El Cercado de la Higuerilla y la Huerta del Rey, bienes del Patronato de Vega (Gáldar)

       El cercado de la Higuerilla

El Prior de la Catedral de Canarias Juan de Vega, nieto de Pedro de Vega el Rey, funda, a mediados del siglo XVI, un patronato de misas rezadas al que vincula dos fincas de su propiedad, dentro y junto a Gáldar: el cercado de La Higuerilla y la huerta del Rey, plenamente identificables en la actualidad. Patronato eclesiástico en origen, pasa a laical a comienzos del XIX. A mediados de este siglo, bajo la cobertura de los decretos de desamortización, las fincas, ya como bienes libres, pasan por diferentes ventas y segregaciones.

Las Troneras de la Higuerilla

        Dijimos en otros lugares1 que las troneras hoy nombradas del Reparto, en la confluencia de las calles Drago y Doramas (o del Agua), en Gáldar, en el siglo XVIII se llamaban Troneras de la Higuerilla. Ello en base a la declaración de Gerónima Bosa, vecina de Gáldar, soltera y con cerca de 70 años, que, el 30 enero de 1777, testa ante el escribano Miguel Álvarez Oramas y dice poseer, entre otros bienes,

un sercado de tierra continente de una Fanegada poco mas o menos a vssanza de Labra(dores) con dos cassas terr(eras) y un cuarto de alto y baxo y su cosina todo sercado de muro...cuyo sercado y cassas por mayor lindan por abaxo con ser(cado) del Lizenciado don. Gerónimo de Thobar presv(ítero) y por las de maspartes con caminos rea(les) q(ue) se en(tiende) por la del Sur, con el extremo del Callejon del Drago q(ue) llega hasta las tron(eras) de la higuerilla y de alli á otras partes y por las del Norte y naciente con el extremo de la calle del Agua q(ue) llega a juntarse con el otro extremo de dicho Callexon, de cuyo sercado y cassas se paga de tributo.. 2.

        Opinamos entonces que ese nombre se debía a la higuera que todavía existía hasta las obras realizadas en 2020, y que no estaría mal, en cualquiera de los sentidos en que se decidiese actuar en relación con el monumento, que se conservara una muestra de ese árbol con una edad -al menos- de la del drago del ayuntamiento viejo. No se hizo así, la higuera centenaria desapareció, pero conservamos, ya pegados, unos esquejes3.

         Encontramos, en las Actas del Pleno del Ayuntamiento, que el nombre se siguió usando en el siglo siguiente. El 25 de septiembre de 1845, se trató una solicitud de Maria del Rosario de Vega “dirigida á que se le alze el embargo que por disposicion del Ayuntamiento y con objeto de reducir á muro las paredes que tienen los cercados de D. Hipolito de la Concepción Vega junto á la tronera de la higuerilla…”4. Sobre Hipólito de la Concepción y María del Rosario de Vega volveremos más adelante.

         Más interesante es la que sigue,del 3 de abril de ese mismo año,

Tronera de la higuerilla: “Nombrose por repartidor de la cuarta de agua á D. Juan Saavedra Quesada, disponiéndose que debiendo alberconarse el dia de mañana si posible fuere, el Señor Presidente hará el debido ajuste con el arrendatario del alvercon de la tronera de la higuerilla del Patronato de Vega, dando cuenta al Ayuntamiento de el resultado en la noche siguiente que se reunirá para este efecto y el de hacer señalamiento al expresado repartidor del estipendio que deberá llevar por su trabajo.

        La sesión continuó en la noche del 4.Lo que se pretende es el encierro de la cuarta de agua para mejor atender a la escasez que se experimenta, por ello se habló con “el arrendatario de la alvercon de la tronera ó Patronato de Vega D. Bartolomé Rodríguez” (Henríquez, que fue depositario), al que no se pudo convencer de que bajara “de los 20 pesos que exige de renta al año ó de tres mensuales y esto para el solo sin poner de su parte zelador ninguno”.

        Visto que a ese estipendio habría que sumarle 20 o más pesos, para el repartidor, y otro tanto para el celador, cuantía que no produce el aumento del agua y que perjudica el fondo municipal, se ve la necesidad de fabricar un albercón propiedad del pueblo, “útil y benefico para el fomento de la agricultura asi como para el aumento de los fondos de escuela”.

Efectivamente, para sufragar los gastos de las escuelas de primeras letras, venía usándose desde antiguo las rentas de Pico Viento, ocasionalmente las de algunas suertes de Amagro5, y parte del producto de la cuarta del agua del pueblo.

La construcción de este Albercón de la Cuarta, situado en la confluencia de la calle Drago con Miguel de Mujica, al lado de la Tronera de la Cuarta, se empezó en ese mismo año6, y ambas siguieron en pleno uso hasta la apertura de la continuación de esta vía hasta la carretera general en los años 80.

 Patronato de Vega

       El Patronato de Vega, cuyo albercón, próximo a las troneras, se pretendía arrendar, es el fundado por el Canónigo Juan de Vega, patronato acerca del que encontramos una noticia que pone algo más de luz sobre el nombre de las troneras.

      Juan de Vega, el fundador, a mediados del siglo XVI, del patronato, era hijo de Luis de Vega y de Leonor de Quintana, matrimonio que, además, tuvo al menos dos hijos: Antón, racionero de la Catedral de Canarias, y Pedro, regidor de la isla, a los que en todos los documentos se considera hermanos germanos (verdaderos, de padre y madre) del prior. Como Luis de Vega se casó en segundas nupcias con Antonia Palomar, en los autos seguidos en 18107 algunos consideran que de este matrimonio nació Pantaleón de Vega, mientras otros afirman que los cuatro eran hermanos utrinque coyundi, es decir, de los dos lados.

      Los patronatos o capellanías se establecían por concesión de la autoridad eclesiástica (capellanías colativas) o sin su intervención (capellanías laicales). El fundador fijaba unos fines (que podían ir, desde la ejecución de una serie de funciones religiosas con carácter anual, hasta la dotación de recursos a un religioso o congregación para su mantenimiento), vinculaba para tal fin una serie de recursos, normalmente el producto de unas fincas, y nombraba un primer capellán y la forma de sucesión en el cargo. La diferencia entre patronato eclesiástico y laical viene dada por la calidad de estos bienes y la condición de la persona que haya de ejercerlo. Los eclesiásticos eran regidos por persona de ese estatus, persona del agrado del obispo o eclesiástico pariente del fundador, y los laicales por el pariente más cercano al fundador, y sus descendientes, siempre prefiriéndose el mayor al menor, y el varón a la hembra. En este último tipo, los frutos de los bienes vinculados se perciben por el patrono, no por el capellán, que solo recibe las limosnas por las misas que la fundación estipula8.

     Estos bienes podían arrendarse, pero no venderse, partirse, trocarse ni enajenarse en ninguna forma, tampoco disminuirse ni tenerse desatendidos. El patronato se podía perder por incumplimiento de las cláusulas establecidas.

    Los pleitos por la posesión de los patronatos no son nada infrecuentes. Este, llamado de Vega o de los Vega, fue considerado en principio, dada la condición del fundador, como de carácter eclesiástico, aparentemente una capellanías colativa de sangre, en las que tiene preferencia el pariente más cercano al fundador que fuese eclesiástico.

     Así hasta 1792, cuando muere el Prior Lázaro Marrero, vecino de La Vega, que a la sazón ostentaba ese cargo y capellanía, quedando vacante esta. Entonces comienza un pleito para que la capellanía pase a considerarse laical, cuestión que concluye, como veremos, en 1810.

     En 1793, como consecuencia de la defunción del Prior Lázaro Marrero, en la Real Audiencia de Canarias, se lleva a efecto una serie de autos promovidos por Antonio Abad Falcón y Betancurt, Colector de Capellanías de Gran Canaria, contra Josef Tovar, Josef Martín, Vicente Quesada, Josef de Reyna y María Fernández de Vega, viuda de Thomas Castrillo, vecinos de Gáldar, con el fin de desahuciarlos en el arrendamiento de terrenos pertenecientes a la capellanía fundada por el citado canónigo Vega, a quienes conmina a que los suelten para proceder a un nuevo arriendo. El Colector General de Capellanías tenía la potestad de administrarlas cuando quedaban vacantes, en tanto se nombraba un nuevo capellán.

        Los arrendatarios se oponen alegando artimañas por parte del colector, mientras este esgrime que llevó a cabo un nuevo remate y subieron la renta.

       Ante esta disputa se nombra un perito, Andrés Mireles, de Guía, después a Juan Almeda, de la misma naturaleza, por las partes, y Diego de Quintana, por el alcalde. Más tarde a Esteban Ruiz de Quintana y Miguel de Frías.

        Por fin se rematan los diferentes bienes, en lotes, y se presentan posturas. Uno de los cercados es la Huerta del Rey9, otro “se halla dentro del mismo Pueblo onde dicen la Higuerilla, linda por arriba, abajo, y un lado Caminos Reales, y por el otro lado tierras de Don Domingo Aguilar, Presvítero”10.

       O sea, que el Cercado de la Higuerilla se extendía desde la calle Drago (arriba o norte) a la calle Larga (abajo o sur), y lindaba por el lado occidental con el camino real que unía las calles citadas (hoy Infanta Benchara), y por el naciente con terrenos del propietario nombrado.

         ¿Es anterior el nombre del cercado y de él recibieron el suyo las troneras que se encuentran en su extremo nororiental, o ambos lo deben a la existencia de la higuerilla?

          Porque haberla, húbola.
1. Cercado de La Higuerilla; 2. Albercón; 3. Gañanías y estercoleros; 4. Troneras de La Higuerilla; 5. Tronera de la Cuarta; 6. Albercón de la Cuarta (Grafcan, ortofoto años 1951-1957)

 1. Cercado de La Higuerilla; 2. Albercón; 3. Gañanías y estercoleros; 4. Troneras de La Higuerilla; 5. Tronera de la Cuarta; 6. Albercón de la Cuarta (Grafcan, ortofoto años 1951-1957)

De eclesiástico a laical

        En 1810, como ya dijimos, se producen unos autos de Francisco de Vega, vecino de La Vega, sobre posesión de los bienes del Patronato Laical que fundó don Juan de Vega, Prior de la Catedral; a que salieron Cristóbal Monzón y el Presbítero Francisco Marrero, vecinos de La Vega, José Antonio de Vega, Nicolás de Vega y Lucía Bilbao de Quintana, mujer de Bartolomé de Quesada Vega, ausente en América, vecinos de Gáldar11.

      El 28 de marzo de 1810, Sebastián Antonio de Quintana, en nombre de Cristóbal Monzón, vecino de La Vega de Santa Brígida, a la vista de los autos que se hallan en la superioridad sobre la Capellanía Laical que fundó Juan de Vega, hace oposición a la misma por ser el pariente más cercano.

      El 2 de mayo de ese año, Tomás Hernández Socorro, en nombre de Francisco de Vega Ruiz, vecino de Gáldar, presenta una petición en el mismo sentido pues dice descender de Pedro de Vega, el hermano del fundador.

     Dos días después, el día 4, dice este que, en los autos seguidos con Francisco Marrero, vecino de La Vega de San Mateo, sobre propiedad de medio día de agua perteneciente a este patronato, sobre el que se resolvió el 23 de febrero de 1810, autos seguidos desde 1792 que son los presentes, se declaró el patronato de carácter laical. También establece las razones de su derecho al patronato: el fundador tuvo dos hermanos germanos: Antonio de Vega (racionero de la Catedral), que no dejó sucesión; y Pedro (regidor de la isla), su sexto abuelo, hasta Isidro de Vega, su padre. Anexa una lámina que contiene su árbol genealógico y una serie de documentos acreditativos de los matrimonios y nacimientos de sus antepasados, así como de herencias y dotes, para atestiguar la propiedad del medio día de agua.

     El presbítero Francisco Marrero de Quintana tiene la capellanía en ese momento. El tribunal lo cita y él pide tiempo para contestar. Posteriormente, Antonio Abad Báez, en su nombre, alega las motivaciones de su representado: dice que Luis de Vega tuvo 4 hijos, los tres ya citados y Pantaleón de Vega12, del que Francisco Marrero es cuarto nieto de Blasina de Vega, hija de Pantaleón, hermano utrinque conyunti del Prior, aunque Luis de Vega contrajera 2º matrimonio con Antonia Palomar, y que, por otra parte, el árbol de Francisco de Vega no acredita ser el más directo y expone razones.

    El tercer pretendiente es José Antonio de Vega, vecino de Santa Cruz, que da poder a Francisco María Sánchez para representarlo en este pleito, el cual presentará posteriormente su árbol genealógico y una serie de certificaciones. Desciende de Pedro de Vega.

     Mientras, Cristóbal Monzón dice que ya tiene los documentos acreditativos de su derecho, pues los bienes pasaron de eclesiásticos a laicos, por eso acredita ser quinto nieto de Pantaleón, hermano entero del fundador. Para la posesión del patronato alega razones de edad frente a Francisco Marrero, el otro descendiente (bisnieto) de Panteón de Vega, y presenta su genealogía en forma narrativa, con las correspondientes certificaciones.

      Tras una serie de documentos no consultables, el expediente continúa con el árbol genealógico de Bartolomé de Quesada (que también desciende de Pedro de Vega), y sus certificaciones. A pesar de que hay otras partes del proceso igualmente no consultables debido a su mal estado, queda claro que este se resolvió, provisionalmente, a favor de Bartolomé de Quesada, ausente en Indias, marido de Lucía Bilbao de Quintana, como lo atestiguan varios documentos incluidos en estos autos, como la hipoteca que Francisco María Sánchez establece sobre sus tierras para tomar la representación del patronato en nombre de Lucía (Bilbao) de Quintana. Y otro en que se da fe de que, el 16 de octubre de 1812, pasaron unos representantes, en nombre de la Real Audiencia,

primeramente al Cercado cituado donde llaman la Tronera en esta Villa, y en seguida al que llaman la Huerta del Rey (que ambos tienen para su riego tres dias y medio de agua de este Heredamiento…) …y estando en dichas Piezas Francisco María Sánchez como apoderado de Lucia de Quintana mujer lexitima de Bartolomé de Quesada y Vega se le hizo entrega de la administración de aquellas en conformidad de dichos Superiores mandatos y de la fianza que produjo en su vista.

      Ya al día siguiente, 17 de octubre, se deja constancia de que dejen el arriendo de dichas propiedades a José Tobar (alcalde real de Gáldar), José de Reyna (“arrendatarios …de la propiedad y agua de la finca nombrada la Huerta del Rey”) y Antonio Castrillo (arrendatario “del Cercado con la suya en la Tronera”), por parte del apoderado Sánchez. El día 20, Lucía de Quintana presenta una queja porque José Tobar, “no obstante hallarse vacio el terreno de su conducción cituado en el barranco donde dicen el barrio, ha procedido en el dia de ayer a plantar habas”.

       Decimos que este nombramiento fue provisional pues los autos continúan con las alegaciones de los demás implicados, entre otras la de Francisco Marrero que esgrime el no haber impedimento para que los eclesiásticos disfruten de vínculos y mayorazgos de carácter laico. A lo que Cristóbal Monzón, el otro aspirante descendiente de Pantaleón, opone que la finalidad de estos patronatos es que continúen dentro del linaje, para lo que está imposibilitado el presbítero Francisco Marrero, dada su condición.

       El 13 de noviembre de 1813, en un auto definitivo que no resultó tal, se le concede a Bartolomé de Quesada. Pero, el 17 de octubre de 1814, aparece un nuevo pretendiente, Hipólito José de la Concepción de Vega, vecino de La Habana, que presenta su árbol geEealógico.

       A pesar de que su genealogía y la resolución del tribunal no se encuentran consultables, sabemos, por documentación posterior, que el patronato fue asignado definitivamente a este Hipólito de la Concepción en 1815.

      En este año de 1815, se producen unos nuevos autos de Miguel Ruiz de Herrera, vecino de Gáldar, apoderado de Hipólito de la Concepción de Vega, ausente en La Habana, con Lucía de Quintana, vecina de Gáldar, sobre rentas y cuentas de los bienes del Patronato fundado por el Prior Juan de Vega, Canónigo de la Santa Catedral13.

     Los autos vienen motivados porque Lucía de Quintana, en nombre de su marido, Bartolomé, ausente en Indias, había estado administrando interinamente los bienes del Patronato desde el 23 de febrero de 1810. El 7 de abril de 1815, Rafael Martín Fernández, en nombre de Miguel Ruiz de Herrera, apoderado del ahora titular del patronato, Hipólito de la Concepción, cursa un escrito a la Real Audiencia en que pide que Lucía de cuenta detallada, con cargo y data, de los ingresos producidos por esos bienes desde esa fecha de 1810, y pide que para ello se le señale un plazo “preciso y perentorio”. Ese mismo día, la Real Audiencia cursa una orden en ese sentido al alcalde real de Gáldar, Simón Saavedra, que, el día 15, hace comparecer a la afectada y la informa del contenido de la orden.

     A partir de aquí se produce una serie de dilaciones (de las que se llega a acusar hasta al alcalde), nuevas peticiones y plazos. Cuando declara dice que, a pesar de haber estado informada, no ha podido acudir antes por estar enferma, y que no puede dar la cuenta “por ser notoriamente una pobre insolvente y que de buena fé consumió y gastó en su alimento lo que entró” de rendimientos del patronato, y que por su “pobreza e imposibilidad confirió su poder” a Francisco María Sánchez para administrar los bienes, el cual le ha dado 108 reales y 35 pesos en 3 partidas, y que lo demás lo tendrá apuntado él en sus libros.

    Rafael Martín Fernández, en un nuevo escrito en nombre de sus representados, alega que cuando se le confirió a Lucía de Quintana la administración del patronato no mencionó a Francisco María Sánchez, y que los acuerdos que con él tenga son cosa suya y no la exime de rendir cuentas.

    Tras un nuevo plazo, se ordena a los dos que rindan las cuentas, bajo pena de sanción. El alcalde lo comunica a Lucía, pero Francisco María está ausente en la Ciudad. Por fin, este la da concerniente al periodo que comprende entre octubre de 1812, cuando comenzó su administración (extremo que ya hemos visto), y el presente “en que de mano poderosa y sin autoridad judicial se entró en los terrenos de dicho patronato Miguel Ruiz de Herrera como representante de Hipólito de la Concepción de Vega en quien parece ha recaído dicho patronato:

Cargo.

  1. Año 1812

Por 105 reales que importaron las rentas vencidas en el año 1812 en esta forma:

Don José Tovar de parte de la huerta del Rey que tenía arrendada: 48.

José Reyna del resto de dicha huerta: 16

Antonio Castrillo del Cercado de la Tronera: 41.

105………….10575

  1. Año 1813

Por 105 reales que importaron las rentas vencidas en fin de octubre de 1813, á saber

Don José Tovar…..48

José Reyna……….16

Antonio Castrillo..…41

105………….10575

  1. Por 312 pesos que según la escritura de arriendo otorgada en 13 de Enero de 1813 ante Don Diego Fernández Escribano de Guía pagó Antonio Gutierres en dos partidas la una de 115 p. que le admití á resultas de querer hacer suelta del terreno por la decadencia del precio de los frutos………….30150

y la,otra de 197 p. á principios de este año para completar los otros 312 á consecuencia de haber cesado aquel motivo………….40680

Suma el cargo de esta cuenta 70830 reales de vellón.

Data

  1. 40 p. que debe Don José Tovar de la renta vencida de 1813: 720.

  2. Por 14 p. y 10 reales vellón costo de levantar una pared y portillo en el Cercado que llaman de la Tronera ó de los Castrillos: 220.

  3. Por 3 p. y 5 r. v. costo de levantar portillos en los antedichos Cercados: 50.

  4. Por 128 p. que entregué … á Lucía de Quintana:10920

  5. Otra partida a Lucía “para su alimento y vestuario”: 20572 17

  6. Por 350 p. desenvolsados a Lucía “para pagamento de derechos judiciales en el seguimiento del pleyto de dicho Patronato …50482

  7. Por el 10% de su trabajo: 711.

110443 rr. V. 17 maravedises

     De lo que resulta que, según las cuentas del administrador, este ha perdido dinero, pero está dispuesto a dejarlo así en vista de la precaria situación de Lucía de Quintana. Después de una nueva exposición del abogado de la otra parte, Francisco María Sánchez y Lucía de Quintana son condenados a pagar 408 pesos y 9 reales de vellón. El último de los autos es del 15 de noviembre de ese año.

    También presentó Francisco María el contrato firmado, el 13 de enero de 1813, por su cuñado, Antonio Gutiérrez, que arrendó, por 3 años en 312 pesos

dos sercados de tierra labradía con tres días y medio de agua de la de hilo de Galdar, que uno de dichos sercados nombran la Huerta del Rey, y el otro llaman de los Castrillos…los quales bienes se le adjudicaron á la referida Lucía de Quintana por la representación de Bartolomé de Quesada y Vega, su marido, ausente en Indias, por vía de Patronato que á este le correspondió según el pleyto que por esta misma razón se siguió en el Tribunal de la Real Audiencia de estas islas de que resultó á favor del dicho Bartolomé de Quesada y Vega la sentencia definitiva declarando los tales bienes por tal patronato

    El pleito era con Francisco Marrero, presbítero, poseedor del patronato hasta el 23 de febrero de 1810.

   Contra este Antonio Gutiérrez sostiene otro pleito Hipólito de la Concepción ese mismo año para que desocupe el cercado de cuyo arriendo hablamos14.

   Con los autos se pretende el desahucio de los terrenos y agua que Gutiérrez conducía. Tomás Hernández Socorro, en nombre de Antonio Gutiérrez, se queja de la actuación del alcalde, José Tobar (otro de los arrendadores de bienes del patronato), por parte de quien sufrió un despojo el 14 de diciembre amparado en el fallo de la Real Audiencia en favor de Hipólito. También de que Miguel Ruiz de Herrera, apoderado del mismo, hostiga, a fin de que deje las tierras que tiene legalmente arrendadas,

con la mayor inhumanidad á Gutierres, cortándole el Agua al tiempo que la divertía en sus terrenos, introduciendo en ellos sus criados y paniaguados, causando los mayores estragos en los frutos que se hallaban pendientes, y en fin enseñoreándose y quedandose hecho dueño y absoluto, y como si hubiera hecho una gran conquista venciendo á su enemigo.

     Por esas razones ya había acudido al juzgado militar. La otra parte argumenta que los contratos de Francisco María Sánchez no tienen validez ahora. Gutiérrez pide que se le repete “el año de hueco”15 a que los agricultores tienen derecho, independientemente de quien sea el dueño o de los traspasos que haya sufrido la propiedad.

      A pesar de que también se esgrime el fraude en los contratos entre cuñados, el 10 de mayo de 1816 se falla en favor de Antonio Gutiérrez, en contra de Miguel Ruiz y el alcalde, a quienes se condena a pagar las costas y frutos que las tierras hubieran debido producir. Estos piden que se revoque la decisión sobre las costas, pero el 12 de julio 1816 la sentencia se confirma.

 Recibo de los portillos (en el texto)Recibo de los portillos16 (fuente: AHPLP)

Desamortización de los bienes del Patronato

    Como vimos a propósito de las actas del ayuntamiento, en 1845 estos cercados del Patronato de Vega seguían en manos de Hipólito de la Concepción.

   Consecuencia de las leyes de desamortización, que permiten la enajenación de bienes hasta entonces vinculados a finalidad superior y trascendente, los hijos de Hipólito de Vega, residentes en La Habana, venderán los bienes del Patronato de Vega en el año 1851.

   En 1852 se desarrolla en la Real Audiencia un Rollo y apuntamiento del expediente de Blas Rivero, vecino de Gáldar, apoderado de Juan Domínguez, sobre que en la Contaduría de hipotecas se tome razón de una escritura de venta a favor de Juan Domínguez y Betancurt, vecino de La Habana, otorgada por José de Vega González, al que se opone Aureliano Rodríguez, como apoderado de María del Rosario de Vega y después de Miguel Pérez de Vega, vecino de Guía17.

   El 21 de enero de 1851, José Vega y González, hijo de Hipólito Vega, dice que heredó un vínculo

compuesto de una fanegada, siete celemines y tres brasas de tierra un alvercon de manposteria lindando por naciente con terreno de Dn. Ignacio Suárez por poniente calle real por el norte calle de la Tronera, y por el sur calle larga; otra suerte de tierra de fanegada 8 celemines y 12 brasas y siete piezas de agua del hilo de la azada de Galdar su dula cada 20 días, de cuyo vinculo tienen derecho de expectativa sus demás hermanos pero se lo han transmitido al otorgante según el documento que entonces acompañaba y quedando dueño absoluto de todo él lo enagenaba á Dn. Juan Dominguez y Bethancurt en 4000 pesos fuertes.

   El 26 de abril comparece en el Juzgado de Guía (y la contaduría) Blas Rivero para pagar los derechos reales e inscribir. Después de algunos contratiempos administrativos por contradicciones en las fechas, debidas a errores de oficina, el 31 de mayo, Rivero,

posesionado y amparado en los terrenos de Domínguez…en la tarde del día anterior se presentaron Dn Miguel Perez Vega y D. Pantaleon Rodriguez en la huerta que llaman del Rey y arrojaron de ella á José Rodriguez que en clase de peon estaba limpiando los Riegos por lo que se presento Rivero en aquel punto con otras personas para volver á colocar al peon en su trabajo y entonces Rodriguez invitó á Vega para que echase fuera á toda la gente para que no le interrumpiesen el cuidado de las reces que allí tenía como medianero sin que ningún Juez lo hubiese citado para dejar la propiedad, que sin embargo de lo expuesto quedaron las reces de Perez en el terreno y á las oraciones se encontró Rivero con la novedad de que el criado de Perez le había colocado un candado en el palo de la bomba por orden de su amo y de Dn. Pantaleón Rodríguez y entonces Rivero tuvo que poner otro quedando el agua encerrada toda la noche. Pero como por la mañana tampoco quisiese el criado quitar el candado, tuvo Rivero que sacar el agua de hilo con notable perjuicio del riego que estaba practicando en la huerta, y en su virtud estaba en el caso de solicitar que se apercibiese á Perez y Rodríguez para que se abstuviesen de cometer tales atentados, con prevención al primero para que extrajese las reces que estaban en la huerta y los demás pronunciamientos necesarios por la tranquila posesión y amparo que había tomado de aquellos vienes.

   Aureliano Rodríguez presenta el poder que lo acredita como apoderado de Hipólito de Vega, mientras que María del Rosario de Vega presenta dos escritos en que aclara que, a pesar de que las primeras solicitudes las hizo Aureliano Rodríguez, en virtud del poder exhibido, ella era “la principal interesada en el negocio, porque el producto de los bienes vendidos hacía 30 años que les estaban destinados para su alimento”.

   Ante la inminencia de la recolección de los frutos, Rivero propone que se pongan en secuestro. Se dispuso que fueran recolectados por la persona que designase el Alcalde de Gáldar, y que “se depositase en una persona de arraigo, como también el millo existente en poder de Catalina Baez”. El millo quedó depositado, de conformidad de las partes, en Miguel Pérez.   Rivero “refirió todos los antecedentes del negocio y los entorpecimientos que había sufrido, siendo todo un plan dispuesto por el escribano de hipotecas y su familia que eran los que habían tenido el manejo de los bienes”, por lo que pedía “formar ramo separado para proceder criminalmente contra Miguel Perez y Dn. Pantaleon Rodríguez por desacato y desobediencia á las determinaciones del Juzgado”.

   La Junta de Sanidad del Juzgado manifestó que el agua depositada en el albercón por más de 3 meses “en perjuicio de la salud pública especialmente en las circunstancias de haber sido atacadas del colera aquellas poblaciones, y esperaba por tanto que se mandara desocupar”18.

   Rivero pide que se declare sin lugar la solicitud de pobreza presentada por María de Vega, y las argucias entre ella y su apoderado para retrasar la solución del proceso. Para demostrar la nula representación de ambos en el negocio presentó el certificado de defunción del subteniente de Caballería Hipólito de Vega, que tuvo lugar en La Habana el 22 de marzo de 1833, 18 años antes, por lo que no podían usar ahora un poder dado por el mismo. Acerca de la insalubridad de las aguas, el Juzgado podía tomar la resolución que estimase.

   El juez estima la pretensión de Rivero acerca de la carencia de personalidad de María de Vega en este proceso y, por haber fallecido esta debido al cólera, estima lo siguiente:

   Rivero comunicó “que había quitado la sobrellave del alvercon; y que Miguel Pérez sin embargo de haber sido notificado, se había introducido nuevamente en las fincas plantando millos”.

   Se dispuso que ambos procediesen al día siguiente al desagüe del albercón, pero Pérez acudió al Juzgado manifestando que Aureliano Rodríguez, por poder sostenido por María de Vega, como mandataria de Hipólito de Vega, le había hecho un contrato de arrendamiento el año anterior de unos terrenos que plantaba “hasta que sin noticia se posesiono en ellos á Rivero”, se embargaron los frutos, aunque quedaron en su poder los recolectados en tanto se disponía si debía o no entregarlos, sin que se entablase contra él ninguna acción para expulsarlo del arrendamiento se le ordena entregar los frutos, dejar las tierras y aguas y quitar el candado del albercón, lo cual le causaba un agravio, por lo que apelaba ante esta Superioridad.

   En auto de 27 de agosto de 1851 se ordena a Miguel Pérez entregar a Blas Rivero el grano depositado y “dejar expeditas las propiedades sin interrumpir el uso de las aguas que le pertenecen…con reserva al mismo y á cualquiera otro que se juzgase interesa…y los espresados Perez y Rivero quitarían los candados puestos á la bomba del alvercon desocupandolo del agua que contiene según lo solicitaba la junta de Sanidad de Galdar”.

   El 21 de octubre de 1851 se dicta sentencia que repite lo mandado el 27 de agosto, y el 31 de diciembre se resuelve en los mismos términos la 2ª instancia. El proceso acaba el 21 de enero de 1852.

 1. Huerta del Rey; 2. Zona recreativa “Huertas del Rey”; 3. Camino del Barrio de Las Toscas; 4. Barranco de Gáldar (Grafcan, ortofotoexpress años 2021-2022)

1. Huerta del Rey; 2. Zona recreativa “Huertas del Rey”; 3. Camino del Barrio de Las Toscas; 4. Barranco de Gáldar (Grafcan, ortofotoexpress años 2021-2022)

La huerta del Rey

   A partir de aquí las fincas del patronato de Vega siguieron un camino más prosaico. Juan Domínguez y Betancort testó el 20 de octubre de 1885, en Gáldar19, y murió al día siguiente, mientras que su mujer, Fermina Díaz y García, lo había hecho el 14 de mayo de 1882, sin testar.

   En este testamento declara que es viudo, de 70 años, hijo de Juan Domínguez y Saavedra y María de la Concepción Betancort, difuntos, de Guía; nombra por albaceas a Francisco Martín y Bento, Lorenzo Ruiz y Rafael Rodríguez y Ríos, sus yernos; fue casado con Fermina Díaz y García; hijos: Antonio (que hace años está padeciendo enajenación mental, y se encuentra en el manicomio llamado “Nueva-Belen” de la Ciudad de Barcelona, en San Gervasio de Cassolas, soltero), María de la Concepción (casada con Lorenzo Ruiz), Antonia María (viuda de José Antonio Quintana), Juana María (casada con Rafael Rodríguez), María de los Dolores (casada con Nicolás Molina) y Sinforiana (casada con Francisco Bautista y Miranda); que cuando se casó aportó un terreno en La Quinta, otro en La Vega que vendió. Los demás los adquirió después de casado. Deja como mejora 1/3 de los bienes a Antonio mientras permanezca enajenado, y después de que sea declarado sano, la herencia, sin intervención judicial, se repartirá por igual entre todos los hijos.

   El 25 de febrero de 1886 se produce la partición de los bienes 20, entre los que encontramos los dos cercados que estuvieron vinculados al patronato:

1. Un trozo de terreno labradío, situado en este término municipal y que denominan “La Higuerilla”. Linda por el norte y poniente con la calle del Drago; por el sur la calle Larga; y por el naciente con terrenos de Don Domingo Apolinario. Contiene como accesorios un estanque, gañanía y pajar y sitio de estercolera. Dicho terreno tiene una cabida de una fanegada, dos celemines, tres cuartillos, trece brasas, equivalente a sesenta y seis áreas, noventa y cuatro centiáreas, noventa y ocho decimetros cuadrados. Esta finca la hubo Don Juan Dominguez y Díaz por escritura de veinte y cuatro de Enero, que en la Ciudad de La Habana…le otorgó Don José de Vega y González, que vende por sí y en nombre de sus hermanos:Juan, Manuel, Francisco, Andrés, Santos,Antonio, María de la Luz, Francisca, María Josefa y Dolores  …habiendo sido inscrita en la antigua contaduría de hipoteca del partido al folio diez y nueve del protocolo catorce de dominio…

2. Una trozada de terreno labradío, situado en el mismo término municipal y denominan Huerta del Rey, que linda por el norte con camino del Barrio de las toscas21; por el sur con el Barranco de Galdar; por el naciente con terrenos de Don Juan del Pino Hernández y Doña Antonia Vizcaína; y por el poniente con los de Don Féliz Torres y Jacques. Tiene de cabida dos fanegadas, cuatro celemines, treinta y una y media brasas, equivalente a una hectarea, veinte y nueve áreas, cinquenta centiáreas y veinte y un decímetros cuadrados.” La finca la hubo de igual manera que la anterior.

   La mayor parte de la Huerta del Rey se le adjudica a Antonio, en razón del tercio de mejora. A Juana María de la Encarnación le corresponde el cercado de la Higuerilla.

   Tras la muerte de Antonio, la Huerta del Rey, dividida en parcelas de diferente extensión pasará a ser propiedad de María Dolores, María Concepción y Juana María de la Encarnación (esta con “el estanque en cueva que le es anexo”).

 El cercado de La Higuerilla

   El cercado de la Higuerilla, dijimos, le correspondió a Juana María de la Encarnación. El 3 de marzo de 1887: “Juana María Encarnación Domínguez y Díaz, casada, su ejercicio las ocupaciones domesticas, de treinta años de edad, en unión de su consorte Don Rafael Rodríguez y Ríos, labrador, de treinta y dos años de edad, vecinos de esta Villa” declara que ha recibido un préstamo de “novecientos cincuenta pesos corrientes, ó sean tres mil quinientas sesenta y dos pesetas cincuenta centimos” y pone en garantía de la devolución del mismo, con el 10% de intereses:

 Un trozo de terreno labradía denominado la Higuerilla, situado en el termino municipal de esta Villa, que tiene una superficie de una fanegada dos celemines tres cuartillos trece brazas…y linda por el norte y poniente con Calle del Drago, por el sur con calle Larga y por el naciente con terrenos que fueron de Don Domingo Apolinario y hoy de Don Manuel Aguiar”, con los accesorios de estanque, gañanía, pajar y sitio de estercolera22.

   La propiedad pasó a su hijo Rafael Rodríguez Domínguez, que vendió algunos solares a particulares, los que dan a la calle Larga, y el resto al ayuntamiento que edificó allí el instituto de Gáldar, inaugurado, como sección delegada del Pérez Galdós, en el curso 1969-1970.

   En el acta del pleno celebrado el 25 de junio de 1965, se consigna el acuerdo de compra de los solares pertenecientes a Rafael Rodríguez y de su esposa, Jacinta León Segura, así como el deseo de llegar a un acuerdo similar con “Julio Ayala Aguiar, como dueño actual de los terrenos que pertenecieron a Don Manuel Aguiar Bautista”, propietario del resto de terreno afectado por el expediente23.

El 7 de julio de ese año se da cuenta de las gestiones efectuadas en el Registro de la Propiedad del Partido. De la finca original se habían efectuado algunas enajenaciones y se habían practicado segregaciones. Se incluye la descripción de dos parcelas:

 

  1. En término municipal de Gáldar, y punto denominado “La Higuerilla”, tierra labradía con pajares, estercoleros y gañanías, que mide veintiséis áreas, cincuenta y siete centiáreas y sesenta y seis decímetros cuadrados, y lindando: al Norte, estanque de Don Rafael Rodríguez Domínguez; Sur, solar vendido a Don José Hernández Valenzuela, otro de Don Juan Daniel Mendoza Padrón y…; Este, terrenos de Don Manuel Aguiar Hernández, y Oeste, terrenos del Sr. Rodríguez Domínguez.

  2. En término municipal de Gáldar, y punto denominado “La Higuerilla”, trozo de terreno de 28 áreas, cuarenta y tres centiáreas. Linda: Norte, con estercoleros de D. Rafael Rodríguez Domínguez. Sur, solar resto de la finca de que se segregó. Este, terreno de Don Rafael Rodríguez Domínguez, y Oeste, Calle del Drago24.

 Conclusión

    El patronato fundado por el Prior de la Catedral de Canarias Juan de Vega, en el siglo XVI, tuvo vinculadas dos fincas de considerable relevancia en Gáldar: el cercado de La Higuerilla, en el que se encontraban las troneras principales del pueblo, lo que hace que compartan la denominación, y otro cercado conocido desde los años inmediatos a la conquista como Huerta del Rey, esto por habérsele adjudicado a Pedro de Vega el Rey, conquistador, padre, junto a su mujer Catalina Hernández (hija de Fernando Guanarteme), de Luis de Vega, el padre del prior.

    Patronato eclesiástico en origen, declarado laical en 1810, provocó a partir de entonces diferentes enfrentamientos entre los descendientes de Luis de Vega, en defensa de sus pretensiones a la adjudicación del vínculo, y entre los dueños y los apoderados y arrendatarios. ¿Qué pensaría el prior de estas mundanas disputas por unos bienes que él destinó al engrandecimiento del culto divino, por medio de misas rezadas en favor de su alma y las de sus antepasados?

   Al calor de las desamortizaciones de bienes en poder de manos muertas de fines del XVIII y del XIX, los cercados pudieron dividirse entre diferentes herederos (los hijos de Juan Domínguez y Betancort) y venderse fuera de la familia.

  Sobre la denominación de La Higuerilla para las troneras ya hemos dicho en otras partes, precisemos ahora que la denominación del otro cercado siempre fue “Huerta del Rey”, a excepción del último tercio del siglo XX, cuando empieza a denominarse “Huertas del Rey” a una zona recreativa cercana a la finca original. Este cambio ha llevado a pensar a algunos que se trata de una zona, más amplia, que no es otra que el Barrio del Hospital, formado en origen por cuevas, razón por la que se pretendió, incluso, identificar con las Cuevas del Caballero de Facaracas25 (por aquello de que estaban “junto a Gáldar”). Otros, aun, asocian esta zona con las huertas de recreo que se dice tenían los guanartemes o, lo que ya es lindero con la divagación interesada, lo que se escribe en alguna página informativa: “El origen de la denominación de ‘Huertas del Rey’ parece guardar relación con la extensión de las posesiones del Señor de Facaracas hacia la ribera del barranco”26, de forma que, con una invención (que aquí pasiaba, entre palmas y dragos, el rey o guanarteme), se trata de dar verosimilitud a otra (la de que las Cuevas del Patronato son las de Facaracas)27.

 FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

  1. Fondos de archivos

AHPLP: Archivo histórico provincial de Las Palmas
Protocolos Notariales: legajos 2420, 3747, 3748, 3749.
Real Audiencia de Canarias, Procesos Civiles y Penales: expedientes 345,1233. 4471, 10481, 12199
AMG: Archivo municipal de Gáldar
1.2 Ayuntamiento Pleno, Libros de actas

II. Obras generales y artículos

Castro Pérez et alii
2007: Candelaria Castro PérezMercedes Calvo RuizSonia Granado Suárez, Las capellanías en los siglos XVII-XVIII a través del estudio de su escritura de fundación, Anuario de historia de la IglesiaNº. 16, págs. 335-348.
Marín de Cubas, Tomás Arias
1986: Historia de las siete islas de Canaria, Real Sociedad Económica de Amigos del País, Las Palmas de Gran Canaria.
Martín de Guzmán, Celso
2020: Agáldar Textos periodísticos de Celso Martín de Guzmán”, Ayuntamiento de Gáldar.
Oliva Tacoronte, Domingo
2020 (a): La tronera de la Higuerilla, Gáldar 1777, Infonortedigital, 25 de febrero.
2020 (b): Los plantíos de 1835 y 1838. Repoblaciones en la jurisdicción de Gáldar, algunos topónimos y otras curiosidades del XIX, Infonortedigital,6 de agosto.
2022: Amagro. Historia y Naturaleza, Ayuntamiento de Gáldar, Cabildo de Gran Canaria, editorial Le Canarien, en prensa.
Suárez Grimón, Vicente
1994: Propiedad y clero: las Capellanías en Gran Canaria en el siglo XVII, “Almogarén”, Centro Teológico de Las Palmas, 23.

1 Oliva Tacoronte, 2020 (a).

Oliva Tacoronte, 2020 (b)

2 AHPLP, Protocolos Notariales. Escribano Miguel Álvarez Oramas. Legajo 2420, años 1776-7, f. 457 y ss.

3 Apunta algún lector que con higuerilla se podían referir a un tártago, que también recibe este nombre. Creemos que es forzar demasiado el índice de probabilidad ya que esa denominación no es propia de la zona: como en la actualidad, en los plantíos llevados a cabo en 1835, a las higueras se las llama higueras, y a los tártagos, tártagos. Además, la presencia en medio de las troneras de una higuera hace innecesaria una explicación más retorcida. Además, se trataba de una higuerilla, pues malvivía incrustadas sus raíces y ramas entre las piedras y cantos de una pared, de forma que, cuando crecían demasiado, eran cortadas a ras de muro. Además, cuando hablamos del ricino siempre usamos el plural, pues nunca crecen solos: al poco de ser plantados, dan fruto, y los alrededores se llenan de nuevas plantas. Sería, entonces, troneras de los Tártagos.

4 AMG, 1.2 Ayuntamiento Pleno, Libros de actas.

5 Oliva Tacoronte, 2022.

6 Oliva Tacoronte, 2020 (b).

7 AHPLP, Real Audiencia de Canarias, Procesos civiles y penales, expediente 1233.

8 Véase Castro Pérez et alii, 2007, y Suárez Grimón, 1994.

9 En todos los documentos que hemos consultado, de diferentes épocas, siempre se escribe así, en singular.

10 AHPLP, Real Audiencia de Canarias, Procesos civiles y penales, expediente 345.

11 AHPLP, Real Audiencia de Canarias, Procesos civiles y penales, expediente 1233.

12 El que el padre de Antonia Palomar se llamara Pantaleón tampoco ayuda a la teoría de la fraternidad completa, teoría finalmente descartada por más que se llegó a hablar de “dos Pantaleones”.

13 AHPLP, Real Audiencia de Canarias, Procesos civiles y penales, expediente 4471.

14 AHPLP, Real Audiencia de Canarias, Procesos civiles y penales, expediente 12199: Rollo de los autos de Miguel Ruiz de Hernández, vecino de Gáldar, apoderado de Hipólito de la Concepción de Vega, ausente, vecino de la Habana, contra Antonio Gutiérrez, sobre arrendamiento de unos cercados.

15 Todavía, cuando se vende una finca de plataneras, el vendedor tiene derecho a los racimos que se corten durante 4 meses, el tiempo que va de la parición hasta que llena.

16 “Desimos nosotros Antonio rodriges y domingos haleman que emos resibido de dn. Francisco maría Sanches como haministrador del Patronato que posee Lusiha de quintana (por) dies días levantando portillos cuatro días en la guerta del Rey y seis en el Cercado de los Castrillos por la pared levantola rodriges y Simon esnandes y para que coste le damos este firmado de un testigo por nosotros no saber en galdar ha sinco de marso de ochosientos catorce.

Ha ruegos lo firmo: Juan Rios de hagreda

Vale 3 pesos y un tostón”

17 AHPLP. Real Audiencia, Procesos civiles y penales, expediente 10481.

18 En este año de 1851, Gáldar sufrió la peor epidemia de cólera de la historia.

19 AHPLP. Protocolos Notariales. Escribano: Rafael Velázquez, Legajo 3747, año 1885, f. 479.

20 AHPLP. Protocolos Notariales. Escribano: Rafael Velázquez, Legajo 3748, año 1886, f. 129 ss.

21 El actual Barrio se llamó Barrio de las Toscas, y antes, Barrio de las Toscas de don Pedro.

22 AHPLP. Protocolos Notariales. Escribano: Rafael Velázquez, legajo 3749, año 1887, f. 113.

23 Vemos como el cercado situado al este de La Higuerilla fue cambiando de dueño a través de compraventas: Domingo Apolinario, Ignacio Suárez Oliva, Manuel Aguiar Bautista y Julio Ayala Aguiar. Ignacio Suárez Oliva, que ocupó diferentes cargos de relevancia local, entre ellos el de alcalde entre los años 1836-1837, 1840-1844 y 1854-1855, cedió parte del cercado, en su extremo septentrional, para la construcción del albercón de la Cuarta citado, sin remuneración alguna, como se lo agradece el ayuntamiento en acta de 17 de mayo de 1851.

24 Esta finca fue comprada durante el matrimonio a José Romero Rodríguez, según escritura del 24 de agosto de 1944 ante José Luis Álvarez Vidal (tomo 543 del Archivo, Libro 130 de Gáldar, folio 76 vuelto, finca 5793; inscripción 2ª), lo que nos indica que en La Higuerilla se habían producido segregaciones, ventas y recompras.

25 Marín, 1986, p. 138, nota.

27 A la confusión ayudan fantasías como la vertida en Martín de Guzmán, 2020 (p. 58): “Este drago va camino de los 300 años. Es nieto de los dragos que adornaban las «Huertas del Rey», y los jardines del palacio de los Guanartemes”.

Puedes descargar el trabajo completo en formato PDF imprimible desde este enlace.

También puedes visualizar el trabajo en formato libro digital pinchando en la siguiente imagen.

Domingo Oliva Tacoronte

Actualizado el Jueves, 21 Julio 2022 23:17 horas.

5 comentarios

  • Linderos de Amagro Lunes, 25 Julio 2022 21:27 Enlace al Comentario

    Excelente trabajo Sr. Domingo. De SALVAR LA GUANCHA a esta forma de lucha más sofisticada. ¿Qué diría el encargado de Patrimonio del Cabildo si tuviera o tuviese en cuenta esta evidencia?

  • Francisco Bolaños Díaz Sábado, 23 Julio 2022 17:10 Enlace al Comentario

    Estimados lectores. Disculpen la reiteración de mi comentario al escrito de Domingo Oliva entorno a los patrimonios de las troneras de la "higuerilla" y las Huertas del Rey. El primero, es una réplica del segundo, que por escribí por temor a que el primero no llegara a la redacción de Infonorte.
    Lo siento.

  • El Deán Viernes, 22 Julio 2022 17:07 Enlace al Comentario

    Gran trabajo de investigación, una aportación enorme a la historia de este municipio, ojalá y otros hicieran lo mismo y con el mismo rigor. Enhorabuena Domingo y muchas gracias por darnos generosamente el fruto de tu trabajo.

  • Francisco Bolaños Díaz Viernes, 22 Julio 2022 15:10 Enlace al Comentario

    Magnífico trabajo Domingo. Espero, que dada la rigurosidad histórica del mismo, los cargos públicos y otros responsables culturales de nuestro pueblo, se documenten previamente antes de tomar decisiones sobre nuestro patrimonio.

  • Francisco Bolaños Díaz Viernes, 22 Julio 2022 06:36 Enlace al Comentario

    Magnífico relato argumental Domingo. Espero que en el futuro los responsables municipales y de otra índole, primero se documenten, y, luego, procedan a modificar la historia patrimonial. Un saludo.

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