Nuevas ocurrencias

leonilojulio2017Quizá se trate de un título redundante, cualquier ocurrencia –de serlo– habrá de ser novedosa. De no suceder así, podría tratarse de una simple reiteración de algo ya expuesto. Es cierto que el personaje en cuestión es muy dado a ello; no de ahora, sino desde cuando aún era solo Pedro Sánchez –a decir de la vicepresidenta–, fue habitual en él este tipo de comportamiento. Sobre todo en lo que de obvio tiene una ocurrencia. Así fue fraguando su carrera política: a base de obviedades. Estas, por naturaleza, suelen ser incontestables. Así que, hasta aquella noche de dolor (en la que algunas personas disponían de hipotecas pendientes, en todos los sentidos de la expresión), avanzó sin generar controversia alguna. Que es un modo de no ser cuestionado. Fue, a raíz de la famosa investidura de Rajoy, que comenzó a mostrarse incómodo para quienes, acostumbrados al statu quo, se sintieron concernidos por los posibles cambios. Salvo el cromosoma, a decir de Javier Krahe, nada es eterno. Tras sufrir aquel varapalo, volvió a la carretera y, desde esta, de nuevo a la Secretaría General. Desde esta, huelga recordarlo, a La Moncloa, ayudado por propios y extraños.

En su actual ocupación, de ahí lo de las ocurrencias, parece requerir algo más. Aquellas obviedades, que le sustraían de las controversias, no parecen ser suficientes. El camino se torna, de día en día más, bastante escabroso. De ahí la necesaria, diría que inevitable, incursión en el territorio de las ocurrencias. A saber, en apariencia acciones loables, a ciencia cierta inalcanzables. De eso se trata, cuando anuncia cambios en el texto constitucional. Debe ser consciente, o nos considera imbéciles, que se trata de un simple brindis al sol. Conoce, cómo no, que quienes en su momento se mostraron contrarios al texto constitucional, hoy son férreos defensores del mismo; como buenos conservadores que son.

En este estado de cosas, parece invocar el cambio constitucional como elemento de apego a su situación actual –los continuos viajes al extranjero parecen ser muy atractivos–, entre una y otra cosa poco tiempo pasa en tierra. Quizá sea eso, el tiempo que se mantiene por las nubes, lo que le conduzca a tales conclusiones. No obstante, entre un despegue y el siguiente, aún le queda tiempo para asistir a alguna cadena de televisión a contarnos alguna de sus ocurrencias.

La Constitución, que cumple sus cuarenta años en estas fechas, necesita de alguna corrección. De ello, supongo, pocas personas albergarán dudas. Por tomar el referente cronológico, podríamos referirnos al menos a la presbicia. Esa que evita un certero enfoque en la realidad cercana. Nada podrá negarse con respecto a los cambios operados en la sociedad española, a lo largo de estos cuarenta años. Sobre todo, si tiene voluntad de regir sus destinos, en un ambiente cambiante; sobre todo porque se aleja bastante, al menos así debe ser, de los intereses (y los miedos, por qué no) de una sociedad que acababa de dejar atrás –en apariencias– un régimen dictatorial para incorporarse a uno democrático. En absoluto los modos de pensar son aquellos, ni los miedos de la época están presentes en la actual. Ni que decir tiene, si nos hacemos eco de algún que otro reputado especialista en Derecho Constitucional, urge un nuevo proceso constituyente, serio y no fruto de ocurrencias carentes de interés por alcanzar tal objetivo, como consecuencia del ambiente contrario de determinados grupos.

Más en esta categoría: Una estrategia insular de vivienda »

Deja un comentario

Esta es la opinión de los lectores, en ningún caso la de infonortedigital.com. No se permitirán comentarios ofensivos o contrarios a las leyes españolas. Tampoco se permitirán mensajes no relacionados con el tema de la noticia.
El envío de comentarios supone la aceptación de las condiciones de uso.

volver arriba

Noticias

Municipios

Suplemento