El delator y la memoria cultural

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“Había que esperar y durar” nos cuenta André Malraux en El tiempo del desprecio, novela en la que su protagonista acaba prisionero en un campo de concentración nazi. Había que esperar y durar, esto es, continuar existiendo, subsistir, aguantar, mantenerse vivo y esperar. . Al joven escritor Domingo López Torres, cautivo en la prisión de Fyffes, no le dieron la oportunidad de resistir, de permanecer. Ni siquiera tuvo un proceso, ni justo ni injusto. El intelectual surrealista Domingo López Torres (Santa Cruz de Tenerife, 1907 – 1937) es el protagonista de El delator (Mercurio editorial, 2021), la última novela de Juan Manuel García Ramos. Su detención y asesinato, así como las circunstancias en que se produce, centran la historia que nos lleva al interior de la prisión de Fyffes. La desconfianza y los silencios cómplices deambulan por Santa Cruz de Tenerife muchos años después del crimen. La muerte del escritor “contrasta con la liberación de la mayoría de miembros de Gaceta de Arte” acomodados en el nuevo régimen dictatorial. Y no, El delator no es una novela más sobre el franquismo y la guerra.

Tras el golpe militar de julio de 1936, apoyado por la Italia de Mussolini y la Alemania de Hitler, contra el gobierno democrático de la República fue tal la represión en Canarias que los centros de reclusión se hicieron pequeños para encarcelar a miles de republicanos, políticos, sindicalistas, periodistas, maestros, escritores, artistas y un sinfín de hombres y mujeres sospechosos de simpatizar con la República. El hacinamiento de las prisiones existentes supuso que se adecuaran espacios como los almacenes que la empresa inglesa exportadora de frutas Fyffes Limited cedió a los golpistas. La prisión se abrió a finales de septiembre de 1936 y en el transcurso de dos meses ya contaba con 1.500 reclusos hasta albergar a más de 2000. Era tal el amontonamiento que se utilizaron barcos como prisiones flotantes -- El Archipiélago Fantasma-- y a muchos de los presos que no estaban procesados, por no haber cometido delito alguno, se les arrojaba en sacas al fondo del océano. El campo de concentración era una cloaca tal como nos lo contó, muchos años después, el preso José Antonio Rial en la novela La prisión de Fyffes. Juan Manuel Garcia Ramos El delator cubiertaEra este un espacio dispuesto por los falangistas para rebajar la condición humana de los presos condenados a no ser. El levantamiento militar instauró tal estado de terror que las relaciones personales y sociales se vieron marcadas por la desconfianza, el temor, la violencia irracional, la venganza y el asesinato. Las sospechas, los confidentes, las envidias y el miedo abonan el terreno para la delación. En febrero de 1937 Domingo López Torres -- había nacido el 15 de mayo de 1907-- es arrojado desde un barco prisión al mar, lo que, en palabras del profesor Martín Fumero, ”supone uno de los desenlaces vitales más crueles en el seno de los intelectuales canarios del siglo XX”. De condición social humilde y formación autodidacta, fue un escritor precoz que con apenas dieciséis años, ya había publicado sus primeros poemas. Durante los años 30 interviene activamente en la vida pública y colabora en diversas publicaciones aunque destaca su participación en la revista en Gaceta de Arte. Marxista y republicano abrazó el surrealismo tanto en su vertiente artística como política. En el campo de la infamia que fue Fyffes escribió Lo imprevisto, su último poemario.

Por lo dicho, y por otras razones que el lector interesado podrá descubrir, El delator no es una historia más sobre el franquismo. Juan Manuel García Ramos ha escrito una novela testimonio que plantea una reflexión sobre la condición humana mientras nos entrega pinceladas sobre la literatura y el arte. Una novela contra la amnesia que aborda verdades incómodas y sospechas sobre la detención y asesinato del escritor amigo de André Breton que se convierten en preguntas incómodas e inquietantes: ¿Quiénes fueron los culpables de la delación y quiénes estaban implicados? ¿Por qué Domingo López Torres fue el único del grupo de Gaceta de Arte que los franquistas decidieron asesinar? ”¿Por qué cae él y, sin embargo, algunos de sus amigos salen a los pocos meses de Fyffes y enderezan sus vidas en una sociedad llena de sangre, y luego, andando el tiempo, esos amigos hasta son premiados por esa nueva y negra España contra la que lucharon hasta dar su vida republicanos como López Torres?”.

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García Ramos reúne diversos testimonios, múltiple y variada información, detalles, datos y documentos que le permiten reunir material para continuar indagando y arriesgar hipótesis explicativas más o menos explícitas sobre las circunstancias de la detención del joven poeta y su asesinato. Lo cierto es que la palabra "delator" nos golpea a lo largo de la novela y nos obliga a buscarlo hasta el final. Y aquí reside la tensión narrativa y la emoción que despierta en el lector. Hay una buscada objetividad narrativa para reformular las preguntas y desenmascarar una realidad silenciada que nos llega hasta hoy. Hay una voluntad clara de recuperar la memoria e indagar en ella a través de la literatura. Y gracias a la pericia del novelista no hay conflicto entre historia y ficción pues es esta la que pone el relato y la intriga. A la crítica literaria Margot Carrillo Pimentel le gusta definir la memoria con la palabra “delta” porque a la memoria la imagina como un espacio enorme e irregular, ”atravesado por afluentes que podríamos llamar tiempo, pasado, imaginación, testimonio o sencillamente relato”. Maneja García Ramos el pasado con libertad narrativa para versionar la verdad histórica y hacerla presente. Recupera un tiempo no tan lejano para iluminar una realidad tan dada al olvido. Para ello recurre a la literatura que se alimenta de lo vivido y lo imaginado, de lo susurrado y leído o, en palabras de la venezolana Carrillo Pimentel, se alimenta de las dudas o certezas de quien asume el desafío de hablar de un mundo que oscila entre lo ocurrido o lo inevitablemente olvidado.

El valor de esta novela reside, a mi parecer, en que su autor desacraliza y desmitifica al grupo de escritores y artistas vanguardistas que se conformó en torno a la revista Gaceta de Arte y revaloriza a Domingo López Torres, el único surrealista verdadero junto con Pedro García Cabrera, y rescata a otros artistas e intelectuales como Luis Ortiz Rosales que compartió con su amigo poeta cautiverio y misma suerte. El delator es una novela sobre la memoria cultural y, como todas las obras literarias, nos ofrece diversos caminos para conocer e interpretar una historia que, como diría Umberto Eco, nos pone de cara a la ambigüedad de la vida.

Felipe García Landín

Actualizado el Miércoles, 21 Abril 2021 19:12 horas.
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1 comentario

  • Ana S. Miércoles, 21 Abril 2021 09:03 Enlace al Comentario

    Un estupendo artículo sobre este libro indispensable para la recuperación y puesta en valor de la memoria y la obra de un intelectual y escritor clave para entender nuestro pasado histórico y literario. Se agradecería, no obstante, la corrección al principio del texto del año de nacimiento del poeta, que, aunque queda referido correctamente más adelante, se sigue apuntando erróneamente como 1910.

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