Escucha mamá, papá acaba de entrar…

josejuansosarodriguezCon motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Escucha mamá, papá acaba de entrar, escucha como abre la puerta. Pero no esperes que esta noche te traiga flores, porque las flores en sus manos se convierten en espinas que te hieren los pensamientos y te desangran la esperanza. Tampoco esperes de él palabras dulces, porque sus palabras son el acíbar que amarga tu ánimo, el veneno que mata tu alma. Claro que no, por favor, mamá, no le agradezcas su sonrisa mientras te dice que te ama, que te quiere solo para él, porque con su sonrisa siempre termina haciéndote llorar.

Sí, mamá, mi padre acaba de entrar en casa, y esta noche, como otras muchas, en mi cama me volveré a tapar los idos para no escuchar como te insulta, como te maltrata. Esta noche, mamá, volveré a taparme los oídos para no escuchar tu llanto, para no oír los golpes que él te da.

Da igual que le llamen violencia de género, machista, sexista, de pareja, o, simplemente, violencia, porque detrás de todas estas etiquetas, se esconde la tragedia que sufren las mujeres maltratadas por sus parejas. Etiquetas que, además, se han convertido en el objeto de las disputas carroñeras entre ideologías radicales y antagónicas, que buscan sacar réditos políticos o económicos de este drama, sin importarles el dolor y el sufrimiento de las víctimas de este tipo de violencia.

Mujeres que son sometidas a maltrato psicológico con el propósito de bajarles la autoestima y someterlas con más facilidad. Mujeres uncidas al yugo del maltratador con las cadenas del miedo que les produce el maltrato físico. Mujeres que sufren maltrato social o económico para hacerlas totalmente dependientes de sus maltratadores. Mujeres que, con frecuencia, también sufren maltrato legal. El maltrato legal al que son sometidas cuando se producen interpretaciones caprichosas y sesgadas de la Ley contra la Violencia de Género, o se dictan sentencias que, en absoluto, tienen en cuenta la protección objetiva de la víctima y sus hijos.

Escucha mamá, papá acaba de entrar, pero ni esta noche, ni mañana, ni nunca esperes nada bueno de él, aunque tú me sigas diciendo que es un hombre bueno. Porque, mamá, mi padre es un maltratador y no va a dejar de serlo. No, mamá, no va a cambiar, aunque te haga chantaje emocional trayéndote flores después de insultarte, aunque te prometa de rodillas y llorando que jamás volverá a golpearte, no va a cambiar mamá.

Sí, mamá, mi padre acaba de entrar en casa. Pero esta noche no será como otras muchas. Esta noche no tendré que taparme los oídos en mi cama para no escuchar tu llanto. Porque esta noche, mamá, vas a dejar de ser una mujer maltratada. Sí mamá esta noche, por fin, vas a pedir ayuda, a denunciarlo.

Esta noche, mamá, volveremos a ser libres.

José Juan Sosa Rodríguez es psicólogo.

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