Firgas, sus berros y sus berreros, medio siglo de folclore


Aunque es tradición antigua y tenida por cierta que fue un Juan Esperanza, satauteño de Las Meleguinas, el que trajo costumbre y berros a la Villa de Firgas mediando la hambruna que en los años cuarenta fue secuencia y consecuencia de la Guerra Civil; lo cierto es que hay referencias aún más antiguas en hemeroteca sobre la costumbre de venir a estos barrancos a buscarlos desde otros lugares, por ser los de aquí de una frescura sin igual. Y también estaba la berraza, que es parecida, pero no igual.


losberreros

Extrañamente, Viera y Clavijo, en su Diccionario de Historia Natural de las Islas Canarias nos dice que “el sabor del berro es agradablemente picante, y se aprovecha en salsas y ensaladas para despertar el apetito; además de estar reputada por planta espectorante, detersiva -purificante- y estomacal” sin mencionar su uso para los potajes. No serían éstos del agrado del señor canónigo.

Aquellos “tajos” primeros (las terrazas con fondo de tierra y agua corriente donde se cultivan) se abrieran en el barranco de Azuaje -la raya de Moya y Firgas- y fueron así el inicio del cultivo más extenso y organizado de esta planta, que al día de hoy es santo y seña de nuestra cultura culinaria y de los propios firguenses, que llegan a dedicarles jornadas festivas y de tradición; ya que eso es, por efectivo derecho el berro en Firgas: tradición y cultura.

Se extenderían los cultivos a otros barrancos como el de San Antón y todos aquellos parajes que con las condiciones propicias (afortunadamente, la principal, la abundancia de agua, ha estado siempre asegurada) han hecho profesión de lo que comenzó por ser nada más que corta iniciativa de cultivo novedoso.

Por eso, cuando un grupo de jóvenes a fines de los sesenta interesados por el desarrollo de nuestras tradiciones y folclore decidieron unirse y formar un grupo, la prensa dejó constancia de ello:

 

berrosfirgas

A fines de 1971 -pronto se cumplirá el medio siglo- las crónicas firguenses se alegraban del nuevo grupo musical que iba surgiendo fuerte y joven como los berros en sus barrancos. Aquel grupo “formado por ocho muchachos, de diferentes profesiones, que se reúnen todas las tardes para realizar sus ensayos con el fin de colocar el nombre de Firgas en el ambiente folklórico en un lugar destacadísimo dentro de nuestra isla. El grupo ha adoptado el nombre de un producto típico, característico de nuestra localidad, cuya fama ha trascendido fuera de nuestras tierras”

Y en la Nochebuena de aquel año, los hermanos Francisco y Manuel Báez (con pandereta y zambomba), los hermanos Luis y Rogelio Angulo (con guitarra y bandurria), Francisco Cardona al timple, Francisco Pérez a la guitarra, Rafael Díaz al laúd y Antonio Cardona también a la guitarra; interpretaron para los asistentes de aquella Víspera de Navidad, la Misa Sabandeña que el grupo tinerfeño había sacado un año antes y que revolucionó la música de iglesia de por entonces en nuestras islas con esa mezcla de folclore y religión que tanto llegó a alcanzar aquel ambiente conciliar y ecuménico que el obispo Infantes Florido apoyara y difundiera.

El corresponsal del evento, Guerra Báez, dejó constancia del poco tiempo que hacía que aquellos muchachos habían tomado la decisión y de “Los Berreros” eran una “muestra de que la juventud local no estaba dormida, como se ha querido hacer ver, sino que se encuentra latente, esperando cualquier oportunidad que se le presente para lanzarse a trabajar en el camino trazado”

Y así lo hicieron: fiestas de invierno, actuaciones en el Liceo, San Roque, San Lorenzo, los primeros Tenderetes, y al año siguiente a su primera Romería del Pino donde cantaron:

A la fiesta del Pino
vamos a esta noche
vamos en tartana
porque no hay coche”

losberreros01Dejaron bien claro con su primer año y en las dos décadas siguientes que aquellos primeros integrantes de “Los Berreros” más los que se les fueron uniendo eran cultura firguense de pura cepa.

De tan pura cepa, que por ejemplo uno de los principales actos en los que intervinieron por aquellos años, está muy relacionado con otro exponente de las más esenciales tradiciones firguenses: la lucha canaria.

El 14 de octubre de 1984 en el campo de fútbol por entonces aún llamado Matías Vega Guerra, la personificación de nuestro deporte en la Villa de Firgas, Manuel Marrero Benítez “El Pollo de Buen Lugar” recibió un tributo de consideración, cariño y reconocimiento a su buen hacer y también a su calidad de buena y humilde persona, que lo era sobradamente.

Dos combinados de Las Palmas y Tenerife se enfrentaron para dar justo reconocimiento y gratitud al luchador firguense.

El cronista de la luchada destacó la victoria de los tinerfeños por 14-13 y como Melquíades Rodríguez decidió al final, tras ir 13-13 y eliminar a Pollo del Callejón, Tomás del Toro y Miguel Tejera. La victoria se consumó al derrotar a Manolín Báez. Aunque el sistema de bregas seguidas empleado hizo que el acontecimiento se prolongara, hay que dejar de manifiesto que se llevó a la práctica por deseo del homenajeado.

Manuel Navarro Valdivielso, director general de Deportes del Gobierno Autónomo; Luis Hipólito Hernández, consejero de Deportes del Cabildo; Ramón García García, alcalde de Firgas, concejales de la Corporación y el pueblo en peso dieron lustre y seña a aquella dominical tarde, en la que “Los Berreros” participaron en el homenaje con las músicas y palos de nuestra tierra.

La década de los 90 marcó el inicio del declive del grupo. Lástima de su desaparición.

Los Berreros siempre en el recuerdo.

José Luis Yánez Rodríguez
Cronista Oficial de Teror
Actualizado el Miércoles, 02 Junio 2021 10:04 horas.

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