“Dios”

javierestevezopinionNadie lo podía imaginar pero el trailer del documental fue premonitorio. Durante poco más de dos minutos se sucedían vertiginosamente imágenes de la vida del argentino mientras sonaba alto, voluptuoso, el Lacrimosa del Requiem de Mozart. Fue impactante. Hoy, cuando han anunciado en la radio que ha muerto Maradona me he acordado, primero, del documental (hoy una imprevista elegía) y luego de mi padre. He cerrado los ojos y he vuelto a ver a mi viejo (hoy lo llamo así, como si yo fuera argentino) de pie delante de la tele con las manos en la cabeza, asombrado, extasiado, después de presenciar en directo el mejor gol de la historia de los mundiales. El 22 de junio de 1986, cuando en el minuto 55 de aquel histórico partido, Maradona recibió la pelota en su propio campo, mi padre lo seguía tranquilamente en casa mientras sacudía el cigarrillo con golpes secos y repetidos en el cenicero. Luego, mientras Maradona avanzaba hacia la portería rival y eludía uno a uno, con una elegancia indescriptible, a todos los jugadores ingleses que le salían al paso, mi padre abandonaba el cigarro en el cenicero, se levantaba como un resorte del sofá y se acercaba incrédulo a la pantalla para comprobar mejor la maravilla que acababan de ver sus ojos: Maradona había anotado el segundo gol argentino. El mejor gol de la historia. Supongo que como mi padre, ese veintidós de junio, cuando el reloj marcaba la una y diez del mediodía en el estadio azteca, medio planeta estaba parado delante de una tele, con las manos en la cabeza, los ojos desorbitados y la boca abierta.

Yo no era fan de Diego. Nunca lo fui. Probablemente porque el fútbol no me ha entusiasmado especialmente. Pero él, Maradona, fue el ídolo de muchos de mis amigos y un icono indiscutible de mi juventud. Hablo ahora con un amigo de entonces y me dice, sin disimular su nostalgia, que uno sabe que envejece cuando ve desaparecer a los ídolos de su niñez.

Bueno, la vida sigue, digo tratando de consolarle; pero pienso que no siempre es verdad. A veces la vida no sigue, me digo. A veces solo pasan los días. Como hoy. El telediario abre con la muerte de Diego Armando Maradona, el autor del mejor gol en los mundiales. Hoy ha muerto “Dios”, lamentan sus seguidores. Maldito 2020.

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