Setenta y cinco años del Císter de Breña Alta


Señoreaba la diócesis un ilustre cordobés, José Proceso Pozuelo y Herrero, cuando Teror hace 140 años, acogió al Císter y el Císter en justa correspondencia, quedó para siempre prendido a Teror y a la Santa Imagen del Pino.


obispopozuelosEste hecho sobrevino a resultas de otros anteriores a los que tanto nos tenían acostumbrados los devenires históricos decimonónicos. En 1868, tras 35 años de reinado de Isabel II de Borbón, un movimiento político-militar de los que tanto abundaban por entonces dio al traste con su reinado con la que se vino a llamar Revolución Gloriosa y que comenzó el periodo conocido como Sexenio Democrático.

En Las Palmas se constituyó rápidamente la Junta Revolucionaria, que movida por un extremado anticlericalismo y, tal como afirma Alzola, con una manifiesta preocupación urbanística, se aprestó a tomar medidas modernizadoras de la urbe. Ambas circunstancias (el anticlericalismo y las necesidades urbanísticas) se unían en un lugar: el único convento que en la ciudad había escapado de los anteriores embates desamortizadores; el de monjas de San Ildefonso del barrio de Vegueta, que cubría la extensa superficie que hoy ocupa la manzana donde se ubica el inmueble del Museo Canario.

Como en estas cosas, los políticos parecen darse más prisas que en otras más necesarias, la comunidad fue rápidamente exclaustrada y el secular edificio derruido en aras de la presunta modernización de la ciudad. Las monjas, acogidas temporalmente en el Hospital de San Martín se trasladaron posteriormente a Las Clarisas de La Laguna, en Tenerife.

Aunque las actuaciones para restituir lo sustraído fueron muchas por parte del obispo Urquinaona, llegado a la isla al año siguiente; no sería hasta la arribada de su sucesor don José Pozuelo, cuando comenzaron a tomarse decisiones concretas en este sentido.

cisterPozuelo y Herrero, nacido en la provincia de Córdoba, tomó posesión del obispado en junio de 1879, llegó a Las Palmas el 10 de agosto y el 8 de septiembre, escribía su primera Carta Pastoral, comenzando una estrecha relación con la Villa de Teror y la advocación del Pino que no hizo más que aumentar con el paso de los años. El obispo decidió rápidamente enmendar en lo posible a la comunidad exclaustrada y buscó un nuevo emplazamiento para ella, fuera ya de la ciudad, donde ya no corrían vientos muy favorables a la ubicación del nuevo monasterio. De ser cierta la anécdota narrada por don Juan Artiles en estas mismas Jornadas, sería la negativa del alcalde de Agüimes de entonces lo que impidió la edificación del mismo en la villa sureña. Pero si éste no quiso, el alcalde de Teror y su pueblo presidido por el párroco Judas Dávila sí quisieron y con entusiasta rapidez se dieron los pasos encaminados a ello.

El 22 de noviembre de 1880 llegó a Teror desde Tenerife la comunidad embrionaria de la nueva sede del Císter, que en espera del nuevo edificio se ubicó en el Palacio Episcopal de la Villa, que les fue cedido por el obispo. El solar de Vegueta, devenido nuevamente en propiedad eclesiástica, fue dividido en parcelas para su venta. Paradójicamente, el médico grancanario Gregorio Chil, que había sido excomulgado por Urquinaona, adquirió por 5800 pesetas una extensa porción del mismo de 719 metros cuadrados y en ella construyó su vivienda familiar que años más tarde se transformaría en la sede del Museo Canario.

2ddd9ae7 ff02 4912 b76c 66fc1c1af7b8El solar reportó a la Iglesia un total de 23.800 pesetas.

En Teror, las gestiones del entusiasta párroco comenzaron a dar sus frutos. La finca conocida como Cercado de Los Rochas, situada en la parte más alta del Barrio de Arriba, fue adquirida por don Judas, que apareció como comprador por el total de 3.700 pesetas en que fue valorada la propiedad; y así, el 25 de junio de 1882 pudo ser colocada la primera piedra del nuevo monasterio.

Las obras duraron seis años, durante los cuales se configuró uno de los edificios más importantes del patrimonio terorense, apareciendo permanentemente don Judas como el principal valedor del proyecto. Entusiasmó al pueblo terorense de entonces, que colaboró aportando limosnas y su propio trabajo, como el que fue necesario para transportar la piedra desde El Hornillo hasta El Recinto.

El 11 de noviembre de 1888, el obispo bendecía el nuevo templo, culminando con ello, todo el proceso. Don Judas, no contento con todo el trabajo por él realizado, adquirió de su peculio personal el retablo mayor en el que se colocaron las imágenes de la Virgen del Patrocinio al centro (donada también por don Judas), y a los lados las de San Ildefonso y San Benito, procedentes del edificio derruido en Las Palmas.

Ése fue el inicio del Císter de Teror que continuaría su historia en la Villa en las décadas siguientes, hasta que el 20 de agosto de 1938 contactó con la comunidad terorense, María de los Dolores Van de Walle y Fierro, Marquesa de Guisla Ghiselín, viuda de Pedro Miguel de Sotomayor y Pinto, para tal como en su momento expuso el que fuera Cronista Oficial de Santa Cruz de La Palma Jaime Pérez García manifestarles “sus deseos de erigir un monasterio en la casa solariega de su finca denominada “La Gloria”, en Breña Alta, que había pertenecido a sus antepasados los Fierro, y al propio tiempo profesar en el mismo para llevar una vida retirada del mundo” iniciando con ello el lento pero imparable proceso que dio lugar a la erección de dicho monasterio unos años después.

Para ello se iniciaron conversaciones entre los obispos Pildain Zapiain, obispo de la Diócesis de Canarias, y Fray Albino González Méndez-Reigada, obispo de la Diócesis de Tenerife, que además visitó el Císter terorense varias veces.

09c50d75 7f1c 4f8d 9dee bfca64c5232fCinco años después de los primeros contactos se realizó la donación por parte de la marquesa de la hacienda que tal como también escribió el cronista Pérez García “se llevó a cabo el 20 de octubre de 1944 ante el notario Recarte Casanova, con la presencia de la donante y de monseñor Socorro Lantigua, en representación de la Comunidad; para facilitar el trámite se le dio carácter de compraventa y en la oportuna escritura se consignó la cantidad de 25.000 pesetas como precio de la operación, sujeta a ciertas condiciones, entre las que se encontraba que la vendedora se reservaba el usufructo vitalicio de la finca y que la Comunidad debería admitirla en el convento como a una de sus monjas, con todos los derechos”

A partir de ese momento todo comenzó a prepararse tanto en Breña Alta para preparar el lugar del Convento como en Teror para elegir las que desde aquí partirían para La Palma a fundarlo. Y en 1946 partieron hacia La Palma María de la Concepción Espino Rodríguez, Catalina Ramírez Gil, Jesús de Teresa Quintana Quintana, Rafaela Miranda Moreno, Ángel Sánchez Suárez, Gloria de Jesús Hernández Hernández, Amante de Jesús Pérez Rosales, María Dolores Marrero Navarro, Consolación Neila Martín, Bernardina Socorro Gómez, Esperanza Díaz Rodríguez y Lutgarda Hernández Hernández. Además, María de los Dolores Van de Walle y Fierro, VII Marquesa de Guisla Guiselín profesó el mismo día como Sor María Teresa de Jesús. Allí falleció a los 75 años el 6 de junio de 1949. Fue elegida Abadesa María de la Concepción Espino.

44da5153 36f3 4da9 9fd4 5b29bc4aa921El Císter de Breña Alta, nacido del de Teror, se fundó hace 75 años, el 27 de mayo de 1946 con la denominación de la Santísima Trinidad que era la advocación del oratorio privado de la casa de la finca.

Quede la interesante historia de este monasterio para próximo escrito, pero demos hoy aquí dos pinceladas relacionadas con el mismo y Teror.

En 1962 celebraba el Excelentísimo Cabildo Insular de Gran Canaria su medio siglo de existencia. La corporación insular, presidida por entonces por Federico Díaz Bertrana, decidió encargar como un símbolo de tal efeméride un Manto para la Patrona Insular y Diocesana, para dejar de ello recuerdo perenne. Quizá, visto desde la distancia aparezca tal decisión un poco simple, pero las cosas no deben sacarse de sus contextos, y el Cabildo de principios de los sesenta tenía en Teror, la Virgen y sus fiestas anuales un empeño muy significativo.

d01a4860 495b 4a55 817f 3dc3a5fc91f7Por ello, el manto de terciopelo azul, encargado a las monjas del Císter de Breña Alta de La Palma, no fue más que un gesto para simbolizar la unión de la isla con su Patrona.

El Manto en el que se estuvo trabnajando en jornadas partidad durante dos años y para el que el material se enviaba periódicamente desde Gran Canaria (como el hilo de oro que llegaba desde Valencia, aquí se revisaba y se remitía a Breña Alta) estuvo terminado en 1964 y es una muestra impresionante de la artesanía textil de los Mantos que posee la Patrona de la Diócesis de Canarias. Rosas bordadas en oro, guirnaldas, los dos escudos de Gran Canaria en Teror forman sobre el terciopelo celeste un patrimonio de extraordinaria importancia no sólo para la parroquia del Pino sino para toda la Diócesis

Y llegó en 1964, precisamente cuando el Cabildo estaba empeñado en inaugurar la Casa Museo dedicada al universal escritor nacido en Las Palmas, Benito Pérez Galdós en el edificio natal de la calle Cano, y contra la que el obispo Pildain esgrimía contundentes razones por el presunto anticlericalismo y olvido de Gran Canaria que el prelado entendía como insalvables y no merecedores de homenaje alguno.

Pese a ello, el 19 de mayo de 1964 se inauguraba la Casa-Museo y se iniciaba la ofensiva particular del obispo contra todos los que entendía habían participado en el atentado cabildicio contra la natural religiosidad de los grancanarios. Como consecuencia, ese año llovieron excomuniones y figuras destacadas de la vida civil y política insular, como la de Federico Díaz Bertrana o la de Antonio Avendaño Porrúa, se vieron negativamente implicados en la contienda episcopal. Y el manto, ya acabado, quedó en el arca del Císter terorense.

27a77692 4307 43d5 ad84 b6f19d1d14b4Y así estuvo, hasta que, años más tarde, en el declive de Pildain, pudieron los grancanarios disfrutar, en las fiestas de 1967, sin la presencia pero sí con el consentimiento del nuevo obispo Infantes Florido, de una de las piezas de artesanía textil religiosa más destacadas de las que posee la basílica terorense. Las flores de oro y plata, las filigranas, los escudos de Gran Canaria y Teror bordados en los mismos y preciosos metales brillaron por poco tiempo; un descuido en las obras de restauración llevadas a cabo en el templo a partir del año siguiente hizo que el Manto del Cabildo se viera afectado, tiempo después, por un vertido de cemento que, si bien no lo dañó irreparablemente y fue nuevamente utilizado, sí lo anuló para ser vestido con la brillantez merecida por la Imagen del Pino.

Pildain, de seguro, vería en ello la mano justiciera de Dios.

El Manto ha permanecido, no abandonado, sí olvidado, desde entonces; y muchas voces solicitan su restauración.

Por la importancia de todo lo aquí descrito y mucho más, el 16 de mayo de 1996 fue presentada por mí, como concejal de Cultura, a la consideración del Pleno Corporativo del Ilustre Ayuntamiento de la Villa de Teror la siguiente propuesta “Hermanar nuestra Villa con el municipio de Breña Alta en la isla de La Palma para simbolizar la unión que se estableció entre los mismos con la fundación hace medio siglo del Monasterio Cisterciense de la Santísima Trinidad”

2.- “Hermanar nuestra Villa con el Consejo Popular de El Cobre del municipio de Santiago de Cuba en la República de Cuba, como símbolo y muestra de la solidaridad y unión entre Canarias y Cuba”.

El hermanamiento entre Teror y Breña Alta se firmó el 25 de mayo de 1996, a la vez que se entregaba a la Abadesa del Císter de allí una lápida de piedra amarilla de Teror con la inscripción siguiente “La Villa de Teror como homenaje en el Cincuentenario de este Convento. Breña Alta, a 25 de mayo de 1996”

Mi propuesta, presentada ya tanto a la alcaldía de Teror como a la de Breña Alta es reafirmar el presente año dichos hermanamientos y a lo largo de 2021 realizar, en la medida que las circunstancias lo permitan, distintos actos que simbolicen los beneficios de los hermanamientos entre los pueblos, así como la celebración por ambas diócesis del 75 aniversario de la fundación del Convento de la Santísima Trinidad de La Palma.

Es un simple hecho de respeto hacia nuestra historia, nuestra Villa y el pueblo que la habita.

José Luis Yánez Rodríguez
Cronista Oficial de Teror

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