Microrrelatos: "Mezcolanzas"

Mescolanzas

Tenía yo unos catorce años; días más o días menos cuando... 

¡Qué cosas, tú!
 
Corría 1984 cuando un temblor de tierra tiró todos los libros de la estantería que tenía en mi dormitorio. En aquel entonces, si hubiese hecho caso a mi madre que me repetía sin descanso que ordenase los libros por temas o por autor quizá no hubiese sido tan caótico. Pero es que, para entonces, mis libros estaban sobados y estropeados por ser, al menos, de cuarta mano y que las hojas de la mayoría de ellos estaban despegadas. Así que...¡a ver quien se ponía con la labor! Tras el temblor cayeron los libros al suelo levantando una nube de hojas de papel a la vez que nuestro perro, Sandy, aterrizaba sobre ellos tras sus ladridos no sé si de gusto o disgusto. Yo creo que de gusto, porque aquel bicho era atravesao' como él solo y si en aquel entonces hubiera sabido comunicarme con los animales, estoy segura de que cada ladrido era un insulto hacia mi persona, del tipo: ¡Jódete, cabrona! Sus motivos tenía para insultarme, pero bueno, con tal de fastidiarlo no lo haré protagonista de ésta historia.
 
Decir caótico es decir bien poco. Cuando comencé a recoger las hojas, para ordenarlas, me di cuenta de que Momo se hizo amigo del Principito y que mientras jugaban a la Rayuela y a la espera del turno se contaban las Crónicas marcianas. Por otro lado, la granja de la Rebelión adoptó al Hombre elefante como animal de compañía. Bueno, eso digo yo, pero creo que lo metieron en una jaula y los muy cerdos del libro se sacaron unos buenos cuartos con la atracción. En aquel entonces la adolescente que habitaba en mi sintió lástima de Ana Frank. Me sorprendió no verla jugando con Momo y el Principito. Pensé entonces que la dejaron de lado porque era judía pero ahora, a día de hoy, me he dado cuenta de que...¡Claro! esa no era Ana sino su padre ¿¡Cómo iba a jugar ese señor!?
 
Mortadelo y Filemón pasaron a ser los Hernández y Fernández de Tintín cuando el pobre Milú fue devorado por Ideafix. Los Cinco mataron a un ruiseñor convirtiendo mi dormitorio en un absoluto caos y... mi pobre Pájaro verde.... el primer libro de lecturas que tuve... estaba desplumado ¡Pobrecito!
 
Me pasé toda la tarde reordenando las hojas a la vez que leía y rememoraba aquellas horas agradables de lectura. Cuando me dispuse a colocar los libros nuevamente en la estantería, me di cuenta que había uno que ni se inmutó. No sé si por el peso de su contenido, por las tapas duras y serias imitando a piel o porque estaba lo suficientemente nuevo para no caer de bruces al suelo. Llegué a pensar que el temblor lo causó su furia al verse eternamente relegado al olvido, ignorado eternamente. Y allí estaba: inquisitivo, altivo, serio, impertérrito. La biblia.
 
¡Qué cosas, tú! ¡La que se hubiera armado si llega a caer!

¿Te lo imaginas?

Teresa Vera

Actualizado el Lunes, 23 Enero 2023 03:02 horas.

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