Norteños por el mundo: Yara Velasco, una galdense en Madrid

Con tan solo 17 años de edad, la galdense Yara Velasco Díaz aterrizó en Madrid, dispuesta a estudiar la carrera de Física. Dejaba atrás a la familia, a los amigos, a los tiempos estudiantiles en el IES Saulo Torón, un periodo que dice que se le fue volando.

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Y claro que esa época de estudios en el entrañable instituto galdense se le fue volando, ya que cuando estaba en tercero de la ESO, descubrieron que era superdotada y la adelantaron un curso.

A Yara le encantaban las matemáticas, pero no quería dedicarse profesionalmente a los números, por lo que sus padres le aconsejaron que estudiara Física, y como le gustaba la astronomía, decidió dedicarse profesionalmente a esta materia.

Le asombra que a estas alturas, el nuevo IES Saulo Torón no esté construido, ya que en su época le decía que en nada estaría el nuevo centro. Dice que como su hermano está en cuarto de la ESO, pensaba que él tendría la oportunidad de estrenar el nuevo centro, pero tal y como va el proyecto, está convencida de que ni el pequeño podrá terminar sus estudios en el nuevo Saulo.

A Yara le encantaban las matemáticas, pero no quería dedicarse profesionalmente a los números, por lo que sus padres le aconsejaron que estudiara Física, y como le gustaba la astronomía, decidió dedicarse profesionalmente a esta materia.

Ahora está realizando un Máster en fusión nuclear, diseñando lo que serán los reactores que se construyan en el 2025 y 2050. En el próximo mes de septiembre entregará su trabajo, y tendrá que encaminar su futuro profesional.

Su primer año en Madrid fue duro, le costó amoldarse, ya que estaba sin su familia, sin los amigos de toda la vida, sin la comida casera. Además el nivel de estudios que tenían los alumnos del sur no era el mismo que el de los alumnos del norte, por lo que tropezó en su primer año de carrera.

Dice que en Física siempre hay un año en el que te das el golpe, y a ella le tocó en ese primer curso lleno de tantos cambios en su vida, pero supo reponerse y acabar los estudios universitarios. Así, a los 22 años, ya tenía su título.

Ahora está realizando un Máster en fusión nuclear, diseñando lo que serán los reactores que se construyan en el 2025 y 2050. En el próximo mes de septiembre entregará su trabajo, y tendrá que encaminar su futuro profesional.

Tiene claro que quiere dedicarse a lo suyo y no terminar como otros compañeros en Consultorías o Bancos, que es el destino laboral que han encontrado otros jóvenes científicos.

Le encantaría seguir dedicándose a la investigación, pero en España, con tantos recorte económicos, es muy difícil vivir de la investigación. Está la posibilidad de marcharse fuera, pero esta no es su alternativa favorita. Está la opción de la empresa privada y también la de la docencia, por lo que le esperan meses de reflexionar mucho y tomar decisiones.

Tiene claro que quiere dedicarse a lo suyo y no terminar como otros compañeros en Consultorías o Bancos, que es el destino laboral que han encontrado otros jóvenes científicos.

A pesar de estos obstáculos laborales, Yara, si volviera a nacer, volvería a estudiar física. Asegura que no se siente un bicho raro por querer ser científica. Hay quien se sorprende de su elección, pero también hay quien tiene a estos jóvenes en un altar, por ser capaces de realizar esta clase de estudios.

Su acento canario llama la atención en el Madrid castizo, y muchas veces le preguntan si es malagueña. Ella está muy orgullosa del habla canaria, y nuestros giros lingüísticos y palabras como guagua, los emplea a diario.

En su vida diaria, Yara pasa muchas horas, mínimo seis, dedicada en cuerpo y alma a los estudios del Máster. También tiene tiempo para salir con los amigos, gozar de la multiculturalidad de Madrid, y seguir con los estudios de violín, ese instrumento que la acompaña desde que era niña.

Su acento canario llama la atención en el Madrid castizo, y muchas veces le preguntan si es malagueña. Ella está muy orgullosa del habla canaria, y nuestros giros lingüísticos y palabras como guagua, los emplea a diario.

Echa de menos y mucho a la familia, sobre todo a su hermana con la que ha incrementado el contacto desde la distancia, ya que Yara es la mayor de los tres hermanos.

Aunque puede vivir sin él, echa de menos el mar, y más cuando hace buen tiempo y dice eso de que buen día para ir a la playa.

Echa de menos la comida canaria, sobre todo al queso norteño, y para quitar esa añoranza gastronómica, casi todos los días hace un mojo canario para acompañar la comida.

Aunque puede vivir sin él, echa de menos el mar, y más cuando hace buen tiempo y dice eso de que buen día para ir a la playa.

Esa añoranza de su tierra natal la lleva en el corazón, pero tiene claro, muy claro, que el regreso definitivo a las islas, no es una opción vital, y más cuando tiene tanto por descubrir, que disfrutar y que vivir.

Está galdense talentosa, tiene su vida hecha en Madrid.

Actualizado el Martes, 08 Octubre 2019 17:42 horas.

2 comentarios

  • Yeray Viernes, 30 Marzo 2018 14:17 Enlace al Comentario

    Como muchos y muchos más .....

  • Koldobi Velasco Vázquez Viernes, 30 Marzo 2018 13:09 Enlace al Comentario

    Belleza, por dentro y por fuera. Te queremos mucho sobrina.
    Koldobi

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