Un adarme de razón para La Candelaria y El Pino


Aunque se afirme casi tajantemente que desde tiempos del Papa florentino Clemente VIII el Patronazgo de Canarias lo tiene la Candelaria; no sería hasta el siglo XVII cuando las islas vieron actuación rotunda y firme por parte de un prelado de estas tierras que diese contundencia de papel firmado a tal patronazgo.


c3716496 d32e 4d98 bf4f b3bb48ae2ab4De Zalamea la Real -en Huelva- era don Bartolomé García Ximénez Rabadán. Zalameño fue por tanto el obispo que el Día de Reyes de 1675 designaba en el texto de una carta, a la Virgen de la Candelaria de la isla de Tenerife con el título de Patrona de la Diócesis de Canarias en los términos siguientes: "...y porque como la experiencia desgraciadamente enseña regularmente en este obispado y sus siete islas padecemos la penuria de lluvia y agua del cielo y así mismo la infestación de bárbaros piratas que tanto daño hacen y ban hecho en estas costas cautivando tanto número de personas de ella y considerando que para el remedio de estos daños no hay en este obispado y sus pueblos Santos Patronos especiales que consigan de Dios Nuestro Señor el remedio de estos males, he considerado que nuestra Señora de Candelaria es Patrona Universal de todo este obispado, cuyo oficio se reza con octava en todo él, que esta Soberana Señora sea también especial abogada de cada pueblo para beneficio de la lluvia..." No era cosa reciente, que venía de atrás; pero la nota en la misiva tardó en difundirse e implantarse; porque en territorio tan disperso y mal comunicado como el nuestro, las nuevas no eran cosa de un día para otro.

Por ello, tan sólo veinte días más tarde, en aquel mismo mes los grancanarios solicitaron intercesión al cielo, y para pedir lluvia bajaron a la Virgen del Pino a la capital; en Fuerteventura, también el mismo año, se fechaba el "Dialogo Histórico en que se describe la tradición y aparecimiento de la imagen de Nuestra Señora de la Peña, en la más afortunada isla de Fuerteventura" publicado por orden de Fernando Mathías Arias y Saavedra -señor de Fuerteventura, Lanzarote, Alegranza e Isla de Lobos- que con motivo de la celebración de una novena en honor de la Virgen de la Peña instauraba de facto su patronazgo en la isla majorera. Los palmeros, por la misma época, comenzaban a labrar los elementos del celebérrimo trono de plata de las Nieves, y al año siguiente, por sufrir "el invierno más seco de la década", e informado el obispo Rabadán, presente por entonces en La Palma, de "la especial devoción que hay en esta isla con la Santa Imagen de Nuestra Señora de las Nieves, Patrona de toda ella, de cuyo patrocinio se vale en todas sus necesidades", ordenó su traslado a la iglesia de El Salvador "para que, colocada...en trono decente, se celebrase la octava con mayor solemnidad y asistencia del pueblo", iniciando así la tradición de las bajadas lustrales a partir de 1680. Y así igual en todas las islas; que esto de las devociones y fervores es cosa muy personal y reservada, y cada uno elige para interceder a quien ve más cercano o más ligado a sus tradiciones y querencias más íntimas.

Pero la historia continuó y si al principio el Patronazgo de la Virgen de Candelaria no aparecía en otros documentos diocesanos; dos años más tarde desde Agaete donde hacía rogativa pública por las calamidades del reino a petición de Carlos II, el obispo lo declaraba más explícitamente. El 19 de mayo de 1677 escribía: "para que con más segura confianza podamos conseguir estos efectos de la divina misericordia, les exhorto a que pongan por intercesora a Ntra. Sra. de Candelaria, con razón llamada en Roma la Taumaturga Patrona Universal de todo este nuestro Obispado y milagro continuo de nuestras aflicciones y necesidades, como casi continuamente lo estamos experimentando"

Continuó García Ximénez en los años siguientes haciendo pública aserción del patronazgo de la Candelaria en variada documentación, sin que estudios posteriores -como la extraordinaria investigación publicada en 1971 por Ignacio Quintana y Santiago Cazorla- encontrasen en el siglo XVII la confirmación vaticana de la supremacía de advocación tan estimada por el obispo Rabadán. En 1679, en 1680 o en 1689 se detallan en documentación diocesana distintas órdenes o menciones a la Candelaria, refiriendo siempre en ella al Patronato. En concreto, en este último año ante la imposibilidad de cumplir con una variación del calendario impuesta por la "Congregatio pro Sacri Ritibus et Caeremoniis" para mudar la fecha de la celebración de su fiesta se dice que "...en este obispado no se puede transferir por ser Patrono Universal de estas Islas". Don Bartolomé falleció en 1690 y fue enterrado en el recién terminado templo de Candelaria a cuya construcción tanto había ayudado a partir de 1668. las decisiones del obispo perduraron durante la centuria sigiente y también el santuario, que se mantuvo en pie hasta que en 1826 un fuerte temporal lo arrastró al mar junto con todo lo que había dentro, incluido el obispo García Ximénez y su Bienamada Imagen.

Los devotos actuaron prestamente y encargaron nueva talla -la bellísima que aún hoy podemos contemplar- a Fernando Estévez, escultor díscípulo en estas artes del guiense Luján Pérez y comenzó con el siglo XIX un nuevo trayecto en la evolución del proceso sociopolítico de enfrentamiento entre las islas de Gran Canaria y Tenerife, que durante dos siglos y en distintos grados, ha ido conformando el llamado "pleito insular", arrastrando a las demás islas y afectando -entre otros muchos temas- a éste que aquí nos ocupa.

El primer paso fue la división por bula de erección de Pío VII de 1 de febrero de 1819, del secular Obispado de Canarias en dos diócesis que llevarían los nombres de Canarias -manteniendo la denominación anterior, sede en Las Palmas y jurisdicción sobre las "islas orientales"- y Tenerife -con nueva denominación, sede en San Cristobal de La Laguna y jurisdicción sobre el resto del archipiélago-. 

Un solo obispo, don Luis Folgueras y Sion y cuatro Vicarios Capitulares tuvo la nueva Diócesis Nivariense hasta su supresión por el Concordato que en 1851 se firmó entre España y la Santa Sede. Desde ese año y hasta el ya definitivo restablecimiento de la misma en 1877, dependieron de los obispos de esta Diócesis, que ejercieron allí como administradores. Fue en ese intervalo cuando un Decreto Apostólico de Pío IX suprimía en los dominios de España, muchos días festivos, a petición del Gobierno, y ordenaba "...que en cada diócesis se venere un solo patrono principal, que habrá de ser designado por la Santa Sede, quedando vigente el precepto de oír misa y de abstenerse de obras serviles"

c1f68e82 a78b 41bc a071 3739638e5dd9El doble precepto en la celebración de una determinada advocación (misa y día no laboral) era algo así como el marchamo de máxima calidad; con lo que se sentía que quien lo perdiera, fuese quien fuese, quedaba por detrás. El obispo Joaquín Lluch y Garriga hizo su propuesta inmediatamente y el 20 de julio de 1868, cuando ya don Joaquín había cogido el portante en dirección a Salamanca, se publicó el nombramiento de la Candelaria como única Patrona:

"Rvdo. Sr. y Hermano. Habiendo expuesto V. E. I. a nuestro Smo. Sr. y Padre el Papa Pío IX que deseaba que tanto en la Diócesis de Cananas, como en la de Tenerife, fuese venerada como Principal Patrona delante de Dios, según se venía ya verificando antes, la Purificación de la Sma. Virgen María, su Santidad, acogiendo benignamente las preces dirigidas y elevadas a su conocimiento por el infrascrito Secretario de la Congregación de Sagrados Ritos, se ha dignado confirmar como Patrona Principal de ambas Diócesis la Purificación de la Sma. Virgen María, cuya fiesta concedió continuara celebrándose en las dos Diócesis el 2 de febrero con rito doble de primera clase con octava y bajo los dos preceptos, a saber, de oír misa y de abstenerse de obras serviles. Excmo. Sr. y Hermano Obispo de Canarias y administrador Apostólico de Tenerife. Roma 12 de diciembre de 1867"

Y así, entre nuevos decretos, propuestas y protestas, continuó todo hasta comienzos del siglo XX.

Afirmo, con todo el rigor que a cosa tan en el aire pueda darse, que cada oleada política del pleito insular durante estos años movía de un lado a otro también el tema del patronazgo. Por ello, cuestiones como el nombramiento de delegado gubernamental en Gran Canaria o la creación de los Cabildos Insulares, con su carga de fuerza insuflada a los exigentes de prebendas de una isla sobre otra (porque no parecía otra cosa que Canarias tuviese sólo dos islas), no podía tener otra consecuencia que la que tuvo. La decisión del Papa Pío X -dentro de todo su plan de reformas litúrgicas- de retirar nuevamente el doble precepto a la Fiesta de la Natividad (8 de septiembre) no ayudó mucho a rebajar las calenturas políticas isleñas.

El obispo don Ángel Marquina llegó a fines de 1913, asumió inmediatamentemente como propias las reclamaciones de pueblo, municipios y políticos por lo que el Ayuntamiento de Teror le manifestó de inmediato una cercanía y adhesión que le mantuvo durante todo su episcopado.

Por ello cuando en pleno de 22 de febrero de 1914 el concejal don Pedro Suárez Ponce (bisabuelo de don Pedro Ortega Rodríguez, nuestro Consejero de Economía, Industria, Energía y Conocimiento) afirmaba que la decisión del Papa dañaba los intereses de la Villa, ya que "el concurso de forasteros en las vísperas y día de dicha fiesta irá disminuyendo y, por tanto, aminorándose no sólo la devoción a nuestra patrona sino también las empresas y ventas de animales y demás, sufriendo en mucho los ingresos en la población", no hacía otra cosa que apoyarle en todo el proceso que estaba iniciando Marquina en aras de conseguir una modificación de todo lo relacionado con el Patronato. Cinco días más tarde, el 27 de febrero, el deán de la Catedral de Canarias propuso declarar a la Virgen del Pino patrona de la Diócesis de Canarias.

La Santa Sede contestó por Rescripto del Papa Pio X, que afirmaba "la elección de la Bienaventurada Virgen María como Patrona Principal de la Diócesis Canariense, hecha por el reverendo obispo y cabildo, y mandó que la fiesta patronal se celebrara en la Natividad de la misma Bienaventurada Virgen María el día 8 de septiembre".

Y ya está.

Y si declaración tan parca dejaba a libre interpretación la vigencia del patronazgo de la Candelaria sobre el territorio insular que ocupaban las dos diócesis, esta falta de claridad no ha hecho otra cosa que traer cola durante un siglo -se dice pronto- y permitir aún en la actualidad variadas, complicadas y a veces malintecionadas interpretaciones. Todas válidas hasta que los dos obispos hablen a este respecto con una sola voz.

Y frente a ello creo que no cabe otra cosa (de una vez, ya) que se viertan sobre todo esto grandes y terapéuticas cantidades de cordura y razón. Quizá pudiera tacharse de osadía el que yo proponga soluciones a los altos representantes de las dos diócesis de nuestro archipiélago, pero creo que en lo que aquí nos ocupa es preferible el atrevimiento a la despreocupación; y si doctores tiene la Iglesia, los tiene precisamente para ocuparlos en estos menesteres.

Mi presunta osadía no es más que la petición de que prime el sentido común. Y si tal como reza popular adagio "Más vale adarme de razón que libra de talento", que se olviden de opiniones de cronistas, políticos, periodistas, oportunistas, y de todos aquellos que viviendo al soco de la hostilidad obtienen una extraña y hasta irritante ganancia de algo que es más provocación que verdadero y sensible interés por la historia y el sentir más profundos del pueblo de Canarias. Y además una profunda falta de respeto hacia Nuestra Señora de la Candelaria, Nuestra Señora del Pino y todo lo que se mueve en fervor y afecto a su alrededor.

Y que se acuerden de las otras islas; que si aquí estamos preocupados por dirimir todos estos asuntos de "tanta gravedad"; se pueden imaginar como podría quedar, por ejemplo, una señora del bellísimo pueblo de Haria que con devoción y fe quisiera cumplir con oración a los patronos que le tienen adjudicados y le informaran que quebía hacerlo ante Santiago y la Inmaculada Concepción, que ocupan el solio del patronazgo de España; a Nª Sª de la Candelaria, Patrona del Archipiélago; a Nª Sª de los Reyes, patrona de la Archidiócesis de Sevilla, de la que somos sufragáneos; a Nª Sª del Pino y San Antonio María Claret, Patrona y Compatrono de la Diócesis de Canarias; a Nª Sª de los Dolores, patrona de Lanzarote y, por fin, a San Juan Bautista, dignísimo patrono de Haría...

Ella lo haría, con fervor pero rezongando porque buen uso y costumbre dicen que para conseguir favores de las alturas celestiales, es necesario rogar a Dios por santos, mas no por tantos.

A principios del siglo pasado, dos personalidades (Rodríguez Moure y González Díaz) -una de cada isla- escribieron imbuidos de veneración, ternura y todos los buenos sentimientos a que mueven las imágenes de la Santa Madre de Dios, los textos siguientes:

"El señorío de la Vírgen se extiende a toda la provincia; más allá de ella, en el destierro de la emigración, en los remotos países americanos, la Señora aún reina, manda y edifica dulcemente. Sus fieles experimentan desde lejos con mayor imperio la atracción que irradia de la imagen prestigiosa. No ha mucho una pobre mujer, residente en Cuba, escribióme para pedirme, como gran merced, que le enviase una fotografía de la Virgen. Quiero verla antes de morir, decíame en su carta; hace muchos años que sólo la veo en mi pensamiento,...El mayor consuelo al que hoy aspiro es contemplarla reproducida bajo cualquier forma y mirarme en su rostro al punto extremo y amargo de la muerte. ....Yo le envi una tarjeta con el retrato de la Amadísima. Volvió a escribirme torpemente la anciana para expresarme su agradecimiento por el servicio...iCuánto he llorado al volverla a ver y qué bien me han hecho esas lágrimas! Dios le bendiga a usted, y le premie. El caso no es único; los devotos de la Virgen llevan a todas partes su devoción, su recuerdo. La buscan en las tinieblas del dolor como un faro; la llaman en las tribulaciones como una esperanza; la invocan en las enfermedades como una medicina. Hasta los menos doctos, aclarada su inteligencia por el intenso sentimiento de sus amores, aciertan a dirigirle frases aquilatadas y conmovedoras. La fe tórnales elocuentes; la aridez de su intelecto no cultivado echa flores.La Vírgen recoge la cosecha,... de las ofrendas, las plegarias, los exvotos y donativos. Todo eso: arrojado a sus pies por el fervor ardiente del culto mariano, tributo de las generaciones, afirma su soberanía; y prueba que se ensancha sin límites...En nombre de la Virgen protectora, el pueblo lo hace todo, todo lo emprende. Ella proveerá y resolverá indicando los buenos caminos a la ciudadanía que lucha, fija la mente en el bien común. A ella se apela siempre en la última instancia...."

"El que concurra a la gran romería mucho puede ver, pero mucho más observar y admirar, por los ejemplos de fe que allí se exhiben sin ostentación ni grandes aparatos, pero de una firmeza tal, que bien claro demuestran ser la Virgen para los canarios un áncora de esperanza nunca desmentida. Peregrinos de los confines más apartados de la Isla, que para llegar al Santuario tienen que atravesar distancias de muchas leguas en medio del sol abrasador de la canícula africana, vénse allí sudorosos y polvorientos alternando con el encopetado señorito, y la mujer del pueblo, que a pie hizo la jornada, con la dama que llena de encajes y atavíos a la moda los expone impertérrita....No parece sino que la Virgen tiene el poder de nivelar a los hijos de la fe, pues el grande se abate sin sacrificio, y el pequeño, clavándose en el amor a María, todos iguales por un mismo ideal, todos, repito, en lazo de amor ante el trono, o lloran y piden, o alaban y bendicen...aquellos rostros que a intervalos se descubrían por entre el oscilar de la luz de los cirios, ante el trono de la Imagen, con la vista fija en Ella, pero con esa fijeza de ternura que sólo produce el objeto amado y que hace correr por las mejillas lágrimas de felicidad; aquellas voces roncas y hasta cavernosas que guiadas por la del cura, a un tiempo rompieron aclamando a María, por lo inesperado, como descarga cerrada aprovechada toda en mi corazón, estremeciéronlo hasta su última fibra y dio al través con mi serenidad, haciendo que mis ojos se nublaran por el llanto; pues mi espíritu, cansado y rebosante de impresiones de fe y amor, al fln rendíase con el golpe de gracia del fervor de aquella ruda gente,...¡Qué hermosa expresión de amor!... ¡Qué efluvio más delicado del querer canario!..."

¿Cuál es el texto de la Candelaria y cuál el del Pino?

Juzguen ustedes si amores tan rotundos merecen enturbiarse con refriegas tan viles.

José Luis Yánez Rodríguez
Cronista Oficial de Teror.

NOTA
Adarme: Cantidad mínima o insignificante de una cosa material o inmaterial.
 
GRABADOS
VIRGEN DE CANDELARIA.
VIRGEN DEL PINO.

11 comentarios

  • Mari Miércoles, 01 Mayo 2019 12:34 Enlace al Comentario

    Ya que hablas de imposición, ustedes intentan imponer el nombre "Obispado de Canarias" en la actualidad, cuando en realidad es Obispado Canariense-Rubicense (de Gran Canaria y el Rubicón) no de Canarias en general. Saludos.

  • Mari Miércoles, 01 Mayo 2019 12:26 Enlace al Comentario

    Eugenio, al final es lo mismo. La Virgen de Montserrat fue declarada patrona de la única diócesis de Cataluña, después esta diócesis se fragmentó en varias y cada una con una patrona pero la Virgen de Montserrat sigue siendo patrona de la región catalana porque la diócesis incluía a toda esta originalmente.

  • Mari Miércoles, 01 Mayo 2019 09:44 Enlace al Comentario

    Juan Eugenio, Echarren podrá haber dicho lo que quiera pero la patrona de Canarias es la Virgen de Candelaria ratificada como tal por el papa Benedicto XVI ni más ni menos. Además todos los obispos de Tenerife lo han ratificado y en internet hay muchos otros datos que lo demuestran. Además lo dice hasta la página oficial del Vaticano y la de la Conferencia Episcopal Española.

  • Juan Eugenio Sábado, 20 Abril 2019 16:11 Enlace al Comentario

    Monseñor Echarre, aseguró que no hay una patrona de Canarias-Región, sí una Patrona del Obispado de Canarias,
    que es el título que antes ostentaba La Candelaria y ahora lo ostenta la Virgen del Pino. Sin pretensiones de imponerlo al Lacunensis

  • Juan Eugenio Sábado, 20 Abril 2019 09:24 Enlace al Comentario

    No conviene confundir el Obispado de Canarias con Canarias como región. En facebook hay una página que responde a Virgen del Pino donde se puede mucha documentación fehaciente sobre el no patronazgo de Canarias.

  • Juan Eugenio Viernes, 19 Abril 2019 20:37 Enlace al Comentario

    Seguimos con el equívoco de confundir el Obispado de Canarias con Canarias como región. La Candelaria fué patrona del Obispado de Canarias y así se mantuvo hasta que el obispado de Canarias eligió a otra patrona. "En el 2002 fue ratificado en público por el Sr. Obispo Echarren que manifestó categóricamente que en Canarias no existe una Virgen que sea considerada Patrona de Canarias."

  • Mari Martes, 09 Abril 2019 08:14 Enlace al Comentario

    Yo creo que este asunto está más que cerrado, y ya cansa la verdad: El papa Benedicto XVI con motivo del 50 aniversario de la consagración de la basílica de Candelaria en 2009, emitió una bendición apostólica en la que se refería y ratificaba a la Virgen de la Candelaria como patrona general del archipiélago canario.

  • Ciuadadano 3 Martes, 09 Abril 2019 08:11 Enlace al Comentario

    La Virgen de Montserrat es la patrona de Cataluña, pero cada diócesis catalana, municipio y pueblo tiene sus patronos y una cosa no quita a la otra. Pues en Canarias la patrona es la Virgen de Candelaria aunque cada isla y diócesis tenga la suya. Por otro lado el cronista de Teror no niega el patronazgo de la Candelaria en este texto.

  • Ciuadadano 2 Martes, 09 Abril 2019 08:08 Enlace al Comentario

    Que casa isla, municipio y diócesis tenga su patrona no repercuta en nada al patronazgo general de Canarias. ¿Acaso por el hecho de que cada municipio grancanario tenga su patrono no puede ser la Virgen del Pino patrona de toda la isla?

  • Ciuadadano 1 Martes, 09 Abril 2019 08:07 Enlace al Comentario

    Juan Dávila-García para usted esta "demás" ese patronazgo regional porque no lo ostenta la Virgen del Pino, si lo ostentase la Virgen del Pino o cualquier otra Virgen grancanaria usted lo defendería a capa y espada seguro.

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