En Casablanca de Firgas. ¡¡¡Feliz día de Nª Sª del Pilar!!!



En dedicatoria por la advocación celebrada hoy.



DOÑA PILAR MEDINA NAVARROCOLECCIÓN DE DON FRANCISCO GUERRA RODRÍGUEZComo Las Casas Blancas o La Casa Blanca aparece en las referencias documentales que desde el siglo XVII mencionan a este antiguo pago aruquense en los primeros libros de asiento de partidas de la parroquia de San Juan. Obviamente, la existencia en el paraje de una o varias construcciones situadas en medio de algunas de sus haciendas agrícolas y albeadas de tal color, originó el topónimo.

Casablanca fue uno de los más antiguos lugares donde se asentó la incipiente población de la entonces villa de Arucas. En sus tierras regadas por las aguas que bajaban desde los barrancos que cercan el lugar -Azuaje y Firgas- se ubicaron familias ligadas desde sus comienzos con la historia de Arucas después de la conquista: Medinas, Marreros, Ponces de León, Guerras, descendientes de conquistadores y primeros linajes de la isla como el del fundador de Guía, Sancho de Vargas, o el del Alférez Mayor de la Conquista, Alonso Jáimez de Sotomayor; y otros tantos que consiguieron, laboreando sus tierras -con cálidas temperaturas, cercanía a la costa y agua abundante- hacer de todo el pago un excelente lugar de producción agrícola que se vio con el paso de los años enriquecido con el progresivo aumento de su vecindario.

2180dc51 55d9 49a2 8b2c 77a316a78427Todo ello contribuyó a que ya entrado el siglo XIX, cuando se constituyen el municipio y parroquia de Firgas, fuese Casablanca uno de sus más importantes barrios. Pese a ello, ni historiadores como Viera y Clavijo ni documentos tan rigurosos como el diccionario del Ministro Madoz, hacen mención del lugar y su abundante población. No fue ello óbice para su imparable crecimiento, que se aceleró en los buenos tiempos de la producción platanera, pero que, paradójicamente, nos dejó un barrio joven, pujante, de grandes inquietudes, pero donde ya no subsisten más que muy escasas edificaciones de las que antiguamente ocuparon el lugar.

Esta creciente población, desde siempre muy inquieta y religiosa por la acción de los dominicos del convento de Firgas, comenzó a inicios del pasado siglo a pensar en la posibilidad de tener un lugar sagrado propio, que evitase el desplazamiento de sus vecinos hasta Arucas o Firgas. Contribuyó a ello el empuje de varios agricultores hacendados de la decimasalpilardecasablancazona, entre los que descolló el matrimonio formado por don Francisco Guerra Navarro, natural de Los Bañaderos, y doña María del Pilar Medina Navarro, natural de El Recinto de Teror, que habían contraído matrimonio ante Nuestra Señora del Pino el 25 de septiembre de 1905. Él era hijo de don Domingo Guerra Marrero, de una familia asentada desde antiguo en Arucas, y de doña Eva Navarro del Toro, natural de las sureñas tierras de Tirajana. Ella había nacido del matrimonio del rico indiano terorense don Sebastián Medina y de su esposa doña María Dolores Navarro, naturales de Teror. Ambos procrearon una amplia descendencia con nombres ilustres que quedaron unidos a la historia de Teror: don Sebastián Medina, alcalde de 1916 a 1918; don Juan Medina, médico de Montpellier en Francia, don José, don Juan, políticos destacados en todo el devenir de principios del siglo XX, etc.

El matrimonio de don Francisco Guerra y doña Pilar Medina tuvo, junto a los demás vecinos de Casablanca, una participación destacada en todo el proceso que llevó a la construcción del templo, el desarrollo de la advocación a Nuestra Señora del Pilar y sus fiestas y la posterior erección en parroquia por Monseñor Pildain en 1943 (cumplirá en 2018 75 años de existencia). La solicitud de licencia para todo ello se elevó al Obispado de Canarias en junio de 1923 y la elección del patronazgo de la Virgen María en su advocación del Pilar para la iglesia que se quería construir se debió a ser el nombre de esta terorense trasladada a tierras de Firgas y que fue la madrina de la colocación de la primera piedra del templo, ya en julio de aquel mismo año.

La ermita estaba concluida dos años más tarde y en octubre de 1925 la bendijo el entonces párroco de Firgas, don Juan Quintana Rivero, natural asimismo de la villa terorense. Una muestra más del entusiasmo y dedicación que los vecinos de entonces pusieron en su empeño.

reunioniglesiacasablanca

La historia de los años transcurridos desde entonces no ha hecho otra cosa que venir a aumentar con creces y demostrar el respeto debido al fervor de aquellos agricultores de principios del siglo XX que construyeron en medio de sus tierras de cultivo uno de los pocos templos que en Canarias están dedicados a la Virgen del Pilar.

El actual vecindario del barrio no desmerece en nada esta herencia recibida y contribuye cada año a mantenerla con persistencia y tesón. Quizá sea debido a que un gran porcentaje de su población, sin que tan siquiera sean conocedores del dato, sea descendiente del último gobernante aborigen de la isla, Tenesor Semidán, aquél que luego por todos los avatares consiguientes a la conquista sería conocido como Fernando Guanarteme.

Con la reciente intervención conjunta de parroquia, ayuntamiento y cabildo se ha conseguido del Consejero de Presidencia del Cabildo de Gran Canaria, Teodoro Sosa, la financiación por un importe de 100.000 €, para intervenir en el deterioro de la misma; sobre todo en el de su cubierta.

José Luis Yánez

Deja un comentario

Esta es la opinión de los lectores, en ningún caso la de infonortedigital.com. No se permitirán comentarios ofensivos o contrarios a las leyes españolas. Tampoco se permitirán mensajes no relacionados con el tema de la noticia.
El envío de comentarios supone la aceptación de las condiciones de uso.

volver arriba

Noticias

Municipios

Suplemento