Microrrelatos: "Las aventuras de Jota Jota"

mariadelpinogilrodriguez2021Desde el mismo instante en que el niño nació, con casi cuatro kilos de peso, lo doblaron porque se puso morado por la falta de oxígeno, y mandaron llamar al cura para que lo bautizaran antes de morir. “Jota Jota”, dijo su abuela con decisión para que le pusieran el nombre al bebé. Ninguno de los presentes se atrevió a llevarle la contraria a la anciana, y así se le bautizó.

Nadie podía imaginar que aquel crío no se iba a morir, sino que iba a tener más vidas que un gato…

Jota Jota empezó a andar, y ya parecía que iba a ser un niño muy feliz, siempre arropado por sus parientes más cercanos. Él le había echado un pulso a la vida y aquí estaba haciéndose notar.

La primera de sus aventuras comenzó cuando Jota Jota se va haciendo algo independiente de los ojos controladores de sus parientes. Un día, él y una de sus primas fueron a comprar una botella de ron para su abuelo. Antes se usaba mucho enviar a los niños a hacer mandados, y así empezó el pleito entre los dos primos que terminó con una pedrada en la cabeza de Jota Jota, quedando inconsciente en el suelo. Una vecina que pasó por la calle y lo vio con sangre en la cabeza, dio la voz de alarma a sus padres, los cuales salieron asustados y dando gritos. Finalmente, Jota Jota fue llevado al médico y allí lo raparon para sacarle el coágulo de sangre que se le había formado. El niño iba a ser operado de la garganta, y por este motivo se tuvo que retrasar la operación. En otra ocasión, se cortó en el tobillo con el culo de una botella, huyendo de una escopeta de balines de uno de sus amigos, y tampoco se puedo operar.

A la salida del colegio Jota Jota pasó por una tronera de agua, Era tan atrevido que se metió por una tubería y salió por el otro lado, dispuesto a quedarse trabado en medio de la tubería, pero siempre salía ileso de sus travesuras.

Una de aquellas tardes en que Jota Jota jugaba en la montaña donde vivía, a sus amigos, mayores que él, se les ocurrió la brillante idea de meter al pequeño en una rueda de camión e impulsarlo cuesta abajo por la montaña. Desde que vio la oportunidad, Jota Jota se echó fuera de la rueda, ya que vio que iba a estamparse contra una casa que estaba al final de la cuesta, y ¡¡¡zas!!!, la rueda entró por la puerta de la cocina que daba hacia la calle, y resulta que los dueños estaban comiendo en ese. La rueda se empotró contra el aparador de la loza, rompiendo platos y vasos.

Una noche se fue la luz, y Jota Jota se asomó a la puerta con una linterna. En ese momento se puso a alumbrar la casa de enfrente y resulta que pasaba por allí un hombre que era mudo, y creyendo que lo había deslumbrado a él, el hombre corrió emitiendo unos sonidos guturales hacia la casa donde estaba Jota Jota, y el niño, asustado, le estampó la puerta en la cara al mudo.

De pequeñín, pensaron que Jota Jota fue un regalo del cielo, y lo colocaron en varias ocasiones en el Portal de Belén, de niño Jesús. Luego, cuando fue mayor, decidió dedicarse al teatro, por lo que, de adolescente, recorría la isla con una compañía de teatro.

Un día de tantos, Jota Jota acompañó a su tía a la casa de una vecina, porque era tanta la lluvia y no había luz, que la vecina estaba muy asustada y sola. Nada más entrar oyeron unos golpes muy fuertes en una puerta cerrada con un candado en la parte trasera de la vivienda. La puerta estaba un poco entreabierta, a través de lo que se pudo ver unos ojos grandes enrojecidos y el cuerpo en forma de animal, parecía demoniaca, golpeando aquella puerta intentando salir. Todos partieron a correr con el pánico reflejado en sus caras, descoloridos, y casi sin voz. Dicen que era un alma en pena. Jota Jota pensó que aquel día el demonio venía a por él por haber sido un niño travieso, así que, a partir de ese momento, decidió que ya era hora de ser más prudente, y dejar de retar tanto a la vida.

Jota Jota creció, y se convirtió en un adolescente. A esta edad se fascinó con una moto, la cual, días más tarde, compró y con la que no tardó en tener un trágico accidente. Él y un amigo se estamparon contra una guagua, quedando él inconsciente y su amigo perdió parte de la yema de un dedo de la mano. Cuando su familia se enteró, el pánico, los gritos, los llantos eran inevitables, tuvieron que hacer un caldero de infusiones porque la familia era muy grande y bien avenida. Pero no se preocupen, el joven salió adelante, solo le quedó un recuerdo en el hombro.

CONTINUARÁ…

María del Pino Gil Rodríguez

1 comentario

  • Jua A. Vega Ojeda Miércoles, 29 Septiembre 2021 19:30 Enlace al Comentario

    muy bueno el relato y bastante explicativo para la lectura de los niños. quizas un poco largo pues nos falta el desenlace final.
    animo a esta escritora a qque continúe escribiendo estos relatos

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