Microrrelatos: Juana de Arco en los cardonales

La Niña Juana nació en las montañas de Agua Linda. Dicen que desde muy pequeña era poseedora de poderes curativos que dejaban atónito al descreído, pues sanaba al enfermo con solo tocarlo; se dice que de muchacha era muy piadosa y misericordiosa. Un día, fue a buscar agua al estanque y se le apareció la figura del Siervo José Gregorio Hernández, un médico piadoso que había nacido a finales del siglo XIX, y a casi cien años de su fallecimiento, seguía viva la devoción y la fe en sus poderes. Cuando se le reveló a la Niña Juana le dijo que se dedicara a sanar enfermos a través de él, que le hiciera un altar y recibiera a los enfermos y que sólo a ella le trasmitieran la dolencia que tuvieran y él le diría al oído el tratamiento que les prescribiría. Y así lo hizo, se vino a Carora, y era tal el milagro, que la Niña sin saber leer ni escribir, recetaba remedios de los que se vendían en las boticas, y ella daba cuenta al escribiente que los anotaba en tiras de papel de doble línea. La Niña Juana era pura y casta, tanto así que no presentaba la regla ni le bajaban humores y tenía ese don de escuchar voces. Y no sólo eso, el Siervo tenía la facultad de visitar a los enfermos en sus casas, a donde llegaba silencioso precedido de su perfume que envolvía las habitaciones en un aura de santidad, reforzada por el agua de colonia mentolada, y de pie al borde de las camas, procedía a realizar las intervenciones.

Mi abuela Dolores fue una de las pacientes más fieles y creyentes que haya conocido. En una ocasión la visité y me dijo que tenía previsto recibir esa noche al Siervo, quien le había dejado indicado a través de la Niña, que se bañara con jabón de la tierra y lo esperara boca arriba para operarla de la vista.

Esa noche no iba a poder dormir, tenía que quedarme despierta para ver en qué momento se aparecería el siervo con su traje y sombrero azabache, a posar su mano en los ojos de la mamabuela. Sólo llegué escuchar un débil balido que salía del corral y me rendí al sueño, dando la espalda a las figuras esperpénticas que se reflejaban en las paredes, que no eran otra cosa que la sombra los sayos colgados del perchero.

(Tomado de Huye de las ardillas. Azalea Ediciones. Amazon. 2021).

Niria Suárez Arroyo

1 comentario

  • Albisbalza Viernes, 18 Noviembre 2022 18:06 Enlace al Comentario

    Al releer los relatos de Niria se descubren más imágenes y la atmósfera de los ambientes.

Deja un comentario

Esta es la opinión de los lectores, en ningún caso la de infonortedigital.com. No se permitirán comentarios ofensivos o contrarios a las leyes españolas. Tampoco se permitirán mensajes no relacionados con el tema de la noticia.
El envío de comentarios supone la aceptación de las condiciones de uso.

volver arriba

Noticias

Municipios

Suplemento