El tic-tac

tictacEn el viejo desván existía arrimado un reloj que nunca dejó de funcionar con el característico ruido de tic-tac... tic- tac, de una marca muy conocida en aquellos tiempos que se iba transmitiendo de familia en familia como la más valiosa joya, éste siempre lo heredaba el hijo mayor, como al igual existía otra de las joyas muy conocida para la féminas y la no transmisibilidad de éstos a los posibles herederos originaban desavenencias familiares que terminan incluso con el distanciamiento entre ellos.-

A pesar que en el tiempo actual existían máquinas más modernas y sobrepasadas en cualidades técnicas, éstas otras eran valoradas porque algo más profundo estaban contenidas en los viejos artilugios que lo hacían totalmente apetecibles.

Así fue como llegó al poder de unos ellos el reloj de pulsera que para hacerlo más acorde con el tiempo en que vivía le cambió la correa y empezó a escuchar su ruido de tic-tac..tic-tac... y sentir que él mismo se acompasaba al de su corazón de una forma muy sutil, tanto que al escucharlo le daba sensación de paz y entraba al instante en un sopor muy agradable con la llegada de un profundo sueño, era como un gran somnífero, y le era imposible no atender el sonido que emanaba del mismo.

Ya lo llevaba con él a todas partes. El día que no lo tenía parecía que algo iba a terminar mal. Pero a pesar de que quería creer que eso era solo un pensamiento negativo, fue comprobando a través del tiempo que se cumplía acertadamente el mal presagio y que esa simple cuestión era motivo para tener un día fatal. Así que ya no podía salir de casa sin su talismán de la buena suerte.

Pero ese reloj iba ganando cada vez más protagonismo y sin él ya no se sentía seguro, porque había observado que cuando algo no iba a ir bien, el reloj aceleraba de forma rápida el tic-tac...tic-tac….tic-tac,….y el ritmo de éste no era el habitual con el su corazón. Se salía de sí mismo y del acorde con su humanidad.

Por eso cuando tenía que firmar cualquier documento, o tomar decisión importante se lo lleva disimuladamente a su oído y escuchaba el tic-tac…. y dependiendo de como se pronunciaba éste, atendía o desecha sin importarle el rango de los interlocutores afectados y lo que así decidía siempre era correcto.

Al igual que un buen músico quiso ir más allá y alcanzar otros sonidos más perfectos, empleando todo su tiempo libre en escuchar el tic-tac...tic-tac…tic-tac…y en ciertos momentos sintió que se producían lapsus en el reloj en los que paraba su sonido habitual y de repente volvía otra vez a funcionar. Así que, en un acto de inteligencia valoró a que se debía tal cambio en correspondencia con el de su corazón, llegando a la conclusión que tal vez ambos hubiesen cambiado de ritmo, cosa no habitual.

Apesadumbrado e inquieto consultó a un cardiólogo que le diagnosticó que su corazón dejaba de latir en ciertos momentos, y que la dolencia era importante y preocupante, lo que acrecentó su apego al reloj, porque cada vez más estaba pendiente del mismo y de las disrupciones rítmicas entre ambos.

Lo que antes era un remanso de paz, se convirtió en un desasosiego constante que iba en aumento haciéndole la vida imposible. Devolvió el reloj al desván. Tras un largo tiempo de enfermedad y por la experiencia adquirida aconseja que nunca quieras saber el futuro, porque si no es lo que deseas o es malo, convertirás tu vida en un purgatorio o en un infierno. Acepta lo que el día a día te da. Lucha por alcanzar tus deseos en la convicción que al final de tu tiempo, aunque lo tengas todo, no tendrás NADA, paradojas de la vida.-

Andrés Bolaños Jiménez

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