Riqueza lingüística y contrastes interinsulares

nicolasguerraaguiar06112021A la gente del Don Juan y el zaperoco

Selena Quesada, periodista de La Provincia, publicó el mes pasado un curioso artículo en torno a catorce parejas de palabras. Una de cada par es propia de Tenerife (TFE) y la otra corresponde a Gran Canaria (GC). Ambas (salvo excepciones) son grafías distintas y tienen el mismo significado. Sirvan como ejemplo los siguientes anglicismos: PULÓVER (pullover) -GC- frente a SUÉTER (sweater) -TFE- para referirse al jersey (jersey).

bizcochomoya

Puestas en posición inicial las correspondientes a GC y frente a ellas las tinerfeñas (aporto jamonilla – carne de ave; natural – del tiempo y sancochado - guisado), se trata de las siguientes: roscas – cotufas; queque – bizcochón; pan de molde – pan de lata (el segundo, desconocido por once informantes); pan bizcochado – bizcocho; tuno - higo pico; pisco – fisco; bochinche – guachinche (aporto buachinche); sopladera – globo; pulóver – suéter; playeras – tenis; cajón – gaveta; ropero – armario; portabultos – maletero; calabacín – bubango.

Una: la palabra CALABACÍN, hoy impuesta, fue siempre conocida en Gáldar como calabacino.

Comienzo, pues, con dos observaciones sobre la última. Una: la palabra CALABACÍN, hoy impuesta, fue siempre conocida en Gáldar como calabacino. Pero la RAE lo define como ‘Calabaza seca y hueca...’, la llamada “calabaza boba” en Gáldar (muy útil para transportar un par de litros de agua). Dos: el BUBANGO -portuguesismo- se diferencia del anterior en forma y tamaño. El Diccionario lo considera ‘Variedad de calabacín que se cultiva en Canarias’.

Las variantes anteriores (insisto en las excepciones) son ciertas, claro. Pero no podemos generalizar pues hay, al menos, dos condicionantes: si los usuarios son de ciudad o pueblo y si son mayores o jóvenes. Así, la voz tinerfeña FISCO no la oigo en Santa Cruz, pero sí me sorprendió cuando la escuché por primera vez en boca de realejeras, cincuenta años atrás. No obstante, el paso del tiempo impone transformaciones: estoy convencido de que su uso se ha limitado bastante, sustituido por otra.

Lo mismo sucede con la SOPLADERA (GC). Recuerdo que muchísimos alumnos de Las Palmas - ciudad la desconocían ya entrado el milenio, no así los de Gáldar y La Aldea. Es más: hoy tienden a identificarla con el condón y con el aparato medidor de alcohol - drogas en el organismo humano usado por la policía (“¡Le pusieron la sopladera!”).

Lo mismo sucede con la SOPLADERA (GC). Recuerdo que muchísimos alumnos de Las Palmas - ciudad la desconocían ya entrado el milenio, no así los de Gáldar y La Aldea.

Solo se trata de una anécdota, pero en estas aportaciones de parejas léxicas me viene siempre a la memoria el primer “contraste lingüístico” cuando doña Carmen, la dueña de la pensión que ocupé los dos primeros cursos de la carrera, nos llamó para cenar (primer día lagunero) y me indicó que eligiera entre huevos fritos con papas o CARNE DE AVE: me incliné por lo segundo.

A fin de cuentas tenía curiosidad por saber cómo la preparaba, qué tipo de salsa usaría, si la carne sería frita o sancochada, e hice cábalas sobre qué tipo de ave se trataba. Deseché, por supuesto, la perdiz en escabeche: es receta muy compleja para una pensión de estudiantes respetable y asiadita, eso sí, pero gastronómicamente muy limitada. Además, lleva alcachofas y puede perderse fácilmente el equilibrio con el punto de acidez si uno se pasa con el vinagre.

¡Grandísima sorpresa! La tan esperada carne de ave no era pollo, gallina, pato, tucán o codorniz sino, sencillamente, JAMONILLA de la famosa casa danesa Plumrose, muy familiar en Gáldar para bocadillos, frita o a la plancha. También en Telde, bocata predilecto del profesor Victoriano Santana Sanjurjo durante su primera juventud faycanera. Llegó a cabrearse cuando la llamaron chóped (chopped -pork): no solo perdió su identidad lingüística, sino hasta el sabor. (Dicción jamonilla, por cierto, no registrada ni en el Diccionario de la RAE ni por el Básico de canarismos -DBC- de la Academia Canaria de la Lengua. ¿Se encasillaría, entonces, como un galdarismo-teldeísmo de la misma cogolla del pueblo?)

¡Grandísima sorpresa! La tan esperada carne de ave no era pollo, gallina, pato, tucán o codorniz sino, sencillamente, JAMONILLA de la famosa casa danesa Plumrose, muy familiar en Gáldar

Visto el planteamiento inicial, ¿podría hablarse en los casos anteriores de una forma vulgar y otra culta, una recomendada por su exactitud y otra rechazable debido a transformaciones experimentadas por el uso popular? ¿Cabría en estos casos sugerir correcciones como las hizo al latín dos mil años atrás el gramático Marco Valerio Probo en el Appendix? En él sugiere para la lengua escrita el uso de una palabra (la clásica) frente a la nueva que se va imponiendo (la popular), lo cual a su vez indica el inicio evolutivo de la lengua latina. Es el caso, por ejemplo, de tabula non tabla: aconseja el uso de la primera forma (tabula) frente a la segunda (tabla), impuesta hoy en el castellano, uno de los dialectos latinos posteriormente convertidos en lenguas románicas (francés, italiano, gallego, portugués, catalán, rumano…).

Visto el planteamiento inicial, ¿podría hablarse en los casos anteriores de una forma vulgar y otra culta, una recomendada por su exactitud y otra rechazable debido a transformaciones experimentadas por el uso popular?

La respuesta es tajante: en absoluto. Ni BIZCOCHO ni PAN BIZCOCHADO son formas cultas, propiedad exclusiva de algún concreto sector social, ni vulgares u ordinarias. Son, en realidad, dos variantes de la misma lengua enriquecida con tales aportaciones. Ambas ni entorpecen la correcta comunicación entre tinerfeños y canariones ni crean confusión por más que, por ejemplo, el término bizcocho tenga otro significado en GC: “Los bizcochos de Moya llevan lustre de color blanco”. (De todas maneras, una recomendación a los grancanarios si viajan a Tenerife: no pidan pan bizcochado en restaurantes, tascas, guachinches o buachinches, es muy difícil encontrarlo.)

¿Y qué ocurre con la voz TUNO? El DBC lo define como ‘fruto de la tunera’. Y para la variedad de color púrpura registra “tuno indio” en Fuerteventura y GC. Pero el de la RAE ni tan siquiera recoge el vocablo tunera, a la cual llama nopal cuando se refiere a la planta de la familia de las cactáceas.

Treinta y pocas palabras, pues, no son otro idioma. ¿Por qué, entonces, sus señorías no se entienden en el Parlamento canario?

Las expresiones reflejadas arriba, en general, no son canarismos, voces que forman parte de nuestras señas de identidad lingüística. Muchos se localizan en el Diccionario académico: incluso hasta las palabras TENIS (con significado de ‘zapatillas de deporte’) y COTUFA (‘palomita de maíz – millo’) están recogidas en él. (No obstante, ¿podría ser la segunda un canarismo posteriormente incorporado al léxico del español?)

Treinta y pocas palabras, pues, no son otro idioma. ¿Por qué, entonces, sus señorías no se entienden en el Parlamento canario? ¿Necesitarán el silbido gomero?

Actualizado el Sábado, 04 Diciembre 2021 02:25 horas.

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