Los plantíos de 1835 y 1838. Repoblaciones en la jurisdicción de Gáldar, algunos topónimos y otras curiosidades del XIX

La necesidad de repoblar es evidente en España desde el siglo XVIII, las desamortizaciones del XIX , de los Señoríos (1823), de la Iglesia (1836-44) y del Estado y Municipios (1855-1900), supusieron un trasvase de bienes hacia la propiedad privada que en algunos casos ayudó y en otras fue un estorbo.

Al mismo tiempo se publican ordenanzas, rara vez cumplidas, sobre protección de los montes y plantíos, se buscan vigilantes de reconocida honradez (Ordenanzas de Fernando VI, 1748). La eficacia fue muy baja. Ya en 1574 habían sido creadas las Superintendencias de Montes y Plantíos por Felipe II.

La administración de los montes era función de la marina que aprovechaba los bosques en la construcción naval, función que cesó en 1833 al crearse el Ministerio de Fomento y son los ayuntamientos quienes nombrarán a los guardas.

A mediados del XIX se crea la Administración Forestal Española, en 1854-6 los Distritos Forestales, en los años siguientes se catalogan los montes y se reglamenta su uso. Posteriormente se crean Comisiones de repoblación (1888). Y así entramos en el siglo XX, el de las grandes repoblaciones, en especial tras la guerra de España (“La restauración forestal de España”, Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente).

En Canarias esta urgencia en repoblar ya venía auspiciada por las Sociedades de Amigos del País y de personas ilustradas y con una conciencia ecológica que muchos desconocen en la actualidad, como es el caso del nunca suficientemente ponderado Viera y Clavijo (Diccionario de Historia Natural de las Islas Canarias):

“Arboles (Arbores). Vegetales de los más interesantes, los más útiles, los más nobles y dignos de ser estudiados. ¿Cuál otro ornamento más esencial para los campos?

...¿Y por qué aquellas lomas se han descarnado, y perdido su antigua feracidad? ¡Ah! Priváronlas de los árboles que con sus raíces entrelazadas sostenían la tierra.

...nadie puede ignorar que la espesura de los montes es una de las cosas que más atraen las benéficas lluvias, y que contribuyen, por consiguiente, a enriquecer los manantiales de agua viva. Por tanto, no cortes jamás un árbol sin haber plantado antes diez. Catón, en su Libro de la Vida Rústica, decía: “Cuando se trata de edificar, delibéralo largo tiempo; mas cuando se trata de plantar, el deliberar sería un absurdo: no te detengas, planta sin dilación; esta es una ocupación digna de un honrado vecino, es un obsequio debido a la naturaleza, y fácil de practicar.” Pero, al contrario, tropezamos a cada paso, unos hombres que tienen la osadía de destruir en pocos instantes la bella obra de los siglos, y el patrimonio de la posteridad, mientras no han hecho en toda su vida nada útil ni dejarán en los campos vestigios de su existencia. ¡Qué placer se puede igualar al de extender la vista por la campiña que uno ha vestido de árboles, y decir: Dios crió las especies; yo las he multiplicado! La posteridad bendecirá mis cuidados, cuando eche de ver que yo he tenido la generosidad de trabajar para ella: ¡La Patria me tributará elogios, porque he aumentado sus verdaderos bienes...! Gratas reflexiones que deberían animar a todos los canarios, amenazados de la temible situación de carecer de árboles de montaña”.

Todas aquellas afirmaciones vienen refrendadas en nuestra comarca por un documento de 1835 custodiado en el Archivo Municipal de Gáldar (DH, Sección 6, Legajo nº 4, doc.2):

 “En esta Villa y Cabeza de Partido de Gáldar á veinte de Enero de mil ochocientos treinta y sinco: se reunió la Comisión de Plantíos, precidida por el Sr Diputado primero á que concurrieron los demás individuos de ella: y tratandose de poner en practica el loable destino que se les ha encargado, trataron de aumentar los individuos comisionados, para que zelen y activen el plantío de arboles, en atencion á que tanto por lo extenso de la Jurisdiccion, cuanto por lo adelanrado del tiempo, es imposible llevarlo á efecto los individuos solos que en el día componen esta Comisión; y de comun acuerdo: determinan dividir la Jurisdiccion en cuarteles y para cada uno de ellos nombrar personas comisionadas para que zelen y dispongan el cumplimiento de la Circular del Gobierno Civil; para lo cual se formó el plan siguiente:

Primero Cuartel que sea el centro de la población, queda á cargo del Sr Presidente y Procurador Síndico.

Segundo: que comprehende desde la cueva de Antón, Coruña, Llanos, Imperial, Nido del Cuervo, La Quinta, Jordan y las Tapias, queda a cargo de los Sres. Individuos D. Juan Ant. Ríos y D. Juan Rodrigues.

Tercero: Tomando la calle del agua hasta la Montaña, Lomos de las Canteras y Llanos de aquellas partes, á cargo de D. Antonio Sanchez y D. Juan Mauricio.

Quarto: Que comprehenderá desde la Tronera, Montaña, Roxas hasta terminar la Jurisdiccion en Becerril á D. José Rodríg. Gonzalez y D. Juan Montesdeoca.

Quinto: Que se comprehenderá desde el mismo termino que abraza el cuartel de diezmos de la Vega chica á D. Juan Quesada y D. José Suarez.

Sexto: Que se comprehenderá de los linderos de la Vega Grande, á cargo de D. José Gimenes y D. Rafael Martín.

Septimo: Que comprehenderá desde los barrancos de Galdar y Anzó, y camino de la Viña á D. Pedro Martin y D. Antonio Narciso Suarez.

Octavo: que serán desde Pabón, hasta la vuelta del Camello, á cargo de D. José Rodriguez y D. Matías de Medina.

Noveno: Desde el barranco de Anzo, hasta el de las Majadillas y camino de Laguete á D. Gregorio Hernandez, D. Manuel Blas y D. Fr.CO Mendoza Moreno.

Decimo: para la parte arriba desde el camino de Laguete, hasta las cordilleras, á D. Francisco Mederos Verde, D. Cristoval Mendoza Suares y D. José Rodríguez Perera.

Undecimo: comprehende á Pico de Viento, Guagarzal, Mayorga hasta los Nogales á D. José Romero y D. Domingo Mendoza.

Duodecimo: la Hoya Pineda, Saucillo, hasta el Yncielsal, á D. Francisco Gimenez y Felipe Días.

Decimo tercio: El Caydero hasta Fagagesto á cargo de D. José Bernardo Gil y D. Baltazar Molina.

Decímo cuarto: Fagagesto hasta llegar á Barrancohondo á cargo de D. Antonio Bolaños y D. Antonio del Pino Bermudez.

Y para el pago de Barrancohondo se encarga al Alcalde de Barrio D. Matías Betancort.

El cual acuerdo se dispuso, se lea el Domingo proximo á la hora de mayor concurrencia publica, así como la circular del Gobierno Civil; cítandose y hacíendose comparecer á todos los comisionados subalternos p.A instruirles en sus obligaciones; firmaron los SS de que certifico”

FIRMAN: Miguel Ruiz, Francisco Martinez, Juan Antonio Rios, Francisco Lorenzo y Vazquez.

 Previamente en sesión del Ayuntamiento, se había acordado lo siguiente:

 “Ayuntamiento. De hoy 30 de diciembre de 1834. Reunidos sus individuos, según lo tienen de costumbre y vista la circular de diez y seis de octubre ultimo incerta en el Boletin oficial del sabado diez y ocho de dicho mes, al numero cuarenta, con referencia a la Agricultura por el plantio de arboles, en su virtud discutido este particular, han tenido á bien elegir por individuos de esta comicion á D. Juan Antonio Rios y D. Juan Rodríguez González; de este vecindario, y de ese nombramiento se dará parte al Excelentísimo Sr Gobernador Civil, para su superior conocimiento, según está mandado”.

Firman: José Quesada Rojas, Francisco Antonio Guillen y Angel Rodriguez de Thovar.

Vamos a lintentar poner luz en aquellos términos que ofrezcan, a nuestro parecer, alguna dificultad obviando los suficientemente conocidos en la actualidad.

Cuartel Segundo. Calle de Las Tapias es la de La Arena, ahora Maninidra. Llamada así desde el momento mismo de la conquista, como se deduce del texto de López de Ulloa (1646, cap. 5):

“...un sercado questaua a un lado del lugar de Gáldar, a la parte donde se pone el sol, el qual del largo de una gran plaça y redondo de dos tapias de alto y la pared muy ancha...”

Cuartel Cuarto. La Tronera. Se refiere a la que subsiste en la confluencia de las calles Drago y del Agua. Son las “troneras de la Higuerilla”, como se llamaban en el siglo XVIII.

En enero de 1777, Gerónima Bosa testa ante el escribano Miguel Álvarez Oramas (AHPLP, Protocolos Notariales, Legajo 2420, años 1776-7, f. 457 y ss.) y dice poseer, entre otros bienes, “un sercado de tierra continente de una Fanegada poco mas o mens avssanza de Labra(dores) con dos cassas terr(erras) y un cuarto de alto y baxo y su cosina todo sercado de muro...cuyo sercado y cassas por mayor lindan por abaxo con ser(cado) del Lizenciado don. Gerónimo de Thobar presv(ítero) y por las de maspartes con caminos rea(les) q(ue) se en(tiende) por la del Sur, con el extremo del Callejon del Drago q(ue) llega hasta las tron(eras) de la higuerilla y de alli á otras partes y por las del Norte y naciente con el extremo de la calle del Agua q(ue) llega a juntarse con el otro extremo de dicho Callexon, de cuyo sercado y cassas se paga de tributo...”.

Llamarla Tronera de la Cuarta de Agua parece inadecuado. La Cuarta de Agua (ocasionalmente cuarta del agua del pueblo o cuarta del abasto público) era una institución con múltiples facetas, que iban desde financiar la plantación y cuidado de los árboles de la plaza a la sanidad, la enseñanza primaria, la banda filármonica, las campanas de la torre del Sur (colocadas el 14 de septiembre de 1863), ayudar a la construcción de la iglesia de San Isidro, hacer una “suscricion para el socorro de los infelices pobladores de las comarcas azotadas por las lluvias de Murcia, Alicate y Almería” (Cuentas de la Depositaría, Legajo I (1841-1903), doc. 14, signatura 10.1.4), arreglar calles y caminos, repartir carne y pan entre los necesitados la víspera de Santiago o pagar “10 pesetas y 94 centimos...a Miguel Quesada Guerra, arriero de esta vecindad...por dose cerones de estiércol para el abono de los arboles de la alameda publica y acarretos de conduccion del mismo” (doc. 17, 14-11-1882) y de igual modo el 14 de abril del 83 para “...la Alameda de Leon y Castillo”, que así se llamaba entonces a la plaza.

La institución administraba más troneras, aparte de estas “de la Higuerilla”; veamos algunas citadas en las Cuentas nombradas arriba.

15 de junio de 1845 (doc. 1): “Por tres pesos al Maestro Orihuela en la misma semana de tres dias de labrar una cantonera y otros tres en hacer el riego de la salida según recibo numero 13”.

Doc. 2: “...460 reales 48 céntimos para cubrir los gastos de las cantoneras de Rojas y composición del alvercon de la cuarta.

Doc 9 (24-1-1876): “Reforma de la Tronera de la cuarta...Contingente señalado por reparto para fabricacion de la tronera y casilla del Palomar...Por un jornal invertido en el reconocimiento de la tronera de reparto del Palomar...”

Doc 10 (7-7-1876): “Fabricación de la Casilla y Tronera del reparto general y...” (p.28), “Reforma de la Tronera del reparto junto al estanque ó baso de la Cuarta del agua, o séase composición de sus vocas de Distribucion y nivelacion de las mismas...” (p.29), “...jornal invertido en el reconocimiento de las vocas de la tronera de reparto de la casilla del Palomar...” (p.31), “Gastos en la tronera de la cuarta y Palomar...(p.38 v.).

Doc. 12 (1877-8): “Gasto de reparaciones de las troneras y riegos del Heredamiento de la Vega Mayor de esta Villa...”.

Doc. 19 (6-4-894): “Al mampostero D. Jose Cabrera Roque, construcción de una tronera para el servicio de la Cuarta” (p. 2 v.).

6-11-1903: “...por la construcción de la tronera del tio Dominguito...” (p.7)

El tío o Sr. Dominguito debe ser Dominguitos Pérez, o quizás su padre, llamado igual. Estaba en la confluencia de la calle que hoy lleva su nombre con la continuación de la calle Drago, a lo largo de la cual discurría un riego abierto en el que se situaban los lavaderos.

30-6-1989: “Gastos hechos en la construccion de un riego de argamasa á partir del molino de Rojas hasta la tronera del Sr. Dominguito” (pg. 191).

“...en el trozo de riego del molino de Rojas al molino de D. Pablo Padron Quintana y otro pequeño trozo en la tronera del Albercon de la expresada Cuarta” (pg.192).

De los documentos 9 y 10, especialmente de este último, se deduce que, un siglo después, se denominaba “tronera de la cuarta” a la que estaba en la confluencia de Miguel de Mujica con la calle del Drago, la más alta y situada delante del albercón de la cuarta y las otras troneras de la Higuerilla. Desde ella, y no de la otra, se podía verter en el citado albercón.

La construcción de estos estanque y tronera de la cuarta se había iniciado junio de 1845 (doc. 1):

Cuenta que Ignacio Suares encargado en la obra de la alvercon para el encierro de la cuarta de agua del pueblo, presenta al M. I. Ayuntamiento de las cantidades que han entrado en su poder para aquel objeto y gastos hechos en la dicha obra...

Por sinco pesos seis rta. al herrero José Antonio Aguiar por composicion y hechura de las piezas de herramienta para dar principio á la apertura del fozo del Alvercon y sacar los cantos para sus paredes según recibo nº 22...”.

Desde entonces encontramos gastos de mantenimiento, uno de los cuales , un recibo “por la limpieza del albercón de la cuarta” (doc. 19, p. 179) no nos resistimos a incluir:

Los plantíos 1835-1838

Aparte de que las latas de petróleo vengan con sus asas, resulta notable que un jornal de hombre sea tres pesetas y el de una mujer algo menos de 0,70. Está claro que lo de la brecha salarial en razón del sexo no es cosa solo del presente. ¿Y qué decir de la inclusión de 3 botellas de ron para brindarlos? Un jornal de hombre daba para dos botellas de ron, dos de mujer no daban para una, y se la bebía el marido.

 En 1961 se acomete el entubamiento del riego de la calle del Agua (Riegos, Legajo 2, doc 2):

Primer tramo.- Cantonera de la Cuarta a la de Juan Primo”.

Y en la página 5 encontramos un plano de esta parte de la obra, en el que se observa claramente que la tronera así llamada es la de la confluencia con Miguel de Mujica.

Plano 1961Plano 1961

 Y ya en septiembre de 1975 (doc. 10, p.1) se inicia el “traslado de un Cantonera de los Agricultores de la Zona situada en los terrenos de una calle a un solar adquirido para la ubicación de la misma...desde una parte de la confluencia de las calles Miguel de Mujica y Calle Drago hasta la cantonera a construir. Habrá que demoler el actual riego y un muro de sosten del riego”.

Un último documento, Proyecto de reparación y mejora de la acequia del Heredamiento de la Vega mayor de Gáldar de 1919 (Legajo I, doc.1), hace una descripción diáfana de las troneras desde la Vega y de igual forma aclara cuál es la llamada tronera de la Cuarta:

el ramal llamado de Gáldar...comienza en el barranco de Gáldar, en un punto muy próximo al de Guía...tomadero de las aguas del invierno del Barranco mencionado...pasa junto a un estanque...vierte en el cubo del molino de los Cuartas, hoy suprimido,...barranco de Las Garzas, donde existen unos lavaderos, y donde aprovecha también las aguas del invierno del barranco...pasa por diez cantoneras mas...cruza por cauce abierto el camino de Becerril, junto al cual hay unos lavaderos ...pasa por el borde de la calle Delgado...un acueducto superior, en arco, para ir a verter en el cubo del molino de Minas de las Canales, mas tarde pasa por el de D. Pablo Padrón, cruza el camino del Rumbadero, vierte en la penúltima cantonera, llamada de la cuarta, sigue en corto trecho la calle del Drago y termina en la 12 cantonera, próxima a la calle del Agua”.

Así que tenemos la tronera de la Cuarta, ya desaparecida y lo que queda de las troneras de la Higuerilla.

Pero es más, en la memoria viva de los que tuvieron estrecha relación con su funcionamiento permanece de manera inequívoca que la tronera de la cuarta era la que decimos, la que estaba justo antes del albercón de la cuarta, y que ambas se llamaban así porque en la primera se desviaba la cuarta de agua a la que el pueblo de Gáldar tenía derecho para el abasto público y que se almacenaba, temporalmente, en el albercón. Con el sobrante del abasto se sufragaban antaño aquellas obras. Restada esa cuarta de agua, se procedía al reparto, normalmente en la tronera 12 o de la higuerilla, y a veces en la de la cuarta.

 Cuartel Quinto. Cuartel de diezmos: entiendo era una garita, a la entrada y salida de la jurisdicción, donde se cobraban los arbitrios de las mercancías que se movían. La Vega Chica supongo son las tierras del barranco hacia el norte.

Cuartel Sexto. La Vega Grande, terrenos al sur del barranco de Gáldar.

Cuartel Octavo. Pabón es la finca que mantiene su nombre junto al camino desde la carretera de Sardina a Bocabarranco; el distrito continuaba hasta la Vuelta del Camello, es decir, San Isidro, más exactamente la vuelta del camino desde el comienzo del barrio hasta la entrada del camino de El Roque (antes La Caná-l), si no la que hace el barranco justo en ese lugar. Entre los expedientes de Obras Mayores del AMG encontramos la siguiente solicitud (06.010 M):

Juan Oliva Betancort...vecino de esta ciudad...desea construir dos casas contiguas en un solar de su propiedad situado en el sitio denominado Vuelta del Camello junto a la carretera de Las Palmas a Agaete Kilómetro 41...Agosto 26 de 1931.”

En realidad se trataba de una remodelación o regularización pues se trata de la 1ª casa construida en San Isidro, en torno a 1900, e incluye un plano, muestra de lo que se hacía en la época. Frente a ella, al otro lado de la carretera, tenía otra finca que se describe de la siguiente manera:

“...en el punto denominado Vuelta del Camello, término de Gáldar...Linda: Sur con la carretera que conduce a Agaete; Naciente: barranco de Las Majadillas; Poniente: estanque...y pista carretera...”.

Nombre seguramente debido a la presencia cercana y notable de El Camello, en Amagro, después de Filo Cuchillo, sobre San Isidro. De los barrancos hacia el oeste, pues hacia el este es el cuartel siguiente.

 El Camello. AmagroEl Camello. Amagro

 Cuartel Noveno: barrancos de Anzo, Majadillas y camino de Laguete (Marmolejos arriba).

Cuartel Décimo. La parte de arriba del camino de Laguete: Las actuales Taya, Las Quintanas hasta las cordilleras: los riscos de Pico Viento y adyacentes.

Cuartel Undécimo. Guagarzal. Debe leerse Juagarzal, como en este mismo documento se escribe Giménez.

Hagamos un pequeño excurso sobre el nombre de El Agazal.

Es la pronunciación popular /la gasá/ lo que ha llevado a confusión a quienes se acercan al estudio de este término. La primera impresión es que se trata de una pronunciación relajada de un hipotético *gazada, como en el cercano, geográficamente, /la gollá/ (La Degollada). Pero ya Viera lo vio improbable y aventuró Gazaga, que Chil y Millares escriben Agazaga y Agasaga.

Wölfel, (Monumenta,V 550) cita a A. J. Benítez, Historia de las Islas Canarias, Santa Cruz de Tenerife, y dice:

Agazal, localidad, Gáldar, Gr. Can., BEN, 80.

No dudamos de la autenticidad de esta palabra, pero también para ella nos faltan paralelos”.

En el lenguaje hablado el término general sigue siendo /la gasá/ que aparecía rotulado La Gazá en las señales de tráfico hasta los años hace unas décadas. Sólo la insistencia de algunos vecinos, aleccionados por quien suscribe, hizo que se cambiara por el correcto El Agazal.

La autenticidad del mismo viene avalada por su presencia recurrente y universal en las escrituras de propiedad:

Linda: Naciente, casas de varios particulares (antes camino del Agazal); Poniente, terrenos de Juan Oliva Sosa...” (Díaz de Aguilar de Rois, 727-1991).

Tiene derecho a la servidumbre de riego y paso de varios que va de Poniente a Naciente, desde el camino del Agazal (Idem).

En el término municipal de Gáldar, trozo de terreno, parte de la finca “Agazal”, con cabida...Linda: Sur, Cortijo de Campitos...” (Antonio de Ugarte España, 647-1974)

También en el testamento de Gonzalo Cabrejas Bethencourt, de 18 de enero de 1695, «3ª parte del Cortijo del Agazal con agua para su riego, derecho de albercón y una casa de alto y bajo y 3 cuevas».

Contrariamente a Wölfel, y todos los que hasta el presente han tratado el término, no consideramos plausible la procedencia guanche. La clave para su explicación está en el sufijo -al (“lugar poblado de”). Pero, ¿qué son los agazos? Se trata de uno de los tantos cistus que cubren estas lomas, los llamados horgazos, hogarzos, jorgazos, juagarzos o juargazos.

La palabra no sería sino una manifestación más de las derivadas de las anteriores designaciones de las mismas plantas. Así encontramos Los Juagarzos (Valsequillo), La Horgaleza (Ingenio), Cerro (Lomito, Montañeta, Morro, Roque) de los Horgazos, Montañeta de los Horgazales, El Horgazal, Hogarzales, El Hogarzal, todos ellos dentro de nuestra geografía. Y en España, la Laguna del Juagarzal (Ciudad Real), Joya del Juargazal (Almuñecar), Jorgazal (Cádiz), Los Horgazales (Cádiz), El Hogarzal (Badajoz)...

Podría pensarse en un caso de homonimia, un agazal guanche y otro hispano, pero la existencia del Cortijo Los Agazales (Monesterio, Badajoz), del que tenemos conocimiento a partir de nuestras indagaciones toponímicas por la Ruta de La Plata, en los años 90, invalidan la teoría.

Así pues el significado de El Agazal sería lugar poblado de juagarzos...

En la descripción de enero de 1938 se usan los términos Agazales y Guagarzal en cuarteles contiguos, el primero en una cota inferior (identificable con El Agazal actual) y el otro a la altura de Pico Viento: es precisamente a esa altura, en la cabecera del barranco de Campitos o de El Agazal, donde todavía se encuentra la población de juagarzos más notable de toda la zona. Este es un ejemplo más de las dudas en cuanto a la forma definitiva del término, y quizás también del no más que regular conocimiento de la zona por parte de los comisionados del pueblo.

Este cuartel llega a los parajes cercanos a Caideros al oeste, digamos, de la actual carretera, y el siguiente los del lado oriental.

Conclusión de la 1ª campaña

 Pasado el invierno encontramos las siguientes actas:

Junta, Marzo 22 de 1835.

Reunida la Comisión de plantíos, en las casas Consistoriales, presidida por el Sr. Diputado primero, se acuerda que los encargados de los cuarteles, inspeccionen cada uno en su término, los arboles que se hallan plantados y con separacion de clases, traigan á la Comisión una noticia circunstanciada, para arreglar la cuenta que se ha de remitir al Excmo. Sr Gobernador Civil, firmó dicho Sr, Presidente de que doy fé”

FIRMAN: Miguel Ruiz de Reyna y Francisco Lorenzo y Vazquez.

En Junta del mismo día, reunidas las noticias sobre los plantíos efectuados, acuerdan remitir al Gobernador Civil el dicho Estado, hacen referencia al celo puesto en ello así como a las dificultades encontradas: haberse plantado en una estación escasa en lluvias “por haber dejado el Ayuntamiento saliente, perder la entrada del Ynvierno, que es la favorable para el caso, en un año tan escaso de aguas, como el presente”. A pesar de no confiar “en que todo el plantío arraigue y prenda se sigue plantando en las tierras labradías las vallas de durasneros y otros arboles.”

Y se remite un cuadro con los cuarteles, cuyas lindes añaden algunos datos a las primeras señaladas e incorporan las clases de árboles plantados y su número

1º. Parte del Pueblo, cortando por la calle del agua, la de la Barbada, la de las Tapias hasta el barranco.

2º. Cueva de Antón, los Llanos, Ymperial, Nido del Cuervo, La Quinta, Jordan y Tapias.

3º. La calle del agua, Lomos de las Canteras, La Montaña y Llanos de Caleta.

4º. Desde la Tronera, Calvario, Roxas, Becerril.

5º. Comprehende los linderos de la Vega chica.

6º. Comprehende los linderos de la Vega grande.

7º. Los Barrancos, el de Anzo y camino de la Viña.

8º. Desde Pabón, Grimon, Garcia, Alcaravaneras hasta la vuelta del camello.

9º. De el barranco de Anzo, al de las Majadillas subiendo Marmolejo, San Antón, hasta el camino del Laguete.

10º. De el camino de Laguete arriba, toda la Jurisdiccion hasta Las Cordilleras y Anzo-fe.

11º. Pico de Viento, Juagarzal, Mayorga, hasta los Nogales.

12º. Hoya de Pineda, Saucillo, hasta el Ynciensal.

13º. El Caydero hasta Fagagesto.

14º. Desde Fagagesto hasta llegar á Barrancohondo.

15º. Barrancohondo.

  Los plantíos 1835 - 18381º Nada substancial se añade. Calle de la Barbada: es la calle de la Graduada o Guillén Morales.

4º. De nuevo la Tronera, punto neurálgico del entramado urbano.

8º. Linderos más detallados entre Pavón subiendo por el barranco de Gáldar, el de San Isidro (Las Majadillas, Taya/El Palomar o El Agazal/Campitos) hasta San Isidro (vuelta del Camello). Alcaravaneras: en el actual Barrial, entre el Lomo donde se hizo el campo de fútbol y los barrancos de las Majadillas y de Gáldar, hacia García; el 18 de junio de 1912, (03. 017 M) Juan Tacoronte Orihuela solicita autorización para construir una casa “en las Alcaravaneras de este termino”, casa que aún se encuentra en la calle Alcalde Rodríguez Lorenzo; en la margen derecha de la carretera, hacia Sardina, está una de las casas más antiguas del municipio, perteneciente a la finca de las Alcaravaneras.

11º. Aquí aparece Juagarzal, pero, para corroborar nuestra tesis -la confusión G/J- ambas letras se superponen.

Casa Finca de Las Alcaravaneras.Casa Finca de Las Alcaravaneras.

Segundo plantío, 1838.

 Comienza con la recepción de instrucciones por parte del Ayuntamiento, según consta en las siguientes actas.

11 de diciembre de 1837: “Recibieronse los Boletines numeros 55, 56 y 57 y se acordó cumplir todas las ordenes que comprehenden y que se nombre la comicion de arbolado que se manda en el nº 55 f. 416”

25 de enero de 1838: “se trajo á la vista la circular de la Excelentísima Diputación Provincial referente á los plantíos, incerta en el Boletin oficial del Sabado 2 de Diciembre ultimo y enterado el Ilustre Cuerpo del tenor y de que el anterior no le dio su cumplimiento en la parte que le correspondia, se dispuso nombrar la comición...”

El 27 de enero de 1838 se reúne la Comisión, compuesta por el Regidor Decano José Betancort, el Síndico Primero Juan Castrillo Ramos y los ciudadanos Ygnacio Suárez y Miguel Perera de Medina, nombrados por el Ayuntamiento. Se leyó la circular de la Diputación y deciden “que el Domingo proximo, á la hora de mayor reunion se lea y entere al pueblo, del tema de la citada circular, para que enterado de su tenor y de las penas y multas á que se hallan sugetos, pongan todo esmero en su cumplimiento”.

También nombran comisionados subalternos para los cuarteles atendiendo a lo indicado en la citada circular.

Por último se hace una tercera descripción de los cuarteles, con nuevos detalles, y se citan los nombres de los comisionados.

 “Primero cuartel que será el centro de la población y comprehende desde la Tronera, calle del agua, calle de la Barbada a bajar la de las Tapias, camino del Barrio par delero, barranquillo arriba á dar á la dicha Tronera; comisionado para este nuevo cuartel D. José Quesada Roxas, D. Juan Gutiérrez de Medina, D. Juan Domínguez y D. José Hernandez Reyna.

Segundo: Becerril, Roxas, Montaña hasta el Calvario, tronera abajo hasta la calle larga Barranquillo abajo al Callejon de la Palma barranco arriba á dar á Becerril; comisionados para este cuartel D. Juan Montesdeoca y D. Bernardo Aleman.

Tercero: Empieza en el Calvario, calle del agua atrás hasta el Lomo de Coruña abajo; comisionados para este punto D. Antonio Sanchez y D. Juan Mauricio.

Cuarto: que baja el Lomo de Coruña á los Llanos; boca de Barranco, barranco arriba hasta el callejon de la Palma, camino del Barrio á volver a la calle de las Tapias, calle de la Barbada á bajar á la carnicería; comisionados para este punto D. Juan Antonio Ríos, D. Francisco Domínguez y D. José Ramos Montesdeoca.

Quinto: Que toma su principio en Pabon y boca de barranco, barranco arriba, subiendo el barranco de las Majadillas hasta vueltas del camello; comisionados D. Juan Sanchez y D. Matías de Medina.

Sexto. Principia barranco de las Majadillas y sube a la casa de las almenas, camino de Laguete adelante, bajando el barranco de Anzo, hasta el de Galdar; comisionados D. Juan Padilla, D. francisco Mendoza Moreno y D. José Rodriguez Perera.

Septimo: desde el barranco de Anzo á S. Anton camino de la Viña, camino de San José dando vuelta al barranco de dicho Anzo; comisionados D. Cristoval Lopez, D. Juan de Dios de Medina, D. Juan del Pino Rios.

Octavo: Que será la Vega chica comicionados D. José Suarez y D. Francisco Rodríguez Miranda, D. José Rodriguez Gonzalez.

Noveno: Que se compondrá de la Vega grande; comicionados D. Francisco Suarez, D. Rafael Martin, D. José Gimenez y D. Juan Quesada.

Decimo: Que tomará principio en S. Marcos, Juan Viejo, Taya de camino de Laguete arriba hasta cordilleras del campo, Agazales, Campitos y Rozas, comicionados D. Francisco Mendoza, D. Zelidonio Mederos, D. Francisco Molina y D. Cristoval Mendoza.

Undecimo: Pico de Viento, Guagarzal, Mayorga hasta los Nogales D. José y D. Antonio Romero.

Duodecimo: Saucillo, Poleo, Hoya Pineda hasta el Ynciensal D. Bernardo Cabrera y D. Clemente Gimenez y D. Felipe Diaz.

Decimo tercio: El Caydero hasta Fagagesto, con Valeron y Buenaventura, Cherinos y demas campos D. Baltasar Molina, D. Juan Pedro Gimenez D. Antonio Bolaños.

Decimo cuarto: Fagagesto D. Antonio del Pino Bermudez y Juan Molina y D. Juan José Medina; hasta llegar a Barranco hondo.

Decimo quinto: El Pago de Barranco hondo á cargo de aquel Alcalde de Barrio.

En la primera secion se señalarán la clase de arboles que se han de plantar según los diversos climas y puntos de costa y altos.”

FIRMAN: Juan Castrillo Ramos, Ygnacio Suarez Oliva, Miguel Perera.”

Cuartel primero. Pardelero. No encontramos a este término otra explicación que la aparentemente obvia: de las pardelas. No es un error pues en acta del ayuntamiento de 2 de noviembre de 1837, en que se señalan los cuarteles para el empedrado de la plaza, lo volvemos a encontrar:

La mitad del pueblo hacia el naciente...la otra mitad hacia el poniente...las Canteras y Llanos...el Burrero y Roxas...barrio del Hospital y el otro Pardelero...Marmolejo, Majadilla y Taya hasta el barranco de Anzofé...el de Anzo y Vega.”

Es uno de los barrios históricos de origen precolonial, cerca de La Longuera.

Cuartel segundo. Callejón de La Palma: es la continuación, hasta el barranco, de la Calle Mercedes Delgado.

Cuartel cuarto. La carnicería: conocida ahora como la matazón, al inicio de la bajada a El Agujero (lomo V).

Se había remodelado, conforme a las nuevas ideas de salubridad pública, en los años precedentes ; en acta de 31 de agosto de 1836:

Viéronse las (cuentas) del arbitrio de la carnicería que se ha impuesto para su reedificación y según la producida por el Sr Regidor Ríos encargado en ella, ha rendido en los meses...de los que descontados y abonados...que se han hecho de costos para la composición de dicha carnisería, en cal, barro, callaos, lozas, arenas, teja, oficial y peones...”.

Y el 2 de marzo de 1837:

“...que siendo el impuesto que se ha establecido para la composición de la carnicería una cuota que solo paga el marchante y no el pueblo, se acordó: se siga cobrando, y que los SS. Regidores den cuentas cada uno, cuando termine su mes” .

Así pues, los regidores gobernaban la carnicería por meses, cobraban los arbitrios, invertían parte de ellos en arreglos de la misma y el impuesto sobre la libra de carne era “para el sostén de la cuna de expositos” (Acta de 27-2-1837)

15 de enero de 1838: “ El rematador del arbitrio del cuarto sobre el consumo de la carne, haciendo presente que el Regidor de semana ha impedido se mate una res por haber sabido el precio á medio toston libra, por cuya razon la levantaron y llevaron á matar a Guía en lo que recibió perjuicio en perder el cuarto en libra que pudo recaudar de esta res...”

 Cuartel sexto. Casa de las almenas, la actual Casa de Los Picos. La linde sería subiendo el barranco de Las Majadillas (San Isidro o El Agazal), el de Taya hasta el camino de Laguete a la altura de la citada casa, (llamada así por las almenas o picos que tiene en el pretil de su fachada, al comienzo del actual camino de El Palomar), por este camino hacia Gáldar, camino de Juan Viejo (se deduce de las lindes del décimo) hasta el de Anzo y el de Las Majadillas.

 Casa de los Picos (s. XX) o de las Almenas (s. XIX)Casa de los Picos (s. XX) o de las Almenas (s. XIX)

 Esta casa, de al menos 200 años, pues en esas fechas ya da nombre a la zona, intacta en su estructura pero deslucida entre construcciones modernas que se arriman en dos de sus costados, no figura en ningún catálogo etnográfico ni está sujeta a ninguna figura de protección. Aún es posible imaginarla, sola, en lo alto de la lomita que domina el barranquillo de Taya, sencilla, esbelta y sólida, luciendo sus almenas contra el frío que sube del noreste.

 En acta del Ayuntamiento de 1 de febrero de 1838 Juan Guzmán se retira de la Comisión de Plantíos por estar ocupado en otros menesteres de la institución y en su lugar se nombra a Miguel Perera Medina. Además se acordó: “que por el medio de costumbre se haga saber al pueblo, que ningun individuo corte arbol de ninguna clase, sin obtener el permiso de la comicion de plantios, bajo la pena de diez ducados de multa.”

 El 15 de junio de 1838 la comisión de plantíos “acuerda se reunan los comicionados particulares de los cuarteles, para que den cuenta de los arboles plantados y si es posible los pegados” así como comunicar a la Diputación que “la estacion de invierno ha sido muy escasa de lluvias y de consiguiente muy contraria á la pega de los arboles, en partes que mo hay aguas de hilo y que por otra parte, esta Villa, está desde lo antiguo muy poblada de arboles y no hay donde fomentar de nuevo en muchos parages...”

El 22 de julio de 1838 se remitió el estado de las plantaciones:

Certifico: que del estado formado de el plantío de arboles resultan plantados en este año de 1838: Parras 4870 = Durasneros 3385 = Higueras 1570 = Morales 412 = Narangeros 41 = Limon. 23 = Cirueleros 155 = Sauces 222 = Membrill. 18 = Castaños 9 = Perales 37 = Nogales 13 = Manzaner. 81 = Membrilleros 86 = Nopales 84 –

Total 110006.”

FIRMA: Vazquez, Secretario. .

 Queda claro que se les fue la mano, quizás intencionadamente, con los ceros.

 Al comienzo dijimos que la conservación y mejora de los montes era función de la marina, hasta 1833. En este sentido encontramos un documento de 1830 (DH, sección 6, Legajo 2 (1818-1931):

 DON JOAQUIN DE VILLALVA, CABALLERO DE LA REAL Y MILITAR ÓRDEN DE SAN HERMENEGILDO, CAPITAN DE FRAGATA DE LA REAL ARMADA, COMANDANTE MILITAR DE MARINA DE LA PROVINCIA DE CANARIAS, JUEZ DE ARRIBADAS DE LA MISMA, Y PRIVATIVO DE LA CONSERVACION DE MONTES Y AUMENTO DE PLANTÍOS DE SU COMPREENCION and c.

Por quanto he tenido por conveniente al mejor servicio de S. M. y del pueblo, que en el Puerto de Galdar y su comprehención maritima, hay un Alcalde de Mar en clase de segundo, concurriendo las circunstancias que se requieren al efecto en D.n Fran.CO Lorenzo y Vazques, vecino de dho Pueblo de Galdar, le elijo y nombro por tal segundo Alcalde de Mar...en esta Villa Puerto y Plaza de Sta Cruz de Santiago de Tenerife á nueve de Enero de mil ochocientos treinta”

FIRMA: Joaq. De Villalva.

La Comprehención abarcaba desde Arucas a Mogán y se halla en la raíz del pleito generado al pretender Guía tener jurisdicción sobre Caleta de Arriba, puerto entonces de cierta entidad pues desde allí se exportaba a las otras islas, para así constituirse en Pueblo Litoral y aumentar sus posibilitades de arrebatar a Gáldar su condición de cabeza de partido (Pleitos de la Encarnación, 1803 diciembre 6 – 1814 mayo 9, AMG: 01/002 DH).

Conclusiones.

 En estos Plantíos hay que ver las ideas ilustradas tendentes a mejorar la vida cotidiana del ciudadano, en todos sus aspectos, desde la instrucción o el orden públicos, la salubridad de las poblaciones o el fomento de la economía.

Ya hablamos, por ejemplo, de la remodelación de la carnicería, pero las actas del Ayuntamiento de esos años están llenas de alusiones a estas reformas. El 4 de mayo de 1838 empieza la fábrica del ayuntamiento, también el empedrado de la plaza para el que se le pide a quienes quieran hacer uso del turno de mañana de la cuarta de agua que depositen en ella “tres cerones de callaos”; el 19 de julio se vuelve a tratar de los gastos de la obra “de las casas del posito, consistoriales y la cárcel”. Las del pósito eran muy importantes pues era donde se guardaban los granos. Las de la cárcel preocupaban especialmente; en sesión de 11 de febrero de 1835 acuerdan:

Que la pieza que haze de carcel, es es un cuarto sin comodidad alguna, indesente y mal sano.

Que no tiene separacion para hombres y mujeres; pues para entrar estas, es necesario salgan aquellos, si hay alguno en prisión.

Que los presos se sostienen de su propio peculio y si son pobres, de la caridad que se les dispensa por algun vecino.

Que no puede haber en ella mas de una o dos personas, cuya mansión no exceda de las 24 horas; porque teniendo dentro de la misma pieza, otra mas pequeña para deposito de inmundicias no puede sostenerse en ella ninguna persona por tiempo dilatado.

Que la seguridad que ofrece para los presos, es ninguna; pues hasta las mugeres se han visto salir por los abujeros que tiene.

Que esta pieza fue fabricada en el año 1825...

 Y en la de 23 mayo de 1837 se sigue con las quejas en el mismo sentido ya que en la ley de tres de febrero se conmina a los ayuntamientos a que celen y vigilen la seguridad y aseo de las cárceles y la de esta villa está “llena de bujeros, por donde los presos se salen, mal sana, pues no es mas que un cuarto inmundo y sin ninguna división para hombres y mugeres dando margen á los apuros en que los Jueces se ven, como acaba de acontecer con la prición de cuatro mugeres y un hombre y teniendo que sufrir el pueblo, una guardia y á veces dos que estar velando y cuidando dicha carcel cada vez que hay algun preso en esta virtud y en la de que, la pieza que sirve de carcel no es la que se fabricó por este Ayuntamiento de sus fondos en 1825 pues estas estaban divididas en dos cuartos para separación de hombres y mugeres, tenían sus patios para el uso y servicio de los jueces y eran el bajo ó primer cuerpo de las salas consistoriales que se fabricarían encima...”.

Efectivamente, en sesión de 5 de marzo de 1825:

“Reuniose el Ayuntamiento para tratar del modo que el Presbítero D. Diego Pineda ha fabricar la Carcel Real; y habiendo coferenciado resolvieron lo siguiente: Que le ha de dar de largo media vara mas que la pieza que serbia de carcel y el permutó; que le han de hacer sus poyos buenos, cuarto comun en disposicion que no llegue el mal olor ´los que esten presos; su buen techo, buenos encalados por dentro y fuera con su muro por la trazera: y como que no quede á satisfacion del Ayuntamiento; pasaran peritos para que vean si equivale á las dos piezas la una con buenos jubrones y la otra sin techo que se han permutado por ella, y si resultare valer mas las dos que la una tendra el dicho Presbitero que pagar el exceso al Ayuntamiento y si la una valiere que las dos quedará á favor del Ayuntamiento, pues como este está miserable, no tiene fondos para pagar el exceso, y por consiguiente hara gracia de ello al Ayuntamiento el dicho Presbitero sin que lo pueda reclamar ahora ni en ningun tiempo”.

Y en la de 28 de diciembre del mismo se precisa que: “Andres Moreno y Cristoval Orihuela, oficiales de mamposteria...pasaron a justipreciar” ambas construcciones resultando que las cuentas resultaban favorables al Ayuntamiento por lo que se le pide al Presbitero que los dineros que debe abonar “los emplee en los encalados exteriores de la carcel á la mayor brevedad”. Sí, era día de los inocentes, y de aquel polvo se produjeron después muchos lodos.

En otras sesiones se insiste especialmente en la situación de los pobres encarcelados y en que, siendo la cárcel del Partido, los otros ayuntamientos deberían colaborar en su composición. De urgencia se decide (7 de agosto de 1837)

“se haga desocupar la casa cituada en la calle de las Tapias, propia de herederos de Francisco Jorge, para que sirva de carcel...”.

Todavía el 9 de junio de 1843 la cárcel no está concluida pues se remite a La Diputación lo acordado en acta del día anterior, es decir, la remisión de los gastos para la terminación definitiva (encalados, enlozados, pared más consistente) con la súplica de que reparta los gastos entre los pueblos del Partido Judicial (AMG DH Cárcel Pública, doc. 5).

Para acabar con este digresión en plenas conclusiones se añadirá la descripción que hacen los mamposteros del deplorable estado de la cárcel en la que alguien hace alarde de una oratoria alejada de la que se les presupone (Cárcel Pública, 1839-1851, doc. 5):

“...se ponga tambien piso de losas al cuarto que sirve de calabozos para los hombres por hallarse en el un preso de consideración siendo el empedrado que tiene muy aparente para un atentado...que una pared de tan poco grueso y formada de piedra y barro, puede ser fracturada atrevidamente y lograr cualquier mal hechor su fuga...el estar el calabozo de hombres...empedrado con piedras pequeñas movedizas y de muy facil uso y puede un malvado valerse de ellas, para atacar al Alcayde en las rondas que en el silencio de la noche les hace y herido este a la sazon de abrir la puerta, le queda propocion para su fuga; y esto se evita, poniendole un piso de gruesos cantos que le sea imposible á un hombre su manejo”.

Al final la cárcel quedó establecida en la calle Luna, donde permaneció hasta los años 80 del XX. Y aunque las pesadas losas perduraron hasta el final, de aquella preocupación por el estado de los presos se pasó, en los años de la guerra de España, a los alaridos que dejaban en blanco las noches azules y oscurecían los días negros, provocados por manos diestras en el golpe y prestas al empujón hacia la boca del pozo o la sima.

 Fruto también del espíritu reformador, en los pretéritos años ilustrados, el ayuntamiento se hace eco y comunica al maestro la “prohibición del uso de azotes” según el Boletín de 25 de enero de 1837 que restablecía lo acordado en el Real Decreto de 17 de agosto de 1813 (Acta de 1 de mayo de 1837) o del Acuerdo de la Diputación (Boletín nº 5) para “que los desagues de las haciendas no se permitan á los caminos” (Acta de 29 agosto de 1837). La instrucción pública era prioritaria y se pagaba a los maestros de primeras letras con dinero generado por la cuarta de agua o por los arriendos de Pico Viento; pero también la sanidad: el 4 de marzo de1825 se contrata un médico y se fijan las condiciones del contrato, de entre las que destacamos la asistencia gratuita a los pobres.

Volviendo a los plantíos, se observa cómo se siguen las directrices acerca de la necesidad de plantar (“el loable destino que se les ha encargado... para que zelen y activen el plantío de arboles”) y el nombramiento de comisionados entre personas de “buena opinión, fama y costumbres, con aversión al soborno o malicia y que sean buenos conocedores de los montes que van a tutelar” (La restauración forestal), que en aquella época se comprende coincidían con los concejales y otros -siempre los mismos- individuos de las calles centrales del pueblo. No es de extrañar esta manera de actuar en el tiempo de todo para el pueblo, pero sin el pueblo, a menos que este pueblo se entienda como la acrópolis. Ilustrativo a este respecto resulta que al recibirse la Orden Real de Fernando 7º en marzo de 1833, que en su artículo 2º establece: “para la elección de oficios de Justicia y de Ayuntamientos o Consejo (art. 1º)...serán los mayores contribuyentes...(art.2º)” el 2 de abril inmediato: “nombró el Ayuntamiento por ser los mayores contribuyentes que actualmente se hallaban en el pueblo á D. Bartolomé Rodríguez, al Subteniente Ygnacio Suarez, á D. Juan Antonio Ríos y á D. José Saavedra Rodríguez”.

 Para mayor eficacia se divide la jurisdicción en cuarteles: empiezan por el pueblo, aquí los sectores son más pequeños y bien definidos, delimitados por calles; para los alrededores del Pueblo la separación entre cuarteles es más difusa y se alude a pagos (Imperial, Los Llanos); esto es más notable conforme nos alejamos (“hasta las cordilleras”, “Fagagesto hasta Barranco hondo”). Los ejes principales de separación son calles, caminos, barrancos y montañas: 1) Becerril-Rojas (calle Delgado), Calvario, la Tronera, calle del Agua, Barbados, Las Tapias, 2) Barranquillo-Callejón de La Palma hasta la Tronera, 3) Barranco de Gáldar hasta Becerril, 4) Coruña hasta el mar, 5) Barranco de Gáldar desde el mar hasta final de Las Tapias, 6) Barranco de Las Majadillas, San Isidro, camino de Laguete (Marmolejos) hasta Taya, 7) Taya, Juan Viejo, barranco de Anzo hasta el de Gáldar, 8) barranco desde San Isidro hasta Taya, 9) barranco de Gáldar que divide las dos Vegas, 9) Las Cordilleras (Pico Viento...) 10) el camino entre Hoya de Pineda y Caideros. De estos plantíos se excluyó todo el sector de Amagro.

Esta división sigue, atendiendo a su diferente finalidad, lo acostumbrado, como también vimos anteriormente. En sesión de 2 de marzo de 1837 se divide la jurisdicción en cuarteles para el cobro de la contribución: “los cuatro cuarteles del pueblo... cuartel del barranco allá...el de Anzofé...el de Pico de Viento...el de la Hoya...el Caydero...la Rehoya y Fagagesto...Barrancohondo...y finalmente para el pueblo de Guía”.

Y el 20 noviembre del mismo, para la contribución de paja:

para el pueblo de Guía...barrio del Hospital y Audiencia...el Calvario y Canteras...los Llanos...era de Toscas y barrio de D. Pedro...pagos desde el de Pabon, Majadillas, Taya el Agazal hasta las Rosas...la Longuera, Vega mayor y Anzofe...Pico de Viento...Saucillo, Hoya é Ynciensal...el Caydero, Nogales...la Rehoya, Fagagesto ...Barrancohondo y Artenara”.

Los árboles. Lejos de las grandes repoblaciones forestales realizadas en España, aquí son a una escala muy pequeña (17014 en 1835 y 11006 en 1838) con predominio de frutales que se plantan en las vallas de tierras labradías; hay que tener presente que entonces la mayor parte del suelo de Gáldar eran fincas. Extraña que hayan desaparecido los cidreros, de forma que es un árbol hoy desconocido entre nosotros, cuando Viera (Diccionario de Historia Natural) hablaba de sus excelencias y decía que “no parece sino que este vegetal ha elegido el clima de nuestras Canarias para hacer ostentación de sus medras” y que de ellos se aprovecha hasta la cáscara “excelente confitada y en almíbar”, un dulce muy parecido al de cabello de ángel.

En general se tuvo en cuenta la cota en la que se plantaba, al menos en 1835: los nogales, álamos, castañeros y escobones se plantan en los pagos de las medianías, aunque la mayor parte de las mimbreras, que aman los cursos de agua, están en el eje Rojas- Becerril, quizás a la vera de las acequias.

A los nopales y pitas debieron verles la utilidad, entre otras, de mantener el terreno y a estas el de servir como lindero (el grueso aparece plantado en la zona Hoya de Pineda- El Inciensal). Tampoco se puede olvidar el uso de ambas como alimento para el ganado en momentos de penuria: una imagen en la retina canaria es la del pastor sentado en cualquier piedra mientras con el cuchillo pica finamente pencas de pita. La tunera, base para el cultivo de la cochinilla y que nos regala sus frutos, en fresco o pasados al estilo de los higos (las porretas), también sirvió de alimento a las personas, aunque aquí forzados por el hambre, muy lejos del placer culinario que provoca entre los mejicanos. En San Isidro, al cobijo del aceitunero, el desaparecido Antonio Jiménez el Niño relataba a la juventud como, en los años que siguieron a la Guerra de España, lo mandaba la madre a buscar pencas de tunera a las tierras que habían dejado atrás en Pico Viento “pa sancocharlas”.

-¿Y se comían eso?

-Hum, comíamos agua jervía.

Puede extrañar la plantación de tártagos. Pero hacen una figura lucida, prosperan con facilidad y de sus semillas se obtiene el aceite de ricino. También en esto vemos el espíritu práctico del racionalismo.

En la de 1838, de 11016 solo hay 222 sauces, 9 castañeros, 13 nogales y 84 nopales. El resto son frutales que necesitan cuido.

Resulta curioso como tratan de justificar lo anterior en que “...esta Villa, está desde lo antiguo muy poblada de arboles y no hay donde fomentar de nuevo en muchos parages...”.

Llama la atención como las formas se repiten, desde el principio se aduce como dificultad para el arraigo de los plantíos el “haber dejado el Ayuntamiento saliente, perder la entrada del Ynvierno, que es la favorable para el caso, en un año tan escaso de aguas, como el presente”; pero también podemos decir que algunos de los frutales de nuestras fincas así como los castañeros, álamos y sauces que ornan los campos en la actualidad se los debemos a la iniciativa y trabajo de aquellos pioneros imbuidos de las ideas prácticas y saludables de la Ilustración.

Acabado el 16 de julio de 2020, día del Carmen (cristiano), de Tayri (amazihg) y Aguaboregue y Gualda (canario).

Puedes descargar el trabajo en formato PDF imprimible pinchando en la siguiente imagen.


Domingo Oliva Tacoronte.
Actualizado el Jueves, 06 Agosto 2020 00:16 horas.

1 comentario

  • pascual ruiz quesada Jueves, 06 Agosto 2020 10:06 Enlace al Comentario

    Felicidades D. Domingo:
    trabajos como este son los que engrandecen a un hombre y enriquecen a una ciudad,
    siga por este camino,
    gáldar se lo `premiará y sobre todo ahora, este ciudadano,
    !adelante¡
    pascual ruiz
    juez de paz

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