrar asuntos y argumentos, lo demuestra con efectividad y trayectoria literaria asentada.

Una novela que habla de una ciudad que está por hacer, que crece al igual que sus numerosos personajes, consecuentes de sus actos, la define y marca definitivamente. Y, sobre todo, “El teatro en medio del océano” presenta tantas posibilidades que pudieron ocurrir que sus personajes, de carne y hueso, vibrantes resultan en su normalidad y responsables en su manera de actuar. Esta ficción es “otra realidad”, literaria, es verdad, que surge de las manos de un escritor que sabe lo que hace y que, también, se presenta como el dueño de las palabras. Ya lo señalamos anteriormente: un auténtico y agradable descubrimiento.

Que Francisco Juan Quevedo haya escrito que “la velada se estiró hasta que el sol comenzó a cortar la noche en rodajas anaranjadas” es una buena muestra de lo que decimos y del respeto que le profesamos.

No se la pierdan.

Juan FERRERA GIL


 

2 comentarios

  • Eduardo Perdomo Jueves, 13 Octubre 2022 11:53 Enlace al Comentario

    Me encanta esta reseña. Me ayuda a refrescar algunos episodios que se olvidan tras ese ciclón narrativo que transcurre desde el puerto hasta Triana. Novela que merece una relectura, como deleite.

  • Pepa Marrero Sábado, 03 Septiembre 2022 15:57 Enlace al Comentario

    Excelente reseña, Juan. Buscaré ese teatro en medio del océano para leerlo. Gracias.

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