El temporal de Reyes en el Palmar de Teror



Donde se trata de varios asuntos de aguas y de las consecuencias del que se ha venido en llamar ‘Temporal de Reyes’, caído para desgracia de la ínsula principiando el año de Nuestro Señor de 1766”



palmarterorEntre los linderos que se mencionan a mediados del siglo XVII en la descripción de la propiedad sobre la que Diego Hernández el Mentado había impuesto una limosna de una dobla en su testamento de 1611 para una misa cantada el día de las Nieves o en su octava, aparece “el barranquillo de la Fuente de Juan de Santa María” (1).

Esta fuente, denominada posteriormente sólo como “de Santa María” fue la primera de aprovechamiento vecinal para los habitantes del Palmar y su antigüedad, así como la permanencia del topónimo a lo largo de los siglos son una muestra de su importancia para los palmarenses.

A mediados del siglo XVII, los palmarenses recibieron un duro golpe en su reivindicación de las aguas del barrio: por auto de la Real Audiencia de 1641 se declaró corresponder las aguas del Barranquillo y Fuente del Pino del Palmar a la Heredad de Tenoya, y que con las sobras pudiesen regar Alberto Mañero (2) y otros vecinos del Palmar.

A continuación, tras una actuación irregular de los herederos de Tenoya, se creó la Heredad que mayor relación iba a tener con los palmarenses durante más de tres siglos. La Heredad del Pinillo se formó en este mismo siglo con las aguas que nacían en el barrio de El Palmar y el Barranco del Pino y que les fueron vendidas, en contra de los intereses de los vecinos del barrio e ilegalmente (3), por la mencionada Heredad de Tenoya. Como la Audiencia en pleitos promovidos por los palmarenses protegió a los intereses de los agricultores de Cardones, a los de El Palmar no les quedó otro remedio que regar a escondidas.

Durante este siglo y el siguiente los pleitos por las aguas que nacían en los distintas fuentes y manantiales fueron continuos y fallados siempre a favor de la Heredad de Pinillo por la Audiencia de las islas. Ésta, por auto de 6 de junio de 1758, y por medio del Alguacil Mayor le dio posesión a la Heredad el día 10 del mismo mes, de todos los remanentes y fuentes del Palmar; a saber, las fuentes de La Madrecilla y Santa María, remanentes del Chorro y El Caidero y el naciente de Los Laureles:

estando primeramente en donde llaman la fuente de la Madrecilla y Santa María que se compone de dos remanientes, tomó por la mano a unos herederos comisionados y los entró en posesión de la fuente, los cuales tomaron agua de ellos en presencia de testigos y escribanos, después se pasó a otro remaniente que está por encima que llaman también de la Madrecilla, del cual se dio asimismo posesión con las mismas formalidades; después pasaron a otros dos remanientes que llaman el Chorro y el Caidero que están en el barranquillo por encima de la madre que llaman del Pinillo; se pasó a otros dos remanientes que se conducen a una oilla de cantería, de los que se les dio posesión; de allí se pasó a otro remaniente que llaman de la Fuente de los Laureles, de la que se les dio posesión; de donde se pasó a otro remaniente que llaman de la fuente fría y otros remanientillos que en el mismo paraje vienen a caer y conducirse al barranquillo de dicha fuente, y todos van y corren así por la parte del sur como por la del norte a conducirse a la madre expresada que llaman de la acequia del Pinillo”

Era evidente que los enfrentamientos continuarían con esta situación; y así sucedió hasta que en la noche del cinco al seis de enero de 1766 se produjo uno de los temporales con mayor fuerza que recuerda la historia del archipiélago canario: el temporal de Reyes.

En toda la isla los estragos fueron enormes; los barrancos arrastraron todo lo que encontraron a su paso y los grancanarios padecieron una de las catástrofes climáticas de mayor envergadura desde la conquista. Casas, fincas, el puente de Las Palmas, fueron arrasados por el empuje de las aguas.

En Teror, en concreto en La Laguna de Valleseco, fallecieron días después ahogados en la propia laguna formada por las lluvias, dos jóvenes del lugar: Asencio Yanes y Francisco Romero (4).

Sobre el Pico de la finca de Osorio cayó en mitad de la tormenta un rayo de tal fuerza que provocó el derrumbe del terreno, lo que favoreció que toda la lluvia caída arrastrara por las laderas de Los Portales toneladas de barro y piedra en dirección hacia la fértil vega de la villa de Arucas.

El topónimo de “El Rayo”, conservado en la actualidad, recuerda aún hoy en día este temporal de 1766.

Pero esta desgracia de la naturaleza que cayó fulminante sobre la isla a comienzos de ese año trajo para El Palmar un regalo impensable: en el barranco de la Pila, en un lugar donde no había surgido hasta aquel momento ningún manantial y que era propiedad de Felipe Granado y su hijo Manuel Granado, a una cierta distancia de la fuente que daba nombre al barranco, apareció un naciente que llamaron “del agua nueva” y que rápidamente aprovecharon algunos vecinos del barrio que construyeron “canales de palo y acequias en la tosca” para el reparto de las aguas en el riego de sus terrenos.

El naciente surgido en un caidero a un nivel superior de los remanentes y de la fuente de la Pila que eran propiedad de la Heredad de Pinillo, fue aprovechado desde un primer momento por Felipe Granado, su hijo y otros vecinos del Palmar por considerar que eran unas aguas sobre las que no podía argumentar ningún tipo de derecho los agricultores del Heredamiento de Cardones, algo a lo que éstos se opusieron rápidamente.

Junto a los vecinos del Palmar unieron fuerzas doña Ana y doña Jerónima Romero (5) y doña María Luisa Montañés, viuda de don Narciso Laguna, con extensas propiedades e intereses en el Palmar (6).

El nuevo naciente iba mudando de lugar con los años, con lo que obligaba a los vecinos a construir nuevas madres y acequias para su aprovechamiento pese a la oposición de los Alcaldes de Aguas de la Heredad. Es cierto que siempre fue, como naciente nuevo, muy dependiente de las lluvias de cada año y que en su larga historia se secó muchas veces.

Tal como afirmaba un palmarense, testigo de uno de los innumerables legajos que el pleito con la Heredad trajo consigo:

... por que sino es año Imbernoso, ó abundante de Agua no sale, y que también es cierto, que esta Agua es la misma qe. han usado..., sin tocar en los remanientes peremnes, y continuos de que se compone siempre el heredamto. del Pinillo...” (7)

Como la Audiencia no estimó el recurso presentado por la Heredad del Pinillo sobre sus derechos en este nuevo manantial, para el barrio y sus vecinos significó con el paso de los años la aparición de la Heredad de la Pila que, pese a pasar por diversas vicisitudes, significó asimismo el que muchos terrenos del Palmar hasta entonces de secano produjeran una mayor cosecha con el consiguiente aumento del bienestar de los habitantes del barrio.

José Luis Yánez Rodríguez
Cronista Oficial de Teror

NOTAS

1.- A. P. T.: Carpeta de Protocolos 1 (1ª Parte), protocolo nº 20.

2.- ROMERO Y CEBALLOS, ISIDORO: “Diario cronológico histórico de los sucesos elementales, políticos e históricos de esta isla de Gran Canaria (1780-1814)”. Transcripción y estudio preliminar de Vicente J. Suárez Grimón. Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, 2002, tomo II, p. 205.

3.- HERNÁNDEZ JIMÉNEZ, VICENTE: “Aguas del Barranco de Tenoya”. Separata del Anuario de Estudios Atlánticos. Patronato de la Casa de Colón, nº 33, 1987, p. 39.

4.- A. P. T.: Libro de enterramientos 4, f. 178 v.: “En el lugar de Teror a trece de Enero de 1766 años se hizo oficio de cera entera por la alma de Asensio Yanes marido que fue de Isabel Ramírez, su edad veinte y seis años, el cual falleció ahogado en la charca de la Laguna que está en este lugar por haberla ido a vadear con otro compañero, la cual charca dejó el temporal bastantemente memorable por las grandes ruinas que causó generalmente en toda la Isla, el día seis de Enero de este mismo año, llevándose el puente de la Ciudad, con otros estragos bastantemente considerables, en todos los lugares, y para que conste lo firmé. Lázaro Marrero y Montes de Oca”

5.- ÁLAMO, NÉSTOR: Edición, Prólogo y Notas del Libro “Poesía” de Agustina González Romero, Gran Canaria, 1947, pág. 17: Doña Ana y doña Jerónima Romero y Vibero nacieron en Las Palmas del matrimonio entre don Isidoro Romero y doña Andrea Vibero del Toro. Su abuela materna procedía de Teror y poseían tierras y propiedades en El Palmar, entre otras la casa del Cortijo familiar de El Piquete. No casaron y sus propiedades fueron heredadas por su sobrino don Isidoro Romero y Ceballos.

6.- Don Narciso Laguna era un comerciante natural de Carrión de los Condes, en Palencia, instalado en la calle de La Peregrina. Adquirió por compra a Lázaro Herrera y Lázaro Marrero un “cortijo en El Palmar” por donde pasaba la acequia. Para ampliar datos sobre esta familia véase ALZOLA, JOSÉ MIGUEL: “Biografía de una calle: La Peregrina”. Colección Viera y Clavijo, Ediciones del Museo Canario, Las Palmas de Gran Canaria, 2001, pp. 95 y 96.

7.- A. H. P. L. P.: Audiencia I, 1107.


 

Actualizado el Jueves, 06 Enero 2022 00:11 horas.

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