Microrrelatos: "El deseo de las princesas Guayarminas"

princesasguayarminas“¡Qué bonita está Gáldar! Me parece maravilloso que nos hayan colocado justo aquí, y además, que le hayan puesto nuestro nombre, “Bajada de las Guayarminas” ¡Qué bien suena eso!, ¿verdad chicas? Debemos estar bellas todos los días para agradar a nuestros visitantes. No olviden que ésta fue la primera “Capital” de Gran Canaria, y es “La ciudad de los caballeros”. Por último quiero recordarles que esta tierra se halla sobre uno de los asentamientos aborígenes más importantes de la isla de Gran Canaria, y que fue la sede de los Guanartemes o Reyes Canarios hasta la conquista castellana”, señaló una de las princesas con orgullo.

Cada día, las tres mujeres observan a la gente desde lo alto del pedestal. Ellas se sienten orgullosas de su ciudad.

Por la noche, mientras todo el mundo duerme, las tres damas recobran vida para conversar entre ellas sobre lo que han visto ese día. Dialogan sobre el coche que se saltó el stop, el borracho que cruzó la calle sin mirar o sobre aquella señora que, elegante y culta, le explicaba a un grupo de turistas dónde estaba situada la Cueva Pintada o El Museo Antonio Padrón.

De repente, una de ellas cambió el rumbo de la conversación, cuando señaló hacia la montaña para decirles que, unas bolas de fuego estaban bajando por el pico. Las féminas se quedaron estupefactas observando aquellas esferas envueltas en llamas. Inesperadamente, estas bolas se materializaron delante de ellas en forma de cuerpos masculinos, posando sus miradas en las tres muchachas, y dibujando una gran sonrisa en sus labios.

Las princesas devolvieron el gesto con una leve reverencia, ya que eran muy educadas.

Los hombres se presentaron como los guanartemes, explicando que las observaban desde las estrellas. Además, quisieron resaltar que habían viajado hasta allí explícitamente, para concederles un deseo. “¿Por qué?”, preguntó una de las chicas, y le contestaron que por su constante preocupación por la gente de su maravillosa ciudad. Les relataron como el alma de los Guanartemes viajó hasta la estrellas, y que desde arriba siguen preocupándose por su gente y por su tierra.

“¿Cuál es el deseo de las princesas?”, quiso saber uno de ellos. “Aunque seáis tres, solo tenéis una oportunidad para pedir el deseo, así que pensarlo bien. Ahora nos marcharemos, pero volveremos dentro de tres noches, cuando el eclipse de luna esté visible”.

Las tres mujeres conversaban cada noche mientras la ciudad dormía, para debatir sobre el deseo que más convendría pedir.

Primero pensaron en la población, luego en sus terrenos y por último en los forasteros o vecinos.

La esperada noche del eclipse llegó, sin embargo, las jóvenes no habían llegado a un acuerdo. A cierta hora de la noche, las bolas de fuego empezaron a bajar por la montaña, exactamente, igual que la primera vez.

La noche se volvió mágica; las luces de las calles se apagaron, el viento empezó a soplar, y el alma de los Reyes, se hizo notar. “¿Ya tenéis la respuesta?”, quisieron saber.

“Es que es muy difícil, y poco tiempo para pensar”, se quejó una de ellas.

“¡¡¡Yo lo tengo claro!!!”, dijo Arminda mientras bajaba de su pedestal.

Todos se quedaron en silencio escuchando lo que la hermosa joven pedía con voz firme, segura de sí misma.

“Deseo poder tener el don para: dar trabajo al que no tiene ni un pan para llevar a su casa, alegría al que se siente solo/a y salud para el enfermo que se encuentra abatido por la enfermedad”, señaló en voz alta y con la mirada puesta en el cielo.

Los Guanartemes se miraron entre ellos, y luego asintieron con la cabeza. “Deseo concedido princesas, pero pongo como requisito que, solo se hará firme el deseo para todo aquel que se acerque a vosotras en las noches de luna llena, y toque el pedestal, mientras os cuentan el problema. Entonces vosotras nos consultaréis para saber si esa persona se merece que se le conceda lo que pide. Se le negará a todo aquel que ensucie la ciudad sin recoger los excrementos de sus animales o al que robe, tampoco se le concederá al que utilice las drogas para enriquecerse a costa de los demás, y sobre todo, al que nunca haya demostrado tener buen corazón, respeto y caridad.

“¿Y los forasteros o vecinos de los pueblos cercanos pueden tener derecho a pedir también?, quiso saber Arminda.

“Siempre hemos sido personas amables, y sociables con nuestros vecinos y turistas, así que también se les puede ayudar, siempre que no incumplan las normas. La ciudad siempre tiene que estar limpia y hermosa”.

A partir de ese día, las tres muchachas posaban radiantes de felicidad, y en las noches de luna llena, un halo luminoso envolvía el pedestal para atraer a toda persona que necesitase de sus servicios. Ahora las tres princesas ya no solo serían el recuerdo de una historia pasada, sino que, además, serían útiles a la sociedad…

4 comentarios

  • Pino Saavedra Viernes, 05 Abril 2019 07:48 Enlace al Comentario

    No conocía esta leyenda, Pino Gil es una de esas personas que te hacen viajar no sólo a través de los pueblos y sus tradiciones, sino directamente al corazón de las personas, a su esencia, a su honestidad, a sus valores...y te permite adentrarte en sus hogares.
    Tendré que visitar Gáldar y fijarme bien en sus calles y en su gente, visitaré a las princesas Guayarminas...pensaré mi deseo...

  • Pino Miércoles, 03 Abril 2019 10:23 Enlace al Comentario

    Me ha parecido un relato que me ha dejado con ganas de más; cuando alguien tiene talento eso se nota y esta persona lo tiene, y lo esta demostrando, con creces felicitaciones para ella, espero que nunca deje de luchar por sus sueños, y que nos siga haciendo sonreír y bribar con nuevos relatos un abrazo enorme.

  • Angeles Ojeda Guerra Martes, 02 Abril 2019 15:21 Enlace al Comentario

    Me parece un relato muy bello, que me ha dejado una sonrisa en los labios. A veces paso con prisas por la zona, pero desde hoy, cada vez que mire a las tres princesas recordaré este relato y algún día de luna llena me acercaré a tocar el pedestal, espero que ellas sigan protegiendo su tierra y se dignen también a escucharme...

    Gracias.

  • Dory Martes, 02 Abril 2019 13:01 Enlace al Comentario

    Felicitaciones a la autora de este microrrelato que une a la perfección historia, tradición y misterio.

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