LA BRISA DE LA BAHÍA (11). “La libertad es una librería”


     “La libertad es una librería” es un verso del poema La Libertad del poeta y arquitecto, recientemente fallecido, Joan Margarit, último Premio Cervantes.


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     Y desde que me tropecé con el poema, y con este verso en particular, no he podido dejar de pensar en él. Tengo para mí que esta reflexión profunda y sincera del poeta catalán sirve para detener la mirada crítica. Han bastado apenas cinco palabras para que, en el columpio en el que nos movemos, la imaginación pueda expandirse como el Uni-Verso. Que la libertad la considere una librería es apostar decididamente por la cultura, por el conocimiento y por el mundo de los libros, siempre tan distintos, variados, exigentes, reflexivos… Este verso de Joan Margarit es, tal vez, un compendio de intenciones, deseos y palabras que fluyen en el aire del pensamiento libre. En él reafirma y revaloriza la libertad, agazapada entre las líneas de los libros, donde estos, a su vez, en las estanterías comerciales se ofrecen a que las manos de los posibles-futuros-lectores los descubran. Sí, después de mirar y leer la portada, en ocasiones, inteligente, las manos que lo zarandean, en el buen sentido del término, son los nuevos canales que transmiten emociones y ensoñaciones y maneras personales de afrontar la realidad: entramos en el pensamiento del autor, aunque éste pretenda inútilmente quedar fuera de la narración. Todos llevamos, parece ser, un relato dentro: a veces lo contamos en las conversaciones diarias, sin apenas percibirlo, y, otras, en cambio, lo depositamos en un cuaderno u ordenador (¡estos tiempos!) poco a poco y página a página, sin pensar siquiera en quién lo leerá: lo relevante es escribir negro sobre blanco; solo eso, que no es poco.

     Como los hornos de los panaderos, donde cada día se hornea lentamente el pan artesano: así entendemos el proceso de la escritura.

     Sí, sí: la librería ofrece libertad y se abre a ella. Al traspasar su umbral, los libros parecen decir “mírame a mí primero” en un silencio competitivo, entendido éste como un arrullo que entra en nuestro interior para indicarnos el camino que aún nos queda por recorrer. Uno más.

     Otrosí, el escritor y ensayista Alberto Manguel, autor, entre otras obras, de Una historia de la lectura, lo dijo hace algunos años: “Leer es un acto de rebeldía”. Con lo cual la ecuación parece cerrarse. En el Club de Lectura en que participo, las distintas particularidades que presentan mis compañeros inciden en ambas ideas: la pasión que sienten por los libros, por la lectura, por las librerías, no significa solo poder pasar el tiempo, sino que además inician un camino que confluye en la exposición de las diferentes ideas. Y en esa visión enriquecedora de cada uno comprendemos mejor los versos de los poetas y las palabras de los escritores.

     Estábamos, y estamos, disfrutando de la libertad y ni siquiera nos habíamos dado cuenta.

     Otra cosa es la voz experimentada del librero. Pero eso es otra historia.

2 comentarios

  • Celina Lunes, 01 Marzo 2021 17:23 Enlace al Comentario

    Como siempre bello relato,la lectura es imprescindible y comparto que a mí me pasa lo mismo, están en las estanterías y es como si dijeran "Celina" y allá voy obedeciendo para ver que tienen que contarme. Gracias Juan

  • Josefa Molina Lunes, 01 Marzo 2021 08:15 Enlace al Comentario

    Maravillosa reflexión, Juan. Los libros y, por ende, las librerías encierran cientos de universos, en el sentido más holístico del término, algo así una estancia llena de tesoros por descubrir, que solo los 'arqueólogos' de la palabra parecen valorar. Un abrazo grande.

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