La fiebre amarilla de 1838 en Gáldar y Guía

Enfermo de vómito prieto o negro (La geografía médica en México)Enfermo de vómito prieto o negro (La geografía médica en México)

 Esta epidemia tuvo escasa incidencia en la comarca galdense, al contrario que la padecida entre 1810 y 1812, que causó estragos en el pueblo de Guía, o la del cólera morbo de 1851, que dejó 213 muertos en el de Gáldar, aparte de sus secuelas de hambre.

A partir de los datos obtenidos se deduce la forma usual de actuación en todas ellas, y las de 1863-4 y 1892, y su parecido con las seguidas actualmente para prevenir la COVID, que al comienzo nos parecieron tan extrañas y coercitivas. De esta similitud queremos hablar a partir de un relato circunstanciado de lo acaecido en ambas villas, que esencialmente fue lo mismo, la misma preocupación, la misma precaución, idénticas medidas e idéntico feliz desenlace. No obstante, también es notable el desencuentro entre los regidores de los dos ayuntamientos motivados en origen por vanas pretensiones de primacía. Este relato se construye a partir de los datos constatados en las actas del ayuntamiento galdense y en el expediente instruido por el de Guía, todos entre octubre de 1838 y enero de 1839.

EL COMIENZO: OCTUBRE

 El 21 de octubre de 1838 a las 11 de la mañana se reúnen de urgencia los regidores y Síndico 1º del Ayuntamiento de Gáldar bajo la presidencia de su alcalde, Nicolás Aguiar. El primer asunto tratado, y que motiva la premura, es la noticia que se ha difundido en el pueblo acerca de que se padece fiebre amarilla o vómito negro en la Ciudad (Las Palmas). A ella habría llegado a bordo del barco de D. Gerónimo Navarro, uno de cuyos criados había muerto en el hospital el día anterior.

Estudiado el expediente que trae el alcalde se decide pasar un oficio al Ayuntamiento de Las Palmas “ecsigiendole un informe circunstanciado del estado de la enfermedad”, así como continuar las averiguaciones y volverse a reunir por la tarde con la asistencia de los miembros que faltan, además del Juez de Primera Instancia, Coronel y Párroco.

A las cuatro de la tarde, el Presidente del Ayuntamiento y de la Junta Sanitaria municipal lee el expediente iniciado en el que ya figura la muerte de varios individuos en la Ciudad, lo que se conoce por cartas recibidas por los ilustradores sobre el caso presentes. Retirados estos se toman las siguientes decisiones:

      1. La creación de una Junta en comisión, compuesta por el alcalde, Síndico primero, Juez de 1ª Instancia, Sr. coronel , Beneficiado y Alcalde de Mar. Además se invita a incorporarse a ella a los ayuntamientos de Guía y Agaete. A todos se los emplaza para las 4 del día siguiente.
      2. Que los regidores se dirijan a sus respectivos cuarteles con el fin de informar a los vecinos de que no deben recibir en sus casas a personas procedentes de la Ciudad sin dar parte a la Junta, que lo autorizará, bajo pena de multa de 10 ducados y 10 días de cárcel; los regidores pesquisarán los enfermos de su cuartel sea cual sea su enfermedad y darán cuenta igualmente a la Junta, “y por ultimo que zelen con el mayor esmero, el que por los arrieros ni otra persona, se introduzca en el pueblo, ropa sucia de marineros, ni efectos de ninguna clase que procedan del barco de D. Geronimo Navarro”.
      3. Se dé parte a la Junta Provincial de estos acontecimientos en el primer barco que salga.

Según el expediente seguido en Guía, también se demandó a esta municipalidad información acerca de si el hijo de Antonio Romero, del mismo nombre, llegó enfermo en la noche anterior a esa villa, o salió de ella. Se contesta que ese rumor es falso, tras tomar declaración a su madre y hermana. El día 22 se recibe la invitación a la reunión entre los tres municipios en Gáldar.

Por oficio a la Junta Provincial de 11 de noviembre sabemos que, como no reconocen autoridad ninguna de Gáldar sobre Guía, el ayuntamiento de esta “tubo que masticar mucho tiempo para acordar los terminos en que debía contestar” para no provocar consecuencias quizás funestas para ambas villas y al mismo tiempo “sostener su caracter”. Por ello demoran la contesta, en espera también de que el de Gáldar cayera en su “herror”, y no asisten, lo que genera “un pique” y “una pugna irracional y obstinada”.

No obstante, en oficio de 23 de octubre a la Junta Provincial, Guía “estubo á corde en la cooperacion para todas las medidas que se adoptacen para ambos pueblos, aunque entendiendose oficialmente, pero sin que se pasace por el vejámen de enviar comicionados a Galdar...”.

Además se adoptan algunas disposiciones:

“...por ahora se suspende toda medida de incomunicación, limitandose tan solo á nombrar un celador en cada calle y en las entradas del pueblo...y avisen á la autoridad de cualquiera persona extraña...averiguen su procedencia, hasta enterarse de si ha tenido roce en las casas o efectos incomunicados de la Ciudad”.

Los motivos de Gáldar para convocar esa reunión parecen encontrarse en ser los primeros en saber de la enfermedad en Las Palmas (de hecho es Gáldar quien informa de ella a la Junta Provincial), en su posición central y en ser cabeza de partido, lo que también pudo constituirse en el principal motivo del Ayuntamiento de Guía para no acudir.

Ese mismo 23 se recibe en esta villa un oficio del Conde de la Vega Grande, alcalde de Las Palmas, en que se comunica el resultado de la autopsia del muerto en el Hospital de San Martín: dos médicos dicen que murió de fiebre amarilla y otros tres dicen que no. El ayuntamiento de la capital tranquiliza aduciendo que siempre se tomarán las medidas oportunas a la situación que se presente.

Desde la Ciudad se pretende en los primeros días que no se trata de fiebre amarilla con el fin de evitar el aislamiento y sus consecuencias económicas.

El día 25 se vuelve a reunir el Ayuntamiento de Gáldar y se tratan temas administrativos, como la elección de peritos gremiales, el padrón de la contribución, la lista de electores o las cuentas del pósito, muestra de que la enfermedad se veía lejana. No obstante en la última disposición se “pidió que mientras duren las actuales circunstancias se prohíva toda reunion de velas de paridas ó enfermos según acostumbran en el pueblo y así se acordó practicar”.

 El día 28, Guía demanda al ayuntamiento de Las Palmas más información sobre los alborotos producidos en esa ciudad durante la noche del 25, preocupados por el éxodo de familias enteras hacia el campo. Al día siguiente acuerdan establecer cordones en el barranco de Moya, Palmital y Cueva del Hornillo, con lo que el paso hacia los pueblos de la comarca quedaba sellado.

Efectivamente, la primera de las consecuencias, al conocerse fehacientemente la existencia de la enfermedad, fue la salida precipitada de las familias pudientes y algunas autoridades de Las Palmas como había sucedido en ocasiones anteriores.

Puerto de Sardina, puerta de mercancías y enfermedades, en 1925 (Maisch, Fedac) .Puerto de Sardina, puerta de mercancías y enfermedades, en 1925 (Maisch, Fedac) .

 EL DESENCUENTRO: NOVIEMBRE

Jueves, 1º de noviembre. El Juez de Primera Instancia de Gáldar comunica un oficio del Regente de la Audiencia Territorial de la Provincia para ser informado de si en esta villa hay edificios suficientes para albergar al Tribunal y sus ministros en el caso de que vuelvan a aparecer casos de fiebre amarilla en Las Palmas.

El ayuntamiento procede a hacer una lista de casas, tanto vacías como habitadas por sus dueños, a los que hace comparecer. Informados de la situación “convenidos con el mayor entusiasmo y patriotismo” se muestran dispuestos “á dejar sus propias habitaciones y pasarse á otras inferiores”, por lo que “se acordó: se le diga al expresado Sr. Juez...que puede ofrecer al Tribunal no los doce edificios que señala, sino los treinta y dos que estan en la lista”.

El 5 de noviembre el ayuntamiento insistirá, mediante oficio, en este ofrecimiento.

Que la enfermedad se consideraba alejada sigue patente en la toma de otras decisiones de índole cotidiana: queja de los habitantes de Artenara “contra su Alcalde y guarda de aquel Pinar Juan Miguel, por excesos y raterías cometidos”; gastos en papel para el expediente de Caleta o “que siendo el tiempo de la Cimentera por la lluvia que ha caído y los labradores haberse presentado á pedir cimientes del Posito, se haga saber al publico que se repartirá el día diez”.

No obstante también se consignan gastos en sanidad: a Valentín Ogeda “por formar la garita para la guardia de Becerril” y a Gabriel de Avila “por un viage á Laguete”.

La primera medida que se aplicaba era el establecimiento de cordones, con su correspondiente guardia armada, en los límites de la jurisdicción, que, en el caso de Gáldar, incluía los puertos de las dos Caletas, a veces el de Botija, y, principalmente, el de Sardina.

 En sesión extraordinaria de este mismo día 5 de noviembre, cuando ya se ha producido una nueva muerte en Las Palmas, la del barbero Ricardo Melo, el ayuntamiento se queja al de Guía por haber situado de forma “repentina y intempestiva” un cordón en la Cuesta de Silva impidiendo el paso a los vecinos de Gáldar que estaban en la Ciudad así como a otros de esta que, alarmados de la fiebre, se dirigen a los diferentes pueblos del interior. Además de lo expuestas que se hallan allí las personas, mezcladas con las bestias que las conducen, aduce el ayuntamiento que se interrumpe el correo entre el Gobernador y la Ciudad, y las comunicaciones de Gáldar con otros pueblos sanos de la isla.

Por todo ello, mediante oficio, insta al de Guía, ciñéndose a las disposiciones de la Junta Provincial de 24 de octubre, a que, resguardando su pueblo como estime conveniente, deje franco el paso de cualquiera que se dirija a Gáldar de forma que su resguardo quede a cargo del zelo de su corporación.

Señala en particular el caso de Juan Gregorio Jáquez de Mesa, cuya familia viene de la Ciudad hacia Gáldar, donde reside, y el de un mayordomo de Jacinto Bravo de Laguna, que viene de Santa Brígida y no va a pasar por Guía. Ambos lo han comunicado al de Gáldar y este a su homólogo para que avise al cordón de que deben dejarle el paso franco.

El lugar para establecer los cordones entre los dos pueblos también sería objeto de disputa durante la epidemia de cólera de 1851. Guía lo situó en el medio de La Vega, de forma que sus vecinos podían pasar a sus fincas, en la jurisdicción de Gáldar, pero los de esta no podían hacerlo, estando sus propiedades en la jurisdicción propia.

 El mismo, y por ello innegable, hecho no es descrito en iguales términos desde Guía.

El día 5 acuerdan el refuerzo del cordón de Silva con 8 hombres debido a los tumultos allí acaecidos, especialmente de noche. Los que allí lleguen serán conducidos de día al punto de observación o lazareto que es la casa mareta del Cantor, al extremo de Llano de Parras. No obstante, a la familia de Jáquez se le permite señalar el punto de observación donde quedarán recluidos, y al mayordomo, desde que lo supo la Presidencia, lo dejó pasar. Hay que tener presente la posición de Jaquez y Bravo de Laguna.

Motivado por las quejas de Gáldar ante la Junta Provincial, y a requerimiento de esta, se ahonda, en oficio de 6 de noviembre, en lo expuesto, aclarando lo justo de sus motivaciones. Vistas las ocurrencias en Las Palmas se dispuso una guardia en el barranco de Moya para estos tres pueblos, de lo que se dio parte a Gáldar y Agaete, por si querían colaborar. También se despachó un propio al proto-médico Roig pidiéndole opinión, al igual que a otros entendidos.

A las 5 de la tarde Agaete comunica su cooperación, pero Gáldar mandó un oficio, que llegó a las 6 de la noche, en que pide se le deje camino libre desde la cuesta de Silva a la entrada de Gáldar, que es de “grande extension...poblado en la mayor parte”, por lo que necesariamente tiene que haber roce y así Gáldar, que lo sabe, se burla de las disposiciones de la Junta Provincial, dadas el 24 de octubre pasado.

Como a ese cordón han llegado multitud de familias que salieron de la Ciudad se estableció una casa de observación en Guía y otra en Gáldar. Durante la noche se produjo un tumulto por lo que a los de Guía se impuso una multa. En cuanto a los de Gáldar se hace notar que el teniente de milicias Jáquez, con sus dos hermanas y demás de su casa, insultó a la guardia “hasta llegar a una botella con vinagre, darle de punta pie, y hacerla ir rodando”.

A las 7 de la mañana se condujo a los de Guía hasta la mareta del Cantor, “a medio cuarto de legua de este pueblo”, y a los de Gáldar hasta Becerril.

Ese mismo día 6 de noviembre Guía ve de forma satisfactoria que Gáldar mande dos comisionados a Silva, para hacerse cargo de personas y enseres que vengan de Las Palmas con destino a esa villa, dos veces al día: a las doce y a las cinco de la tarde.

Desde Gáldar se contesta sobre una mujer enferma en su jurisdicción: solo se trata de una vecina de Anzo, Antonia Gil, que padece irritación en la cara por haberse sacado “tres muelas a la vez”. También se protesta porque en el cordón de Silva se suministra agua a los retenidos con las mismas vasijas donde bebe la guardia.

El día 7 se aprueban las medidas establecidas por la Junta Provincial:

Aseo en las casas, dentro y fuera, barriendo las calles los sábados y cuando fuera preciso.

No admisión en ninguna posesión de gente extraña o de fuera de la jurisdicción sin autorización y, si tuvieran pasaporte o carta de salud, obligación de dar parte a la autoridad bajo multa de 10 ducados.

Auxilio y obediencia a los comisionados, bajo multa de 2 ducados,

Prohibición de tender en la calle cueros o efectos de fetidez que sea perniciosa.

Decomiso de alimentos de mala calidad; cuando haya reincidencia: multa de 8 ducados y a la 3ª vez se formará causa.

Pena de muerte a quienes rompan los cordones.

Multa de 10 ducados y causa a los comisionados que no cumplan sus obligaciones.

Por otro lado se divide el pueblo en cuarteles de forma que los comisionados vigilen quiénes están en las casas, si salen de ellas y su destino.

Ayuntamiento de Gáldar. Acta de 21 de octubre de 1838.Ayuntamiento de Gáldar. Acta de 21 de octubre de 1838.

 El entendimiento entre las dos villas se rompe de nuevo al cabo de estas 24 horas.

Se pregunta al Ayuntamiento de Gáldar por la veracidad de los rumores de que están llegando al puerto de Sardina gentes desde Las Palmas y se asevera que unos majoreros que salieron de San Bernardo, también por mar, están en el lazareto del Convento con una “vigilancia informal”.

También se tiene noticia del levantamiento del degredo de las familias llegadas de Las Palmas tras solo dos días de observación. Por ello, “para evitar que el mal se desarrolle entre nosotros”, se advierte que se incomunicará con Gáldar si esas son las medidas adoptadas, pues se debe caminar juntos, ya que ambas están unidas por la naturaleza... o que desmientan los hechos para común tranquilidad.

El día 8 el Ayuntamiento de Guía da por comprobado que el periodo de observación en el Convento de San Antonio es muy corto y que la familia de Jáquez estaba en una casa de la población, “donde se rozaban publicamente” y que al día siguiente se les levantaba el degredo, por lo que se decide poner cordones en San José, La Vega y Becerril. Esto se pone en conocimiento de Gáldar para que haga lo mismo y pueda pasar la correspondencia de Tenerife.

Mientras, en Gáldar, ese día 8, la villa sigue libre de contagios pero se observa el temor al desabastecimiento por hallarse incomunicada la Ciudad. Así el estanquero pide un surtido de tabaco y papel timbrado, lo que es asumido por el ayuntamiento, añadiendo que debe ser suficiente para los otros pueblos colindantes. El interés por esta materia también se observa en Telde, cuyo ayuntamiento, en sesión del 9 de este mismo mes, permite que el producto pueda atravesar el cordón establecido con Las Palmas (Telde durante la epidemia de fiebre amarilla de 1838, Carmelo J. Ojeda Rodríguez, Aguayro 148).

Debido a los rumores de que en Santa Cruz se ha declarado la fiebre y de que por ello muchos de sus habitantes huyen hacia La Laguna, donde ya no quedan habitaciones, por lo que esta ciudad ha determinado aislarse mediante cordones, se acuerda interrogar al comisionado y tripulación del barco que al día siguiente llega de allá al puerto de Sardina para, caso de necesidad, tomar prontas medidas.

Ante el desorden debido a que los diferentes pueblos han establecido cordones para aislarse entre sí y con la Ciudad, impidiendo de esta forma también el correo, se acuerda ponerlo en conocimiento de la Junta Provincial para que establezca normas comunes.

Este comedimiento es solo aparente al decir de los regidores guienses, aunque en sus decisiones también se observan claras contradicciones. Tras haberse incomunicado con Gáldar y haber pedido a su ayuntamiento que establezca los cordones propios, se queja a la Junta Provincial del contra-cordón establecido cerca de Guía que impide el paso de sus vecinos a las respectivas haciendas en La Vega y pide dejar libre un camino por San José, en La Vega, para comunicar con Agaete, pueblo con el que tiene una excelente relación. Lo argumenta en que “la extensa Vega llamada de Galdar, es en su mayor parte propiedad de los vecinos de Guia”, que necesitan frecuentarla para su cultivo, aparte de que el camino hacia Agaete pasa también por ella. Por eso “la incomunicacion debe ser establecida solo para aquel punto donde sea necesario, y muy bien puede quedar esta Vega fuera del cordon, limitandose este al recinto del pueblo de Galdar, sosteniendolo por los pueblos de Guia y Lagaete, y estableciendolo desde la montaña que se llama de Galdar hasta la de Amagro”.

Es decir, que después de haber negado un camino libre a Gáldar entre la Cuesta de Silva y Becerril, alejado del pueblo de Guía y a través de una zona de arrifes, pretende cercar -con cordones propios- a este pueblo y separarlo de su Vega y la importante población de sus aledaños, del barranco allá: La Longuera, barrio Pardelero, Majadillas, Marmolejo, Taya, El Agazal ...y pagos del campo.

Solicita además que las comunicaciones desde Tenerife lleguen por Agaete y que se marque los días de observación, pues en Gáldar son solo dos.

Las misivas se cruzan en esos días. El día 9, en Guía se reciben dos, una en que el ayuntamiento de Gáldar demanda dejar paso libre al correo o este se entregará al cordón guiense que deberá llevarlo a Las Palmas y será responsable de los perjuicios, y otra de la Junta Provincial motivada por las quejas galdenses, a la que se contesta que ese ayuntamiento ha hecho un relato inexacto de lo ocurrido, que su actuación ha sido la correcta siempre temerosos por lo acaecido en 1811 y la de Gáldar ha sido lo contrario, tanto que hasta su población murmura, en secreto, contra quienes tan mal la rigen. Además se piden disposiciones sobre si se pueden pasar alimentos desde Gáldar a los criados de labranza que están en las haciendas de La Vega.

Al día siguiente, 10, se insiste en que desde ese municipio no se cierran caminos y se deja el paso libre a los labradores y el correo, mientras que Gáldar impide el paso a Agaete y La Aldea y el correo desde Santa Cruz a Guía.

El día 11 se vuelve a pedir la comunicación a través de Agaete pues el Ayuntamiento de Gáldar la entorpece por Sardina. Asimismo en que los de Gáldar siempre han podido pasar por Silva, con las precauciones pertinentes, y ahora Gáldar impide el paso a Agaete por San José y no deja pasar víveres a los mozos de labranza en La Vega.

En este oficio se hace un relato glosado de las ocurrencias desde el 21 de octubre, insistiendo en la moderación propia y la obstinación ajena.

Por último, el día 15, reiteran que el contra-cordón de Gáldar impide el paso de los pliegos hasta Sardina, de esa forma acaeció el día 13 “cuyo pliego percibió la guardia sin la precaucion del vinagre...devuelto en el mismo día, diciendo no alcansó el correo”. Asimismo informan de que la enfermedad ha llegado a Santa Brígida llevada por el doctor Nicolás Betancurt que asistió al barbero Melo. El doctor ha dejado enfermos a su mujer, dos hijos y una criada que se hallan en La Vega, incomunicados por su relación con el finado Betancurt.

En Gáldar el día 12, los rumores de fiebre en Santa Cruz están ya desmentidos, resultando que el traslado a La Laguna se debió al temor a que la enfermedad pasara a aquella ciudad desde Las Palmas y al recuerdo de lo acaecido en 1811.

Traído el expediente que sigue la Junta Sanitaria se aprueban las disposiciones en él establecidas “en orden á conservar la salud del pueblo” al igual que en Guía, como dijimos, el día 7.

Excepto una petición del “rematador del diezmo de flor, D. Ignacio Suarez” para que se le señalara el precio de las nueces, que se fijó en “cuatro rta. millar”, todos los temas tratados giran en torno a la epidemia.

El depositario del pósito informa que el trigo de “Barbilla, comienza á calentarse”; no obstante, debido al estado de incomunicación de los pueblos, se decide no disponer de él hasta recibir instrucciones del Sr. Gobernador y Gefe de los cordones, no sea que sean precisos para el abasto del pueblo. Los regidores tranquilizan al señalar que jamás se ha visto tanta abundancia de comestibles como la que hay, a precios muy equitativos.

La preocupación por el abastecimiento, como vemos, se repite en todas las épocas de crisis. Y la injerencia del ayuntamiento de Guía, también:

El administrador de correos solicita una copia legal del oficio que el ayuntamiento de Guía ha enviado a la Junta en comisión a fin de acudir “al Juzgado competente a pedir el desagravio de su conducta y honor que le ha mancillado”.

El Ayuntamiento de San Lorenzo pide ayuda para reforzar el cordón que, junto con Arucas y Teror, tiene puesto a la Ciudad. El de Gáldar le da las gracias por “el desvelo y medidas energicas que con tanta oportunidad ha tomado, para precaver á aquel y demas pueblos...y se le diga: que en atencion á que el Sr. Gobernador de la isla esta nombrado para Gefe de los cordones, esta corporación espera las disposiciones que este dé...”

El 15 de noviembre la corporación galdense trata temas exclusivamente económicos:

Dado lo avanzado de la estación se decide prorrogar los arriendos de Pico Viento y el Egido en las condiciones acordadas hasta tanto se puedan hacer las mediciones, valoraciones y remates para el año entrante.

Se presentan las cuentas de la cuarta de agua.

Que siendo necesario repartir el trigo barbilla del Posito, tanto por el mal estado en que se halla, cuanto por que los Labradores piden simientes para estas costas y no sirve otro trigo que el de esta clase se fixe cartel anunciando el reparto para el dia Lunes diez y nueve del corriente a las ocho de la mañana.”

“El rematador del diezmo de flores D. Ignacio Suarez, pidió se le señalase el precio de las nueces...se le señaló el de cuatro rta. por millar”.

El día 19 se acuerda tomar fondos del pósito así como que se venda el trigo de mistura preciso para cubrir los gastos de la obra de casas paneras del mismo, consistoriales y cárcel.

Se efectúa la visita general de escuelas que debía “celebrarse en este día, como que es el natal de la Augusta Sra. maestra Reyna Dª. Isabel 2ª” y se reparte “la cantidad que para premios esta señalada”.

Ignacio Suárez, como rematador del diezmo de flor, pide se le señale el precio del lino, que se establece “entre medio duro y seis de pta. la docena”.

Económica también, pero relacionada con la fiebre, es la decisión de La Junta Sanitaria de cargar al ayuntamiento los gastos por ella ocasionados para su aprobación y la de la Diputación Provincial, dado el escaso importe “de la conducción de oficios a la Ciudad y Laguete, y la hechura de una garita ó abrigo para la guardia, para resguardo y conservación de la salud del pueblo”.

El 22 de noviembre se lee un oficio del día 9 en el que el Regente de la Audiencia Territorial de esta Provincia agradece el ofrecimiento del Ayuntamiento para que el Tribunal se trasladara a Gáldar “por los casos de la fiebre”, aunque finalmente lo hicieron a Telde.

El traslado de las instituciones capitalinas ya se había efectuado antes del 9 de este mes.

Se aprueba las disposiciones de la Junta Sanitaria, a la que se acordó “dar las gracias por el desvelo con que procede en la conservación de la salud del pueblo”.

El 26 de noviembre se leen los Boletines desde el 81 al 86 y en ellos la circular, de 25 de octubre, del “Gefe Superior Político y las medidas que manda observar respecto a rondas y demás precauciones dirigidas a concervar la salud del pueblo”. A este respecto, dado que todas habían sido aplicadas por la Junta sanitaria de la Villa, “se dispuso, recordar á los encargados zeladores de calles, redoblen su vigilancia á fin de que sean estrechamente cumplidas las disposiciones superiores así como las de la dicha Junta”.

Con respecto á la otra circular de la Excma. Junta Provincial Sanitaria de 16 del propio octubre que se incerta en el nº 86 del mismo relativo al señalamiento que ha hecho de esta Villa, para el unico punto de comunicación con Tenerife, se le suplicó al Sr Presidente de sus disposiciones á efecto de que las correspondencias que le sean remitidas no sufran el menor retraso”.

Estos retrasos, como ya se dijo, se producían al tener que atravesar los cordones establecidos por Guía, lo que dificultaba no solo la comunicación con Las Palmas sino con otros pueblos sanos del interior, como Arucas (El Atlante, 316). Esta desventaja hizo que el ayuntamiento de Telde propusiera el puerto de Melenara para recibir el correo desde Tenerife (Telde durante la epidemia, o.c.).

Ayuntamiento de Guía. Expediente sobre la fiebre amarilla de 1838Ayuntamiento de Guía. Expediente sobre la fiebre amarilla de 1838

EL DESENLACE: DICIEMBRE Y ENERO

En diciembre la gravedad en Las Palmas ha remitido, lo que se observa en las decisiones de todos los pueblos de la isla.

El día 2, el Ayuntamiento de Guía comunica a la Junta Provincial que, desde se supo de la enfermedad en Las Palmas tomó las medidas necesarias para evitar el contagio y, a pesar de haberse acordonado la Ciudad, estableció su propio cordón “temeroso siempre de que por las noches pudiesen introducirse personas que validas de la obscuridad y ocultas travesias entrasen y saliesen de la Ciudad y lo hicieran en este pueblo”, por lo que también puso guardias en todas las entradas. Pero, viendo como las demás municipalidades han quitado los cordones y el de la Ciudad se ha estrechado, por lo que su aislamiento es más efectivo, decide hacer lo mismo y limitarse a extremar la vigilancia de calles y entradas.

El 3 de diciembre el Beneficiado de la Iglesia de Santiago pide que, debido a la situación de incomunicación en que se encuentra la Ciudad, se establezca en Gáldar la y se sufrague con los haberes del cuarto sobre cada libra de carne que se consume, beneficencia de niños expósitos como es habitual en estos pueblos. El ayuntamiento, en tanto se ve la posibilidad de establecer en la villa dicha Junta de Beneficencia, acuerda pedir al de Las Palmas ordene al rematador de dicho arbitrio pague los gastos del cuidado de los niños expósitos.

Se decide también el remate del trigo de mistura que comienza a estropearse así como “el establecimiento de un estanquillo de venta de tabacos á los pagos de Caydero, Rehoyas, Fagagesto y Barrancohondo, pues conviene tanto á los intereses de la Nación, cuanto al beneficio y comodidad de aquellos vecinos”.

Aparte de otros asuntos administrativos, se acuerda la aprobación de las disposiciones acordadas por la Junta Sanitaria Local que constan en el expediente.

El 4 de diciembre a las cuatro de la tarde, de urgencia, es convocada una reunión por haberse recibido una circular en que la Diputación Provincial multa a este de Gáldar y otros ayuntamientos por no haber remitido el estado del pósito. Se constata que los documentos estaban realizados, firmados y preparados para su remisión en la fecha requerida, pero había sido olvidado su envío debido a la aparición de la fiebre amarilla en la Ciudad, pues el ayuntamiento solo se había ocupado en velar por la salud y por ello “todo lo abandonó, pues no podía atender en aquellos días en otra cosa, que atajarce de la comunicación de tan cruel azote”. Se remite el documento y se solicita el perdón de la multa.

 Este día 4, el ayuntamiento guiense protesta con firmeza por la decisión de que todos los facultativos de la isla se dirijan a Las Palmas, donde realmente no hacen falta por la poca gente que ha quedado después de que se declarara la enfermedad; se advierte de que allí podrán ser presionados para que nieguen la existencia de la enfermedad o guarden un ominoso silencio y de esa forma se extienda por el resto de la isla; se critica que se tomen tan a la ligera la enfermedad pues considera que solo ha remitido por la estación y que, volviendo los calores y “la reunión de la gente”, rebrotará. Recrimina que solo los mueve el interés y que con el tiempo “se verá quiénes son los criminales.”

 La diferente política seguida por la capital canaria, tendente a retrasar y después a levantar la incomunicación para aliviar la situación económica, respecto a la de la Junta Provincial con sede en Tenerife, queda de manifiesto en que el 10 de este mes se leyó, en sesión del ayuntamiento galdense, un oficio del Gobernador militar Gefe del cordón en el que se conminaba a todos los pueblos a reforzar, según su vecindario, el cordón puesto en Cuesta Blanca por el ayuntamiento de San Lorenzo, a lo que se contestó que “esta Villa, mediante su posición litoral, no solo ha tenido que resguardarse del contagio por tierra, sino por el mar y de consiguiente...fixó una guardia en su puerto principal de Sardina, de tres individuos, aumentandose el numero cuando circunstancias particulares lo ecsigiecen, la que permanece...pues no puede desamparar dicho punto, así como los demas puertos de su distrito, á donde continuamente se dirigen para su abrigo y seguridad los Buques del Cabotage y que por estas razones, esta Villa se conceptua exempta del indicado servicio, á que pueden concurrir los pueblos interiores, que no hacen fatiga ninguna”.

El 13 de diciembre se analiza qué hacer con el trigo del pósito que se quería vender, desde el 19 de noviembre, para pagar el gasto de las obras municipales pues no se había encontrado rematador debido a la situación de incomunicación. Dada la urgencia y a no querer bajar el precio para alcanzar la cifra necesaria se decide, si fuera necesario, conducirlo al cordón más cercano a la Ciudad para su venta.

El 17 de diciembre aún no se “ha dispuesto el remate de los arvitrios del aferimiento, sisa, y consumo de carne y pescado por los diversos ogetos que han llamado la atención del Ayuntamiento” por lo que se acuerda fijarlos en las condiciones del año último.

El 25 de diciembre se acuerda que una comisión formada por el Presidente, Regidor 1º y Síndico 2º pase al Puerto de Sardina a felicitar al Jefe superior político que llega en compañía de su “Auditor de Guerra, dos médicos y tropas de Santa Cruz, con destino a la Ciudad de esta isla, con motivo de cierto alboroto popular que ha ocacionado la incomunicación en que se le tiene”.

Se establece que la tropa se aloje en el Convento y los Caballeros oficiales en “las casas de los vecinos de mejor comodidad”.

Por último que se reparta el sobrante del pósito.

Esta comitiva, que llegó el 27, tenía la doble finalidad de estudiar el estado de la enfermedad en Las Palmas para un posible levantamiento de los cordones así como sofocar los disturbios que se habían ido produciendo en estos meses debidos a la escasez y el hambre de las clases más pobres.

El 29 de diciembre, en cumplimiento de un oficio del Jefe Superior Político, de 27 del mismo, en que se insta a los diferentes ayuntamientos a abrir una suscripción durante “tres días para el socorro de los pobres desvalidos de la Ciudad, que mas bien el hambre, que la enfermedad los tiene agoviados y expuestos á que, de aquella resulte otros males de peor carácter”, se toma la decisión de que la suscripción sea el 30 y 31 del corriente y 1º de enero del año entrante. Los regidores, cada cual en su cuartel, pedirán de puerta en puerta y el Beneficiado durante la misa deberá “exhortarles á la Caridad que deben exersitar para con sus necesitados hermanos”. Para llevar esta noticia a los campos se debe nombrar una comisión que “mañana á la hora de la misa que se dice en el Pago del Caydero, y á la que estan aquellos moradores reunidos, les ecsija la limosna se nombró para el efecto á D. Juan Guerra Betancurt, quien como persona de todo desembarazo y comodidad puede hacer esta diligencia en obsequio de la humanidad; pero hallandose este individuo presente, inteligenciando de esta disposicion, manifestó: que de ninguna manera, se hacía cargo de dicha comision, y en virtud se acordó: dar el oportuno parte a S.E.”

De entre los diferentes acuerdos tomados destaca el de rebajar a la 4ª parte de sus hilos los diferentes arbitrios por no haber acudido nadie a su remate, pues esto se debe a la precaria situación económica de la población, provocada por la incomunicación de los últimos meses.

El 2 de enero de 1839, el Ayuntamiento de Guía se hace eco del levantamiento de la incomunicación de la Ciudad y el 10 del mismo se recibe oficio de la Jefatura Militar en el que Francisco María de León muestra su satisfacción por el celo desplegado por este ayuntamiento y se da por concluida la enfermedad.

El 7 de enero el Ayuntamiento de Gáldar acuerda que cada regidor en su cuartel cele por el aseo de calles y caminos, y el 28 de febrero que se hagan rondas nocturnas para conservar la tranquilidad de que goza el pueblo. Las efectuarán los miembros del ayuntamiento, por turnos, y se podrán acompañar de dos paisanos o pedir “los auxilios militar o de marina”.

 Ya 12 de agosto de 1839, vista en sesión la “circular, que corre en el Boletín del Sabado 3 del corriente, relativa á los perjuicios que pueden ocasionar á la salud publica, aquellos que se egercitan en el contrabando, por el roce con unos buques que tal vez infestados de alguna peste asoladora, introducen en los pueblos el contagio, se acordó: se zele con la mayor actividad tan pernicioso exercicio y para conocimiento del publico, se copie y fixe en los parages de costumbre.”

 Como decíamos, al comienzo de la actual pandemia debida a la irrupción del coronavirus asistimos con asombro a las medidas restrictivas que se iban tomando, primero en regiones lejanas y al final en nuestro propio país. Aún ahora hay quienes, negando su necesidad, siguen viendo en ellas una especie de intento de control de la sociedad o, cuando menos, una limitación de las libertades gratuita, es decir, sin justificación. Entre otras causas este desatino se debe al desconocimiento de lo acaecido en otras épocas en todas las partes del mundo, incluyendo nuestras islas. No es preciso la observación muy detenida de las medidas adoptadas para comprobar que son esencialmente las mismas que hoy, la incomunicación, y las consecuencias de su incumplimiento similares, el contagio. Esperamos que la divulgación de las mismas contribuya a la toma de conciencia.

El paralelismo es evidente. El vinagre ha sido mejorado en hidroalcohol y la limpieza y desinfección de casas y calles se extiende a cuantos espacios públicos son comunes. Hoy decimos distancia social y entonces hablaban de evitar el roce, entre personas o con animales u objetos que hubieran estado en contacto con el mal. Los cordones sanitarios entre jurisdicciones se establecen ahora en puntos neurálgicos como entrada de autovías y rotondas. Ahora pueden intervenir la policía nacional, guardia civil y ejército y el Ayuntamiento de Gáldar estableció que se podría pedir “los auxilios militar o de marina”. También entonces había quienes se saltaban las medidas adoptadas, por eso había que extremar el zelo en la vigilancia de entradas a los pueblos y calles, viendo quiénes estaban en las casas, y si salían, averiguar su destino por si tenía justificación. También entonces se permitía la salida por motivos laborales y así continuar con los cuidados agrícolas. No es nuevo el establecimiento de los pasaportes o cartas de salud para poder desplazarse. No son nuevas las cuarentenas, confinamientos o degredos. Es importante señalar que se estableció la pena de muerte para quienes se saltasen los cordones.

El enfrentamiento entre economía y salud tampoco es exclusivo de la actualidad. Hemos visto la preocupación por el desabastecimiento, la influencia sobre el comercio y por tanto sobre los precios, el intento del ayuntamiento de Las Palmas por ocultar la existencia de la enfermedad y así evitar la incomunicación y las pérdidas económicas que acarrearía.

Tampoco supone novedad la descoordinación entre administraciones: la pugna entre ayuntamientos que hace pedir a ambos normas comunes o la mantenida entre Santa Cruz y Las Palmas. Ni es nuevo que lo errores se repitan: los lugares adecuados para establecer los cordones fueron objeto de disputa entre Gáldar y Guía en las diferentes crisis sanitarias del siglo. Al menos en esta de 1838 no tuvo consecuencias funestas y no hubo que arrojarse la responsabilidad de los muertos, ni dilucidar quiénes eran los verdaderos criminales, como ahora se está haciendo sin que a nadie ni siquiera se le ponga la cara encarnada.

pdfPuedes descargar el reportaje en formato PDF imprimible desde este enlace

 Domingo Oliva Tacoronte. Octubre de 2020.

Actualizado el Viernes, 06 Noviembre 2020 00:41 horas.

6 comentarios

  • Javier Morales Medina Domingo, 08 Noviembre 2020 14:16 Enlace al Comentario

    Un buen trabajo comparativo entre la realidad actual y la que hubo en esa primera mitad del siglo XIX. Demuestra claramente que las medidas de carácter sanitario ante las epidemias siempre han tenido un eje común históricamente. Lógicamente, con unos recursos más limitados sirvieron para contener una epidemia de dichas características. Te felicito Domingo por este trabajo y lo que aportas.

  • Ángel Ruiz Quesada Viernes, 06 Noviembre 2020 21:04 Enlace al Comentario

    Un trabajo de lujo Domingo, enhorabuena y muchísimas gracias por compartirlo.

  • Francisco J. Romero Medina Viernes, 06 Noviembre 2020 17:27 Enlace al Comentario

    Un trabajo muy interesante e impresionante realizado por Domingo Oliva, muy bien trabajado y elaborado.

  • Tinerfe Viernes, 06 Noviembre 2020 16:58 Enlace al Comentario

    Felicitaciones por tan magnífico trabajo, una verdadera crónica de acontecimientos pasados que deberían ser de general conocimiento para no volver a cometer los mismos errores. Una crónica de altura, sin santos, sin pompa y boato, objetiva, ceñida a la ciencia histórica con la profusa aportación de datos reales y comprobables, nada se deja al azar o a la voluntad de la divinidad o del martirologio intelectual. Muchas gracias por este trabajo.

  • Juan Jose Mendoza Quintana Viernes, 06 Noviembre 2020 15:12 Enlace al Comentario

    Magnifico trabajo no puedo mas que felicitarlo.

  • joseluis dominguez romero Viernes, 06 Noviembre 2020 10:01 Enlace al Comentario

    interesantisimo.

Deja un comentario

Esta es la opinión de los lectores, en ningún caso la de infonortedigital.com. No se permitirán comentarios ofensivos o contrarios a las leyes españolas. Tampoco se permitirán mensajes no relacionados con el tema de la noticia.
El envío de comentarios supone la aceptación de las condiciones de uso.

volver arriba

Noticias

Municipios

Suplemento