Tres maneras de ver la política

nicolasguerra2018buenaLas señoras Díaz Ayuso (presidenta de la Comunidad de Madrid) y Santana (cconccejala de CoATIción, Tirajana) son mujeres de carácter y espíritus tradicionales: ven la política como simple arribada al mando. Al señor Sosa Monzón (alcalde de Gáldar y consejero del Cabildo grancanario) sus vacaciones le duraron un día… entre aeropuertos-vuelos-aeropuertos. (Pudo hacerse el longui en Estocolmo. A fin de cuentas son diez mil km ida y vuelta, y el inicio del incendio lo cogió en Suecia.)

Así, la primera reinará pero no gobernará: otros le marcan los caminos y deciden qué políticas debe llevar el Gobierno regional salvo, claro, que se recuperen tradiciones moras medievales y surjan trece reinos de taifas: cada consejero en su territorio, rigurosa independencia y únicas responsabilidades ante la Historia (“A Dios pongo por testigo...”).Al señor Sosa Monzón (alcalde de Gáldar y consejero del Cabildo grancanario) sus vacaciones le duraron un día… entre aeropuertos-vuelos-aeropuertos.

La señora Díaz Ayuso vuelve a los ancestros del liberalismo decimonónico para implantar la reencarnación del espíritu patrio, casual coincidencia lingüística con la Formación del Espíritu Nacional (asignatura obligatoria incluso en la Universidad durante la dictadura). De ahí la revolucionaria campaña opuesta a una disciplina -Educación para la Convivencia- pergeñada por el PSOE, pues de catecismos ideológicos bien saben sectores del PP radicalmente opuestos a militantes y simpatizantes estabilizados, serenos, racionales…

Así, por ejemplo, la nueva presidenta de la Comunidad madrileña se carga el consenso sobre la equiparada presencia de hombres y mujeres: diez consejerías serán ocupadas por varones y solo tres por féminas (aunque para muchos el equilibrio numérico es una cuestión al menos discutible: no por pertenecer a un sexo u otro u otro se está más o menos cualificado).La señora Díaz Ayuso vuelve a los ancestros del liberalismo decimonónico para implantar la reencarnación del espíritu patrio

Pero tal impuesto desequilibrio parece un retroceso aparentemente no definidor del PP pues, recordemos, dirigentes peperos critican a otros partidos cuando la disparidad numérica es manifiesta. De lo cual puede deducirse -con posibilidad de impulsiva apreciación- que la Formación del Espíritu Nacional revive, renace y afianza su poder en el Gobierno de la señora Díaz Ayuso. ¿Obedece, acaso, a influencias de construcciones latinas como “vox rustica”, “vox populi”? ¿Quizás a naturales corrientes ideológicas?

La señora Díaz Ayuso elige al señor Fernández-Lasquetty para la Consejería de Hacienda, fundamental en el organigrama de cualquier institución pública: maneja el dinero y lo distribuye según criterios políticos. Y de política y dineros públicos sabe el nuevo consejero, pues lo fue de Inmigración - Cooperación y también de Sanidad. Pero se vio obligado a dimitir del segundo cargo: había acusado a un miembro de Marea Blanca de agresión física, impertinentes comunistas. Los vídeos demostraron que mentía. (Por cierto: “Amnistía Internacional lo puso como ejemplo de la invención de cargos para criminalizar la protesta social”. Wikipedia.)

En efecto, el nuevo consejero quiso revolucionar el sistema: pretendió recortar (7%) el presupuesto de Sanidad; determinados tratamientos médicos debían pagar impuestos; potenciaría la privatización de la atención sanitaria y el diez por ciento de los centros públicos para que fueran sociedades anónimas… A Dios gracias, su plan de privatización fue anulado por los tribunales. (Por cierto: dícese que el señor Aznar lo impuso para el cargo actual, a fin de cuentas había sido subdirector de su gabinete.)La tirajanera señora Santana, cconccelaja de Recursos Humanos, pletoriza con la escala de mandos

La señora Díaz Ayuso, además, nombra como consejero de Justicia y Víctimas del Terrorismo al señor López y López, Enrique, exmagistrado del Tribunal Constitucional y miembro de la Audiencia Nacional. Se trata del mismo juez (diario publico) imputado en 2014 por cuadruplicar la tasa de alcohol permitida mientras circulaba sin casco por Madrid e ignoraba, displicentemente, los semáforos en rojo (¡puñetero color!). Tal dispendio de autonomía tuvo precio: económico (multa de 1440 euros); circulatorio (retirada del permiso de conducir durante ocho meses) y profesional (dimitió como miembro del Tribunal Constitucional).

Su togada señoría (“Fichaje estrella de Ayuso”, larazon.es) fue esperanza para el condenado expresidente pepero de la Comunidad madrileña, señor González. Durante un almuerzo con el señor Zaplana (expresidente valenciano del PP y exministro aznariano, también condenado) la policía grabó la conversación. Según eldiario.es (agosto 2019), “Ignacio González incluyó a Enrique López en sus movimientos para librarse de las investigaciones por corrupción”. Y añade: “El expresidente de la Comunidad de Madrid le añadió [a Zaplana] que comía habitualmente con él”. (Trátase, pues, de la regeneración ética iniciada por el señor Casado, a quien podría aplicársele la sabiduría popular: “Pierde el lobo los dientes, mas no las mientes”.)Pero el fuego ardió; y achicharró. ¿Dónde libarán las abejas sobrevivientes de mi amigo el profesor don Juan Félix?

La tirajanera señora Santana, cconccelaja de Recursos Humanos, pletoriza con la escala de mandos: “A ustedes no les tengo que aclarar nada. Les guste o no, la concejala soy yo y se la tienen que mamar” (CANARIAS7, canariasahora). Tal fue su respuesta a la Comisión de Fiestas del municipio: esta le recriminaba la imprudencia de fuegos artificiales (rechazados, además, por el informe técnico elaborado por bomberos y Protección Civil). La señora cconccejala lleva el chip de CoATIción: “Yo soy la autoridad”. Y como tal “me he puesto un poco caprichosa”. (Por cierto: ¿por qué PP-AV le reclaman “la devolución de dinero público utilizado en arreglar una casa en Tunte"?)Frente a ambas ellas dos, el señor Sosa Monzón: retornó en horas veinticuatro

Frente a ambas ellas dos, el señor Sosa Monzón: retornó en horas veinticuatro. La isla ardía, se evacuaban caseríos, pagos, barrios, Juncalillo, Fagagesto, Tasarte, Madrelagua, El Hornillo, Valsendero,... y el fuego destruía sentimientos, pálpitos, foresta, ovejas y cabras, viviendas y “animalitos”, panales y millones de abejas mientras echaba por tierra -tierra requemada y reennegrecida- los sueños de miles de paisanos, atónitos y perplejos ante tanta destrucción.

Se carbonizaban tierras de bisabuelos, abuelos, padres... Mientras hubo ganado y agricultura jamás voraces incendios caminaron tan a gusto montañas y barrancos grancanarios: ¡qué naturalistas mis paisas! Matojos y matorrales alimentaban al ganado; los restos se aprovechaban para hacer camas en alpendes, gañanías, gallenías, establos… El estiércol resultante volvía a la tierra en forma de abono natural, incluso la explosiva pinocha: ¿quiénes más interesados que ellos para mantener limpios los entornos de sus tierras?

Pero el fuego ardió; y achicharró. ¿Dónde libarán las abejas sobrevivientes de mi amigo el profesor don Juan Félix? (Por cierto: ¿por qué el señor Sánchez no fue el primero en venir? ¡Qué torpeza!: Canarias no es CoATIción.)

Actualizado el Sábado, 24 Agosto 2019 11:02 horas.
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