Las Fiestas del Agua de Teror en la primera mitad del siglo XX

PROCESIÓN DEL AGUA A MEDIADOS DE LA DÉCADA DE 1920

Hace casi un siglo Teror vivía convulso la enfermedad del párroco Juan González que desde 1908 dirigía con mano firme y voluntad implacable los caminos del Pino.

No sabían muy bien que podía pasar cuando desapareciera aquel señor ceñudo y de serio carácter que había cambiado la fisonomía interna del templo y que, entre otras muchas cosas, había culminado con el vecindario de Los Arbejales ese hermoso santuario que fuera el primero de Canarias dedicado al Sagrado Corazón.

PROGRAMA DE LAS FIESTAS DEL AGUA DE 1927jpegPero se moría el cura. Y con él muchas de sus peculiares formas de ver y entender Teror, el Pino, las fiestas y el culto.

En reuniones y conciliábulos de las que tanto abundaban en los escondidos vericuetos terorenses, se trató el tema de revitalizar las fiestas Votivas, tal como se denominaban las actuales Fiestas del Agua por parte de los comerciantes y políticos y en las que se decidió inaugurar una nueva forma de entender las mismas. Habían venido a sustituir en el siglo XIX a las Bajadas del Pino a la capital para pedir o agradecer las lluvias del año. Cuando no llovía o lo hacía en demasía, el remedio era poner a la Virgen en rogativas. Que cada uno ruega a los cielos por lo que más necesita y a la gente de campo Dios le entraba por los aguaceros y le salía por las sequías. Promesa de todos que se cumplía, tal como afirmara el sacerdote Florencio Rodríguez, con “ese santo temor que lleva consigo una promesa a los santos o a la Virgen”. Por eso, después, si los cielos divinos y los nubosos cumplían, llegaba la acción de gracias por lo caído. Así nacieron las Fiestas del Agua.

En una tarde de primavera de los años 20, en el callejón de La Escuela se reunieron esos comerciantes y políticos capitaneados por Manuel Suárez para tratar el tema de cómo atraer gente a la Villa y con ello vender las mercancías almacenadas. No asombre el mercantilismo aparente en esta motivación. Años más tarde en 1948, las mismas razones movieron a la aparición del Pregón del Pino y después a la creación de la Romería Ofrenda. Y así fue como una fiesta esporádica pretendió convertirse en otro evento concurrido de carácter fijo, aparte de las festividades de septiembre.

PROCESIÓN DEL AGUA EN 1929El sábado 16 de julio de 1927 en acción de gracias a la Virgen del Pino, la víspera de la fiesta concurrida y animada cumplió con las expectativas. El domingo fue solemne y rebosante de fieles que venían a “pedir y agradecer las aguas del cielo” a quien durante siglos lo había hecho: la Santísima Virgen del Pino. La función a toda orquesta, protocolaria y ceremoniosa como solía hacerse todo en la Villa Mariana, tuvo un aditamento anecdótico que ya era un aviso de quien llegaría a dueño y señor de parroquia y pueblo unos meses más tarde. El panegírico fue realizado por el capellán del Hospital de San Martín, un joven de Tafira llamado Antonio Socorro que destacaba como seductor orador y que pronunció una hermosa oración, teniendo al auditorio que llenaba la Basílica, tal como afirmara un cronista del día, “pendiente de sus labios en todo el tiempo que duró su elocuente discurso”. Y tal como establecía el programa al final se cantó el Te Deum y luego la Salve que fue la señal para que desde el techo cayera una lluvia de estampas de la Virgen enrolladas en lazos, que sirviera como recordatorio de aquella inauguración de la fiesta votiva anual que pretendían ofrendar a a la Madre del Pino con carácter fijo desde entonces. La preceptiva y esperada feria dio final a aquel domingo festivo El 17 de octubre de 1927 fallecía el padre González como era conocido el párroco. Enérgico, con frecuentes enfados pero a la par muy bondadoso y de convicciones sabias y evangelizadoras, dejó una profundísima huella en el Teror de inicios del pasado siglo. El 18 de octubre era nombrado párroco Antonio Socorro Lantigua.

HERMANDAD DE LABRADORES Y GANADEROS DE TEROR EN SU PRIMERA UBICACIÓN DEL PASEO GONZÁLEZ DÍAZ

Poco después, en 1929, la extraordinaria solemnidad de la celebración de las Fiestas del Agua marcó un momento culminante de las mismas y significó paradójicamente también el inicio de su declive.

Ese año que los historiadores y analistas recuerdan ahora recurrentemente como el del inicio de aquella otra “Gran Depresión” que asoló la economía de todo el mundo, comenzó en Teror con todos los parabienes que pudiera tener una villa agrícola de las medianías canarias. A fines del año anterior, el general Primo de Rivera, Dictador y Presidente del Consejo de Ministros de España por entonces, había visitado el pueblo y de aquí había trasladado a las altas instancias políticas requerimientos e históricas peticiones de las islas.

PROCESIÓN DE LA CARRETA DE SAN ISIDRO DESDE LA HERMANDAD

Una de ellas, surgida desde el consistorio terorense y avalada por el párroco Socorro Lantigua, era la de que sus fiestas contaran con la representación del Rey (ya ostentada en 1914 por el subdelegado gubernamental Manuel Luengo Prieto, con motivo de la concesión del Patronato de la Virgen sobre la Diócesis de Canarias). A instancias de Primo de Rivera, se estaba formando un expediente relacionado con ello por el Coronel de Infantería Rafael de Castro Caubín, que se trasladaría al Consejo de Ministros de 26 de julio de 1929; y éste, presidido por el Rey, aprobó lo solicitado por el alcalde de Teror “...en representación de todo el pueblo, ya que desde tiempos muy remotos había hecho un sinnúmero de milagros y había sido nombrada recientemente Patrona de la Diócesis de Canarias”

01PROCESIÓN DE LA CARRETA DE SAN ISIDRO DESDE LA HERMANDAD

Además, el 12 de mayo de aquel mismo año, Mariano de Cáceres Martínez, el segundo Gobernador Civil que tenía nuestra provincia creada tan sólo dos años antes, la consagró a la Virgen del Pino, como luego repetirían otras veces alguno de sus sucesores.

02PROCESIÓN DE LA CARRETA DE SAN ISIDRO DESDE LA HERMANDAD

Todo ello, hizo que las Fiestas del Agua celebradas en julio de 1929 revistieran de esa gran solemnidad.

El sábado 20 de aquel mes y en “acción de gracias por la lluvia” caída el invierno y primavera, los terorenses y grancanarios que aquí llegaron pudieron contemplar a las cuatro de la tarde y por segunda vez, la Bajada de la Imagen por el sistema de rampa estrenado en las fiestas del Pino del año anterior. Posteriormente, salve e himnos cantados por el pueblo, y al toque de oración, Maitines, Laudes y sermón a cargo del claretiano don Heriberto Negrín, del Inmaculado Corazón de María.

03PROCESIÓN DE LA CARRETA DE SAN ISIDRO DESDE LA HERMANDAD

Heriberto Negrín López -hermano del que años después sería Presidente de la República- había nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1895, se ordenó y ejerció como sacerdote claretiano y profesor en el colegio de la orden de la calle Rabadán de la capital grancanaria y estaba considerado como un excelente orador. Exiliado a Francia con su madre, su tía y su hermana Dolores a fines de la guerra civil, fallecería en Pau en 1966 sin poder volver -como el resto de su familia- a su tierra natal.

El domingo, 21 de julio, amaneció espléndido y con el resonar de los fuegos y voladores de la noche anterior que animó aún más la Plaza del Pino, iluminada especialmente para el evento; y con el pertinente paseo que acompañaba todas las buenas celebraciones festivas.

A las 10 y media de la mañana se inició gran función en la Basílica, con asistencia del Obispo de la Diócesis Miguel Serra y Sucarrats, del Gobernador civil de la Provincia y demás autoridades, y en la que predicó el terorense Miguel Suárez Miranda, Canónigo de la Santa Iglesia Catedral Basílica de Canarias.

FERIA DEL AGUA EN LA DÉCADA DE 1940

Después, gran feria de ganado, adjudicándose varios premios a los mejores ejemplares que se presentaron.

Y a la 1 de la tarde, procesión precedida de varias cruces parroquiales y de todos los niños de las escuelas de la jurisdicción acompañando a la Virgen del Pino, escoltada asimismo de varias bandas de música. El acto lo presidieron también el Gobernador, el Prelado y las autoridades locales con su alcalde José Hernández Jiménez.

Terminada la Procesión, en la Alameda, se procedió al reparto de premios de fin de curso a los niños de las escuelas acordados por el Ayuntamiento, distribuyéndose también una merienda a los mismos. Aquella misma tarde a la Subida de la Virgen al Camarín. Las fiestas se cerraron con una verbena y otros festejos populares en la misma Alameda según nos cuentan las crónicas.

OFRENDA DEL AGUA EN LA DÉCADA DE 1940

Las Fiestas del Agua en manos de los agricultores y ganaderos. El progresivo cambio a San Isidro

Las Hermandades surgirían a partir de 1944, tenían su origen en el desarrollo legislativo del Fuero del Trabajo y eran de obligada sindicación para la gente del campo.

Precisamente por su relación con todo el mundo agrario fueron a partir de esta década las entidades organizadoras de las fiestas en honor a San Isidro en prácticamente todo el territorio español.

La de la Villa de Teror se constituyó el 30 de julio de 1944. En el Casino terorense y presididos por Cesáreo Bento Díaz, delegado sindical provincial, se reunieron autoridades y pueblo para comenzar la andadura de la Hermandad que -cuestiones políticas aparte- significó en las tres siguientes décadas todo una mejora para los campos de Teror y sus habitantes con una serie de avances que ayudaron a desarrollar la maltrecha economía agraria del pueblo. Su estructura organizativa quedó casi invariable desde aquel año y en los siguientes: el palmarense Florencio Naranjo Lantigua fue nombrado su Prohombre, término utilizado como reminiscencia de aquellos que en los antiguos gremios eran nombrados sus gobernantes “por su reconocidos probidad y conocimientos”, Carlos Acosta, como Secretario-Contador; Jefe de la Sección Social, José Acosta Medina; Jefe de la Sección Asistencial, Manuel Navarro Quintana; y Jefe del Grupo Económico y Depositario Santiago Domínguez Sánchez.

FLORENCIO NARANJO Y SU ESPOSA SEBASTIANA VIERA CON LA CORPORACIÓN TERORENSE EN 1985jpeg

Poco después se instalarían en el edificio que les cobijó durante una década en el Paseo González Díaz, la “Cooperativa del Campo”; aunque ya desde 1947 comenzaron a moverse para construir una nueva edificación que culminaría unos años más tarde con la construcción que todos hemos conocido en la calle Nueva por entonces de Calvo Sotelo.

Y comenzaron a encargarse de la organización de estas fiestas por acuerdo del Ayuntamiento de la Villa, aunque dejando clara su intención: la acción de gracias de los labradores terorenses a su Patrona por la protección otorgada durante el año a sus cultivos, a la que anualmente ofrendaban las primicias de sus tierras que colocaban humildemente en una mesa ubicada para tal fin en el pórtico de la Basílica. Anecdóticamente, el desarrollo del fútbol tanto en la propia Villa como en el barrio del Palmar comenzaron a la par que la Hermandad y los encuentros de estos grupos con los de la capital, fueron los hitos festivos de estas celebraciones durante muchos años.

DESFILE Y ENTREGA DE PREMIOS DE LA FERIA DEL AGUA A MEDIADOS DE LA DÉCADA DE 1980jpeg

Pero sería un hecho ajeno totalmente a la Hermandad lo que variaría ya para siempre el sentido tradicional y secular de las Fiestas del Agua: la creación de la Romería del Pino. Quedaron tan impresionados los miembros de la directiva de la Hermandad por la vistosidad de la misma, por su entronque campesino que, aprovechando una visita a la península y a Roma por parte de don Antonio Socorro, su presidente le encargó que les trajera una imagen de San Isidro para encabezar a partir de entonces las Fiestas. La imagen fue pagada por don Florencio y bendecida por Monseñor Juan Alonso Vega delante del edificio ocupado durante años por la ferretería de la familia González, el 26 de julio de 1953. El carpintero Manuel Henríquez y su eterno ayudante en estos menesteres Prudencio Alfonso, prepararon la primera carreta de San Isidro y ahí comenzó el nuevo camino de estas fiestas y su desarraigo con la intención primigenia que las había creado siglo y medio antes.

01DESFILE Y ENTREGA DE PREMIOS DE LA FERIA DEL AGUA A MEDIADOS DE LA DÉCADA DE 1980jpeg

El 25 de julio de 1956, entre otras obras y celebrando la onomástica del Patrono de España, el Gobernador Civil Honorato Martín Cobos acompañado de alcalde, concejales, y otras autoridades isleñas, inauguraron en Teror la Casa Sindical que albergaría desde entonces un organismo de una relevancia importantísima en el Teror de mediados del siglo XX, la Hermandad Sindical Mixta de Labradores y Ganaderos. Dos años más tarde, en el mismo edificio, se instalaría la primera Agencia de Extensión Agraria de la provincia.

No fueron fiestas de gran vistosidad, pero sí de masiva participación de los agricultores y ganaderos terorenses que veían en ellas su momento de gloria. Estuvieron siempre aderezadas con solemnes sermones, encuentros de fútbol, conciertos, voladores, alguna que otra conferencia, la pequeña romería a la que se unía toda la chiquillería del pueblo y algún que otro acto, como el de la inauguración en 1956 de la lápida de mármol que pretendía cambiar el nombre de La Alameda por el de Pío XII, o el del homenaje al futbolista Luis Molowny celebrado al año siguiente. O varios pregones como el pronunciado por Manuel Lantigua en 1957 o el del abogado Jaime Quintana Nicolau al año siguiente.

Aquello ya era demasiado.

Carreta, pregones, conciertos, asustaron al ayuntamiento terorense y, sobre todo, a Monseñor Socorro Lantigua, que retiraron el encargo de organizar las Fiestas del Agua a la Hermandad y las unieron a las del Pino, como un actode rogativas previo a las mismas. Ello significo su progresivo e inevitable decaimiento a partir de la década de los 60.

Florencio Naranjo se quejaba de esta intromisión político-religiosa años más tarde y reivindicó hasta su fallecimiento la vuelta a la Hermandad. Algo ya prácticamente imposible ya que las Cámaras de Extensión Agraria fueron asumiendo poco a poco sus funciones hasta dejarlas prácticamente en la nada.

Sería veinte años más tarde, cuando casi honoríficamente, se recuperó la carreta, el acompañamiento de autoridades, y ya en la década de los 90 su recuperación total, transformada -reitero- en algo ya muy diferente a lo que fueron en sus inicios. Cosas del paso de la vida.

Pero quedó San Isidro y toda la magnífica vitalidad de la que gozan estas fiestas en la actualidad.

No obstante, quede en estas líneas mi ruego de no dejar en el olvido el sustento, la raíz, la tradición que originaron que en la Villa Mariana de Teror se celebren fiestas en honor al líquido elemento y la razón histórica que las ocasionó: las Votivas a Nuestra Señora del Pino.

Porque, tal como afirma tajantemente el refrán algo tendrá el agua cuando la bendicen, y de eso saben mucho las gentes del campo cuyas vidas dependen de ella.

José Luis Yánez Rodríguez
Cronista Oficial de Teror.
Actualizado el Sábado, 10 Julio 2021 10:34 horas.

Deja un comentario

Esta es la opinión de los lectores, en ningún caso la de infonortedigital.com. No se permitirán comentarios ofensivos o contrarios a las leyes españolas. Tampoco se permitirán mensajes no relacionados con el tema de la noticia.
El envío de comentarios supone la aceptación de las condiciones de uso.

volver arriba

Noticias

Municipios

Suplemento