Morales, un año gobernando con tránsfugas

Felipe AfonsoEn estos días se cumple el primer año desde que Antonio Morales gobierna con tránsfugas en el Cabildo de Gran Canaria.

Un año desde que se rompió el pacto formado por Nueva Canarias, PSOE y Podemos, y Antonio Morales se quedaba en minoría con 14 consejeros en el gobierno y 15 en la oposición. Si bien es cierto que la oposición era fragmentada y con un poco de cintura política y capacidad negociadora los grupos gobernantes tenían margen suficiente para buscar apoyos y poder así sacar adelante los principales asuntos.

Sin embargo, el ego de Morales y su manifiesta incapacidad para el diálogo, acostumbrado a 28 años de ordeno y mando en el Ayuntamiento de Agüimes, le impedían estar negociando con otros grupos y llegar a acuerdos con el resto de fuerzas por el interés general de los grancanarios. Dice ser de Nueva Canarias aunque viendo su comportamiento soberbio y sectario más bien debería denominarse Vieja Canarias.

De ahí que, para mantenerse en la poltrona a cualquier precio, Nueva Canarias y PSOE decidieran comprar las voluntades de dos consejeros de Podemos con sueldos, sillones, poder y cargos. Digo comprar sus voluntades porque para votar en los plenos a favor de PSOE y Nueva Canarias solo hubieran necesitado levantar la mano. Pero no les debió parecer suficiente pegamento para sostener el Gobierno, por lo que Morales y Ángel Víctor Torres decidieron ser generosos repartiendo prebendas, incluida una vicepresidencia del Cabildo para una tránsfuga, lo que supone una absoluta vergüenza para Gran Canaria.

Al final, los dos tránsfugas se dieron de baja voluntariamente de Podemos y adquirieron la condición de No Adscritos, el lugar donde los que traicionan a sus votantes van a lucir sus vanidades.

Nadie está más lejano de Podemos que yo, pero la democracia, la decencia y el honor obliga siempre a respetar lo que votan los ciudadanos y luego a intentar convencer a los electores para que cambien de opinión.

Morales preside, por tanto, un gobierno ilegítimo, contrario a los más elementales principios de la democracia y la ética. Con la paradoja añadida de que, tras la ruptura del pacto, la oposición suma 26.428 votos más que el gobierno. Aunque para NC y PSOE eso no parece ser un problema. Más bien al contrario. Para EgoMorales lo importante es ostentar el poder y mandar. Mandar mucho. Al precio que sea. Y, a ser posible, sin controles ni fiscalización.

Igual que hacía en Agüimes, como ha destapado la Audiencia de Cuentas de Canarias. Allí ni siquiera tenía controles administrativos y de legalidad como se deben tener en cualquier ayuntamiento democrático. Hasta tal punto que llegó a dar las firmas de varias cuentas corrientes municipales a personas ajenas al Consistorio, y hasta la fecha ha sido incapaz de explicar cuáles fueron sus ingresos y sus gastos.

Hasta ¡13 cuentas! llegó a tener abiertas el Ayuntamiento al margen de la contabilidad oficial de la Hacienda municipal. Dice Morales que eso no es contabilidad B. Estarán conmigo en que si no figura en el acta de arqueo de las cuentas no es contabilidad A. Hasta tal punto que los auditores no recibieron esa información por el ayuntamiento, como cabía esperar, sino que, para su sorpresa, fueron los propios bancos quienes acreditaron la existencia de dichas cuentas.

Con estos antecedentes, ahora nos explicamos muchas de las cosas que Morales hace en el Cabildo: concursos públicos para directores generales que suelen ganar siempre buenos compañeros del grupo de gobierno; subvenciones a dedo para un proyecto que al final resultó ser, básicamente, un sueldo para un ex vicepresidente del Cabildo recién dimitido, el mismo que en otra subvención anterior a ser consejero terminó ganando más de lo que decía el proyecto subvencionado. Y con un grupo de gobierno que a día sigue sin responder si ha devuelto el dinero; o un funcionario inhabilitado a más de 30 años por diversos delitos de prevaricación, vecino de Morales, chalet con chalet, que acaba entrando a trabajar en el Cabildo de Gran Canaria sin que en su expediente constará la información completa de sus antecedentes. Seguramente “el vecino” no sabía nada.

En definitiva, un año de vergüenza de quien se atreve a dar todos los días lecciones de ética y moral a todo el mundo. De aquel que manda al infierno a todos los que no sigue sus pasos. Más de tres décadas ininterrumpidas gobernando es siempre un mal camino que al final hace pensar al político que puede hacer lo que le dé la gana.

Bien lo saben los ancianos de la Residencia de Mayores de Agüimes a los que cobraba 1.000 euros más de lo que debían, y a los que ha amargado sus últimos años de vida al obligarlos a gastarse sus pocos ahorros en juicios y abogados para recuperar el dinero que les quitaron.

Por no recordar las reticencias de Morales y sus muchas excusas para demorar, no sabemos por qué, la publicación de su declaración de bienes en el portal de Transparencia del Cabildo de Gran Canaria, tal y como exige la Ley.

Al final, la propaganda permanente puede crear algunas dudas, pero “...la palabra precisa, la sonrisa perfecta...” cuando son artificiales, impostadas, acaban siendo desenmascaradas por la tozuda realidad.

Gran Canaria es una gran isla. Una isla plural, dinámica, abierta, cosmopolita. Un gran Isla que merece tener un Cabildo que funcione y esté gobernado desde la ética democrática. Hoy, por desgracia, no se cumplen ninguno de estos dos requisitos. Afortunadamente, todo mandato tiene un fin. Y la alternativa ya está preparada.

Felipe Afonso El Jaber es portavoz del Grupo Popular en el Cabildo de Gran Canaria

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