Suma y sigue...

juandavilagarcia1En menos de una semana la zona cumbrera de Gran Canaria ha perdido más de 3.200 Ha de bosque, monte y tierra de labradío, que equivalen a 17millones de metros/cuadrados, motivado por los continuos incendios que venimos sufriendo, que según los técnicos han sido provocados. A las 18h37m29s (18.08.2009), se daba por controlado el incendio que se había producido en Camaretas….. este mediodía.

Lógicamente en esas fincas los destrozos irreparables producidos por el fuego, también se ha llevado por delante gran parte del ganado existentes en las mismas, especialmente el bovino, caprino, ovino, etcétera. Dada la continuidad en el tiempo de estos desastres, que están rompiendo la morfología (que es una parte de la biología que estudia la forma de los seres orgánicos y su evolución) de nuestra isla. Mi pregunta es, ¿que hacen las organizaciones ecologistas al respecto, que son los que se dedican a defender cuanto ocurre en el medio ambiente, siendo conscientes que la mayoría de estos incendios son provocados, y no le exigen a los gobernantes y a los jueces que les impongan a estos depredadores unas sanciones ejemplarizantes?.

En las cumbres de Gran Canaria existen una gran cantidad de endemismos relacionados con la flora y la fauna (especialmente con la avifauna), que va a desaparecer totalmente sí los que tienen que implicarse que estas catástrofes que se están produciendo con una enorme asiduidad, no toman las medidas -serías y contundentes, sin parloteos ni chácharas, que es lo que han venido haciendo los gobernantes en sus reuniones, donde tratan estos temas que están importunando tan gravemente a nuestra isla-, para que esto no siga ocurriendo.

Si tomamos como referencia lo que viene sucediendo últimamente me atrevería a decir –que una semana si y otra también, surgen estos problemas-, que de seguir así dejaran a la isla convertida en un erial y sus tierras yermas, como ocurre en los desiertos-, a las pruebas me remito.

A finales de los años cuarenta del pasado siglo en Guía, residían una buena cantidad de aficionados a la “-ornitología-“, que en los meses de verano se desplazaban hasta la cumbre con sus –falsetes y redes- a coger un pájaro de hermoso plumaje conocido como “-pinto-“ (sturmus vulgaris), la sobrexplotación y persecución a que fue sometido esta especie hizo que –desapareciera y jamás -que se sepa- se ha vuelto a ver un ejemplar de esta especie de bellos colores y hermosos –trinos-. 

Siendo yo bastante joven posiblemente, no tuviera más de diez años, iba con mi padre a coger pájaros hasta las medianías de nuestro pueblo, nos ubicábamos cerca del Molino de la Palma, en un terreno donde la existencia de las higueras abundaban, situábamos en medio de las mismas el –falsete- con su reclamo, en la mayoría de las veces se trataba de un pájaro canario, que con su hermoso cantar atraía a los verderones, canarios del monte y a los linaceros hacia la trampa, algunas veces teníamos suerte y cogíamos uno dos ejemplares y otras nos íbamos de vacío.

“-Cuando se inició el desmonte de los terrenos donde iba a ir ubicada la cárcel de Juan Grande, se cometieron unas grandes tropelías contra el medio ambiente, en esa zona –llana- nidificaban una colonia abundante de calandras o calandros (milaria calandra), que sucumbieron donde los tractores no respetaban nada, arrastrando a multitud de aves adultas, crías y huevos existentes en los nidos, yo aficionado a la ornitología conocedor de la existencia de esas aves en la zona lo advertí pero mi palabras no causaron ningún efecto-“

Hace dieciocho años mi familia al completo (nueve miembros en total), realizamos una excursión a los Llanos de la Pez, y comprobé -in situ- para mi satisfacción la existencia de una gran cantidad de aves que yo consideraba desparecidas, así como una cantidad de plantas endémicas propias de nuestra isla, me dedique a tomar notas de mi hallazgo, realizando un trabajo relacionado con lo que había observado, que publique en diferentes medios de comunicación, desconozco si alguien se interesó o no de que en el mismo exponía.

Esta serie de datos que acabo de aportar tienen para mi un gran significado, ya que es muy posible que estos incendios tan próximos en el tiempo, entre unos y otros, que se están dando en nuestras medianías y cumbres, hayan acabado de romper este –ciclo-, de supervivencia de todas estas especies arbóreas y faunísticas dignas de admiración de cuantas personas visitaban la zona.

Ante la torpeza de las autoridades regionales e insulares cuyos acuerdos en materia de vigilancia y seguridad de nuestros montes y bosques, no dan el resultado apetecido, sería interesante que el pueblo se manifestara pacificante ante las sedes de estas instituciones implicadas, pidiendo su dimisión -ipso facto-, ya que esta más que acreditado que no son capaces de ponerle remedio a -tan macabra situación-, donde la falta de medios propios son más que evidentes, las plantillas de bomberos diezmadas por que las jubilaciones no se cubren, el material a utilizar esta obsoleto, y ya no cumplen la misión para lo que fueron adquiridos, y porque lamentablemente no se toman las previsiones necesarias para que estos fenómenos destructores no se vuelva a repetir.

Luchar contra la naturaleza es imposible, el viento el calor, es propio de la típica meteorología de las islas, donde los vientos que soplan con más frecuencia son el ábrego y el alisio, que dada su virulencia e incluso su forma de rolar, en algunos casos entorpecen las labores de extinción de los incendios, pero si se consigue que los mismos no se produzcan, hemos ganado sin lugar a dudas una parte importante de la batalla.

Somos conscientes, como ya he dicho que más de 97% de los incendios que se producen son provocados, muchos por negligencia de quienes los producen, y otros se llevan a cabo por ruindad o por venganza, así como también por la inconciencia de las personas que padecen enfermedades neurológicas, que no saben lo que hacen.

La batalla se gana indudablemente con una buena prevención, así como también limpiando el –monte bajo- de esos matojos, como son las pinochas y las hojas que se desprenden de los arboles, que propician que una chispa de –nada- o de un cigarro mal apagado, generen estos terribles incendios que estamos teniendo últimamente.

Las llamas ya han entrado en los linderos del Parque Nacional de Tamadaba, el pulmón que hace que la vida sea posible en toda la isla, Dios no permita que este pinar se queme, algo que sería nefasto para cuanto aquí habitamos. Los políticos no debieran inmiscuirse en estos temas, primero porque desconocen la verdadera esencia de algo tan ruinoso, y segundo porque no son capaces de idear, como ya se ha visto, las formalidades de rigor como es la prevención que de momento es lo único que se puede hacer, además de una vigilancia espartana diría yo, para que la gente no pueda acceder a estos lugares donde se suelen iniciar estas catástrofes.

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