Leche con galletas

  • Escrito por  Iris Cabrera Quesada
  • Publicado en Recetas de Cocina
Leche con galletas

Hoy versionamos el clásico desayuno o merienda de leche con galletas para intentar hacerlo un poquito más sano, por eso de la operación bikini tardía o para compensar los excesos del verano. Reducir la ingesta de azúcares y harinas pero sin quitarnos los caprichos, los llamaremos "caprichos de indice de culpabilidad bajo".

Les propongo una leche rizada sin azúcar y unas galletas de avena sin harina para chuparse los dedos, y como siempre, fácil y rápido.

Para preparar la leche rizada pondremos la mitad de la leche en un cazo con la piel de limón, la canela y la sacarina, y lo llevaremos a hervor a fuego medio revolviendo de vez en cuando. Cuando rompa a hervir lo apartamos, lo dejamos enfriar, lo colamos y lo ponemos en una jarra con la leche restante. Lo metemos en la nevera y dejamos que enfríe durante un par de horas antes de tomarlo.

Cuanto más fresquito más bueno está. Es un clásico de la cocina española y tan fácil de hacer que si no lo has probado o no lo conocías ya no tienes excusa.

* Se puede usar cualquier tipo de leche, entera, semidesnatada, sin lactosa o cualquier leche vegetal. También se pueden variar el tipo de endulzante y la cantidad.

Ahora toca las galletas, son unas galletas express, no se necesitan muchos ingredientes ni mucho equipamiento así que son perfectas para matar el antojo.

Con esta cantidad de ingredientes salen unas 15 galletas pero depende del tamaño y grosor.

Primero precalentamos el horno a 180ºC.

En una picadora ponemos los copos de avena con las almendras crudas y la levadura en polvo, molemos durante aproximadamente dos minutos o hasta que veamos que las almendras están en trozos pequeños. Añadimos el resto de ingredientes y molemos otros tres minutos o hasta que la masa tenga un aspecto uniforme.

En una bandeja de horno previamente untada con aceite o sobre un papel de horno vamos poniendo las bolitas de masa un poco separadas y las aplanamos hasta que tengan el grosor deseado.

Como las galletas llevan miel son un poco pegajosas, la mejor manera de darles forma es con las manos humedecidas en agua o aceite.

Horneamos durante 15 o 20 minutos, cuando estén doraditas las sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla o devoramos directamente.

* Estas galletas admiten muchas variantes, una que se me ocurre y que probaré es cambiar las almendras por avellanas y añadir pepitas de chocolate al final.

Advertencia, después de hacer estas dos recetas vuestras cocinas olerán tan bien que no me hago responsable si los vecinos vienen a preguntar.

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