Entre abortos, rezos y decisiones personales

nicolasguerraaguiar06112021El titular de una noticia difundida por TeldeActualidad (“Un grupo pro-vida la toma con la Clínica Gara -Telde-”) me llamó la atención desde finales del mes pasado. El subtítulo (“Un sacerdote y otras cinco personas estuvieron una hora frente al recinto rezando y grabando con un móvil”) dio inmediatas pistas sobre mentes, intelectos y entendimientos de sus actores.

El primero pertenece a la estructura profesional de la Iglesia católica, declaradamente antiabortista en el ejercicio de su derecho constitucional. (No sé si el paso del tiempo la habrá hecho recapacitar, pero sectores de la actual a veces semejan a la inmediatamente anterior, la del saludo fascista a las puertas de catedrales y cementerios.)A las otras cinco personas, quizás ejercientes de instrucciones llegadas desde la Asociación Católica de Propagandistas, también les es rigurosamente respetado el derecho a manifestar públicamente sus ideas. Pero eso sí:el mismo derecho que protege la intimidad personal de quienes trabajan, entran y salen de la clínica teldense y eran “grabados con un móvil”.

El titular de una noticia difundida por TeldeActualidad (“Un grupo pro-vida la toma con la Clínica Gara -Telde-”) me llamó la atención desde finales del mes pasado

(Esta actividad redentora y rezadora me trasladó a mi pueblo acaso sesenta años atrás: una noche de carnaval el Casino andaba entre “asaltos” (bailes). Frente a su fachada un grupo de ultracatólicos arrodillados (trascendente velatorio) cantaba “¡Perdona a tu pueblo, Señor, […] perdooónalo, Señor”. Pero la despampanante salida de “La Pampanini” entre carcajadas y músicas desestabilizó a los jóvenes accioncatolísticos, tal vez obnubilados por sus naturales secuenciascarnavaleras o, quizás, por tal osadía interpretada como retadora.)

La primera Ley del Aborto (1985) experimentó reformas: en 2010 se amplía la despenalización; el PP la limita (2015); en mayo (2022) es incrementada. Por tanto, las manifestaciones públicas antiabortistas vienen de atrás. Así, (octubre/2009) el sector ultra del PP (señores Aznar, Mayor Oreja…, las señoras Aguirre, Cospedal…), señorías peperas, altos cargos eclesiásticos, monjas… participaron en una concentración opuesta a los añadidos plazos aprobados por el Gobierno del señor Zapatero.

(Esta actividad redentora y rezadora me trasladó a mi pueblo acaso sesenta años atrás: una noche de carnaval el Casino andaba entre “asaltos” (bailes)

Al año siguiente (casi el Pleistoceno para el señor Núñez Feijóo) el PP presentó recurso de inconstitucionalidad contra varios preceptos de la misma. En 2019 marchó junto a VOX (prietas las filas, recias, marciales) por calles madrileñas para conmemorar “el Día Internacional de la Vida”. Y el pasado 26 de junio, tras la aprobación de la reforma de la Ley por el Gobierno del señor Sánchez, otra manifestación más: “El aborto no es un derecho, la vida es un derecho”. (Los manifestantes se sintieron moralmente apoyados por la sentencia del Tribunal Supremo de EE UU: este anuló la protección del derecho al aborto vigente desde cincuenta años atrás, lo deja en manos de los estados.)

La Ley española, recordemos, les reconoce el derecho a las menores de 18 años y mayores de 16 sin el conocimiento - consentimiento de sus padres. Por tanto, según los populares, “se aminoran las garantías de la vida del nasciturus” y se opone al derecho paterno “a que sus hijos reciban una formación conforme a sus propias convicciones”.

La Ley española, recordemos, les reconoce el derecho a las menores de 18 años y mayores de 16 sin el conocimiento - consentimiento de sus padres

Y como “a sus propias convicciones” posiblemente se refiera a los planteamientos religiosos o devotos paternomaternales, cabe suponer que tales conceptos deben prevalecer sobre la voluntad de la joven decidida a la interrupción del embarazo. (Pero quizás paralelamente “a una formación conforme a sus propias convicciones”, lasmenores podrían recibir en el aula enseñanzas relacionadas con las medidas preventivas para evitar el embarazo sin necesidad, claro, de la absoluta abstinencia, privación o continencia. Ya lo dijo el poeta: “La juventú es pa vivirla / entre caricias y besos”.)

abostistas

Protestan los antiabortistas ante lo que llaman “eliminación de una vida”: los fetos tienen sensibles sentimientos (“Mamá, tengo ganas de abrazarte”, rezaba una pancarta). Y por eso el campo semántico de la muerte violenta se vio ampliamente representado en muchos lemas coreados (“Aborto, exterminio silencioso”, “Aborto, el mayor genocidio del siglo XXI”).

Sin embargo, insisto en lo ya comentado años atrás ante otra similar procesión: sigo echando de menos manifestaciones y pancartas que defiendan y reclamen también el derecho a la vida de los semivivos, de niños moribundos por miserias, hambrunas, violaciones, abandonos, sidas y guerras. Niños ucranianos, judíos, palestinos, iraquíes…; niños a los cuales matan y genocidan los países ricos y cristianos, los fabricantes de armas que matan incluso en EE UU… y cuestan vidas, sonrisas, brazos, piernas... y llantos de niños, todos semivivos o casimuertos.

Sin embargo, insisto en lo ya comentado años atrás ante otra similar procesión: sigo echando de menos manifestaciones y pancartas que defiendan y reclamen también el derecho a la vida de los semivivos

También echo en falta la denuncia pública de barbaries consentidas cuando a miles de niños les son extirpados pulmones, riñones, corazones, hígados o esencias: el capitalista los necesita para su recuperación, para su salvación tras las intervenciones de mágicas manos médicas capaces de realizar esa maravilla del trasplante a cambio de enriquecimientos.

Se trata también de niños nacidos, pero no maman de escuálidos pezones secos como sus propias madres, puros esqueletos como las majoreras tierras unamunianas. Niños comidos por moscas, insectos, podredumbres y estertores en medio del silencio de los blancos.

Ninguna ley, justicia o razón fuerza / obliga a la solicitud de aborto por parte de las mujeres

Forman parte de esa cohorte los niños cuyos cuerpos deambulan en América, África, Asia... entre ingentes montañas de basuras, animalizados, a la búsqueda de putrefacta comida, de cartones para cubrir sus pellejillos en noches de frío, de cachos de telas que tapen sus pudendas partes corporales y que, de paso, les sirvan también para poder caminar por las calles mientras roban para comprar el pegamento que los extasíe y transporte a mundos de ficción en los cuales se imaginan placeres, acomodos, vidas sobrenaturales.

Son niños cuyos ojos escapan de las cuencas, casi ya desbordadas, casi ya sin visiones, como si la propia Naturaleza quisiera tener con ellos ese mínimo detalle, el de que no vean la escandalosa suntuosidad localizada a su alrededor. Así, no pecarán con pensamientos al codiciar los bienes ajenos.

Se trata, en fin, de puntos de vista rigurosamente irreconciliables. Ninguna ley, justicia o razón fuerza / obliga a la solicitud de aborto por parte de las mujeres. Muchas circunstancias externas a ellas las empujan a pedir ayuda, comprensión, respeto a su estabilidad psíquica – emocional. Pero no todas cuentan con papi y mami para viajar a Londres.

Nicolás Guerra Aguiar

Actualizado el Sábado, 13 Agosto 2022 00:13 horas.
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1 comentario

  • Luisa Sábado, 13 Agosto 2022 12:17 Enlace al Comentario

    Si los hombres pudieran quedarse embarazados no montarían este cirio.

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