Microrrelatos: "Ejercicio práctico nº 1. Una sonrisa perfecta"

GQB2015Cepíllese los dientes. Con fuerza, con mucha fuerza, mostrando la dentadura como un perro rabioso. Imagine que intenta desincrustar toda la porquería que se ha llevado a la boca a lo largo del día y que, pese haber mordido, machacado y triturado, sigue ahí, entre sus dientes, provocándole halitosis. Cepille sobre todo incisivos y caninos, insista sobre las encías, apriete hasta que las cerdas del cepillo se doblen sobre la piel y el esmalte. Hasta que duela. Realice movimientos caóticos a la máxima velocidad posible. Experimente quemazón en su boca, en su brazo. Si se cansa, cambie el cepillo de mano. No se preocupe: la falta de pericia con su lado no dominante puede jugar a su favor debido a que sus movimientos se volverán más bastos e incontrolados.

Continúe con el proceso (debería llevarle unos pocos minutos) hasta que comience a sangrar por las encías. Puede aumentar el sangrado apretando sus dedos contra la mandíbula, en el espacio situado entre la barbilla y el labio inferior, o justo debajo de la nariz, si son las encías del maxilar superior las que han comenzado a sangrar. Otra opción efectiva es la morder algún objeto (el propio cepillo, por ejemplo) con toda la fuerza de la que sea capaz. Elija cualquiera de estas opciones y sangre, sangre profusamente. Llegados a este punto baje (¡sin detener del todo!) el ritmo de cepillado, con el fin de que la sangre se mezcle de forma homogénea con la pasta y se distribuya por toda la cavidad bucal.

Deténgase. Sonría. Disfrute del espectáculo de la imagen en el espejo. Abra los ojos como si quisiera desprenderlos de sus órbitas y recréese en su aspecto salvaje, violento, de lunático. Si lo desea, saque la lengua y pásela por sus labios, relámase como una bestia que acabase de hundir sus fauces en las tripas de su última presa y disfrutase del sabor de la sangre. Permita que la espuma sanguinolenta caiga por su barbilla y su cuello, como si babeara. Si no consigue nada de lo anterior, introduzca el cepillo hasta la campanilla y provóquese una arcada, el efecto será parecido.

Sonríase una vez más. Permanezca así el tiempo necesario.

Luego enjuáguese la boca y límpiese con una toalla.

Prosiga con su rutina habitual.

GQB.

1 comentario

  • Luis el Grifota Martes, 29 Noviembre 2022 09:34 Enlace al Comentario

    ¡Ñosh, mano! Ejercicio práctico de masoquismo. No se indica si es por la mañana o por la noche. Hay que cuidar un poco el estilo literario, cualquier chorrada no vale...

Deja un comentario

Esta es la opinión de los lectores, en ningún caso la de infonortedigital.com. No se permitirán comentarios ofensivos o contrarios a las leyes españolas. Tampoco se permitirán mensajes no relacionados con el tema de la noticia.
El envío de comentarios supone la aceptación de las condiciones de uso.

volver arriba

Noticias

Municipios

Suplemento