LA BRISA DE LA BAHÍA (3): “Los sueños de Martín”, de Carmen Rodí


   Carmen Rodí, que se estrena en la escritura con “Los sueños de Martín” (Cam-PDS Editores, Las Palmas de Gran Canaria, 2020) sabe perfectamente lo que hace, lo que dice y, por supuesto, lo que escribe.


carmenrodi

   Este cuento se centra en el mundo infantil, como no podía ser de otro modo, donde percibimos, a pesar de su aparente sencillez, que casi todo es más difícil de analizar y comentar. Digamos de entrada que “nos ha gustado mucho, muchísimo”; así que ya tenemos un punto de arranque en el que el texto nos ofrece variadas visiones: el lector infantil lo vivirá de modo muy distinto al de uno adulto. Sabemos que los tiempos son los que son y, como ustedes ya conocen, se encuentran en relación directa con el momento de la lectura.

   Carmen Rodí juega con las palabras precisas y, tengo para mí, que, al mismo tiempo que lo escribía, imaginaba la cara que pondrían los más pequeños; el público al que, preferentemente, va dirigido. Si es verdad eso de que todos llevamos un niño dentro, la lectura de este cuento, al que hay que unir unas enriquecedoras ilustraciones de Carla C. Fernández, resulta una experiencia tan grata que confirma lo que algunos pensamos: que la facultad de crear es un don, una manera de situarse en el mundo y actuar consecuentemente. Colocar la imaginación en el lugar preciso es atravesar puertas y ventanas dibujadas con palabras. Rodí es consecuente con sus ideas y, al concebir este relato, no solo las ha afianzado, sino que también desea que sus potenciales lectores no pierdan el paso.

Rodí es consecuente con sus ideas y, al concebir este relato, no solo las ha afianzado, sino que también desea que sus potenciales lectores no pierdan el paso

   Con Martín, un niño soñador de diez años y de su época, asistimos a una mezcla de dos mundos que se complementan: el real y el de los sueños; cada uno de ellos con su propio protagonista (Martín y Romeo, respectivamente). Y, así, esta visión soñadora, convertida en el elemento mágico inherente a todo cuento, es el camino por el que ambos avanzan. Y la aventura que Carmen Rodí nos propone por “el hotel azul, por el campo de fútbol de chocolate, por la cuadra de caballos, por la biblioteca viva y por la juguetería que crece”, viene a ser la vereda tranquila y pausada de quien observa y desea atrapar entre líneas los momentos verdaderos de los desconocidos lectores.

     La sonrisa de la escritora la delata.

Ya hemos dicho que el libro, apenas cincuenta páginas, “nos ha gustado mucho, muchísimo”, pues la historia se combina amigablemente con las oníricas ilustraciones que personalizan cada pequeño capítulo, cada momento en el que la acción avanza: acaso ha escrito un cuento sin edad. ¿O siempre es así? La tensión literaria nos mantiene en vilo y el ritmo narrativo se ajusta plenamente a los hechos. Y a Carmen Rodí le ocurre lo que a Borges: “hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros; hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que se refiere a mí, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros”.

Carmen Rodí “siempre está en estado de lectura permanente”.

   Y nuestra escritora tampoco puede vivir sin los suyos. Y, precisamente por eso, “Los sueños de Martín” es la meta final de una muy agradable sensación cuando la imaginación se asienta.

   Y creemos que Carmen Rodí ha mirado a su alrededor, ha observado, tal vez haya preguntado, y ha tenido que pasar al papel lo que por su mente de escritora y de empedernida lectora le traía en vilo. Porque ella necesita para sobrevivir, como tantos otros, de la mentira literaria, de la ficción para, a través de otras vidas, comunicar y expresarse. Así que este cuento dice y sugiere: solo es el primero, tal vez el más difícil, el más esperado, el más ansiado, el que ilumina el resto del camino, donde la soledad al escribir se convierte en la fiel compañera.

   Al final consigue que el lector quede enredado en su relato. Y eso, en estos tiempos pandémicos y tan llenos de sobresaltos, no es más que alcanzar plenamente ese mar constante que va y viene con su aire salado de espuma blanca.

   Porque Carmen Rodí “siempre está en estado de lectura permanente”.

   Acaso su deseo sea recobrar la infancia en la mirada de los demás.

     Literatura se llama.

     No se lo pierdan.

Actualizado el Lunes, 04 Enero 2021 08:37 horas.

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