Todo va a salir bien

Raquel Hernández Sánchez“Todo va a salir bien, todo va a salir bien”, es la frase que utilizo como un mantra cada vez que debo coger un avión, hecho que se produce de manera frecuente ya que trabajo entre islas.

La expresión, el ritual, debe ser siempre recitado en positivo, porque el mero hecho de pensar en una palabra con significado negativo puede hacer, con todo su peso y poder, que el avión pierda su estabilidad y se estampe, o que, en el mejor de los casos, caiga al agua, donde tendría que lidiar con un fuerte infarto o con el impacto en la masa helada, repleta de animalillos que no me apetecería rozar en esa inmensidad.

Qué pena que tal positivismo no valga con otras palabras en cualquier otra situación. Cuando recito el mantra de manera autómata, mi mente deja de prestar atención a otros menesteres.

Soy mucho de imaginar, así que ideo cómo me comportaría en el momento que notase que el vuelo no va bien. Con sinceridad, y teniendo en cuenta que nadie puede escuchar mi pensamiento, creo que cogería el chaleco salvavidas y, contradiciendo todo lo que las azafatas nos han enseñado en sus múltiples intentos para que les prestemos atención (de ahí el maravilloso uniforme azul que ha creado la compañía), lo inflaría dentro del avión y, a tumba abierta, me lanzaría, si pudiera, la primera.

Eso de morir con desconocidos me inquieta, ¡qué soledad!

A veces también intento hacerme la valiente y recreo momentos de alguna película en la que la chica sexy, guapa e inteligente, que desde luego soy yo (al menos en mis sueños), coge los mandos del avión, y sin saber maniobrarlos ni nunca haberse interesado por semejante aparatejo, pilota el alado cacharro metálico que algún insensato ideó, y, desafiando las leyes de la gravedad, realiza un aterrizaje de emergencia, siendo luego aplaudida por toda la tripulación y parte del mundo.

La reflexión termina aquí, pues los viajes suelen durar 20 minutos, y, como habrán comprobado, veinte minutos no dan para mucho, aunque a veces puedan parecer una eternidad.

Raquel Hernández Sánchez

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2 comentarios

  • Cristobal Lunes, 12 Abril 2021 18:22 Enlace al Comentario

    Me quedo con lo último, veinte minutos no da para mucho, aunque a veces pueda parecer una eternidad.

    Grande!

  • Descreido Lunes, 12 Abril 2021 12:22 Enlace al Comentario

    Pues yo,lo que pensaba era que todavía me quedaban cosas que hacer y no era mi momento. Así se me pasaba el miedo.Claro UE ya hace tiempo que no subo a un avión y ya estoy en la sesentena.No se si ahora ese pensamiento me funcionaria.Tal vez si pienso en los nietos y en verlos crecer....

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