Microrrelatos: "Un día cualquiera"

arancha mujica2020-Todos tenemos un mal día, ya sabe, esos días torpes en los que tropiezas con todo, las cosas se te escurren de las manos como si las llevaras untadas de mantequilla, la cabeza parece embotada y no piensas con claridad… en fin, no logro ver la gravedad en todo esto, a cualquiera le puede suceder.

-Atropellar a un ciclista es una torpeza importante, señora –Me dijo el policía sin dejar de apuntar en una minúscula libreta de la marca Hello Kitty- Y menos aún cuando sabemos que no es la primera vez. Debería usted ir más atenta por la vía. Piense que un día se puede llevar un buen susto.

-¿Y mi bicicleta qué?¿Quién va a pagar los desperfectos? –El ciclista permanecía tumbado cómodamente bajo la rueda trasera de mi coche. Aunque parecía algo asfixiado al hablar, se le notaba bastante animoso para la réplica y la queja- ¡Esta mujer no sabe la pasta que me ha costado esa bicicleta para que ahora sea un amasijo de hierros inservibles!.

-No alce la voz caballero –le aconsejó el guardia- esta usted oprimido bajo la goma del automóvil y se puede quedar afónico de repente.

-Cómprese usted unos patines, cretino –le dije sin apenas mirarlo- son más baratos y así dejará de andar interrumpiendo el tráfico a los demás seres humanos.

-¡Vaya! Que mujer tan grosera… -respondió el atropellado.

-Le aconsejo que deje de insultar a la señora, ya tiene bastante con que haya sido atropellado para que ahora se ponga usted farruco –Respondió el policía cerrando su libretita. Luego se arrodilló junto a la víctima y le desabrochó el casco de ciclista con sumo cuidado, dejándolo a un lado sobre el asfalto- Veo que no tiene usted ninguna herida de extrema gravedad –Y con el dedo índice comenzó a darle pequeños toques en la frente y los pómulos- ¿Le duele? A ver… abra la boca y diga “Aaaaaaaah”.

-Yo lo que opino es que tiene mucho cuento y debería salir de debajo de mi coche inmediatamente –dije echando un vistazo a mi reloj de pulsera- Además, ya estoy llegando tarde al trabajo y eso es algo que jamás he hecho. Siempre he sido puntual y ahora por culpa de éste señor habrá una mancha en mi (hasta hoy) impoluto historial laboral.

El ciclista, cuyo rostro aún estaba siendo palpado cuidadosamente por el dedo del guardia, me miró con los ojos muy abiertos y su tez comenzó a tomar un color morado bastante desagradable a la vista, entonces estiró un brazo con la intención de agarrarme por los pies y derribarme en el suelo. Menos mal que mis reflejos siempre están activos y pude dar un salto hacia atrás logrando así librarme de sus zarpas. Se le notaba bastante agresivo, y no dejaba de dar gritos y de mentar a mis padres de un modo muy ofensivo. Casi logró que me enfadara cuando dijo algo muy desagradable sobre mi aspecto y mi feminidad, pero pude contener la ira gracias a que el señor policía calmó mis ánimos mostrándome algunos vídeos de gatitos encantadores en su teléfono móvil.

-Está bien –dijo el guardia con un tono cordial- vamos a levantar el coche por un lado para que éste señor pueda salir de ahí abajo y todos podamos seguir con nuestras vidas. En menudo lío nos ha metido usted, caballero –Añadió canturreando.

-Lo siento pero no pienso meter mis manos ahí debajo. Está muy sucio y podría coger cualquier enfermedad. A saber la cantidad de gérmenes que proliferan en esa parte desconocida de mi coche. 

-Tiene usted razón –respondió el policía con ojos comprensivos- Descuide. Soy un hombre bastante fornido como habrá sido usted capaz de admirar –Yo asentí parpadeando mucho- Me las arreglaré para levantar el coche yo solito. Atienda amigo –se dirigió al ciclista que ahora parecía mucho más relajado, habiendo recuperado su tono natural de piel- Voy a contar hasta tres, y utilizando mi fuerza hercúlea, izaré el coche y usted aprovechará para liberarse rodando sobre sí mismo. ¿Entendido?

-Ni que fuera yo un imbécil…-Respondió el ciclista algo encendido de nuevo. Parecía una persona bastante malhumorada, sin duda era un hombre amargado por alguna razón que desconozco- ¡Vamos! Comience a contar, quiero salir de aquí cuanto antes y comprobar si mi bicicleta tiene aún esperanzas de vida.

El policía comenzó su cuenta atrás y logró levantar mi coche en una increíble demostración de fuerza mientras el ciclista aprovechó para salir rodando por el asfalto hasta frenar de golpe contra el tronco de un viejo árbol. El leñazo sonó a hueco y dejó escapar un alarido de dolor. Se notaba que era un hombre pesimista y frágil. Casi llegué a sentir lástima por alguien tan inconsistente, cuya vida seguramente era algo estéril sin sentido alguno. Pero se me pasó en seguida cuando lo vi levantarse de un salto y agarrando lo que quedaba de su bicicleta, corrió hacia mi con la intención de golpearme con aquel amasijo de hierros brillantes. Inmediatamente el guardia se interpuso en su camino y haciendo uso de su silbato lo frenó en seco.

-¿Pero qué pensaba hacer, desgraciado? –el policía se acercó hasta él y pasándole un brazo por encima del hombro logró arrebatarle la improvisada arma homicida- Vamos hombre… no se me vaya a malograr, cálmese y siéntese aquí conmigo a charlar tranquilamente. La violencia no es la solución –ambos tomaron asiento sobre las raíces del viejo árbol- Ahora puede usted irse a cumplir con su jornada laboral, señorita, descuide que yo calmaré a este buen hombre, además de policía soy psicólogo.

-Por mi como si lo tira al barranco… -respondí subiendo a mi Fiat y arrancando el motor.

Unos metros más adelante, después de haber dejado a los dos hombres charlando animadamente bajo la copa de un árbol, divisé un grupo de seis ciclistas que iban a velocidad de tortuga invadiendo el carril al completo. Sentí que el corazón volvía a acelerarse, un sudor frío de nuevo en las palmas de mis manos, la piel erizada recorría mi cuerpo y mis ojos querían escapar de sus órbitas.

“Seis” –Pensé- “Conduciendo en zigzag tal vez pueda arrollarlos a todos de una vez”.

1 comentario

  • Juan Carlos Miércoles, 30 Diciembre 2020 13:34 Enlace al Comentario

    Me parece una genialidad de humor negro. Esa mezcla de calma y a la vez instinto asesino es impresionante.
    Enhorabuena

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