LA BRISA DE LA BAHÍA (36). El invierno del dibujante: Paco Roca (Cómic)

Paco Roca

     Con este extraordinario cómic (Paco Roca, El invierno del dibujante, Astiberri, 2021) me ha ocurrido lo mismo que con algunas novelas: una vez leídas, toda la historia sigue en mi cabeza días después de acabada; ahora ha sucedido lo mismo con las viñetas y el buen hacer de Paco Roca.

     Este cómic es una magnífica creación en la que homenajea a los historietistas que un día decidieron plantarle cara a la todopoderosa y omnipresente Editorial Bruguera con la publicación de una revista de humor independiente y libre: TÍO VIVO. Esta delicada y sugerente ampliación de la inicial de 2010 está llena de atractivo y sugerencias varias: imágenes y texto parecen confabularse en un destino común: los historietistas de aquellos años de los cincuenta contribuyeron con sus propuestas a la felicidad del resto de los españoles: se reían ellos y hacían reír a los demás. Y todo ello enmarcado en una Barcelona franquista, cerril y áspera, tremendamente azul. Vaya por delante que yo no sé comentar cómics ni explicar su valor estético, pero sí les puedo asegurar, modestamente, claro, que su lectura me ha dejado traspuesto: ha trasladado el tiempo en que vivo y ha deslocalizado el espacio que, por momentos, se asemejaba a una prisión, donde hasta las sombras proyectadas en las viñetas sugieren profundas interpretaciones. Sí, una cárcel al aire libre. Aquella España de los cincuenta, con su verborrea franquista, marcaba el paso a seguir; sin embargo, unos dibujantes levantaron la mirada con su novedosa propuesta de cooperativa que apenas duró poco más de un año.

     Este relato de Paco Roca deja un sabor de boca hasta cierto punto amargo, donde la realidad de aquel tiempo imponía normas férreas no solo con el apoyo de la censura sino también pretendía influir, a través de distintos personajes, en la capacidad creativa de los artistas. Sociedad limitada y estrecha en la que un grupo de dibujantes ayudaron a sus paisanos a sobrellevar aquel tiempo recortado en tantísimos aspectos. Los dibujos de Paco Roca nos trasportan a aquella España: su punto de vista rezuma tanta originalidad que logramos pasar las páginas como si contempláramos las escenas de una película. Estimado lector: si se atreve con el cómic, podrá descubrir, entre otros aspectos, el valor de la página en blanco: nunca imaginé que una vacía página expresara tantas cosas. Volvimos a sentir, entre otras sensaciones, los cortes de las películas en los cines de nuestra infancia, siempre tan frecuentes.

     Verdaderamente, Paco Roca es un dibujante entero, solvente, sabedor de la historia que quiere contar y de cómo afrontarla. Y, sobre todo, tiene la capacidad de dejar al lector medio embobado delante de sus viñetas. Y lo consigue con tanta inteligencia que, al final, nos percatamos del valor del detalle y de que, sobre todo, nos ha tratado con respeto. Porque si una cosa está clara es que Paco Roca tiene en alta consideración a sus lectores. Y eso se nota.

     En “El invierno del dibujante” lo deja meridianamente claro. Lo que indica que estamos ante un artista serio y riguroso, en la que cada viñeta, cada situación, merecería todo un comentario que nosotros, desde luego, no sabemos alcanzar. Pero sí nos atrevemos a plasmar lo que hemos sentido ante una historia verdadera y mejor contada. Añadamos, por último, que los “capítulos”, por denominarlo de alguna forma, que introducen los distintos momentos comienzan con una gran viñeta en la que se adivina el tono y la atmósfera que nos espera en las siguientes páginas: una anticipación como otra cualquiera: los distintos matices de color remarcan una idea, una mirada escrutadora y un tiempo que ya no existe.

     Este sentido homenaje, hecho con el alma, a unos dibujantes que un día fueron y lograron dulcificar la existencia en blanco y negro de aquellos años cincuenta, viene a significar que no todo se ha olvidado, a pesar de tanta tecnología bobalicona y pandemia sobrevenida. Por eso creemos que si Paco Roca no existiera habría que inventarlo. Se ha convertido en un artista necesario que nos ayuda a vivir. Que no es poco.

     Por favor, descúbranlo.

(enseñArte, 49)


 

Actualizado el Lunes, 23 Agosto 2021 01:47 horas.

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