Jane Millares y la villa de Teror

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María del Carmen Millares Sall -Jane Millares-, nacida el 2 de agosto de 1928 en Las Canteras; hija, hermana, sobrina de una amplísima parentela familiar ligada indisolublemente con la cultura y el arte de Canarias, ha fallecido.

Sus padres fueron Dolores Sall y Juan Millares Carló. Hermana de Manolo y Eduardo -pintores-; de Yeya -violinista-; de Totoyo -timplista-; de Agustín y José María -poetas-; llevaba el arte en su respirar.

Tal como ella misma relató a Martín Moreno, la bautizaron en la iglesia de La Luz, en brazos de su abuela Antonia y con Claudio de la Torre Millares manteniendo la vela.

Unos años más tarde, la víspera del Pino de 1944, se anunció su petición de mano por parte de Luis Jorge Ramírez, hijo de Antonio Jorge -de Las Palmas y originario de Guía- y de la terorense María Ramírez.

Casaron el 23 de septiembre y para la Villa Mariana partieron en luna de miel, y a la Villa estuvieron muy ligados los siguientes años. Luis Jorge Ramírez fue un relevante periodista de nuestra tierra, con una singular percepción de lo canario, que alcanzó varios reconocimientos como la Medalla de Oro de Canarias; el nombramiento de Hijo Predilecto de Las Palmas de Gran Canaria o el de Hijo Adoptivo de la Villa de Teror

32070814 65e6 4254 b7fd 542a1688988aLa primera exposición de Jane Millares fue en el Museo Canario en 1955 y luego había participado en dos bienales del Gabinete Literario; pero en una entrevista realizada por Pedro González Sosa tan sólo cuatro años más tarde, aquella “pintora nueva con apellido añejo” confirmaba ya sus siguientes exposiciones en Alemania y Nueva York.

Afirmaba que había comenzado a pintar en la Villa de Teror, junto a Yolanda Graziani y Pino Ojeda, como un mero entretenimiento; aunque siempre había dibujado y unos años antes incluso se había atrevido con la escultura.

Que si ser autodidacta era seguir en el arte siempre su instinto, sin maestro alguno, ella lo era; y que pintaba como si recogiera en sus cuadros el dolor de vivir, pero viéndolo con mucha ternura y una fe inexorable en el que el anhelo de un mundo mejor se lograría así plenamente, por encima de estilos y audacias estando siempre el deseo de unirse a la humana solidaridad para lograr esos fines y no encerrarse en torres de marfil. El artista debía ser por ello reflejo de su tiempo, sentirlo, e incluso anticiparse; es aquel que dentro de cualquier escuela actúa y sabe decir sin pintar como lo hicieron los tiempos anteriores, obediente a sus circunstancias históricas. Decía que pintaba sólo cuando sentía inclinación a hacerlo; cuando tomaba los pinceles, iba al pickup y ponía obras de Bach, Beethoven, Brahms, Tchaikovsky y “se iba a su mundo”. Por eso era para ella muy doloroso desprenderse de sus cuadros, pero le consolaba que otros amaran las cosas que ella había creado con tanta sincera ternura.

La relación con Teror, por el veraneo y por su matrimonio con el periodista Luis Jorge, que había ayudado a Néstor Álamo a impulsar la Romería del Pino; le ayudó a querer las Fiestas del Agua; las de las Espigas, con procesión nocturna, el canto al campo, las trillas, los aperos de labranza, la gente labriega, vestida a la antigua usanza, etc. Luis Jorge afirmaba que al notar como Jane dibujaba y su forma de expresarse a través del arte la animó a ello.

Era, según la historiadora y crítica de arte Laura Teresa Morales, una “mujer tímida; una artista que, sin embargo, no sólo se alzó como la activa luchadora por la protección del entorno canario y la conservación de todo nuestro patrimonio, y defendió a la mujer y su papel en la sociedad cuando hacerlo era delito. Los cuadros de Jane Millares eran una reivindicación de género y “en casi todos con la mujer como centro, la dulzura en su mirada, sus gestos, su relación con los niños, piezas del arrorró en la que se muestra la ausencia y el dolor de la pérdida de tres de sus hijos”.

Como pionera del arte en Canarias, junto a la terorense Pino Ojeda y a Lola Massieu, Jane Millares supo hallar su lugar en la historiografía del arte regional, como una de las máximas representantes del indigenismo canario y un estilo singular. Jane Millares se convierte así en la primera mujer que expuso en solitario en Canarias.

Dado su importante legado artístico, en el año 2003 fue distinguida como Hija Predilecta de Las Palmas de Gran Canaria, además de recibir en 2005 la Medalla de Oro del Gobierno de Canarias y el Can de Plata del Cabildo de Gran Canaria ese mismo año.

En 1976, aprovechando la celebración del 433 aniversario de la Fundación de Las Palmas, expuso en el Círculo Mercantil y fueron precisamente los miembros del grupo folclórico “Los Chicharones” quienes clausuraron dicha exposición de sus dibujos de cera, que fueron definidos como “una nueva manera, un estilo y una técnica sensacionalmente descubiertos y practicados por Jane Millares, que es capaz de obtener de materiales humildes una riqueza colorística, unas gamas y composiciones inéditas. Por otra parte, su estudio profundo y amoroso de la arquitectura popular canaria se manifiesta en una auténtica visión poética de las cosas de la tierra.”

dd76a3f3 2949 4697 bd62 7a440beacc33Jane Millares ilustró libros -como “Arpa de las Islas”- del periodista terorense Ignacio Quintana Marrero, y muchos otros de Agustín Millares Carló, Agustín Millares Sall, José Caballero Millares, Miguel Martinón; de publicaciones como Planas de Poesía, Mujeres en la Isla y la Revista Millares; portadas de discos de Los Gofiones; y carteles anunciadores de las Fiestas de San Juan, o ilustraciones para los programas de fiestas como las de la Virgen del Pino en Teror o las de Nuestra Señora de los Dolores de Schamann.

Todo con tal finura, con tal creatividad, con tal elegancia, que como dijera Víctor Doreste pareciera que “Yo sé que hay un ángel/que a ti te visita/Yo no sé a qué horas,/si son las del alba,/si son vespertinas;/sólo sé que él pone,/en tus manos finas,/el pincel de oro/con el cual tú pintas”

En mayo de 2000 participó en la exposición conjunta con Lola Massieu y Pino Ojeda, en el Hotel Santa Catalina. Un lujo ver juntas a aquellas tres mujeres creadoras de identidad de nuestra tierra.

A Teror le hizo un regalo importantísimo cuando el Cabildo Insular le encargó el cartel institucional para anunciar y celebrar los Cincuenta años de la Romería del Pino. Aquel cartel, que también sirvió de portada para un CD de canciones ligadas a dicha romería y al libro “Vamos pa,l Pino” es su herencia de orgullo para la Villa y los que aquí vivimos. Aquel era el lugar que ella recordaba de sus “muchas temporadas viviendo y veraneando en Teror”

A Teror volvió está obra, perteneciente a la Casa de Colón, el año 2010 para exponerse en el evento artístico “Arte, naturaleza y piedad. Miradas de la Basílica del Pino”

Este cartel es un manifiesto de Jane Millares: es la basílica, el fervor, la parranda, la fiesta y la turronera; la mujer que preside toda la imagen como la legítima dueña de tradición y fervor. Tal como dijo de ella Martín Moreno, a Jane Millares la fascinaba el embeleso que le producía retroceder a las emociones del camino andado. Este cartel es un extraordinario ejemplo de ello.

Teror acompaña a toda su familia en estos momentos; Teror vive con ellos como a una familia más de nuestro pueblo -Michel aquí vive-, su dolor y la ausencia de la madre.

Como cronista de esta villa reseño todo lo anterior y hago llegar un fuerte abrazo a sus hijos; que seguirán mirando al mundo con el sutilmente irónico estilo de su padre y con la íntima dulzura de su madre.

Son su mejor legado. Siempre.

José Luis Yánez Rodríguez
Cronista Oficial de Teror.
Actualizado el Jueves, 03 Noviembre 2022 20:26 horas.

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