La maldición sobre el instituto Saulo Torón (II)

nicolasguerra2018buenaLa noticia fue impactante a pesar de que se sospechaba y esperaba: el concurso para la obra del nuevo IES Saulo Torón de Galdar no fue aprobado por el último Consejo de Gobierno regional, “por lo que se puede decir que una legislatura más se les ha tomado el pelo a los galdenses”.

Así concluye infonortedigital (sección Se Comenta) el titular “Finiquitada” de ayer. Y su lectura me recordó mi artículo publicado en enero bajo este mismo título (“La maldición...”) cuya reproducción, estimado lector, usted sabrá disculparme. Pero me encuentro entre los galdenses a quienes se les ha tomado el pelo.

Arranca del milenio anterior la solicitud de un nuevo edificio para el instituto Saulo Torón, vana demanda mientras la calle no sea de todos. Sobre él -sospéchase ya en nocturnales aquelarres- quizás haya caído también la maldición del faraón egipcio Tutankhaten o Tutankamón tres mil cuatrocientos años atrás.

Las maldiciones no tienen rigor científico. Ni tan siquiera una tan elemental como “¡Mal rayo te parta, hijo lagranputa!” escuchada por los años de la infancia en boca de mujeres sardineras cuando algún pescador roniao llegaba a su casa tras las estaciones de rigor, tiendas de Pinito - Juan María y Bernabé. El hombre (mitad ser humano, mitad “¡cachocabrón, que testrallo la cabeza!”) se había gastado las perras en puro ron patero.

Pero tales maldiciones terminaban en nada. No por causas científicamente demostradas, no: había otras explicaciones trasmitidas desde los primeros albores y creídas al pie de la letra por mis paisanos. Así, por ejemplo, la ausencia de rayos en la costera zona galdense; la protección dada por san Telmo y san Amaro, imágenes procesionadas por pescadores investidos de éxtasis religioso; o, quizás, porque la mujer no maldecía con absoluta convicción (al día siguiente, como si nada hubiera pasado: ella, a buscar un fiao después de la vela al santo para borrar las maldiciones; él, al chinchorro, a ver si aparece un manterío y se pueden calar buenos copos).

La última vez fue distinta: la mujer sardinera reclamó a los cielos contra su pareja (¡Ajolá tentre un paralís”!)… y no fue a la ermita de san Telmo con la vela redentora. A los tres días le entró tal endormimiento al hombre que lo dejó esconchabado de los remos. “¡Las ánimas me oyeron!”, gritaba la sardinera.

Por tanto, si Howard Carter (arqueólogo descubridor de la tumba de Tutankamón / Tutankhaten) y otras personas relacionadas con las excavaciones murieron a causa de extrañas enfermedades, asesinadas o, incluso, por “autosuicidios”, nada tienen que ver tales circunstancias con la “maldición de Tutankamón”, ficticios maleficios. (Pero murieron, eso sí; y no de muerte natural. ¿Por qué? ¡Aaaaamigo, el diablo son las cosas!)

Aquí sucede lo mismo: que desde el milenio anterior hasta hoy hayan pasado tantas personas en los cargos relacionados con la Consejería de Educación es solo eso, puñetera casualidad y no secular maldición. No acaba uno de aprender los nombres de quienes depende la construcción del aéreo edificio cuando al paso de los años –azar, contingencia- aparecen sustitutos... también con revolucionarias ilusiones: retomar el proyecto, marcar fechas aproximadas para su finalización (“¡Ay, san Nicolás, mecagondiés, no puedo más…!”.)

¿Y si fuera maldición de Acorac por elegir terrenos donde se suponían restos arqueológicos? ¿Anatema contra la población galdense actual a causa de colaboracionismos durante la conquista de Nivaria, Tinerfe, allí donde cayó el guanarteme galdense Tenesor Semidán a las órdenes del conquistador Benítez de Lugo?

No, en absoluto: las maldiciones no tienen rigor científico, apunté. Por tanto, que la sede central de la Consejería de Educación se encuentre en Chinerfe es también pura coincidencia. Ninguna relación, pues, con maldiciones lanzadas como venganza contra Gáldar (a fin de cuentas, cuna de colaboracionistas).

Pero en Gáldar toda impactan hoy desidias, abandonos, desdenes. Infonortedigital, por ejemplo, abre su primer número de 2019 con la reiterada cantata a la busca de explicaciones, razonamientos, rigurosos juicios. Son sanas intenciones acumuladas decenio tras decenio, emputamiento tras emputamiento ante lo que ya no solo parece –incluso podría ser- tomadura de pelo, burla, guasa, cachondeo, vacilada… a un pueblo convertido en centro económico del Noroeste y arraigado en tradiciones aularias.

Sirvan como referencia la centenaria Graduada o el Colegio Cardenal Cisneros, centro cuya vida académica se inició decenios atrás (1949) y llegó hasta los iniciales setenta tras la inauguración del instituto en el mismo edificio donde hoy sigue ubicado… aunque el inmueble –propiedad del Ayuntamiento- había sido pensado como sustituto de las viejas oficinas municipales: Gáldar crecía, y el dragonado caserón de la Plaza de Santiago se hizo pequeño.

Ya desde 1980 (fui profesor del nocturno durante dos cursos, uno de ellos como jefe de estudios) lluvias, vientos, ruines palancas de la luz, desagües, aguas filtradas desde la azotea… nos jugaban malas pasadas. Con frecuencia recuperaba la oscuridad de las noches mientras Domingo, el bedel, ponía en funcionamiento sus células grises para encontrar la quijotesca razón de la sinrazón que a la razón se le escondía… Sin lanza en astillero o rocín flaco investigaba allí donde hubiera sospecha de boicot a las clases, atentado yijadista o, acaso, sospechosa maldición faraoniana. Vanas indagaciones: la caja de la luz –otra vez- derramaba sutiles lágrimas de agua de lluvia…

La Consejería de Educación envió al Ayuntamiento de Gáldar -noviembre pasado- un nuevo escrito: solicita “la compatibilidad urbanística del proyecto del nuevo Instituto”, no sé si para renovar la maldición o por aparentar actividad, interés, preocupación (da igual: los resultados fueron los mismos). O mucho me equivoco o hará responsable al Gobierno central del vigesimocuarto retraso: a fin de cuentas el presidente Sánchez no le dio audiencia al señor Clavijo cuando visitó Lanzarote (octubre).

Las maldiciones se deben a fetichismos y supersticiones, insisto. Pero con el Saulo Torón de Gáldar toman curiosa apariencia corporal gracias a los años luz que nos separan del primer sí oficial para el nuevo centro. Así pues, nada del otro mundo. El problema está en este: se llama manifiesta incompetencia. O acaso desdén.

Actualizado el Viernes, 24 Mayo 2019 17:24 horas.

1 comentario

  • Juanfra Sábado, 25 Mayo 2019 09:59 Enlace al Comentario

    Pues bien, a seguir votando a CC y a BNR, unos que no lo aprueban y otros que afirman en precampaña que ya están finiquitados todos los trámites y se construye en breve...
    Y mientras los ciudadanos/as como borregos

Deja un comentario

Esta es la opinión de los lectores, en ningún caso la de infonortedigital.com. No se permitirán comentarios ofensivos o contrarios a las leyes españolas. Tampoco se permitirán mensajes no relacionados con el tema de la noticia.
El envío de comentarios supone la aceptación de las condiciones de uso.

volver arriba

Noticias

Municipios

Suplemento