Microrrelato. "Licántropo"

aranmujica2018Pocos saben lo especial que es tener la amistad de un licántropo. La mayoría de la gente les teme, porque cree que se transforman en monstruos horribles y peludos durante los ciclos de luna llena. Piensan que estos maravillosos seres aguardan silenciosos bajo la oscuridad de los tiempos, acechando con sus mandíbulas apretadas y sus ojos inyectados en sangre, como cualquier animal salvaje vigila a sus victimas hasta saltar sobre ellas y acabar desgarrando cada centímetro de su piel y engullendo cada gota de su vitalidad. Tanto se ha escrito sobre los licántropos a lo largo de la historia: plumas temblorosas han dejado ríos de tinta que dibujan a un ser espantoso digno de ser apaleado, enjaulado e incluso exterminado de las formas más crueles que puedan existir.

El monstruo a veces es solo una idea creada por una mente perversa.

Un licántropo esta compuesto de intensas emociones en su interior, que fluyen como ríos, se estancan como lagos o se embravecen como inmensos océanos, y siendo ese líquido elemento el que le da la vida, es el que también lo atrae hacia la luna, como un imán. Su relación con la luna es apasionante.

Cuando ella, la luna, hace su aparición en el inmenso escenario nocturno, comienza a danzar para él y las aguas abandonan su calma para palpitar, en busca de la cercanía con su adorado astro. Y es en ese instante, cuando el licántropo se entrega a la noche arropado por la deslumbrante compañía de aquella que le sirve de razón para su propia existencia.

A veces, cuando regreso de alguno de mis vuelos nocturnos lo encuentro sentado sobre una loma, bebiendo de la luminosidad que se desprende de su amado satélite. Y entonces me mira con sus gigantescos ojos de licántropo, tan expresivos y transparentes que podrías leer todas las historias de éste mundo a través de su mirada. Me habla de poesía, música y naturaleza. También es capaz de hacerme estallar en ruidosas carcajadas pues posee un exquisito sentido del humor que muy pocos seres comparten. Escucha en respetuoso silencio todo lo que tengo que contar, y luego me responde con su voz grave de licántropo, escogiendo siempre las mejores palabras, las más adecuadas, moteadas de tonalidades musicales perfectamente afinadas. Si traigo algún pesar sobre mis alas, él lo sabe, siempre lo sabe porque descifra los códigos que se esconden tras una mirada enmascarada.

-¿Qué es el amor? –Le pregunto. Y él me responde parafraseando a Bécquer.

-El amor es un sueño, un imposible. Vano fantasma de niebla y luz. Es incorpóreo, es intangible: El amor no podrá amarte.

Más tarde nos despedimos, y el licántropo sigue su camino en busca de la única compañía que jamás lo abruma, su amada luna, la única amante por la que su alma palpita. Y es ella la elegida siempre, porque es inalcanzable, es la quimera a la cual seguir el rastro a cada anochecer, el platónico motor que agita su voluntad.

Pocos saben lo especial que es tener un amigo licántropo con el que visitar de vez en cuando las profundidades del mundo, en busca de cualquier inquietud que desenterrar, interpretar y embellecer. Y hablar, hablar y volar durante horas...

Actualizado el Domingo, 15 Abril 2018 15:37 horas.

Deja un comentario

Esta es la opinión de los lectores, en ningún caso la de infonortedigital.com. No se permitirán comentarios ofensivos o contrarios a las leyes españolas. Tampoco se permitirán mensajes no relacionados con el tema de la noticia.
El envío de comentarios supone la aceptación de las condiciones de uso.

volver arriba

Noticias

Municipios

Suplemento